MIÑANA, Fernando - Eliseo da la campanada

Eliseo da la campanada

Un apasionado de Valencia pretende agrupar a los expertos en campanas de toda Europa. Se despierta con un carrillón, en los mensajes de móvil suena un ‘dong’ y ¿se imaginan qué le regalan por su cumpleaños?

Eliseo Martínez, en el centro, junto a La María, una de las campanas de la seo de Valencia. - Autor: MARTÍN, Luz
Eliseo Martínez, en el centro, junto a La María, una de las campanas de la seo de Valencia. - Autor: MARTÍN, Luz

Muchos vecinos de Paiporta, un pueblo del cinturón de Valencia, no tienen ni idea de quién es Eliseo Martínez. Pero cuando le ven por la calle casi todos saben que por allí va el ‘Campanas’. Este muchacho de 27 años se despierta cada mañana porque en su teléfono suena un carrillón, un conjunto de más de 70 campanas que componen una melodía. Y cuando le llega un mensaje al móvil lo que escucha, ya está claro, es una campanada.

Eliseo Martínez no entiende su vida sin este instrumento. Tanto, que si hay un lugar en el mundo donde le gusta estar es en el Miguelete, en la torre de la catedral de Valencia, donde un grupo de voluntarios han revitalizado la tradición de tañerlas de forma manual. Están liderados por el enciclopédico Francesc Llop, que ahora siempre va tocado con un sombrero: desde que empezó a recuperar los campanarios valencianos, llenos de nidos, se ha llevado en la cabeza más de un desagradable recuerdo.

Su pupilo ha heredado ese fervor por la historia, por los ejemplares que despuntan en cada pueblo de España, de Europa, y, tras pasar por Bruselas y especializarse en el diseño de proyectos continentales, decidió que había llegado el momento de unir a todos los que comparten esta pasión. La asociación se denomina ‘Europe is ringing’ (Europa está sonando) y desde su página web intenta convertirse en el nudo de los campaneros del Viejo Continente.

Eliseo vive ahora en Palma de Mallorca, donde trabaja como profesor de inglés –es filólogo y tiene un máster en Patrimonio Cultural–, pero ya piensa en los toques de Semana Santa en su querido Micalet de Valencia. Aunque su paso por la isla le ha permitido descubrir una joya, un incunable de las campanas, la colección de cinco instrumentos medievales fechados en 1312. «Las hay más antiguas. En Valencia mismo tenemos la Caterina, de 1305, pero es una pieza, no una colección completa».

España es un país bastante campanero y hasta cuenta con dos buenos museos: el de Urueña, en Valladolid, y el de Meruelo, en Cantabria. «Tenemos tradición, pero especialmente en el Mediterráneo. Una de cada dos campanas que se funden en España va a la Comunitat Valenciana. Y aquí hay unos treinta grupos de campaneros, casi la misma cantidad que en el resto de España. Hay actividad en Andalucía, en el País Vasco y están empezando en Cataluña. En Castilla es muy diferente. Son más melancólicos y siempre están rememorando el pasado. Nuestro modelo es el presente. Somos jóvenes, voluntarios, apasionados... Nos gusta la tradición, pero la traemos al presente. De todas formas, en Italia y en el Reino Unido hay más afición todavía».

El impulsor de la primera asociación europea de campaneros recuerda su afición desde niño, cuando obligaba a su abuelo a pasar por la plaza para escuchar su sonido favorito antes de ir al colegio. O cuando iba a ver a sus otros abuelos a un pueblo de Cuenca donde, como no podía ser de otra forma, su lugar predilecto estaba a la sombra del campanario. En 1996, con una estructura móvil en una feria infantil, las tocó por primera vez. Y desde 2002 pertenece a la Associació de Campaners de la Catedral de Valencia, la agrupación que concentra en su web (campaners.com) «el mayor inventario que se conoce, con fotografías de campanas y torres, así como audios y mp3 de diferentes toques».

El fiasco de La Gorda

Los amigos del ‘Campanas’ lo tienen muy fácil en su cumpleaños y Eliseo se relame recordando el esfuerzo que hicieron cuando mandaron fundir un ejemplar con una dedicatoria inscrita. Una más para una colección que va en constante aumento. Aunque lo que realmente le gusta es hacerlas sonar. Y ninguna, para él, suena como las de la seo de Valencia.

En España hay grandes ejemplares. Como las de la catedral de Santiago; La María, en Pamplona; el Micalet, en Valencia; o la mítica La Gorda, en Toledo, fuente de infinitas leyendas. Con sus catorce toneladas y media, 2,29 metros de altura y casi 3 de diámetro, la famosa campana de San Eugenio es la más grande de la península.

La Gorda está rota desde el primer día y cuentan que se quebró con el primer toque del badajo, aunque algunos expertos están convencidos de que ya llegó en mal estado a la torre. Y hasta remueven la historia para señalar con el dedo al culpable del error de fundición, Alejandro Gargallo, un artesano de Arnuero, una villa cántabra célebre por sus campaneros. «Lo mejor de La Gorda son sus historias, como que las mujeres de Toledo abortaron cuando se escuchó por primera vez, que su sonido llegó hasta Madrid o que estallaron los cristales de las casas... Un montón de leyendas», explica Eliseo Martínez, que estuvo recientemente en Ferrara con expertos de Bélgica, Austria e Italia escuchando los toques de la Taccona y sopesando las necesidades que puede tener cada país en este ámbito. Porque lo que este joven más desea es dar la campanada.

MIÑANA, Fernando
Ideal.es (29-03-2015)
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