Francesc LLOP i BAYO. Los mejores fundidores están en esta mesa, no están todos los que están, porque hay más pero si están los mejores de entre los de España. Comenzando desde la izquierda tenemos a Manuel Quintana, Vicente Rosas, Gabriel Rivera; a mi derecha Salvador MANCLÚS y Abel Portilla. Me gustaría que hiciéramos una introducción de cada uno de los fundidores, que me indicaran cual es su ubicación, que nos indicaran cual es su ubicación, el tamaño de la empresa y por qué zonas están trabajando especialmente, comencemos por Manuel Quintana.
Manuel QUINTANA. Sí, buenas tardes a todos, muchas gracias al Sr. Llop por la presentación que nos ha hecho y en fin aquí estamos para explicar lo que podamos y en fin enseñarles un poco sobre el tema de la campana en España, yo no sé si el Sr. Llop pretende hacernos alguna pregunta o quiere que le vayamos explicando nosotros.
Francesc LLOP i BAYO. La primera pregunta es dónde está la fundición y por dónde trabaja.
Manuel QUINTANA. Sí, efectivamente, nosotros estamos ubicados en Saldaña, en la provincia de Palencia, Castilla y León, al norte de Castilla y León, nuestra razón social es "Campanas Quintana Sociedad Anónima", es una empresa familiar como la de casi todos los fundidores también europeos, y bueno tenemos una plantilla de diez operarios trabajando, fundimos una cantidad de unas, traducido a kilos diríamos que unos dos mil, o dos mil quinientos kilos mensuales de bronce, no todo en campanas nuevas, sino también en campanas de fundición; tenemos fabricación de relojes de torre, tenemos nosotros nuestros propios movimientos, nuestros propios martillos magnéticos, nuestros motores de toques, y en fin todo lo que está relacionado con la campana. No sé si he dicho que tenemos una plantilla de diez operarios trabajando, hay un departamento de compras y un departamento comercial. Digamos yo que llevo la dirección técnica, una hermana mía que lleva la dirección comercial, la contabilidad, otro ayudante que tiene, lleva el ordenador, las demás cosas. Y bueno, respecto a la zona que trabajamos, pues nosotros nos distribuimos el trabajo, los campaneros que somos los fundidores de campanas, nos distribuimos el trabajo por toda la península, por toda España, entonces bueno nosotros, la parte que más trabajamos pues digamos que es la parte de Castilla y León puesto que es donde estamos allí; somos conocidos desde hace muchos años, llevamos ya doscientos años haciendo campanas, aunque solamente podemos dar fe, a través de los escritos desde el año 1882, yo tengo escrito de las contabilidades que llevaban mis abuelos, de las campanas que fundían, y luego nos basamos en otra antigüedad, pues debido que a nuestra fundición llegan campanas fundidas en el 1790, en las que se puede leer fundida por Quintana y bueno esto es más o menos la historia que, nuestra, que tenemos sobre las campanas, y con mucho gusto paso aquí el micro a...
Francesc LLOP i BAYO. A Vicente Rosas por favor.
Vicente ROSAS. Buenas tardes, yo me presentaré yo soy de Jaén, de Torredonjimeno concretamente, mi antepasado, lo diré con un poco de, era de aquí de València, de Albaida, es la saga de los Roses, donde se dedicaban a la campana, es antiguo, realmente no sabemos la antigüedad, yo he visto campanas del año mil ochocientos sesenta y ocho, mi abuelo se fue allí y se estableció allí y en fin seguimos mi padre y después yo. Bueno hacemos campanas, como todos, para donde nos lo piden bueno realmente por donde más se hacen es por aquí por Andalucía, que es donde vivimos ahora, luego pues en fin se mandan a toda España, parte del extranjero, poco, es una industria pequeña, no muy grande, somos pocos trabajando, tengo colaboradores de otras casas y cosas que no hacemos. Las campanas realmente ha sido lo nuestro, luego ya se impone la electrificación en fin... En fin, le dejo, porque vamos a seguir con lo mismo, realmente casi todos hacemos igual, entonces les dejo al señor que tengo al lado, el señor Rivera, buenas tardes.
Gabriel RIVERA. Ante todo buenas tardes señores, soy de campanas ustedes ya lo saben, entonces estoy situado en Extremadura, un pueblo de Cáceres, Montehermoso, estoy fundiendo campanas desde de mil ochocientos treinta y no sé cuantos, mi padre mi abuelo mi bisabuelo y tatarabuelo, entonces venimos ya con una trascendencia ya de tres o cuatro generaciones y por lo tanto hacemos campanas pues ... por España, casi siempre hacemos campanas por lo más cercano, por Salamanca, Ávila, Badajoz, Toledo, Ciudad Real, y todo lo dicho por los compañeros, más o menos hacemos las campanas tradicionales, como aquí se constó, tres campanas hice e hice los modelos tradicionales que me indicaron, por lo tanto las campanas que he hecho son perfectamente buenas, ahora que las quieran rectificar más o menos.
Francesc LLOP i BAYO. Ya hablaremos de eso.
Gabriel RIVERA. Están las campanas ahí a la vista, yo no puedo hacer, porque siempre las campanas tanto yo como mis compañeros, la hacemos al eso católico, y entonces sencillamente la hice a función... que creo que las campanas, están bien fundidas.
Francesc LLOP i BAYO. Vamos a seguir, vamos a seguir con la presentación primero de...
Gabriel RIVERA. Vale.
Francesc LLOP i BAYO. Antes de seguir con la presentación, quiero indicar la presencia de dos personas en la mesa, hemos empezado, vamos retrasados, realmente tendríamos que estar terminando pero estamos simplemente en el principio, a la derecha acaban de sentarse don Andrés Escalera que es el Coordinador de Materiales Inorgánicos y Técnicas Analíticas en este Octavo Congreso y al fondo Josep Lluís Gil i Cabrera de la Conselleria de Cultura, encargado de la restauración del Patrimonio Cultural en la Comunidad Valenciana. Cedemos la palabra al Sr. MANCLÚS para que nos diga también donde se encuentra y las áreas de actividades.
Salvador MANCLÚS. Buenas tardes, soy Salvador MANCLÚS, fundidor de campanas, como mis compañeros, tengo la fábrica ubicada en València, en la calle la Industria, número treinta y siete, la fundición mía data de mil ochocientos treinta, el número de operarios que tengo son dieciocho, la capacidad de trabajo en mi ángulo es toda España, parte del extranjero, Canarias, norte de África y parte de América. En la fundición que nosotros empleamos, aproximadamente venimos a fundir, unas dos o tres toneladas, como el amigo Quintana decía, o sea que serán unas cien o ciento veinticinco campanas anuales. También a parte de las campanas nos dedicamos a la electrificación de las mismas y la fabricación de relojes de torre, fabricación de relojes de tipo mecánico, electrónico, carillones y en fin estamos aquí para, para que...
Francesc LLOP i BAYO. Estamos presentándonos.
Salvador MANCLÚS. Presentándonos todos, y claro voy a ceder ahora el micrófono a mi compañero, porque ya que el tiempo apremia, no nos podemos extender más, muchas gracias.
Francesc LLOP i BAYO. Al fondo, Abel Portilla, fundidor.
Abel PORTILLA. Soy Abel Portilla, vengo de una familia de fundidores, particularmente llevo dos años con negocio propio, o sea por mi cuenta y en los dos años que llevo pues no puedo hablar mucho, acabo de empezar.
Francesc LLOP i BAYO. Quizá hay una cosa que pudiéramos decir de Abel Portilla con diferencia de los demás fundidores y es que Abel está iniciando una tradición muy antigua, es decir, vuelve a fundir a pie de torre, por lo menos durante el verano, quizá hablaremos de eso más tarde. Hay una pregunta que, que empieza a preocuparme, hemos estado hablando de campanas, hemos estado hablando de fundición y refundición, pero estamos en un congreso de restauración, lo primero que se habla, cuando se habla de restauraciones, ¿llevan control de por ejemplo las inscripciones de las campanas que entran y salen de la fundición, alguno de los seis, llevan un cuaderno donde apuntan la inscripción de la campana antes de ser fundida y la que sale después de ser fundida?
Gabriel RIVERA. Depende, se pone...
Francesc LLOP i BAYO. No, quiero decir, si llevan un cuaderno donde apunten inscripciones.
Gabriel RIVERA. Yo si, yo lo llevo, yo lo llevo.
Francesc LLOP i BAYO. De la que sale, llegamos a una torre y hay una campana rota, ¿qué hacemos, pregunta a todos, qué hacemos?
Gabriel RIVERA. Eso depende.
Francesc LLOP i BAYO. Una campana antigua, ¿qué hacemos?
Gabriel RIVERA Eso depende de, gusto de...
Francesc LLOP i BAYO. El micrófono, por favor, sino no se oye.
Gabriel RIVERA. A gusto del cliente, si quiere la inscripción que tenia antiguamente pues se le pone y si quiere otra inscripción posterior, también se le puede hacer, vamos, a mi expresar.
Francesc LLOP i BAYO. Pero no solo es cuestión de inscripción, tenemos una campana rota, qué hacemos con ella, llegamos a una torre y dicen hay una campana rota, ¿qué hacemos?
Gabriel RIVERA. Pues eso depende, ya lo he dicho antes, que el cliente elegiría y lo que dice el cliente más o menos nosotros, si la quiere refundirla, refundirla, si la quiere dejar y llevarla a un museo, me parece bien, si hace una nueva, que es lo suyo, si me parece bien.
Francesc LLOP i BAYO Y porqué, ¿y la campana nueva se parece a la antigua?
Gabriel RIVERA. Hombre si la corta por los mismos patrones que tiene la antigua, y las mismas medidas, tuviéndola allí consigo en la fundición, pues se puede dar una aproximación, si, vamos a mi pensar, se han hecho algunas, si.
Francesc LLOP i BAYO. ¿Qué es lo usual en el trabajo de las fundiciones, se tiene en cuenta la antigua, o se trabaja de nuevo?
Vicente ROSAS. Bueno esto, depende de muchos factores, es decir que si el cliente lo quiere, o diga que la quiere igual, se hace una copia y se hace exacta, te puede salir con el mismo peso, nota musical, incluso, adornos imágenes, lo que tenga, pero eso son excepcional, normalmente no piden eso, normalmente te piden a ver lo que vale y hacerla más chica, mayor o nota distinta. También hay que mirar, las campanas que hay nuevas al hacerlas nuevas, pues se ha roto una armonía de las que hay.
Manuel QUINTANA. Sí, nosotros cuando llegamos y un cliente nos dice que tiene una campana rota, la entrada del fundidor, de este país, yo hablo por mi experiencia propia, es decirle al cliente, si se trata de una comunidad parroquial, si se trata de un Ayuntamiento, o quien sea, el tipo de cliente que sea, de entrada la inmediata es decirle que la refundan, si alguno de los compañeros que hay aquí, dice que, lo contrario al cliente pues que lo diga, eso es todo.
Francesc LLOP i BAYO. Y aparte de refundir la campana, ¿no hay otras soluciones, no hay otras soluciones aparte de refundir la campana, por ejemplo soldarla?
Manuel QUINTANA. La experiencia de la soldadura, no es nueva
¿eh? conste, de esa lección que hemos estado viendo antes de la recuperación de la campana, no es nueva, concretamente en Palencia había un señor que se dedicaba a soldar campanas, era un herrero, era un gran sopletista, un gran soldador y soldó muchas campanas, en algunas de ellas tuvo éxito y en otras no tuvo éxito, o sea que la técnica de la recuperación de campanas por soldadura, no es nueva, ni mucho menos ¿eh? Es más, ha habido sopletistas que han logrado unir una fisura de una campana con acero, soldadura con acero, la tengo en mi museo de campanas para que la compruebe y la vea el que quiera.
Salvador MANCLÚS. Si, yo he visto, sobre las campanas yo he visto campanas soldadas, ahora que suelen soldar las campanas que son de cien, ciento cincuenta kilos para abajo, de ciento cincuenta para arriba, yo no he visto ninguna soldada y las que he visto soldada, han dado muy mal resultado ¿eh? En lo que he visto aquí en España.
Francesc LLOP i BAYO. Aquí en la restauración de Cheste hay una campana de trescientos kilos y está soldada, está soldada por una empresa alemana que, y entonces dices: "¿Porqué nos vamos a Alemania?" Bueno quizá, quizá nuestra alternativa era intentar que alguien nos soldara esa campana y no, trescientos kilos, trescientos kilos, esa empresa hace unos años soldó la famosa Gloriosa de Erfurt, que parece ser es la campana más hermosa de Europa y tiene once toneladas, pero han soldado también la campana de Colonia que tiene veinticinco toneladas, y la campana funciona quiero decir.
Manuel QUINTANA. (Palabras inteligibles)
Francesc LLOP i BAYO. Es decir, a mí me preocupa.
Salvador MANCLÚS. (Palabras inteligibles)
Francesc LLOP i BAYO. Bien las veremos, las veremos, porque por ejemplo esa campana que hay ahí, esa está soldada.
Salvador MANCLÚS. ¡Esa es pequeña!
Francesc LLOP i BAYO. Esa es una campana pequeña, pero... la de aquí es trescientos kilos.
Salvador MANCLÚS. El espesor es mínimo y claro no es lo mismo soldar un espesor de dos o tres centímetros que soldar cinco o seis centímetros, entonces ya la técnica, creo que hasta ahí, yo por lo menos que sepa no creo.
Francesc LLOP i BAYO. Vamos a dejar, aunque hay campanas de veinticinco toneladas soldadas que funcionan, vamos a imaginar que no existe eso, pero a mi me sigue preocupando, pero yo, a mi se me estropea una campana, la campana en vez de hacer "glomm", hace "cloc" ¿eh? y llamo a un fundidor, normalmente llamo al que tengo más cerca y qué es lo que me aconseja, eso es lo que eso es lo que me preocupa, sea la campana que sea, vamos a ver...
Salvador MANCLÚS. Volverla a fundir.
Francesc LLOP i BAYO. ¿Aunque sea antigua?
Salvador MANCLÚS. ¡Aunque sea antigua!
Francesc LLOP i BAYO. ¿Por qué? ¡Eso es ilegal, eso es ilegal, hay una Ley de Patrimonio que impide fundir cualquier campana que tenga más de cien años!
Salvador MANCLÚS. ¿Pero esa ley existe?
Francesc LLOP i BAYO. Esa ley existe desde hace cinco años.
Andrés ESCALERA. ¡Sí!
Gabriel RIVERA. Una nueva y punto.
Francesc LLOP i BAYO. No, solamente eso.
Salvador MANCLÚS. Ahora, eso es lo que dice, lo que dice el Sr. Rivera, si una campana no quieren refundirla, pues se separa, se deja para el museo, cosa que me parece muy bien y lo aplaudo y se hace una nueva y asunto concluido.
Francesc LLOP i BAYO. Quiero decir, quiero decir que lo usual es que cuando hay campanas en la torre que están rotas, generalmente el proceso normal de los fundidores es, se mide el diámetro o se le pide al cura que diámetro tiene y a partir de ahí se funde la campana nueva.
Salvador MANCLÚS. Bueno, usted está hablando técnicamente pero económicamente cuando un señor tiene una campana...
Francesc LLOP i BAYO. Estamos hablando primero técnicamente, luego el dinero ya lo dejaremos a parte.
Salvador MANCLÚS. Es que es fundamental, es que va ligado una cosa con la otra, no es lo mismo una campana nueva de quinientos kilos, que una campana refundida de quinientos kilos, todos no se encuentran con posibilidades económicas para coger y decir bueno yo no puedo pagar dos millones de pesetas en una campana cuando en seiscientas mil pesetas, puede tener la misma campana, tanto es así que hasta dicen que van a ir.
Manuel QUINTANA. Yo entiendo perfectamente la pregunta del Sr. Llop y respecto a la refundición hay que tener en cuenta que los fundidores españoles, casi toda su vida en el tiempo que llevan fundiendo campanas, económicamente la función económica de ellos, primordial de si taller, o de su artesanía era la refundición de la campana, es decir que hacían muy pocas campanas nuevas, eso lo sabe usted Sr. Llop. Entonces ocurre lo siguiente que puede llegar una campana a mi taller o a cualquiera de los fundidores que está hecha por decirle una fecha del año cuarenta, porque cuando la guerra desaparecieron muchas campanas y tal y esa campana resulta y eso si que voy a discrepar con el Sr. Llop que a lo mejor puede decir que es buena, yo le diría que no es buena, yo le diría que no es buena, porque a esto le voy a decir que en la posguerra, los fundidores de campanas, concretamente mi padre que trabajaba entonces en esto, el ejército o se lo que era el ministerio del ejército, les adjudicaban una partida de chatarra de desguaces, para refundir campanas, para reponer en las iglesias. De hecho como anécdota es que en una ocasión, les metió un obús en un horno que no había explotado la espoleta y voló todo el horno, y no los mató a todos de milagro, eso es verídico, auténtico. Y de eso salían las campanas, entonces una campana llega a mi taller para que se refunda, hecha en el año mil novecientos treinta y nueve y la verdad Sr. Llop no tengo ningún reparo en hacer pedazos esa campana y meterla en el horno.
Francesc LLOP i BAYO. Un momento, no hemos dicho una campana del año mil novecientos cuarenta, estoy hablando por ejemplo, una campana de mil cuatrocientos.
Manuel QUINTANA. En ésos ya hay que, en eso ya hay que tener un poquito más de cuidado.
Francesc LLOP i BAYO. Campanas góticas, hemos, iba a decir hemos pero voy...
Manuel QUINTANA. Ha generalizado no ha dicho campanas, ha dicho en términos generales campanas...
Francesc LLOP i BAYO. No, campanas de más de cien años.
Manuel QUINTANA. De más de cien años.
Francesc LLOP i BAYO. Cualquier campana, es decir en este momento será que cualquier campana que llega a un fundidor, se pesa, se trocea, no se mide la inscripción como me han dicho antes, se pesa, se trocea, y se mete en el horno con otras campanas rotas, y se han hecho unos moldes aproximadamente del mismo diámetro, o mayor, si tiene más dinero, o menor y ese metal fundido mezclado con el otro es el que va a las campanas, esa es la manera usual de trabajar.
Manuel QUINTANA. Bueno en algunos casos, hay otros casos eh? en que el cliente prescinde de sus campanas viejas y compra unas campanas nuevas.
Francesc LLOP i BAYO. Pocos casos hay así.
Manuel QUINTANA. Bueno pues en Castilla y León concretamente hay muchos casos, muchos casos, o sea lo que hace el cliente es comprar unas campanas nuevas, que a lo mejor son unas campanas muy antiguas, son campanas de mil setecientos, que nosotros le compramos el bronce y nosotros le entregamos unas campanas nuevas con el bronce y la calidad que se nos exige. Eso también se hace, eso también se hace. Ahora es cierto y muy cierto además que en la mayoría de los casos es refundir las campanas, eso es lo cierto.
Salvador MANCLÚS. Sr. Llop, entonces díganos usted que paso a seguir cuando nos encontremos en un caso de una campana del año mil seiscientos o mil setecientos cuando nos encontremos con una campana rajada.
Francesc LLOP i BAYO. Aún no hemos terminado y eso quiero decirlo un poco más adelante, hemos estado hablando de campanas, no pero ya vendrá más adelante. Es decir porque la campana no está separada, es decir la campana ciertamente forma parte del conjunto, y ese conjunto está formado por la campana, por el badajo, por el yugo normalmente de madera por la colocación y por los toques que se hacen, quiero decir, llegamos a una torre y hay una campana digamos que está nueva, pero la quieren electrificar, qué es lo que se hace.
Salvador MANCLÚS. La campana es nueva.
Francesc LLOP i BAYO. Nueva o vieja, me da igual, qué es lo que se hace.
Salvador MANCLÚS. No está rota.
Francesc LLOP i BAYO. No está rota, qué se hace.
Salvador MANCLÚS. Electrificarla, si el cliente pide electrificar la campana, yo se la electrifico, lo único que tendré en cuenta es verle el badajo, que si el badajo se lo veo muy grande, lo que haré es hacer un badajo para que tenga la precaución de que no se le rompa la campana, pero si yo electrifico una campana, que más da que dé vueltas eléctricamente que sea manualmente. Ahora sí, teniendo en cuenta eso sí, el badajo, porque hay campanas que no han volteado nunca y tienen un badajo desproporcionado, aunque no desproporcionado. Si usted voltea esa campana con ese badajo, usted la romperá, pero si usted coge esa campana y le pone el badajo que le corresponda, incluso un poquitín menos, para salvaguardar la rotura de la campana, yo se la electrifico, al seguir las normas ruego también como le he dicho antes que me lo diga.
Francesc LLOP i BAYO. Tú quieres decir algo.
Abel PORTILLA. Creo que estamos hablando, si electrificar las campanas que hay, como hacer, pues creo que es hacer un estudio por un lado tiene que haber unos entendidos de la parroquia bien sea el cura, bien sea gente técnica que sepa lo que se quiere hacer y por otro lado el campanero tiene que aconsejar, a medida de su conciencia o lo que el piensa que es lo que realmente le parece que está bien, y si la gente técnica dice que se electrifique la campana, pues creo que el campanero tiene que electrificarla, ahora si la gente técnica opina que no se tiene que electrificar la campana pues ante eso el campanero.
Francesc LLOP i BAYO. ¿Quién es la gente técnica?
Abel PORTILLA. ¿Eh?
Francesc LLOP i BAYO. ¿Quién es la gente técnica?
Abel PORTILLA. Aquí hay otro problema que no se ha hablado que era la gente que tocaba las campanas, que para mi era gente que entendía de campanas, hoy en día los badajos se descuelgan, no pegan en el sitio, o sea vamos viendo una evolución que los campaneros por lo que sea ya no pueden subsistir, nos ha venido la época de la electrónica, la época de electrificar las campanas, porque si habría campaneros, las campanas de por sí no se electrificarían. Entramos un poco en un camino que estamos, vivimos casi en el año dos mil, y supone un hombre tocando las campanas y supone tenerlo asegurado y supone pues muchos gastos, entonces gente técnica, pues un campanero o gente que haya estudiado el tema de las campanas o sea que haya estudiado eso.
Francesc LLOP i BAYO. ¿Y dónde está esa gente?
Abel PORTILLA. Por desgracia cada día quedan menos, o sea yo lo que me he encontrado por ahí, en Galicia me he encontrado con casos personales, que es de la gente que actualmente más entiende de campanas a nivel, las tocan manualmente, saben cuando una campana les gusta o no les gusta, pero eso luego ya va en las rarezas de la gente, en lo acostumbrados que estén el que una campana por ejemplo se ha muerto un señor y le ha tocado la campana a muerto pues se le queda grabado en la cabeza y para ese señor la campana esa pues suena muy bien, le pasa con otra campana y a su entender... A mí me ha pasado casos de campanas rotas, decir que suenan mejor que las campanas que no estaban rotas, porque entramos en un mundo que hay lógica, pero en València es una cosa, en Castilla es otra cosa y creo que la gente que vive dentro las campanas, se ha tirado mucho tiempo entre las campanas creo que tiene que entender, ahora que sea más o menos honrado, que diga lo que piensa eso ya entra dentro de cada uno.
Vicente ROSAS. Sr. Llop puedo yo hablar, es que yo veo que las campanas antiguas las campanas y yo tengo un concepto bueno no sé, las campanas por la antigüedad, tienen un valor pero probablemente, o yo lo veo así si llevo una inscripción determinada según la campana aunque sea muy antigua, si tiene simplemente una época, pues ya está, pero esa época debe de guardar una historia, entonces yo he dejado campanas alguna, de hecho hay algunas aquí en Sevilla que no se han fundido, he hecho otras en su lugar, una campana del año mil seiscientos cuarenta y seis, entonces tiene una historia porque la regaló fulano de tal y tal, entonces hay una historia ahí. Simplemente que venga ahí una fecha, no le encuentro más, hombre a no ser que sea excepcional, por la inscripción por una forma determinada, por un sonido determinado, ahora si está rota, se puede refundir, hacer una nueva, hacer una copia de ella o dejar...
Francesc LLOP i BAYO. ¡Pero lo usual no es hacer copia de ella, lo usual, es simplemente fundirla!
Vicente ROSAS. Bueno sí, normalmente si, el cliente no se preocupa más de eso. Hombre nosotros sí. Yo por ejemplo una campana que es un poco antigua, aconsejo no fundirla, si es antigua y tiene un valor...
Salvador MANCLÚS. Antes estaba diciendo usted del asunto de la electrificación de las campanas, yo en principio y como cosa propia y personal, le diré que a mi no me gusta el sistema eléctrico de las campanas, me gusta más el toque manual, pero las necesidades obligan muchas veces al cliente a pedirte la electrificación. Porque yo tengo cartas, porque no he venido preparado, porque sino hubiera venido documentalmente, hubiera visto usted que hay sacerdotes que me escriben diciéndome: "Para mí usted ha sido una Providencia, antes como un verdadero mendigo tenia que buscar quien encontraba para voltear las campanas, ¡usted ha sido la Providencia para mí, gracias a Industrias MANCLÚS puedo tener servicio de campanas!" Y eso no quiere decir que a mi no me guste el volteo de las campanas manuales, pero las eléctricas nos obligan los clientes por las necesidades de no encontrar gente, que toque, para este menester.
Manuel QUINTANA. Si antes ha preguntado el Sr. Llop, quien era la dirección técnica en una parroquia, o en una iglesia o en una catedral, cuando se van a electrificar las campanas, lógicamente no existe dirección facultativa cuando se va a hacer una instalación eléctrica de campanas. Entonces el cliente, el cliente, lo que hace pues es asesorarse del campanero e indicarle lo que más le convenga en ese caso, pero lo que se está siguiendo aquí en España con la electrificación de las campanas, es la táctica que bueno se sigue en Europa, porque usted sabe Sr. Llop la cantidad de, mejor dicho la cantidad de campanas que no están electrificadas en Europa, creo que no son muchas eh?
Francesc LLOP i BAYO. Hay campanas que no están electrificadas y se tocan a mano en Europa y cada vez son más, cada vez hay más campanas en Europa que se tocan a mano.
Manuel QUINTANA. Se tocan a mano, se tocan a mano, los carillones a través de la escuela de pedales y teclados.
Francesc LLOP i BAYO. La catedral de Utrecht por ejemplo la grande ocho tonelada se toca entre cuatro hombres.
Manuel QUINTANA. Sí, el otro día estaba yo en Breda, en Holanda precisamente, que he estado haciendo una gira por ahí en Europa y dieron un concierto a las once de la mañana me parece que empezó, hay una torre, hay una torre, parecida a la de Cheste que está separada, es una torre específica para un carillón que tiene cuarenta y tantas campanas y estaban dando un concierto para turistas, había varios autocares, además españoles de por aquí de València y de esta zona, y... Pero no nos vamos a salir del tema, respecto a quien toca las campanas pues mire en León, concretamente en Castilla-León no sé si lo sabe que en Viabante hay una fundación patrocinada por Caja España y Campanas Quintana que hay una
escuela de campaneros, se dan concursos todos los años, y este año, se ha inaugurado otro en Urueña, en la Casa real de Urueña, que ha hecho unos conciertos de instrumentos medievales de música y se inauguró también con unas campanas que nosotros hicimos también la prestación de las campanas y bueno campaneros, campaneros digo que son artífices del badajo, no artífices de la campana, ¿eh?
Francesc LLOP i BAYO. Sí, estamos hablando quizá de lo que sería mejor dejar para detrás, es decir, conclusiones, futuro de las campanas. A mí me preocupaba y me sigue preocupando una cosa, alguien quiere electrificar unas campanas puede hacerlo si, o no, porque por lo que me han dicho, alguien que quiera electrificar las campanas, como es el cliente, puede hacer con sus campanas lo que quiera pregunto, aunque el edificio sea monumento...
Manuel QUINTANA. Bueno yo no se si, antes ha dicho que ha salido una ley, yo la verdad las desconozco de que las campanas es un patrimonio histórico, un patrimonio del pueblo como son otras cosas, que bueno yo no se si las pueden electrificar o no las pueden electrificar. La verdad es que yo no le puedo contestar, la decisión es que realmente la toma la junta parroquial, la toma el Ayuntamiento o la toma el propio párroco de la iglesia.
Andrés ESCALERA. Yo quisiera hablar, la nueva ley de Patrimonio que salió hace algunos años, dice que cualquier objeto que tenga más de cien años, para cualquier modificación que se tenga que hacer, esa modificación tiene que pasar proyecto por la Consejería de Cultura o por el Ministerio de Cultura correspondiente de la Dirección General de Bellas Artes y que sea aprobado por los técnicos de esta Dirección General. Entonces cualquier actuación fuera de estas, que se haga así, es ilegal y se puede incurrir en penas, además penas grandes, en penas económicas, incluso en penas administrativas, lo cual ahora que están todos aquí que lo sepan, y los dueños, los que se consideran dueños de estas campanas, adviértales que toda modificación de un monumento de más de cien años es patrimonio del Estado y tiene que tener aprobación del Ministerio o la Consejería correspondiente, eso es legal, es la ley que existe ahora mismo.
Francesc LLOP i BAYO. Estamos hablando...
Vicente ROSAS. Perdón que le voy a hacer una pregunta en ese aspecto, no sé el motivo cual será, en fin... ¡Una campana que se electrifique con un martillo, no repercute en la campana en si, ni tiene modificación alguna!
Andrés ESCALERA. Es una modificación que se tiene que hacer y el proyecto tiene que ser visado por la...
Vicente ROSAS. Bueno, quiero decir que no le afecta, entonces no sé el motivo, el por qué...
Josep Lluís GIL i CABRERA. Bueno realmente, realmente...
Salvador MANCLÚS. Si es monumento nacional, ¿ no?
Josep Lluís GIL i CABRERA. No, no, hay una cuestión. Una campana de por sí, tal campana tiene un valor histórico, pero a parte del valor histórico, está el uso de la campana que tiene y la forma específica y tradicional de usarla. Si nosotros modificamos la forma tradicional, es exactamente se modifica el uso de esa campana con lo cual estamos dañando una parte o expoliando, con palabras de la propia Ley, ese Patrimonio, porque no solamente es patrimonio el objeto, sino el uso que de él se hace, es decir es lo que llamamos el entorno del objeto, del objeto e incluso la propia campana como entorno de lo que es el monumento arquitectónico.
Francesc LLOP i BAYO Dicho de otra manera, que la campana, no es solamente la campana de bronce, sino el yugo de madera, e incluso la torre donde está puesta.
Josep Lluís GIL i CABRERA. Efectivamente.
Francesc LLOP i BAYO. Y una modificación de yugo de madera sin permiso en una campana de más de cien años es un acto ilegal.
Josep Lluís GIL i CABRERA. Efectivamente.
Francesc LLOP i BAYO. No es una amenaza, ¿eh? Por favor, que no se considere como una amenaza, sino como un hecho de la ley que existe hace cinco años ya, es del ochenta y cinco.
Josep Lluís GIL i CABRERA. Sí, es del ochenta y cinco la ley de patrimonio. ¡Ah! Ahora bien la Ley actual de Patrimonio es del ochenta y cinco, pero la anterior Ley de Patrimonio del treinta y tres, incluso afinaba menos y era más severa, porque aquella ya no diferenciaba si los objetos se declaraban por sí. Aquella ley indicaba que todos aquellos objetos, muebles, que por, que estén en un monumento que llamaban entonces, (ahora Bien de Interés Cultural), todos aquellos que estén protegidos por la misma ley, por el mismo decreto de declaración de ese monumento, entonces, ya no es cuestión de que ahora lo protege, es que la anterior ley ya lo protegía, que se ha hecho más hincapié ahora, pues posiblemente, porque haya más sensibilidad, pero la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento.
Manuel QUINTANA. Sí, pero vamos a ver, ¿eso es una ley de prohibición o es una ley de protección?
Josep Lluís GIL i CABRERA. ¡Es una ley de protección!
Manuel QUINTANA. ¿Ah! Es una ley de protección, porque en monumentos, precisamente en Castilla-León es de lo que podemos gozar, no a lo mejor de otras cosas pero de monumentos, la verdad es que podemos gozar de ello, y se están restaurando constantemente. Hace poco se ha inaugurado por ejemplo la iglesia de San Hipólito en Támara que es una auténtica maravilla y creo que desde la Junta de Castilla y León dispondrá el contratista llevar la dirección del contrato para llevar a efecto la restauración de ese patrimonio, luego quiero decir lo de la campana que si es una prohibición el tocar la campana o si es que hay que pedir una autorización para intervenir en la campana.
Josep Lluís GIL i CABRERA. Efectivamente, lo que hay que pedir es una autorización. Es decir el proceso lógico, el proceso lógico de acuerdo con la ley, primero la parroquia o el propietario de ese bien tiene que, puede optar por dos soluciones, una buscarse él unos técnicos que le preparen un proyecto, una vez realizado el proyecto, pasarlo por supervisión de la correspondiente Consejería o de la delegación del Ministerio a la que corresponda. La segunda fórmula, en caso de que el propietario no conozca, o tenga personal técnico de quien echar mano, entonces puede dirigirse a la correspondiente Dirección General de Patrimonio, bien de un Ministerio, bien de la Consejería y entonces solicitar allí el asesoramiento técnico necesario para ello, y de todas formas bien en un caso, bien en otro, por estar en un edificio declarado de Bien Cultural será siempre la Administración quien supervise, a través de sus propios técnicos si los tiene, o si no de técnicos que contratará al efecto, será quien supervise esos proyectos y la ejecución de los mismos en el caso en que se halle incorrecto en todos sus puntos.
Francesc LLOP i BAYO. ¡Aunque no sea la propietaria!
Josep Lluís GIL i CABRERA. ¡Efectivamente!
Manuel QUINTANA. De todas formas yo, sigo discrepando un poco sobre esa ley, porque una cosa es...
Francesc LLOP i BAYO. La ley, es la ley.
Josep Lluís GIL i CABRERA. Perdón, y ese es le mismo sistema que se utiliza para la protección de cualquier Bien de Interés Cultural, es decir, si su casa está catalogada o inventariada, y cualquier reforma que tenga que hacer en ella, tendrá que presentar el correspondiente proyecto para ser visado por los servicios técnicos de la Administración.
Manuel QUINTANA. Está claro, está claro, porque claro no se puede cambiar el aspecto físico ni de una fachada ni de eso, pero de una campana se puede sustituir por ejemplo su brazo tradicional que tenía, por un martillo electromagnético que puede ir colgado del badajo como lo hemos visto antes en Francia, se ha restaurado una campana.
Francesc LLOP i BAYO. Pero tiene que haber un proyecto, es que quizá...
Manuel QUINTANA. Un proyecto de restauración.
Josep Lluís GIL i CABRERA. Efectivamente, tiene que haber un proyecto. Si el proyecto se le autorizan las soluciones, porque se ve las soluciones técnicas que aporta no modifican substancialmente ese bien...
Manuel QUINTANA. Substancialmente.
Josep Lluís GIL i CABRERA. Substancialmente me refiero, tanto en lo que es físicamente el bien, como en su uso. Lógicamente si usted va a poner un mecanismo que impida el uso tradicional de ese bien, lógicamente la Administración le dirá que, esa parte del proyecto no se podrá ejecutar, si no la modifica para que permita el uso tradicional.
Manuel QUINTANA. Sí, sí.
Francesc LLOP i BAYO. Pero eso quiere decir que en un monumento por ejemplo, en una iglesia que sea monumento nacional, no se le puede cambiar los focos de la iglesia sin pedir permiso, si se hace es un acto ilegal. Otra cosa es que uno haga un acto ilegal y a ver si cuela y le sale, pero aquí no estamos protegiendo en absoluto la ilegalidad, lo que estamos intentando es proteger las campanas, porque intentamos proteger las campanas. Porque pensamos que en estos momentos es bien sabido que los fundidores españoles sin quererlo llevan una guerra de precios hacia abajo, es decir lo que intentan es hacer precios más barato que, vamos a ser realistas, intentar hacer un precio para comprar al mercado y esto es lógico en una sociedad de mercado. ¿Por qué no vamos al revés, es decir, vamos a ofrecer una calidad?, porque en los monumentos, teóricamente según la ley, no se pueden hacer intervenciones, si no se hace un proyecto, vamos a hacer un proyecto de calidad y si resulta que en vez de dos millones cuesta cuatro restaurar una campana, pero es monumento no solamente es propaganda para la casa que lo hace, y es también dinero y es además es la posibilidad de trabajar, no de esa forma de decir voy a ver si hago las campanas diez pesetas más baratas que el compañero. Me da la impresión que esto es bueno para todos. Dices: "Hombre, al principio, ¿por qué tengo que pedir permiso para cambiar una instalación eléctrica?" ¡Porque es la Ley! Cuando uno va a casa y tiene que cambiar los vatios, tiene que pedir permiso a Industria, y es algo que no nos gusta, pero está ahí, y para tener el carnet hace falta, entonces yo querría volver al problema que estábamos, en una electrificación, cuando se electrifican las campanas y se quitan los yugos de madera, se está atacando la Ley, la Ley obliga a conservar los yugos de madera, por lo menos que haya un proyecto serio y después del proyecto veremos si vale la pena conservar los yugos o no, pero después de haberlo visto. Lo que no se puede hacer es coger yugos viejos y decir, "¡Es que son viejos!" A lo mejor ese yugo es de mil cuatrocientos y aunque esté hecho un asco vale la pena llevarlo a un museo, y a lo mejor no vale la pena, pero hay que tomar una decisión y no la tiene que tomar la empresa de las campanas. Pienso que, la postura que estamos defendiendo aquí es positiva para las empresas, es decir no se trata de ir a lo barato sino a lo caro, donde, en las iglesias que sean monumento, la mayor parte, en una iglesia o en una campana de los años cuarenta que se rompe porque entonces estaban mal hechas, estaban hechas en serie, pues mira mejor que se rompan muchas, pienso que esta es la idea.
Manuel QUINTANA. Aplaudo, aplaudo todo lo que ha dicho en relación sobre todo de tema eso de la competencia comercial que existe por ahí, y los campaneros españoles somos muy dados a ello; aprovecho que ahora estamos casi todos presentes. Somos he dicho, somos muy dados a ello y le aplaudo también lo que ha dicho respecto a la conservación de las campanas, y de las mazas de madera, yugos o melenas, o como se quiera, pero, yo quería decir que todo eso que no fundiendo en los campanarios, porque claro cuando es un conjunto histórico artístico, un monumento, es muy difícil que eso lo dejen cambiar eh?, eso no se puede cambiar de ninguna manera, sobre todo si está a la vista, si la campana está instalada, es muy difícil, en raros casos se da, ahora en la actualidad ninguno. ¿Pero sabe usted Sr. Llop por qué no, no conserva eso la gente? Yo creo que por falta de información y por falta de asesoramiento técnico a esta gente.
Francesc LLOP i BAYO. Claro pero vamos a darles esa información y vamos a decirles: "Oiga su edificio es monumento y tenemos que pedir permiso". Aquí en esta ciudad se han parado algunas, aquí en esta ciudad no, en la ciudad de València, el cambio de un motor, simplemente se paró porque había que hacer un informe previo, entonces no es que vayamos contra nadie, lo que se trata es decir, vamos a hacer de las campanas históricas, unos trabajos caros y de calidad, porque después de todo no son tan caros los millones que se gastan en campanas. Dices: "Hombre, ¡puede costar diez millones hacer una buena restauración!", y dices: "Hombre, ¡cuánto dinero para hacer una campana!" Cuidado, que un coche bueno cuesta tres y arreglar una calle, arreglar una plaza puede costar cuarenta millones y eso dentro de diez años, hay que volverlo a hacer. ¡Las campanas van a durar no solamente nuestra vida sino la de los hijos de nuestros hijos! Entonces quizás de acuerdo con la Ley yo propondría un tipo de restauración distinto, conservando el Patrimonio, intentando conservar, los yugos de madera, intentando conservar, quizá donde haya que meter motores, metamos motores con yugo, y vamos a ver dentro de un rato el caso de Cheste en que motores con yugos de madera funcionan, y además motores que no impidan los toques manuales, y que los reproduzcan, y para eso están los ordenadores, y no estamos hablando de algo imposible, porque aquí en Cheste, las campanas llevan repicando desde hace casi un año. Entonces esta es la cuestión, ¡vamos a atacar el mercado, no por lo bajo, sino por lo alto!
Josep Lluís GIL i CABRERA. Pero aún hay otra cosa, perdón que yo quería puntualizar, porque no se ha entrado en el tema y es que a la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana tiene ya varios informes técnicos en su departamento de Patrimonio Inmueble, Arquitectura, para entendernos, donde se demuestra que la electrificación indiscriminada de las campanas, lo que ha producido es que aparte del daño que puedan sufrir las propias campanas, o los toques tradicionales, tenemos informes fehacientes de que esa electrificación incontrolada de las campanas, incontrolada me refiero porque no ha habido unos proyectos técnicos supervisados y que garantizaran el trabajo realizado, pues se ha dado el caso, de que tenemos bastantes torres, amenazadas de ruina, amenazadas de ruina. ¿Por qué? Pues simplemente como ustedes conocen, las campanas electrificadas hasta ahora, normalmente cuando bien el programa que se les haya realizado o bien manualmente, cuando se desconectan, paran en el acto, como mucho pueden oscilar seis segundos más, no más. ¿Entonces qué pasa? Que toda la inercia se transmite de los yugos y de los ejes, se transmite a las paredes de la torre, entonces es la torre la que está actuando de freno, de esas campanas. Claro eso, el empuje ha hecho que estas torres estén amenazadas de ruina inminente, inminente, algunas de ellas se han tenido que matizar ventanas para poder aguantar el edificio hasta que se hiciera un proyecto de restauración, incluso apuntalar las torres para poderlas sostener. Entonces como hemos dicho antes, el respeto a las campanas, implica también el respeto a su entorno, o el respeto del monumento implica su entorno que son las campanas y su forma de utilizarlas. Entonces por eso mismo, encontramos importante que en esta mesa se debata y se tome conciencia, de que los trabajos de restauración, fundición, incluso fundición o electrificación nueva de campanas, tengan en cuenta también estas tensiones, estos esfuerzos que va a sufrir o a absorber el edificio que sostiene esas campanas. Si alguien quiere preguntar algo...
Francesc LLOP i BAYO. En este momento por ejemplo la torre de San Martí de València, no tiene autorización para voltear las campanas porque hay peligro de que las piedras caigan a la calle y no es una bravata, porque han caído varias a la calle ya y en estos momentos tiene prohibido el uso de las campanas. Me sigue preocupando, es decir el tipo de restaurar, el tipo de electrificación, el tipo de refundición de campanas, me sigue preocupando la conservación y la posibilidad de toques manuales. Se dice no hay nadie que quiera tocar las campanas, bueno no lo sé yo conozco mucha gente que tocamos las campanas, yo soy campanero, uno de los campaneros de la Catedral de València y estamos tocando todas las fiestas del año, creo que eso me autoriza a hablar de que hay gente que es capaz de tocar las campanas, y además es capaz de tocar las campanas pagando, no que le paguen, y entonces entramos en una dinámica cultural moderna como ocurre en Europa y dicen: "Hombre, ¡eso no pasa en ningún sitio!" En la Comunitat Valenciana, hay más de ocho torres que están tocando, empezamos el año pasado, no está mal. Y entonces conoces gente que en Castilla están tocando, en Aragón están tocando, en Catalunya están tocando, en Andalucía hay gente que vuelve a tocar, a ver si ese puede ser también un mercado para los fundidores, decir: "Oiga, mire, es que mis motores no impiden el uso manual de las campanas", como es el caso de las campanas de Cheste, no hace falta soltar cadenas, no hace falta quitar nada, porque el motor no frena, metes tu cuerda y te pones a voltear, porque la campana no está frenada, o sea el motor no lleva reductor. Entonces quiero decir, vamos a dar un salto, porque en Europa las campanas se quitan motores. El otro día, estábamos en el congreso mundial de campanas de Zutphen, es un pueblo de Holanda, cada cuatro años, hay un congreso mundial de campanas hace cuatro fue en Estados Unidos, este año fue en Holanda, dentro de cuatro será en Francia y ¿por qué no dentro de ocho aquí? Entonces la cuestión es que en Zutphen tenían las campanas eléctricas y acaban de quitar los motores hace dos años y las tocan a mano. A lo mejor esa es una posibilidad de futuro para los fundidores, por que una campana que tiene una instalación que permite el toque manual también va a ser una instalación más cara, quiero decir hay que tenerlo en cuenta también.
Abel PORTILLA. Digo algo sobre eso, se da también el caso, yo hace unos días, me llamó un cura que tenía la campana rota y me contó que el día de la fiesta del pueblo me dijo que subieron cuatro salvajes, se pusieron a tocarla y rompieron la campana. Entonces el arte de tocar las campanas se ha perdido, entonces ¿como recuperamos eso? Va a pasar ahora con los campaneros ya, es muy triste en un pueblo de Cantabria, hace dos o tres siglos, habia setenta campaneros, como, porque han desaparecido esa gente de hacer campanas, se los ha cargado, alguno se los ha cargado, con la gente que tocaba las campanas, de alguna forma ha desaparecido. ¿Quien vuelve a enseñar a la gente nueva a tocar campanas? Puede pasar igual que en ese pueblo que digo que me vino el cura diciendo de que subieron cuatro salvajes y se cargaron las campanas, entonces habría que preparar, sería otra cosa, habria que preparar un poco a la gente.
Francesc LLOP i BAYO. Es que esta es un poco la cuestión, es decir en la Catedral de València, para voltear la grande hace falta cuatro personas, y es algo que se va aprendiendo, sobre todo porque te juegas la vida, pero es algo que se va aprendiendo. En la Catedral de Castellón están en la misma, en Segorbe han quitado motores y las tocan a mano, quiero decir que es algo, que por lo menos en esta Comunidad crece. Las campanas de Cheste están dispuestas para que puedan tocar a mano y a motor, pero sin quitar el motor. Ciertamente, claro que es peligroso tocar y se puede romper la campana, pero es que tampoco se le puede dejar una moto a cualquiera, porque puede romperse o romper la moto. Quiero decir, lo que hay que hacer es, pero el primer interesado en que las campanas se hagan en instalaciones bien hechas es el fundidor.
Abel PORTILLA. Y no solo eso, luego los yugos de madera pienso, que tiene que tener unas atenciones, tiene que estar el señor ahí, en las tres épocas del año, que es el verano, que los yugos aflojan, que los yugos hay que tensarlos, en invierno hinchan. Por eso hay que tener un mínimo de profesionalidad para poder llegar a atender las campanas. Yo soy muy consciente que un yugo de madera, en una torre, he visto estas que hay aquí, me han encantado, pero pienso que tienen que dejar un señor encargado exclusivamente al mando de estas campanas, porque sino va a llegar un día que las vayan a tocar y salga la gente por el aire, a no ser...
Francesc LLOP i BAYO. Cuidado, cuidado, una pregunta: ¿es que los yugos de hierro no necesitan conservación? Porque en la Catedral de València había un yugo de hierro, hecho en el año sesenta y uno, sesenta y dos y estaba partido por la mitad, y tenía otro de los cuatro y cuatro ocho y dos diez, de los diez tornillos tenia cinco rotos, otro. ¿También necesitan conservación los de hierro o no?, Quizá la pregunta es
ésta, y ahora se la vuelvo a dirigir a todos para que vuelvan a hablar todos, ¿yugos de madera o yugos de hierro, y por qué yugos de hierro?
Gabriel RIVERA. Porque la madera en realidad no se corta en su tiempo, se corta en cualquier tiempo. La madera si se cortase en el mes de diciembre o enero estaría conservada y sería durable, pero al cortarla en un tiempo que se corta otras veces, la madera se afloja, no está seca cuando se hace el modelo del yugo... Ese es el motivo, si la madera se cortase en su tiempo y se pusiese seca en el yugo eso sería, pues sería tanto como un siclón .
Francesc LLOP i BAYO. ¿Pero cuál es mejor de hierro o de madera?
Gabriel RIVERA. Bueno, eso va ya en gusto, por lo general, la madera, parece ser que llena más el hueco de la ventana y parece ser que evite más sí, correcto. El yugo parece que esté la campana más desnuda correcto, sí, sí, estamos de acuerdo sí, sí.
Francesc LLOP i BAYO. ¿Cuál es mejor?, lo digo a todos.
Silencio
Francesc LLOP i BAYO. Esta es una pregunta que me parece importante de aclarar. No hablo qué yugo es más bonito, sino cuál es el mejor para la campana, es decir, cual conserva mejor la campana y cual tiene mejor sonoridad. El que sea bonito o feo pienso que es algo que nos desvía de la atención de lo que es importante, porque la campana debería ser un objeto que suena, y que suena para la comunidad, entonces ¿con el yugo de hierro suena mejor?, aunque sea más bonito o más feo, ésa es la pregunta, ¿qué yugo es mejor para la campana?
Gabriel RIVERA. Para sonar, el de madera, mejor que el otro para mí.
Manuel QUINTANA. Sí, los yugos de hierro, como mecánicamente un yugo en una campana es una transmisión truncada, sobre todo en los yugos de hierro, porque hace una forma y esto está mecanizado, está perfectamente alineado los ejes los puntos de apoyo, bien equilibrado con la campana, evidentemente esto no tiene porque producir daños en la torre, de ninguna de las maneras, de ninguna manera. Ahora hay una cosa fundamental y es que los yugos de hierro, generalmente para meter tanto peso en la corona en la parte de arriba, lo que se hace es hacer un quiebro en el puente, bajarle y robarle peso a la campana y esa campana Sr. Llop lo que no puede hacer es bandear jamás porque rompemos la ley del péndulo, usted sabe que una campana para bandeo tiene que estar montado justo la suspensión del badajo, alineado perfectamente con el eje de la campana, de ahí dicen una campana que le han hecho perder un sonido, un señor que está volteando una campana, porque le ha hecho perder un sonido porque ha roto la ley del péndulo, está bajando y el péndulo bascula, y el eje del badajo, está cortado justo a la mitad. Entonces en una campana que esté montada con una maza de madera y esté perfectamente montada, es materialmente imposible, digamos hacerla perder el sonido, a base de darle muchas revoluciones y muchas vueltas, por eso una campana con yugo de hierro donde la transmisión esté truncada, jamás, jamás se puede hacer volteo con ella porque se ha roto la ley del péndulo, ¿es o no es así?
Francesc LLOP i BAYO. Hay una pregunta que siempre me ha preocupado y ahora que tengo todos los fundidores juntos se les voy a hacer, porqué no hacían los yugos de hierro como los de madera, quiero decir, el yugo de hierro, el yugo de madera, tiene un eje por debajo de la campana y por encima el contrapeso, ¿no sería mucho más barato, ya que estamos en términos económicos hacer un yugo que fuera simplemente una vigueta, bien calculada por supuesto y luego un contrapeso, no sería mucho más barato que hacer esa forma cortada que están haciendo?
Manuel QUINTANA. No, no, de ninguna manera, de ninguna manera, es mucho más caro hacerla de madera, y sobre todo si se tiene en cuenta la calidad de la madera.
Francesc LLOP i BAYO. No, no, no, no estaba diciendo eso, no estaba diciendo eso. Claro que es mucho más caro de madera, no estoy diciendo eso, ¿por qué los yugos de hierro son cortados? ¿Por qué no son simplemente una viga de hierro campana abajo y contrapeso arriba, sería mucho más barato?
Manuel QUINTANA. Bueno efectivamente, se lo he dicho antes, y es para evitar, efectivamente para evitar de colocarle peso a la melena al cabezal del yugo. Entonces es equilibrar con la propia campana, equilibrar, contrarrestar el peso, por eso se hace así, por eso se monta así, que no se debiera de montar así.
Francesc LLOP i BAYO. ¡Pero por eso se rompen los badajos, y todos sabemos que se rompen por el punto donde está el centro de giro!
Manuel QUINTANA. Exactamente.
Francesc LLOP i BAYO. Por eso las campanas se rompen, por eso las campanas sonarán menos y además estropean la pared. ¿Cual es la ventaja?
Manuel QUINTANA. No, bueno estropear la pared no, vuelvo a repetir lo de antes y es que si es una transmisión truncada y están bien alineados los dos puntos de apoyo no tiene porque romper la pared bajo concepto alguno. Eso, eso, desde luego está garantizado, ahora que la campana no suene, no suene como con un yugo de madera hecho de la forma que he dicho antes, en eso, estoy perfectamente de acuerdo. Perdón un momento y es que ya sabe que una de las cosas tradicionales en este país es el volteo de la campana porque aquí generalmente en todo el país, lo suyo, excepto en Galicia, donde no se voltean las campanas, no se voltean, es darle vuelta a las campanas, mientras en Europa, yo conozco todo Europa, pues de muchos viajes, muchas veces y yo jamás he visto darle vuelta a una campana, sino que el sistema tradicional es un motor con un redet y un freno detrás que la campana empieza a bandear poquito a poco, la va subiendo hasta que encuentra el punto horizontal, y después de un rato cuando ya se ha elevado por ejemplo la campana que es una maravilla una campana de diez toneladas, pues empezar a sonar esa campana es una maravilla. Luego está, hay incluso motores que llevan un freno atrás, lo hacen, un freno atrás que frena para que la campana no se quede haciendo así rápidamente sino que la campana vaya parando, pero vaya parando en balanceo lento y progresivamente, quiero decir que vamos que yo conozco, o creo conocer todos los sistemas, o casi todos los sistemas, hasta en Estados Unidos conozco el sistema que emplean para el tema este, que no se hace Sr. Llop pues porque quizá el cliente no tenga un asesoramiento técnico adecuado.
Francesc LLOP i BAYO. Quizá el punto primero, y me acaba de llegar una nota durísima, durísima porque me dice, nos hemos pasado una hora de tiempo y realmente la nota es dura y me obliga a tomar conclusiones ya, me duele tener que cortar, porque estoy muy a gusto, yo tenia un cierto temor, he sabido que yo he sido durante muchos tiempos el enemigo número uno de los fundidores, espero no serlo más, y espero no serlo más porque no se trata de hacer la guerra, sino de ver qué posibilidades podemos sacar de todo esto. Dices: "Hombre, ¡si resulta que cada vez que hay que electrificar las campanas hay que pedir permiso, me va a retrasar el negocio!" Cuidado, que si después de esos informes te dicen que haga usted yugos de madera, sino no se lo autoriza, resulta que el cliente sino se lo autoriza, va a tener que decir, o eso o nada, y al final quien va a ganar va a ser el fundidor Me da la impresión, entonces me, yo me gustaría que como final de esta historia que me hubiera gustado que hubiera durado como esas mesas redondas de la televisión, un par de horas más, me gustaría recordar un poco, donde me parece que hay que insistir, y nos vamos a oír las campanas que todos tenemos ganas, porque después de todo lo que importa es que las campanas suenen bien, me parece que la campana es un hecho cultural, no solamente la campana, sino que el yugo debe de ser protegido, los toques deben ser protegidos, si se electrifican, los motores no deben de impedir los toques manuales y deben de reproducirlos. Me parece que tendríamos que aprender y el Dr. Lehr nos ha dado la historia, porque siempre se dice, es que los holandeses, lo que nos quieren hacer es las campanas todas iguales, me parece que nos ha dado una lección de humildad que llegan a un sitio y intentan analizar las campanas tal como son, y no como quisieran que sean entonces, me parece que aquí estamos abriendo muchas líneas de trabajo, pero quizá lo más importante sería la necesaria colaboración de todos los fundidores, para que esto de las campanas vaya a más, y vaya a más, en el sentido de que si empezamos a poner hojas de condición de trabajo, o con ese nombre tan terrible que se llama pliego de condiciones, en el fondo el que va a ganar es el que trabaje mejor, no el que trabaje más barato. Si resulta que las campanas históricas decidimos que el soldar está mal, aunque haya una empresa que suelde y esa campana está soldada, a lo mejor no vale la pena soldarlas, pero si las pasamos a un museo, hacemos otra... Luego hay otro problema, esta es una campana soldada y el sonido no es excesivamente hermoso pero es el sonido que durante tres siglos ha estado sonando en San Mateu, ¿por qué no van a recuperar su sonido, y por qué han de recuperarlo? Y aquí entramos en toda la problemática de la restauración en la que por desgracia no puedo entrar, pero quizá me parece que si trabajamos con museos, si vemos la posibilidad y eso la Ley de Patrimonio lo contempla, de que los fundidores puedan pagar sus impuestos en campanas viejas, y es algo que lo he dicho muchas veces pero que es verdad y la ley lo dice, la posibilidad que hay de pagar impuestos con campanas y eso es algo que está en la ley, la ley aunque no la conozcamos existe, la posibilidad de conservar los yugos, la posibilidad de volver a tocar, me parece que vamos a ganar todos. Me gustaría una palabra última, un resumen de cada uno y nos vamos y nos vamos corriendo a oír las campanas. De izquierda a derecha...
Manuel QUINTANA. ¿Qué quiere, que diga algo de las campanas? Bueno yo creo que esta tarde ya nos suenan los oídos de oír hablar de campanas, ¿no? Bueno, pues nada que se puede decir, yo nada, no se me ocurre nada, agradecer a toda esta gente por todo el cariño que parece que demuestra o afición a las campanas, porque esto generalmente no ocurre en mi tierra, en mi tierra, la gente suenan las campanas pero no creas que hacen mucho caso. A mí me ha admirado la gente el interés que pone aquí, no sé si es por eso, bueno de hecho es algo, una zona más interesada por la cultura a lo mejor y nada más no se me ocurre nada más, agradecerle al Sr. Llop y a los organizadores del congreso este y nada más a ver si efectivamente las campanas vamos haciéndolas más y mejor de acuerdo.
Francesc LLOP i BAYO. Cortito.
Vicente ROSAS. Bueno voy a decir unas cositas que se me han quedado en el tintero, volviendo y perdone que insista, va a ser un minuto nada más. Yo electrifiqué una campana con la cual, vamos no se podía hacer, hicimos un yugo imitación madera, y se electrificó para volteo las dos campanas y llegó el arquitecto y la vio y dice: "Oye, ¿han pintado los yugos?" Digo: "¡Sí!" "Oye, ¡pues han quedado perfectos!" Nada más, ¡buenas noches!
Gabriel RIVERA. Pues yo quiero decir lo que Quintana ha dicho, por no decir nada con respecto que el compañero lo ha dicho y entonces lo que queremos es trabajo y que la gente colabore y nada más. Y con respecto a toda la Comunidad Valenciana que parece que son muy campaneros y tienen muy éxito con las campanas, yo los felicito. Muchas gracias.
Salvador MANCLÚS. Bueno, pues trataremos de una vez escuchado todas las conversaciones que hemos tenido aquí de poder hacer la mayor cantidad de yugos de madera, electrificar los menos campanarios posibles y en fin colaborar en lo que sea, en el mantenimiento de las campanas, y guardar las campanas antiguas para la posteridad y al museo.
Abel PORTILLA. Para mí como cosa muy importante en mi punto de vista de la conclusión que he sacado de todo, que me gustaría que se llegaría a un momento o punto que las campanas pasarían un control de calidad, a nivel de bronce, y a nivel de sonido, con eso, me quedaría contento dentro de lo que se ha hecho aquí.
Francesc LLOP i BAYO. Lamento tener que anunciar que deberíamos haber terminado el volteo y el toque, vamos hacia la torre, yo explicaré los toques a pie de torre, de todas maneras vamos a hacer cuatro, el primero va a ser un repique de los sábados, será un repique automático, luego el volteo automático, el que hace un ordenador, quizá en el libro, en los textos explico el proceso que se ha seguido en Cheste y después los otros toques serán repique y volteo manual. Quizás yo recomendaría oír las campanas no debajo de la torre, oírlas de lejos, van a ser estos cuatro toques, que cada uno las oiga donde quiera, las campanas son siempre para oírse de lejos, nunca debajo de la torre.
Mesa redonda realizada el 22-09-1990 en el Teatro Liceo de Cheste, con motivo del VIII Congreso de Conservación de Bienes Culturales
Campaners nº 6 - València - 1993
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