GALIANA, José E. - Torres famosas: El Miguelete

No concebiríamos a la ciudad de; Valencia sin la silueta de esta famosa y popular torre, íntimamente llamada por nosotros los valencianos Micalet (1). Es el campanario más hermoso y monumental de todo el antiguo reino valenciano. Por sus extraordinarias proporciones, la elegancia de su masa y los primores con que ha enriquecido su último cuerpo de las campanas puede codearse con las más bellas torres de toda la Cristiandad.

Tiene esta torre un total de sesenta y cuatro metros de altura, y hasta la plataforma o terraza, cincuenta y uno; esta dimensión es igual a la que afecta su polígono o base.

Su planta es de forma octogonal; su alarife está formado de cuatro cuerpos iguales, de doble altura que su ancho, los tres primeros desprovistos de adornos y el último ataviado con ocho colosales arcos ojivales de gallarda traza, molduras primorosamente labradas del mismo estilo, resaltes bellísimos en sus paramentos, bordones con sencilla talla, pináculos incrustados en sus contrafuertes, y en los cuales se apoyan artísticas gárgolas, siendo un dechado de elegante estilo, admirablemente armonizado con el espléndido e incomparable cielo valenciano.

En el soberbio monumento se ha empleado con extraordinario acierto la piedra. Toda su fábrica interior y exterior forma un solo bloque, dándole mayor monumentalidad y contribuyendo a su mayor encanto y sugestión. La sillería empleada en su ejecución procede de las canteras de Burjasot, Godella y Moncada. Esta torre, contemplada al atardecer, cuando la besa el sol, toma una entonación de joya de oro sobre la diadema natural de nuestra concha mediterránea.

Según la inscripción que se lee en el paramento exterior de la torre, a una altura de tres metros, próxima a la puerta principal de la Metropolitana, sabemos la fecha de su construcción por una valencianísima lápida, y ésta es como sigue:

«Aquest campanar fonch comensat en lany de la Natívítat de Nostre Senyor Deu Jesuchrist MCCCLXXXI. Reynant en Aragó lo molt alt rey En Pere. Estant de Bisbe en Valencia lo molt alt En Jaume, fill del alt infant En Pere e cosin germa del dit rey.»

Hay que franquear esta puerta para recorrer todas las entrañas de esta fortaleza...
Hay que franquear esta puerta para recorrer todas las entrañas de esta fortaleza...

El autor de la torre fué Andrés Juliá, regularmente valenciano y muy entendido en el arte estereotomético y constructivo. Después de varias vicisitudes que ocurrieron en la construcción de esta gigante obra, y de ser reemplazado Andrés Juliá, quizás por fallecimiento, y haberle seguido otros artífices, las terminó hasta la terraza el maestro Pedro Balaguer, que ya había dado sobrantes muestras de su portentosa valía en la construcción de las monumentales torres de Serranos. Este dió por concluidas las obras del Miguelete en 28 de Enero de 1429 (exceptuando las de la espadaña o espigón).

Los sillares de esta torre están colocados simétricamente en las hiladas; otros, del mismo tamaño, pero más blancos, dispuestos de cinco en cinco, nos indican el signo de la Cruz en sus principales y mayores lienzos de sus muros. Toda la torre esta rodeada de modestísimo zócalo, que forma rasante con sus contrafuertes. Antiguamente estos sillares, desprovistos de sus losas ataludadas, servían de bancos.

Exteriormente está. rematado (provisionalmente) este campanario catedralicio por antiestética espadaña, también de sillería, construida en 1660. Esta desdice mucho del gusto artístico de todo el monumento, perjudica a la obra y también al ornato de la Metropolitana. Su principal objeto es soportar las campanas de las horas y de los cuartos. La campana de las horas tiene un peso de 10.997 kilogramos (sólo comparable a la de la catedral de Toledo). Esta famosa campana deja oír sus vibraciones en toda Valencia y sus alrededores. Se la denomina «La Campana de las Campanas». La de los cuartos tiene un peso de 724 kilogramos.

Es necesario penetrar en la Metropolitana para recorrer todas las entrañas de esta importante fortaleza, seguros que nuestros esfuerzos para la excursión serán recompensados por las sorpresas y preciosidades que en ella observaremos. Su escalera consta de 207 peldaños; todas sus gradas son de una sola pieza, iguales, y de sillería. Cada grada se apoya sobre un árbol o eje central, que la atraviesa en toda su extensión o altura hasta el piso o sala de las campanas. De este departamento parte una escalera de idéntica disposición, pero más reducida, que sirve de acceso a la plataforma superior o terraza.

Las bóvedas de sus pisos tienen 4'07 metros de espesor y 5'65 metros sus paredes. A la altura de catorce metros sobre el nivel de la vía pública hay un departamento constituido por una sala octógona, con bóveda elevada y de crucería. Las dimensiones de ésta vienen a ser una tercera parte más pequeña que el diámetro de la torre (2). El departamento segundo es de proporciones más amplias que el descrito, y también ostenta una bóveda gótica (3).

El tercer departamento, y cuarto cuerpo de la torre, es el mayor de la misma, y en él están instaladas las once magníficas campanas. El peso total de todas ellas es de 16.737 kilogramos. Presenciar un volteo general es un espectáculo ensordecedor, emocionante e imponente. Más de una vez han sido volteadas por mandato de reyes y dignidades, por el mero gusto de apreciar su armónico y potente sonido.

Aspecto parcial de la sala de campanas, cuyo peso total de ellas es de 16.737 kilogramos
Aspecto parcial de la sala de campanas, cuyo peso total de ellas es de 16.737 kilogramos

... tiene un peso de 10.997 kilogramos. Esta famosa campana deja oír sus vibraciones en toda Valencia y sus alrededores.
... tiene un peso de 10.997 kilogramos. Esta famosa campana deja oír sus vibraciones en toda Valencia y sus alrededores.

La sala de las campanas está. formada de sencilla bóveda, idéntica a sus inferiores, y en ella penetra la luz muy diáfana por siete ventanales, cerrados por sencillas compuertas, para aliviar las corrientes de aire y el peligro que ofrece su altura. Uno de sus ocho ventanales esta ocupado por la escalera.

Su terraza está rodeada por sencilla balconada de hierro, de extraordinario grandor. Desde esta amplia plata forma se domina la Catedral con toda su magnificencia; toda la ciudad, de calles caprichosamente tortuosas, recordando su antigua personalidad, con sus casas solariegas de artísticos patios centrales, con sus variados edificios públicos; los esbeltos campanarios de sus iglesias; las modernas construcciones de sus ensanches; los suburbios marítimos; los interminables jardines; todo ello parece que se apiña alrededor de esta torre, en pintoresco conjunto, sobre una vastísima llanura limitada por un anfiteatro de montes que miran al mar y escudriña el dadivoso Turia, en cuyas lejanías se pierde en su horizonte.

Hace años que preocupa a los entusiastas valencianos la terminación estética de nuestro típico Micalet; somos partidarios de razonar bien este asunto, que tanto interés tiene para la ciudad, puesto que esta torre se la puede considerar como uno de los más interesantes emblemas heráldicos de la misma. Nadie ignora que su remate actual la perjudica mucho en el sentido constructivo y tanto más en el ornamental. Por datos de Historia sabemos que el único remate de esta torre sería continuar sus contrafuertes exteriores hasta la altura de su actual barandilla de la terraza y terminarlos por apropiados pináculos, y éstos unidos entre sí por medio de un antepecho de piedra del mismo estilo, y si fuera posible seguir los nervios de los que hoy subsisten de su antigua cerca.

Este asunto de su terminación viene de antiguo. En la Metropolitana levantina existe un monumentalísimo plano del Miguelete, que de haberlo realizado hubiera sido la torre-campanario más alta del mundo. Este soberbio proyecto lleva. la fecha de 1863, y fué obra del famosísimo numismático Aloiss Heiss. Tan fantástico plano se conserva a la entrada del Aula Capitular Nueva. La altura del remate proyectado era de 150 metros, aproximadamente, que sumados a los cerca de 51 que tiene en la actualidad hasta la terraza daban un total aproximado de 201 metros de elevación.

Posteriormente se han ocupado en sus proyectos los artífices siguientes: don Carlos Carbonell, don Carlos Giner y don José Aixa.

Nosotros opinamos que el mejor remate de esta torre sería sustituir su actual espadaña por otra también de sillería, e inspirándose en su construcción en el último cuerpo de este campanario y en el cimborio de la Metropolitana, soberbia veleta sobre momumental reloj eléctrico, con cuatro esferas y en su último acceso colocar un potentísimo faro, como motivo ornamental de la ciudad.

No olvidemos también que desee su meseta, en un día claro y con ayuda de buenas lentes, se pueden ver Montserrat de Barcelona y las Islas Baleares. Este es otro aliciente para que se instalaran en su terraza aparatos de observación; y si a todo lo dicho se le construyera un ascensor, adosado a su exterior por la parte de su escalera, y su acceso a la terraza y minarete fueran con excelente comodidad para los visitantes, no dudamos que nuestra ciudad tendría una nueva y cuantiosa fuente de «turismo» con la atracción y alicientes que ofrecería esta espléndida v famosa torre.

Notas

Hace un año aconsejamos a la presidencia de la sociedad Lo Rat-Penat de organizar un festival y recaudar fondos para la terminación total de esta torre, con motivo de ser su V Centenario (de terminación) el día 28 de Enero de 1929. Creo que ha sido desechado en lugar de difundirlo.

(1) La denominación de Micalet suponemos que proviene de su primitiva campana de las horas, que fué bendecida el día de San Miguel, en 1418, con extraordinaria pompa, por los egregios padrinos, el hijo del duque de Gandía y la reina dona Margarita, viuda del rey don Martín. La tradición ha llevado consigo este diminutivo nombre puesto a la campana mayor, y apropiado por nuestros antepasados para nombrar toda la torre.

(2) Este lugar se utilizó en la antigüedad para asilo de los que huían de la persecución de la Justicia y se amparaban en la Catedral. Hoy en día sirve de trastera.

(3) Esta Sala, en sus primeros tiempos, servía de habitación a los sacristanes, y en nuestros días la utilizan los campaneros mayores. Rogamos al excelentísimo Cabildo que haga adecentar esa magnífica estancia, quitándole los tabiques, aditamentos y cursilerías que tanto la profanan.

GALIANA, José E.

Directivo de la Sociedad Valenciana Fomento del Turismo

La Semana Gráfica (08-12-1928)

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