Por un difunto doblaban las campanas la mayor parte del día, desde el fallecimiento hasta el funeral, con dos golpes en la campana pequeña yuno en la grande si se trataba de una mujer y al revés, dos en lagrande y otro en la pequeña, siendo un hombre. Tres en cada una cuandoel fallecido era el Cura. Cuando acababa de ocurrir la defunción siendoen la Villa o lugares próximos, durante los primeros minutos estostañidos se realizaban de forma muy suave, a los que denominaban "toques de agonía". Para las funciones de aniversario doblaban desde el toque de ángelus de la víspera y alternando con un sonido en cada campanaindistintamente fuere difunto o difunta. Por los suicidas era diferido el funeral durante varios días y sólo sonaban las campanas desde la víspera y al igual que para los aniversarios. Precedía a la comitivadel entierro sólo la cruz y a media hasta (sin el mango) y en vez de cantar el "miserere" era simplemente recitado por el Sacerdote. En lassalidas para la conducción del cadáver, si la casa mortuoria era en laVilla o lugares cercanos, iba el Cura con roquete y pluvial negra,acompañado de varios monaguillos que portaban la cruz parroquial, losciriales, una bandera negra o guión y los estandartes de las cofradíasa las que el difunto estuviere afiliado.
Cuando salían de la Iglesia el sacristán volteaba durante unos minutos la campana pequeña añadiendo de vez en cuando un golpe en la grande y repetía este toque si le correspondía pasar a la comitiva por la calle real o por el puente de Isabel II, al transitar por dichos sitios. También doblaban las campanas de la Capilla del Carmen (sólo cuando el difunto o difunta era cofrade) al aproximarse a la misma; y finalmente, en la llegada al cementerio, tañían las campanas de lacapilla de allí, siendo estos toques como los de la Iglesia pero apurando más. En las conducciones de la Villa solían acompañar al Párroco algún sacerdote más y no cuando era de la aldea; entonces, alno haber coches fúnebres, el Cura iba a caballo y el sacristán salíacon los monaguillos portando los ciriales a esperar el entierro en la entrada del Pueblo, tras dar el indicado toque de salida.
La cruz, estandarte y "guión" venían en manos de paisanos desde lacasa a donde eran previamente trasladados y al que traía la cruz le reemplazaba el monaguillo con otra cruz parroquial más destacada que la primera. En los entierros de párvulos (o niños menores de 7 años) al tener el aviso del fallecimiento era tocado un repique especial,llamado "vaivén" que consistía en comienzo como en el repique general yseguía con golpes alternados lentamente en ambas campanas para concluir como en los repiques ordinarios. Se repetía este toque al salir para laconducción del párvulo. El Sacerdote, precedido de la cruz y ciriales,iba revestido de roquete y estola blanca y durante el trayecto cantab ael salmo "Laudate púeri Dóminum" y, hecho el enterramiento, había la "Misa de Gloria" en la Iglesia. Tratándose de un domicilio de aldea era usada solamente la cruz, a mano de un paisano.