PERALES, José A. - El Cerco de Artajona - Campaneros

El Cerco de Artajona - Campaneros

Miguel Bañales con Genoveva Elizalde, la última campanera titular de San Saturnino.

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Genoveva Elizalde fue la última campanera titular de la iglesia San Saturnino. A sus 85 años, Geno, la campanera, como se le conoce en Artajona, es hoy además una de las pocas vecinas que residen permanentemente en el barrio amurallado. «Cuando yo era pequeña, estábamos aquí alrededor de cincuenta vecinos. Hoy sin embargo, entre semana, no estamos más que unas cinco familias, aunque en verano hay más».

En los años treinta y cuarenta, todos los chavales del Cerco bajaban juntos a la escuela por una senda. «También se bajaba entonces, como ahora, a comprar a las tiendas de abajo. «Luego, hacíamos peleas con lo chicos del pueblo, y siempre ganábamos nosotros, porque como estábamos más altos, las piedras se tiraban más fácil».

Según dice Genoveva, antiguamente la vida en El Cerco era más dura que abajo en el pueblo. Arriba no había agua, y teníamos que arreglarnos con los pozos. Luego hacía más frío, ya que aquí el cierzo se deja sentir con más fuerza. Pero en cambio vivíamos felices porque la gente de entonces teníamos mucha unión.
Vista de Artajona desde el campanario de la iglesia del Cerco.
El Cerco compone una de las estampas típicas de la Navarra medieval.
Fue campanera de la iglesia de San Saturnino durante más de veinticinco años. Además de bandear diariamente -antaño tocaba también su difunto marido Aurelio Esparza-, la campanera vestía los santos y limpiaba la iglesia. «Siempre barriendo me pasaba la vida», recuerda.
Según dice, la iglesia de San Saturnino se mantuvo abierta al culto hasta los años 80 del pasado siglo. En esos años había aun misa los domingos, sobre todo para la gente del barrio, y se celebraban también algunas festividades importantes, como San Juan, San Pedro, San Babil y San Saturnino. Pero como la iglesia estaba cada vez más estropeada, y venía poca gente, se acabó cerrando.

En los años 90 empezaron las obras de restauración de la iglesia de San Saturnino. Hasta ahora se han arreglado el tejado, el paseo de ronda y la torre. «Hace unos pocos años, se desmontó también el retablo, y se realizaron después otros trabajos de limpieza y restauración. Pero ahora desgraciadamente todo está parado», dice Bañales. Y es una pena porque hay cada vez más gente que viene a ver el Cerco, y se lleva una gran decepción al encontrarse la iglesia cerrada.

Hoy, Genoveva lleva más de treinta años sin tocar las campanas. Pero hay un grupo de personas que mantienen esta hermosa tradición. «Aquí, en la iglesia del Cerco, bandeamos manualmente veintiséis días al año», recuerda Bañales. «Este es un auténtico record en Navarra, ya que en otros pueblos se tocan también manualmente, pero solo el día grande de las fiestas».
PERALES, José A.
Diario de Navarra - Especial Rincones Singulares (2007)
  • ARTAJONA: Campanas, campaneros y toques
  • Campaneros: Bibliografía

     

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