LLOP i BAYO, Francesc - Catedral de la Seo - ZARAGOZA - Informe sobre la torre, las campanas y los toques

Catedral de la Seo - ZARAGOZA
Primer informe sobre la torre, las campanas y los toques

La Seo de Zaragoza
Dr. Francesc LLOP i BAYO
Equipo de recogida de datos
Gerardo AÑÓN PASCUAL
Fecha de la recogida de datos 16/09/1992
Fecha del informe: 12/01/1995

El GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS recibió el encargo del Ministerio de Cultura de España de hacer el inventario de las campanas de las Catedrales españolas. En su primera fase, el trabajo recogió las características de las campanas, de las torres y de los toques de las campanas de la Corona de Aragón. En una segunda fase se recogieron los datos de las campanas de otras veinticinco catedrales de una franja vertical de la península, que comprende la Andalucía Oriental, la Comunidad de Murcia, Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid, parte de Castilla y León, el País Vasco y Navarra.

A continuación desarrollamos un primer informe para conocer el estado general de las instalaciones, de las campanas y de los toques existentes en la Santa Iglesia Catedral de la Seo, dedicada al Salvador, de Zaragoza.

Algunos de los datos, sobre todo los referentes a la epigrafía de las campanas y a alguna de sus medidas, son provisionales, pues el estado de conservación, debido a las obras y a los largos años de inactividad, impide a veces una correcta interpretación de los datos, por lo que será preciso volver a la torre para completar las informaciones. No obstante las líneas generales del informe y las propuestas de restauración no cambiarán mucho en posteriores trabajos, que servirán para conocer este conjunto de campanas casi intacto, a pesar de una electrificación provisional.

Estado de la torre

Descripción
ALCOLEA describe con precisión la elevada torre de la catedral: SEO DE ZARAGOZA. Un esquema nuevo se establece en la torre de la Seo de Zaragoza, tanto por sus esbeltas proporciones como por varios aspectos de sus distintos cuerpos y su bulboso remate. El proyecto fue obra del arquitecto Juan Bautista Contini, discípulo de G. L. Bernini en Roma; lo tuvo dispuesto en 1683 y pasó a Zaragoza en 1686 para dirigir la obra del primer cuerpo, que alcanza hasta la altura de las naves y termina en una gran balaustrada. Parece que su intervención directa terminó aquí, aunque dejó un dibujo que seguramente sería seguido de cerca por los maestros que continuaron la obra, como Gaspar Serrano y Jaime de Borbón entre otros, hasta su conclusión en 1790. Todos los cuerpos restantes, en progresiva disminución de tamaño, difieren en estructura. El primero de ellos sigue presentando una sección cuadrada, pero sus aristas están redondeadas, y el siguiente es ya octogonal, con aberturas de medio punto para las campanas y columnas corintias en las aristas que determinan una cierta concavidad en dichos paramentos. Sobre los ángulos esculturas de las Virtudes cardinales, por Joaquín Arali. El Último cuerpo, también octogonal, tiene flameros en su base, huecos en sus paramentos y una disposición de perfil cóncavo en su coronación, de donde arranca el chapitel de forma bulbosa con entrante intermedio, que remata en una fina aguja. La sobriedad inicial se enriquece cada vez más en los cuerpos superiores, con medios básicamente arquitectónicos, que determinan una elegancia y una movilidad que tendrán fecundos resultados en futuras obras: en efecto, serán muchas las que deriven de este importante eslabón entre el barroco romano y la arquitectura hispánica del siglo XVII.
SARTHOU recoge la descripción de J. MARÍA QUADRADO de la torre: Campea al extremo de una plaza la fachada, adornada de columnas corintias en el primer cuerpo, y en el segundo con las estatuas del Salvador, San Pedro y San Pablo, dentro de tres nichos: ¡digna decoración de cualquier otra iglesia que no fuera la Seo! Eclípsala empero, puesta a su lado, la gigantesca torre, cuyo primer cuerpo almohadillado se lanza a la altura de las naves coronado por una robusta balaustrada. De aquí se levantan en proporcionada disminución tres más: el segundo, con pilastras y convexas esquinas, ostenta hacia la plaza la muestra del reloj sostenida por las dos alegóricas figuras del Tiempo y la Vigilancia; el tercero, de forma octógona y de corintias columnas, oponiendo cóncavos los lados que a las esquinas del de abajo corresponden, da asiento a cuatro colosales estatuas de las Virtudes cardinales, y por sus ocho ventanales abre salida a la voz de las campanas; el cuarto, siguiendo el orden del tercero y adornado con flameros al pie de sus pilastras, sostiene el chapitel que tomando la forma de cÚpula remata improvisamente en octógona pirámide. Concibió en Roma esta grandiosa obra, por el año de 1685, Juan Bautista Contini, arquitecto del hospital de Montserrat que en la capital del orbe poseía la corona de Aragón; ejecutáronla al año siguiente Pedro Cuyeu, Gaspar Serrano y Jaime Borbón segÚn la grande inscripción que en el primer cuerpo se lee; y en 1790 labró sus estatuas, de más de 20 palmos de altura el escultor zaragozano don Joaquín Arali.
QUADRADO emplea una expresión que ya hemos perdido en nuestra época: la muestra, en francés la montre, es lo que ahora denominamos la esfera, es decir la superficie con marcas numeradas por la que discurren las agujas para señalar el paso inexorable del tiempo.
Estado de conservación
La sala de campanas y otras plantas se encuentran en un estado de gran abandono, propiciado por las obras generales de restauración así como por la falta de uso de las campanas desde hace muchos años. A la mala conservación contribuyen los excrementos de las palomas y otras aves.
Visitas pÚblicas
La torre no tiene acceso pÚblico.

Campanas

Conjunto actual: croquis de la torre de las campanas

CampanaNombreTipoAutorAño
1El Miguelico, el campanicovolteo 1450ca
2Santo Dominguito de Val, la rotavolteoANTONIO AVERLY (ZARAGOZA)1900
3La otra pequeñavolteoANTONIO AVERLY (ZARAGOZA)1900
4La del Garitovolteo 1941
5La mediana de la calle de la Pabostríavolteo 1804
6La mediana de la plazavolteo 1714
7La ValeravolteoBENITO BALLESTEROS Y AVELINO BLANCO(MERUELO)1901
La torre de la Seo de Zaragoza, tiene siete campanas, dispuestas en una planta, todas ellas de uso litÚrgico, aunque una se encuentra rajada y en desuso.
También hay dos campanas más en el cimborrio, que parecen ser góticas, y que debieron ser utilizadas para las señales horarias, aunque se encuentren ahora en desuso.
También había unas matracas en la segunda planta, que pudimos ver en una de nuestras visitas en los años setenta, pero estaban ya totalmente rotas, y solo quedaban restos de ellas.
Campanas históricas
SegÚn los datos que tenemos actualmente, todas las campanas son anteriores a la guerra civil, que no tuvo efectos negativos en esta torre zaragozana, aunque tres son de este siglo: la mayor y dos de las pequeñas. Es curioso que las tres medianas sean de principios del XIX, quizás destruidas durante los Sitios de Zaragoza, y que sólo una la más pequeña, sea de finales del XV o de principios del XVI.
Destrucciones
Descontando la posible destrucción perpetrada por los franceses a principios del XIX, la causa continuada de rotura de campanas ha sido el uso constante de éstas, como lo muestra el hecho que la Valera, la mayor, haya sido tantas veces refundida. Otra prueba de ello es la campana (2), Santo Dominguito de Val, cuya instalación parece correcta, pero que se encuentra rajada.
Curiosamente sólo dos campanas volteaban, cuando aÚn actuaban, en los años cuarenta y cincuenta los Últimos campaneros de esta Santa Iglesia Catedral, la menor y la más grande. Si la mayor se rompió repetidas veces, la pequeña, el campanico, que volteaba varias veces cada día para llamar al coro matutino y vespertino, sigue conservando su forma original gótica, sin haberse quebrado en cuatro o cinco siglos.
Electrificaciones
En el año 1982, con motivo de la primera venida del Papa a Zaragoza, el Cabildo Metropolitano tomó la decisión de mecanizar las campanas. Se hizo una instalación provisional, de electromartillos, y se encomendó el trabajo a la misma empresa que había mecanizado, al estilo alemán, las campanas de la Basílica del Pilar. En este caso, afortunadamente, sólo se pusieron los martillos eléctricos, aunque se instalaron de modo que ninguna de las campanas podría ser volteada ni oscilada, como era tradicional, ya que los mecanismos están todos, seguramente de manera voluntaria, instalados en el lado de la palanca de volteo, la que sirve para tocar la campana mediante cuerdas. En unos casos impiden el toque manual, aunque la campana podría girar, pero en otros caos están dispuestos de tal modo que la campana no podría moverse sin dañar la instalación o romperse. Aparte de esta ubicación, no se hicieron otros cambios, y las campanas aÚn conservan los badajos y otros accesorios tradicionales, así como sus yugos originales de madera.

Toques de las campanas

Toques manuales
Los toques manuales han desaparecido de la torre. La actual instalación impide los toques manuales, y no reproduce los toques ni los ritmos tradicionales.
Sin embargo la torre de la Seo tenía un rico conjunto de toques, de origen medieval, y emparentados con los de las demás catedrales de la Corona de Aragón, que tuvimos ocasión de investigar y publicar (LLOP 1983). Los toques de coro comenzaban siempre con el volteo del campanico, mediante una cuerda arrollada al yugo, y luego diversas campanas oscilaban, segÚn la clase litÚrgica del día. El toque siempre terminaba con un repique, de dos o más campanas, segÚn la celebración. Si era un día de fiesta el campanero se ponía recostado delante del garito, tocando las dos medianas y la del garito con un pie, y repicando las dos pequeñas Útiles con las manos. Sus ayudantes, que solían ser sus hijos u otros familiares, bandeaban la Valera, es decir volteaban la campana mayor, mientras que el campanero acompasaba sus repiques al ritmo de la grande. Esta era - y es - la manera más típica de tocar campanas en Aragón, es decir el volteo de la campana mayor, mientras que las otras repican al ritmo que marca el giro de la grande. La forma del toque venían, en cierta manera, determinada por la disposición de las campanas, es decir su colocación en la torre, con una característica ubicación de la mayor en el centro, puede que para repartir las cargas hacia toda la fábrica, aunque quizás también para emitir mejor su voz en todas las direcciones.
Sólo la grande estaba en el centro, y allí volteaba completamente, mientras que las otras debían estar en las ventanas, para emitir mejor su voz. Esta es la manera aragonesa de tocarlas, y la Seo era el modelo, mucho más que el Pilar, al menos en cuanto a sus campanas y sus toques, ejemplo que aÚn, de manera inconsciente, pudimos detectar en todas las comarcas de Aragón cuando recogimos toques de campanas y entrevistas para nuestra tesis doctoral (LLOP 1987).
Los toques tenían diversas combinaciones rítmicas y sonoras: así, para ciertos toques de difuntos oscilaban las tres pequeñas, de manera continuada, mientras que la mediana de la plaza daba medias vueltas, coordinadas con el toque de la otra mediana y de la campana mayor. También había ciertos repiques especiales, pero el volteo de todas, que se realizaba en algunas ocasiones, parece que fue una innovación del tio Simeón, el famoso campanero del Pilar, que estuvo en activo cerca de treinta y cinco años de este siglo, falleciendo en 1962.
Toques mecánicos
Los toques mecánicos se limitaron al repique de las campanas, mediante electromartillos, no estando contemplado el volteo ni el medio vuelo tradicional. El conjunto mecánico ofrece pocas posibilidades rítmicas y sonoras.
Preguntado el instalador qué toque iba a programar en sus mecanismos nos confesó que ignoraba los toques tradicionales, y que había decidido, segÚn su criterio, ordenar los toques en tres tiempos: en el primero golpeaban tres campanas a un tiempo, en el segundo o tras tres, y en la tercera parte había un silencio. Esta manera de tocar, característica de los catalanes, como el propio técnico, no había sido nunca tradicional de Aragón, pero no le habían solicitado un toque concreto.
Campanero
Para nuestro trabajo entrevistamos a los hijos del Último campanero tradicional de la Seo, Felipe Gómez, que estuvo tocando aproximadamente desde 1943 hasta 1968. La familia, que vivía en la misma torre, en unas habitaciones destinadas para la casa del campanero, ayudaba al padre no sólo en las grandes ocasiones sino también para ciertos oficios en los que el señor Gómez debía actuar de silenciero en la Seo. Aunque nacido en un pueblo de Soria, Felipe Gómez había aprendido el oficio como campanero de una parroquia, la Magdalena, y al fallecer el anterior titular de la Seo, animado y enseñado por el tio Simeón del Pilar, se dedicó a este alto menester hasta algunos meses antes de su muerte, ocurrida hacia 1970, con ochenta y nueve años. Tras Felipe Gómez acabaron los campaneros estables: algÚn empleado de la catedral subía para tocar los días de fiesta, pero ya no bandeaba la Valera, ni se tocaban las oraciones, ni había las señales diarias de coro o los toques de difuntos.

Reloj

Mecánico

La Seo de Zaragoza

La Seo conserva dos relojes mecánicos distintos: uno, de sólo movimiento, de este siglo, ubicado en la misma torre, y cuyo mecanismo, que reproducimos en la siguiente fotografía, movía las saetas que estaban en la esfera de la plaza. Este reloj era de cuerda semanal, que era remontada por los campaneros que, como hemos dicho, vivían en la misma torre, a poca distancia del mecanismo. A pesar de ser sólo de movimiento, es de grandes dimensiones: mide 160 cm tanto de alto como de ancho y de largo.
Existe otro reloj, mucho más antiguo, posiblemente de los llamados de herrero, ubicado en algÚn lugar de las cubiertas, cercano al cimborrio, y que tocaba las campanas de éste, con una muestra o esfera encima de la sacristía mayor. A este aparato no hemos podido acceder para estudiarlo.
Electrónico
Creemos que no existe ningÚn mecanismo electrónico para la gestión de los toques automáticos y repetidos de las campanas.

Estado del conjunto

Analizaremos el estado de las instalaciones, desde el punto de vista de conservación del patrimonio, teniendo en cuenta cómo se conservan las instalaciones históricas, de qué manera reproducen los toques tradicionales y cómo permiten la interpretación de esos toques de manera manual.
En este caso, la electrificación ha supuesto una ruptura con la tradición, una introducción de unas sonoridades mucho más limitadas, y la imposibilidad de realizar los antiguos toques tradicionales.
Conservación de las instalaciones
La electrificación, muy provisional, no supuso la destrucción de la instalación tradicional, pero impide, como hemos dicho, el uso de las campanas en movimiento, aunque no dificulta el posible repique de las mismas.
Aunque esta instalación no parece poner en peligro de existencia la campana gótica (1), su instalación provisional no es ninguna garantía de supervivencia para las campanas Útiles de la torre.
En cuanto al reloj mecánico, abandonado, seguramente subsiste por su gran peso, que dificulta su desguace y su bajada de la torre.
Reproducción mecánica de los toques tradicionales
Como ya hemos apuntado la instalación no sólo no reproduce los toques tradicionales aragoneses, sino que no pretendió hacerlo, desde el principio. La falta de un ordenador para la gestión de los toques limita aÚn más las posibilidades de la instalación, que sólo interpreta una parte mínima y extremadamente simplificada de unos toques que nunca han sido tradicionales.
Posibilidad de ejecución de los toques manuales
La actual instalación, concebida como una electrificación definitiva frente a los campaneros, impide los toques manuales, ya que es preciso quitar todos los electromartillos para realizar los volteos. La peor interferencia de los mecanismos consiste en su ubicación de manera que impide, seguramente de manera voluntaria, el movimiento de cualquiera de las campanas en servicio.

Propuestas

Protección
En la torre se encuentra, de acuerdo con los datos que tenemos en la actualidad, un elemento que debe ser protegido de manera específica: se trata de la campana gótica (1), que debe ser incoada, de manera individual, como Bien de Interés Cultural, por su alto valor.
Las campanas del siglo XIX tienen cierto interés, y solamente puede ser refundidas después de una cuidadosa documentación, en caso de rotura. Lo mismo podemos decir de las tres campanas de este siglo, incluyendo la famosa Valera.
Intervenciones urgentes
La intervención más urgente consistiría en la desconexión inmediata del electromartillo de la campana gótica, ya que pensamos que podría dañarla, por su instalación provisional.
Restauración
La restauración de estas campanas debe ser cuidadosa por varios motivos: en primer lugar por tratarse del conjunto de campanas de Catedrales de Aragón mejor conservado, a pesar de sus deficiencias y de su mala electrificación. En segundo lugar, por su alto valor simbólico, por tratarse de la torre que sirvió de modelo a todo Aragón. En tercer lugar, porque completaría, de la manera más digna, la extraordinaria restauración de la que ha sido objeto la Seo, devolviendo la antigua voz de sus campanas.
El silencio de las campanas
Durante demasiados años las campanas de la Seo han permanecido calladas. El motivo era el cierre del templo, por las necesarias obras de restauración. Sin embargo la causa nos parece poco consistente, y si no fuera relativamente próxima la reapertura de la catedral, recomendaríamos que de manera inmediata sus campanas comenzasen a tocar de nuevo. En efecto, las campanas de la Seo no deben tocar, sólo, para anunciar los actos litÚrgicos del templo: durante siglos han sonado para servir de coordinación simbólica a las otras iglesias de la ciudad. Por esta causa deberían sonar para anunciar y acompañar las diversas fiestas del ciclo litÚrgico anual, marcando no sólo las vísperas, sino los propios días, con toques propios que no anunciasen, sino que acompañasen y recordasen el tiempo distinto, el tiempo de la fiesta.
En este caso, y debido a la proximidad de la reapertura, parece conveniente seguir manteniendo un silencio, expectante, para volver a lanzar las campanas, al vuelo, el día de la gozosa inauguración.
La restauración de las campanas
Las campanas deben mantener no sólo sus yugos de madera originales, para conservar su acÚstica, su volumen sonoro y la seguridad de los bronces y de la fábrica. También deben ubicarse del mismo modo que han estado durante siglos, para expresar de este modo una manera peculiar y aragonesa de tocar las campanas.
La campana rota (2), debido a su relativa modernidad, no debe plantear muchos problemas de restauración, y no parece conveniente enviarla a Alemania a soldar a una empresa especializada (cosa que sería imprescindible si fuese la campana gótica la quebrada). Puesto que fue fabricada en Zaragoza, y que la fundición Averly sigue funcionando, con muchas limitaciones, podría ser conveniente rehacerla, con le mismo perfil, tamaño, peso y nota, en esta antigua fábrica, recuperando no sólo una campana rota sino una manera de trabajar muy zaragozana. En caso que no fuera posible, la campana ha de tener las mismas características sonoras de la actual (perfil, tamaño), manteniendo por supuesto el magnífico yugo de madera del que pende.
Los motores de volteo, en caso de instalarse, deben reproducir los toques tradicionales con sus variantes locales, y no impedir, bajo ningÚn concepto, los toques manuales. Dichos motores deben ser de los llamados de impulsos, que reproducen los gestos del campanero, haciendo oscilar las campanas, progresivamente, y no frenándolas en absoluto, ya que carecen de reductora; estos mecanismos pueden funcionar con las instalaciones tradicionales, de yugos de madera, como ocurre en la Catedral de València. Los electromartillos para los repiques han de instalarse de modo que no impidan, en su caso, la oscilación o el volteo de las campanas. Estos mecanismos serán de las características adecuadas para reproducir los toques tradicionales, por más rápidos y variados que sean.
La recuperación de los toques
Se recomienda el empleo de un ordenador para la ejecución automática no sólo de los llamados toques de aviso, sino de aquellos cíclicos tradicionales, como son los toques de Angelus tres veces al día, el de ánimas al anochecer, o los repiques de víspera de domingos y festivos. De cualquier modo deben interpretarse sólo los toques marcados por la antigua Consueta del Campanero, de 1672 (transcrita en nuestro trabajo LLOP 1983) o aquellos que han evolucionado segÚn la tradición oral de los Últimos campaneros, recogida en el mismo trabajo. De ninguna manera debe introducirse un nuevo sistema de toques, como ocurrió en el Pilar, y analizamos en el informe correspondiente, manera de tocar no sólo ajena sino contraria a la tradición aragonesa.
La inauguración de la restauración de la Seo
La restauración de las instalaciones de las campanas debiera llevarse a cabo de manera conjunta con el resto de actividades que se están realizando tendentes a la renovación de la catedral. Podría ser muy conveniente que ese día estuviesen no sólo los mecanismos instalados, sino que se dispusiesen de tal modo que, al menos para la inauguración, el repique de las campanas, combinado con el bandeo (o volteo) de la Valera, pudiere realizarse de manera manual. El GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS estaría encantado de participar, con el mínimo coste, en esa inauguración manual de las campanas restauradas.
En cualquier caso toda actuación sobre las campanas, la instalación, el reloj y los toques deberá ser supervisada y autorizada por los Servicios Competentes de Patrimonio de la Comunidad Autónoma, de acuerdo con la Ley de Patrimonio.
De manera subsidiaria debiera tenderse a la formación de un grupo de campaneros, que se encargasen del mantenimiento de las campanas y de los toques manuales de las grandes celebraciones.

Bibliografía empleada

  • ZARAGOZA: Campanas, campaneros y toques
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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    : 23-09-2017
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