Inventario de campanas
Catedral de Santa María - CALAHORRA (LA RIOJA)
Referencia 143
Referencia 143


Descripción La torre de las campanas de la Catedral de Calahorra es un edificio de planta rectangular y de sillería en su cuerpo principal, y de forma octogonal en la parte superior, hecha ésta de ladrillo y rematada con un chapitel. También hay cuatro torrecillas en la terraza, que acompañan la parte central, y las cinco se cubren con tejas industriales vidriadas.
En las tres plantas superiores, dos rectangulares y una octogonal, se ubican las campanas, mientras que en las inferiores, atravesadas por la escalera de acceso y por el pozo de las pesas del reloj, se encuentran aún las estancias donde vivían la familia de campaneros y otros empleados de la Catedral.
Los vanos se distribuyen, en las salas de campanas, dos por cada uno de los lados mayores del rectángulo y uno solo en los extremos.
La torre, adosada a la Catedral, tiene acceso independiente desde la calle, junto a la portada principal, a los pies de la nave mayor.
En el vano norte de la planta primera había, pintado aparentemente sobre tela, y tapando la parte superior del arco, un a modo de yugo de madera con sus herrajes. Debemos preguntarnos, sin respuesta de momento, si esta decoración cubría también parcialmente los demás vanos (incluso con motivo acústico, además del meramente estético).
Protección Bien: Catedral de Santa María
Comunidad Autónoma: C. A. La Rioja
Provincia: La Rioja
Municipio: Calahorra
Categoría: Monumento
Código: (R. I.) - 51 - 0000700 - 00000
Registro: (R. I.) REGISTRO BIC INMUEBLES: Código definitivo
Fecha de Declaración: 03-06-1931
Fecha Boletín Declaración: 04-06-1931
Fuente: Ministerio de Cultura (2005)
Graffitti Hay diversos conjuntos de grafitos en la torre, de gran interés, pues aportan información sobre la pequeña historia de la torre, de los campaneros y de los relojeros. Las inscripciones de visitantes son más escasas. Sin pretender transcribir la totalidad de estos textos, que superan los límites de este trabajo, indicaremos los que parecen más significativos.
Así, en el último tramo de la escalera, antes de llegar a la terraza de la tercera planta, dice "El dia 20 diciembre 1.920 / cogi el cargo / Pedro ¿Priano?".
Otro dice "Músico de 1ª del Rgto. Zamora / A. ¿Elquerro? / 7 - 4 -1937".
En la zona del reloj pone "Cecho la canpa / na a 15 @ / entro el / año / 1808 / Franco Bue...". También dice "Se limpio y repuso / Reloj en Mayo / se pinto las esferas / (rúbrica)". Hay pintada una custodia, que parece también de principios del XIX, así como un pentagrama. En el muro de esta sala dice "Año / 1791 / BL..."
En esta sala del reloj hay, igualmente, instrucciones incompletas y manuscritas, para ajustar el mecanismo. También figura una hoja impresa de MANUFACTURAS BLASCO, de 1969, con las indicaciones de mantenimiento, así como otra hoja manuscrita que indica fechas de ajuste de la maquinaria.
Hay restos de inscripciones en los que se leen, como fechas 1774, quizás, y otras de finales del XVIII. En otra pintada con grasa del reloj dice "Se compuso / en 20 de Julio / año 1878 / G. R. M. R. ..."
Otras marcas incisas en los sillares, como una cruz con pedestal, denotan una mayor antigüedad. Incluso, algunos trazos en sillares pueden tener significados muy complejos.
En la planta primera, en la piedra, con el deterioro debido a la intemperie, se lee "1836" y "1841".
Finalmente, en las puertas del pequeño armario, ubicado en una de las estancias donde vivían los campaneros, y donde se encuentran los dos timbres del reloj, que suenan en la Catedral, dice "LAIZO ZIrI / LOSAENZ 1841" rodeando unos símbolos (espadas, palmas de martirio, lunas invertidas) probablemente asociados a los dos mártires Emeterio y Celedonio. Podemos interpretar esta inscripción como "LA HIZO CIRILO SAENZ 1841"
Los grafitos debieran ser conservados. En caso de que se vean afectados irremediablemente por las actuaciones de restauración de la torre, deben ser documentados.
Estado original Parece deducirse de la distribución de los niveles rectangulares que la torre tenía desde antiguo las campanas ubicadas en la planta segunda, y en una estructura de la terraza se encontraría la campana de las horas.
Quizás en el momento de modificación del reloj (mitad del XVIII) y añadido de la campana de los cuartos, pudo construirse la parte octogonal central en la terraza. Debe asociarse la aparición de la campana de los cuartos a la modificación o cambio del reloj, hacia 1750, en el momento de la introducción del péndulo, como regulador de la maquinaria, y por tanto, como garante de una mayor exactitud, que permitía tocar los cuartos con una cierta precisión.
Puede pensarse en un desplazamiento de las campanas pequeñas hacia la planta tercera, dedicada exclusivamente a zona del reloj, en alguna de las remodelaciones de esta parte octogonal, quizás a finales del XIX.
También parece sorprendente el número de tres campanas romanas de volteo, inusual en estas tierras, donde lo más normal es la existencia de dos campanas, que se voltean alternadas una respecto a la otra. Este toque recibe aquí el nombre de "bandeo". No es improbable que hubiese dos campanas y que al decidir hacer una tercera las desplazasen desde una estructura interior de madera, aún existente en la planta segunda, a los vanos de la planta primera.
Estado anterior En 1992 el conjunto se encontraba como en la actualidad, es decir con tres campanas de volteo y quizás de repique en la planta primera; el reloj en la planta segunda y las campanas pequeñas y las del reloj en la planta tercera.
Las tres campanas de volteo estaban en buenas condiciones de uso, al menos en cuanto al volteo continuo se refiere, aunque es probable que los mazos externos no funcionasen. Estas campanas están dotadas de un ingenioso mecanismo gestionado por sendos motores de doble uso, según el sentido en el que giren: en uno producen el volteo continuo de la campana y en el otro el toque de una maza externa, aunque a menudo durante el volteo tocaba también la maza, produciendo tres golpes por giro en vez del par característico.
En la planta tercera estaban dotadas de mecanismo eléctrico tanto la esquila primera, la menor de todas las campanas, como la de las horas. Otras tres campanas tenían exclusivamente instalación manual y estaban ubicadas en sus soportes de manera que hubiesen podido tocar (aunque parecía evidente que no lo hacían desde hacía tiempo) mientras que una cuarta campana, con su instalación completa, yacía en el medio del suelo de la sala, desprendida quizás durante un volteo excesivamente vigoroso.
Dos de las campanas de volteo de la primera planta, presentaban mucha suciedad, por excrementos de palomos y otras aves, mientras que la tercera estaba prácticamente limpia.
Por otra parte las dos campanas del reloj sonaban mediante mazo externo por gravedad mediante cables de transmisión desde el mismo reloj mecánico de la planta segunda.
En 2005 la menor de las tres campanas de volteo estaba rajada, y probablemente por eso se quedaba casi horizontal. La grieta afectaba al sonido, de modo que perdió toda la resonancia original.
En la planta tercera la esquila de volteo parecía funcionar mientras que el mazo motorizado de la campana de las horas podría estar averiado.
Las campanas estaban ubicadas como unos años antes, y con el deterioro producido por el paso del tiempo.
Acústica, afinación de les campanas En las tres salas se ha cubierto con un techo plano para crear una especie de caja de resonancia cuadrada. En la tercera planta el falso techo, ahora parcialmente desprendido, de cañizo enlucido, no parece tener otra finalidad.
Del mismo modo en las tres salas los antepechos bajo las campanas funcionan de caja de resonancia antes que de quitamiedos. Es importante insistir en este aspecto, que parece evidente en la tercera planta, ya que solamente un vano carece de este murete, para acceder al interior, pues la mera protección personal es innecesaria en una sala ubicada en el centro de una terraza. Del mismo modo cabe considerar otros muros ubicados en la sala segunda, paralelos a las dos campanas de volteo, y que pueden servir de cañón acústico de su sonido hacia la ciudad.
En consecuencia las tres salas deberán tener este mismo aspecto cerrado tras la actuación arquitectónica. La utilización de madera, a pesar de los problemas de conservación, reforzaría la resonancia de estas salas destinadas, principalmente, a servir de caja del instrumento musical que es la torre. Una posible unión de la primera y segunda plantas, tras quitar el suelo de tablas de madera, carecería de sentido, al menos desde un punto de vista acústico y funcional.
Palomas y otras plagas La torre sufría hasta 2005 dos tipos de encuentros con aves: por un lado las cigüeñas, que residen a lo largo de una parte del año, y las palomas y otras aves menores, que deben residir de manera permanente.
La acumulación de ramas se mostraba en la planta tercera, debida a los grandes nidos de las cigüeñas, mientras que las palomas actuaban, sobre todo, en la planta primera. Sorprendentemente las dos campanas ubicadas en la cara oeste estaban llenas de estiércol (que impide incluso la lectura de sus inscripciones), mientras que la campana orientada al sur carecía (como ocurría en 1992) de esa suciedad. Las campanas de la planta tercera también estaban limpias, con la excepción de una pequeña zona de la gran campana de las horas, que probablemente sirve de posadero de las aves.
La protección contra las aves puede pasar por la ubicación de las correspondientes rejillas en los vanos de las salas, pero esta defensa está condicionada tanto por la ubicación de las campanas como por la manera de tocarlas.
En cualquier caso una protección pasiva contra las aves (especialmente mediante rejilla en los vanos) debe instalarse de manera que no impida los toques regulares, especialmente el volteo, que proteja las campanas y que permita su mantenimiento. No es aceptable, en ningún caso, que la reja se instale tras la campana, de manera que no solamente la convierta en un lugar de anidación o de posada de las aves, con la consecuente suciedad, impidiendo tanto el acceso a la campana como su toque regular.
Campanas El primer indicio de la desaparición de los toques tradicionales en una torre consiste en la pérdida de los nombres antiguos de las campanas. Como es sabido, éstas solían denominarse por un nombre tradicional asociado a veces al uso de la campana (la prima, la tercia...), otras veces a la posición o tamaño (la gorda, la mediana...) y otras veces a un mote adquirido a lo largo de los siglos. Por lo general no eran llamadas con el nombre el santo al que iban dedicadas, sino por estos motes cariñosos. Por tanto, ante la ausencia de tradición oral viva, debemos definir las campanas actuales por su ubicación, tamaño o uso, careciendo de esta denominación antigua que nos relacionaría con costumbres pasadas.
Así pues, en la actualidad, hay tres campanas de volteo, de forma romana, en la primera planta, una de ellas rajada. Las tres son de reciente construcción (entre 1969 y 1973) y de limitada calidad, hechas por un fundidor de Pamplona, Vidal ERICE.
En la segunda planta se encuentran únicamente las matracas así como el mecanismo del reloj. No obstante en el centro de la sala hay un conjunto de vigas de madera que soportaron, sin duda, un par de campanas de volteo.
En la planta tercera, de forma octogonal, se encuentran cuatro campanas en sus vanos, aunque llegó a haber otra más, ahora tirada en el suelo, en el centro de la sala. Cuatro de éstas son de volteo o quizás de balanceo, como hablaremos más adelante, mientras que la quinta, fija, se destina exclusivamente al toque de los cuartos del reloj.
En el centro de esta sala, y ubicadas también mediante un conjunto de vigas de madera, hay dos campanas. La mayor, fija, destinada tanto al toque de las horas como a otras señales mediante su badajo interior, mientras que la otra, dotada de yugo de volteo, podía girar, o cuando menos balancear.
De estas siete campanas hay tres de gran interés, e incluso antigüedad. Hay una campana gótica, con epigrafía mayúscula, y que puede ser del siglo XIV, ubicada en uno de los ventanales, mientras que la gran campana de las horas, de forma romana, es del siglo XVII. La de los cuartos es de 1759, y corresponde al momento de ampliación de los relojes debido a la aparición del péndulo que aumentaba la exactitud y permitía el toque de los cuartos.
De las campanas de volteo o de balanceo, dos son del siglo XIX y otras dos del XX. Solamente las dos últimas tienen el autor conocido, la familia de los PEREA, y corresponden a 1917 y 1958 respectivamente, mientras que las otras dos, de 1815 y 1831, no indican el nombre de su fundidor.
Proponemos un cambio de denominación de las campanas, al menos hasta que otras fuentes orales o escritas sugieran lo contrario. En la sala primera de campanas, por orden de menor a mayor, la esquila pequeña (1917), la esquila grande (1815), la Ave María (1350ca), La Campana o Campana de San Emeterio y San Celedonio (1831), La Mediana (1969) y la Garbancera (1969).
En la planta tercera, que ahora denominamos sala segunda de campanas estaría la Esquila de arriba, la Campana de los Cuartos y El Compás.
Toques tradicionales de campanas No es fácil intuir los toques tradicionales, tras las últimas intervenciones, posteriores a la desaparición de los campaneros. Parece posible que las campanas pequeñas de arriba se pudiesen tocar desde abajo, desde las propias habitaciones de los sirvientes de la Catedral, a balanceo. La larga palanca metálica, así como los badajos carentes de ojal indican ambas cosas: tanto la imposibilidad de efectuar repiques, junto a las campanas, como el toque oscilado de las menores, mientras que la campana mayor uniría al toque de las horas otras señales diarias, e incluso se añadiría como base del toque festivo o de difuntos.
Las dos campanas ubicadas en el centro de la segunda sala podrían igualmente repicar y voltear, y quizás tendrían como las otras una palanca la cual, mediante una soga, serviría para iniciar el volteo de las campanas.
De cualquier modo es preciso recuperar también los nombres tradicionales: las campanas "bandeaban" es decir volteaban, mediante impulso humano, mientras que balanceaban tocándolas a distancia mediante sogas unidas a una larga palanca. Finalmente podían repicar dos o tres campanas pequeñas, mediante sogas unidas a los badajos, así como la campana de las horas que se tocaba con un pedal pasado por una cuerda unida del badajo a la pared.
Probablemente la gente mayor recuerda solamente dos tipos de toques tradicionales: el repique diario de coro, mediante dos campanas pequeñas tocadas con la mano y con el contratiempo del "Compás", nombre que recibía la de las horas, por su papel de metrónomo. El segundo toque era el bandeo de las campanas mayores, especialmente la "Garbancera", la campana mayor, que solamente bandeaba (volteaba) para las grandes fiestas, precisamente aquellos días en que se comían garbanzos. El toque de esta campana requería el esfuerzo de tres o cuatro hombres.
Toques actuales de campanas Los toques posibles hasta 2005 se limitaban al volteo de dos de las tres campanas de la primera planta (la tercera estaba rajada y carecía de badajo), así como el volteo de la esquila primera de la planta tercera. Probablemente el mazo motorizado de la campana mayor había dejado de funcionar.
Los toques del reloj se daban con sus correspondientes campanas, mediante una transmisión mecánica desde la maquinaria.
No es improbable que toques puntuales extraordinarios, como la muerte del Papa Juan Pablo II se hayan señalado mediante toques manuales, ya que al menos dos campanas de la sala tercera tienen cuerdas unidas a su badajo.
Tras la restauración y la concentración de campanas en la segunda planta, que denominaremos sala primera de campanas, todas las de la sala (3 grandes y 3 pequeñas) pueden bandear o voltear y balancear mediante su correspondiente motor de impulsos, así como repicar mediante electromazo exterior.
La esquila ubicada en la planta tercera, que denominamos sala segunda de campanas puede bandear o voltear, así como balancear exclusivamente. Las dos campanas del reloj solamente pueden tocar sus toques correspondientes mediante mazas externas por gravedad.
No obstante es preciso ordenar todos estos toques, de acuerdo con las posibilidades técnicas, mecánicas y musicales, de modo que reproduzcan los toques tradicionales, adaptándose a las necesidades cultuales y culturales de la Catedral en los tiempos presentes.
Toques propuestos de campanas Los toques propuestos están relacionados con la intervención arquitectónica y la reubicación de las campanas, tanto por uso como por forma de toque.
La esquila de la planta segunda debería oscilar solamente y no voltear jamás, para los toques de coro, especialmente los diarios, e incluso para avisar las misas, con un único toque. Las campanas del reloj solamente tendrían esa finalidad, de día y de noche. Dudamos en recuperar el papel de metrónomo o de Compás de la campana de las horas, entre otros motivos por la desaparición del badajo de la campana de las horas, existente en 2005, o por el cambio de ubicación de las campanas pequeñas. Lo más sensato sería traspasar ese papel de ritmo base a la campana de San Emeterio y Celedonio, ubicada con las otras.
En la planta principal hay seis campanas: tres mayores y tres menores. No participamos de la propuesta que la campana gótica no debe bandear (utilizando esta palabra en el sentido tradicional, es decir voltear), por ser antigua y para protegerla, ya que las campanas son igual de dañadas bandeando que oscilando, a pesar de las apariencias. Creemos que ninguna de las tres pequeñas debe bandear, por respeto a la tradición, lo que es una cosa bien diferente.
En este sentido debe ordenarse el toque de coro diario mediante el repique de las dos esquilas y el contrapunto de la campana de San Emeterio y San Celedonio, con un ritmo que ha sido indicado por las últimas campaneras de la torre. Este ritmo marca el inicio y el final del toque del coro, que se acompaña con la oscilación de la esquila de arriba.
La Ave María debe utilizarse, salvo mejor opinión, para avisos especiales - quizás salida de la procesión (salida de la cruz inicio de la procesión), o durante la Bendición del Santísimo o el Magnificat de vísperas.
La Campana puede bandear sola, en vez de la esquila de arriba, para el toque de coro de domingos. Para las fiestas bandearía la mediana, también sola, y para las solemnidades la Garbancera. Probablemente en estos dos últimos casos se acompañe con "el repique", es decir el ritmo rápido y armónico de las dos esquilas con el contrapunto de la Campana.
Para los toques de difuntos podría ser conveniente tocar las tres pequeñas "a medio bando" es decir a balanceo, con golpes lentos de las tres mayores, al menos para el toque general, capitular. En otros casos, el toque lento de las tres mayores parecería suficiente, incluso con un acelerado final, como siempre ha sido habitual.
El bandeo de fiestas debe consistir solamente en el volteo de las tres mayores, aunque lo más conveniente y tradicional sería el repique (esto es las dos esquilas y la campana) mientras que las dos mayores volteasen alternadas, como es habitual en toda la Ribera del Ebro. De ninguna manera deben voltear las dos o las tres pequeñas con las mayores, y menos aún la esquila de arriba.
Estos toques se basan en una entrevista de urgencia a las últimas campaneras. Sería conveniente entrevistarlas con calma y proponer un modelo de toques adecuado tanto a las necesidades actuales de la Catedral como a las tradiciones de Calahorra, que ahora con la nueva tecnología se pueden reproducir y fijar, sin impedimento de interpretarlas alguna vez de manera manual.
Actuaciones Parece deducirse de las instalaciones, campanas y restos existentes, que las campanas de volteo fueron ubicadas en la segunda planta, quedando libre la primera planta. En la terraza, que se cubriría de manera diversa a la actual, podría estar la campana de las horas y una o dos pequeñas de señales, incluso la gótica.
Sería conveniente confirmar si había campanas en la primera planta, como ahora, antes de la posible refundición en 1969 / 1973 o si estaban ubicadas en el centro de la planta segunda. Es probable que las plataformas para el toque manual, muy provisionales, fuesen una adaptación a un cambio de lugar de unas campanas potencialmente pesadas de voltear. En cualquier caso en este momento se ubican las tres mayores de volteo en esa primera estancia.
Las campanas pequeñas se ubicaron en la parte superior, quizás para expandir mejor su sonido. Esta instalación puede ser de mitad del siglo XIX.
A propuesta del técnico que suscribe, en la intervención arquitectónica de 2006 se ha realizado una amplia reubicación de las campanas, ubicando las seis de los toques litúrgicos, excepto la esquila de coro o de arriba y las dos del reloj, que permanecen en la parte superior de la torre.
De este modo las tres campanas de bandeo (o volteo) y las tres esquilas e repiques y balanceo se ubican juntas, en un mismo espacio sonoro, compartido con el reloj, de modo que su sonoridad se conjunta y expande a la vez, permaneciendo las campanas estáticas del reloj y la de señales en otro compartimento separado física y conceptualmente.
Esta modificación ha supuesto la reposición de los yugos de madera, basándose como modelo el de la Campana o Campana de San Emeterio y Celedonio, aún existente, en una potente estructura de madera, de modo que las seis campanas puedan voltear completamente si se desea, a la vez, sin que ninguna toque a la otra.
La protección física de los vanos impide que las aves no solamente aniden, sino que puedan entrar y ensuciar con sus excrementos, como antes ocurría, afectando a la conservación de las instalaciones y sobre todo a la sonoridad del conjunto.
Por iniciativa de la Asociación Amigos de la Catedral de Calahorra, comenzaron en 2005 las obras de restauración de la torre y de las campanas, en una actuación en la que han participado económicamente la Consejería de Educación, Cultura y Deporte; el Ayuntamiento de Calahorra y la Asociación de Amigos de la Catedral. La inversión en la torre fue de 503.848 € mientras que la restauración de las campanas costó 82.360 €, según notas de prensa.
La presentación de las campanas restauradas tuvo lugar en un emotivo concierto, solamente posible con los medios técnicos actuales. En poco más de una hora se descargaron, mediante la pericia del gruísta, las campanas restauradas del camión que las transportaba desde la Comunitat Valenciana, y se montaron en sendas estructuras metálicas. El equilibrio de las campanas es tan eficaz y compensado que esas estructuras no se fijaron al suelo más que por el propio peso de la campana. Se interpretó a final de la maña un concierto a cargo de los CAMPANERS DE LA CATEDRAL DE VALÈNCIA que mostraron la facilidad de volteo de todas las campanas, incluso la mítica "Garbancera", que bandeaba mediante el esfuerzo de un solo hombre. Tras el concierto, que tuvo lugar el 27 de noviembre de 2006, la propia grúa cargó las campanas hasta el claustro de la Catedral, donde permanecieron hasta su subida definitiva a la torre unas semanas más tarde. Las dos campanas del reloj ya estaban instaladas en su lugar, pues fue preciso subirlas antes de poner el chapitel de la torre.
Propuestas Reflejamos las propuestas del informe inicial, que se han tenido en cuenta, en su casi totalidad, en la actuación arquitectónica, y que dejamos para comprender la totalidad de la intervención:
"Parece prudente plantear una actuación global de las campanas, sus instalaciones y sus toques, que tenga en cuenta ciertas premisas:

| Persona | Vídeo | Fecha | Duración |
|---|---|---|---|
| CAMPANERS DE LA CATEDRAL DE VALÈNCIA | Concierto de las campanas restauradas | 14-06-2006 | 42:26 |
| CAMPANEROS DE LA RIOJA | Toque de fiesta de primera clase | 2025 | 02:04 |
Editor de la ficha LLOP i BAYO, Francesc
Actualización 28-03-2025
| María Asunta (desmontada) | ERICE, VIDAL | 1973 | 113 | 547 | |
| sala primera de campanas | Esquila pequeña (1) | PEREA, BENITO E HIJO | 1917 | 54 | 91 |
| sala primera de campanas | Esquila grande (2) | 1815 | 57 | 107 | |
| sala primera de campanas | Ave Maria (3) | 1350ca | 65 | 159 | |
| sala primera de campanas | La Campana, San Emeterio y San Celedonio (4) | 1831 | 93 | 466 | |
| sala primera de campanas | La mediana, Jesucristo Rey (5) | ERICE, VIDAL | 1969 | 125 | 740 |
| sala primera de campanas | La Garbancera, Madre de la Iglesia (6) | ERICE, VIDAL | 1969 | 137 | 975 |
| sala segunda de campanas | Esquila de arriba (0) | PEREA, VIUDA DE ÁNGEL | 1958 | 46 | 56 |
| sala segunda de campanas | Campana de los cuartos (A) | 1759 | 73 | 225 | |
| sala segunda de campanas | El Compás, la de las horas (B) | 1687 | 175 | 2031 | |
| Ventana alta de la nave | Timbre de los cuartos (a) | 20 | 3 | ||
| Ventana alta de la nave | Timbre de las horas (b) | 25 | 6 |

Existente En marcha
Eléctrico
Autor BLASCO, MANUFACTURAS
Empresa de mantenimiento BLASCO, MANUFACTURAS
Fecha de construcción 1969
Descripción El reloj actual, de BLASCO de Roquetas, es de remontaje eléctrico, y funciona con cierta regularidad. Se encarga de la gestión de las esferas, así como del toque de las campanas correspondientes a los cuartos y las horas, ubicadas en la sala tercera de campanas. También tocaba, mediante dos timbres anepígrafos, de pequeñas dimensiones, cuartos y horas, en una ventana de la torre que tiene acceso a la nave principal de la Catedral, aunque la transmisión se encuentra temporalmente desconectada.
El bastidor está marcado con una "B".
El reloj actúa sobre las dos campanas correspondientes, ubicadas en la tercera planta, y dotadas de sendos mazos externos por gravedad. Igualmente actuaba sobre dos timbres aparentemente anepigráficos, ubicados en un pequeño armario de la planta inferior de la torre, abierto a la nave principal de la catedral.
Editor de la ficha RUIZ i ENGRA, Antoni
Actualización 31-05-2025
Autor ECAT
Empresa de mantenimiento 2001 TÉCNICA Y ARTESANÍA, S. L.
Editor de la ficha LLOP i BAYO, Francesc
Actualización 21-02-2025
Inventario general de ordenadores