MARTÍN MATEOS, Salvador - Entrevista a Pascual CALVETE HERNÁNDEZ

Entrevista a Pascual CALVETE HERNÁNDEZ

Esta es la transcripción literal de la entrevista al campanero de la iglesia de Santo Domingo, en Huesca:

Salvador MARTÍN MATEOS: Don Pascual CALVETE HERNÁNDEZ Hernández es el campanero, el único campanero de Huesca. Ostenta con mucho orgullo el título de campanero más antiguo de España.

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Sí, según dicen, sí.

Salvador MARTÍN MATEOS: Bueno, la verdad es que nosotros en este viaje llevamos conocidos a muchos campaneros y son todos, desde luego, más mayores que usted. ¿Qué pasa, es que usted empezó más joven?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Sí, empecé más joven, desde los siete años, ¿verdad? Como ya dije anteriormente, que ya tocaba, repicaba... Con mi padre, que en paz descanse, en zimbálico, ¿verdad? Solamente repiques porque no tenía más fuerza para poder llevar una campana y voltearla.

Salvador MARTÍN MATEOS: ¿Su padre era campanero también entonces? ¿Viene usted de familia de campaners?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Sí, vengo de tradición de familia de campaneros, puesto que mi abuelo ya anteriormente, mi padre y yo. O sea, que en mí se rompe ya la dinastía, digámoslo así, de campaneros, puesto que yo no tengo ningún hijo varón. Y segundo, también habría que saber si querría aprender el oficio o no.

Salvador MARTÍN MATEOS: ¿Y es evidente que usted tiene una hija, entonces?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Sí, tengo una hija, por cierto, casada, y tiene dos nenas gemelas de cuatro años.

Salvador MARTÍN MATEOS: ¿Qué pasa, señor CALVETE HERNÁNDEZ, que este oficio no es un oficio de mujeres?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: No... bueno, oficio de mujeres... ha habido en algunos puntos de España que sí que ha habido, tal como en Murcia y como la catedral de Jaca, que bien cerca la tenemos de Huesca. Pero que ya no sé si viven o están aún en activo o se han jubilado... en fin, no lo sé.

Salvador MARTÍN MATEOS: Bien, señor CALVETE HERNÁNDEZ, hemos estado en la torre grabando unos cuantos toques. Hoy, día 8 de octubre, hemos pasado un frío terrible. Digo yo, señor CALVETE HERNÁNDEZ, que esto en enero tiene que ser imposible de aguantar.

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Sí, esto tiene unos inconvenientes, puesto que hay que aguantar las inclemencias del tiempo. En verano, pues mucho calor, que estás expuesto a coger una pulmonía; y en invierno, pues un pasmo... o sea, coger un resfriado...

Salvador MARTÍN MATEOS: Un pasmo como el que creo que hemos pillado hoy, porque es que el viento corre terrible.

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Pues sí, porque coges un resfriado sin ton ni son, sin comerlo ni beberlo.

Salvador MARTÍN MATEOS: Bueno, antes hablábamos de cuando empezó usted. No sabemos todavía cuántos años tiene.

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Pues tengo 56 ya cumplidos.

Salvador MARTÍN MATEOS: Entonces lleva usted 50 años tocando campanas.

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Pues casi, cerca.

Salvador MARTÍN MATEOS: Y digo yo, señor CALVETE HERNÁNDEZ, que sabrá usted todo sobre las campanas, ¿no?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Pues sí, tengo... porque ya he dicho anteriormente que estaba escribiendo un libro referente a la campanología.

Salvador MARTÍN MATEOS: ¿Hay una ciencia que se llama campanología, señor CALVETE HERNÁNDEZ?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Pues sí. Yo no sé si se la habrán inventado algunos, pero este nombre yo lo he adquirido, en fin, por oídas de hace muchos tiempos, o bien por la radio, o bien... pero, en fin, a mí se me ha grabado esa frase en la cabeza y es, para mí es campanología.

Salvador MARTÍN MATEOS: Lo malo de esto, señor CALVETE HERNÁNDEZ, me da la impresión, es que hay muy pocos aficionados a la campanología.

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Pocos... pues yo diría que muy pocos, puesto que es un oficio como otro cualquiera, que hay que tener... es arduo y difícil, y hay que tener un sacrificio enorme, que te priva de varias cosas, digamos, por ejemplo, de ir a asistir a espectáculos, como son, por ejemplo, el cine, el fútbol por la tarde y una corrida de toros, porque coinciden en ser con los horarios, o bien de funerales que pueda haber a esa misma hora, o bien de alguna fiesta solemne que hay por la tarde. Y luego, pues eso, que también es peligroso... y luego, pues que económicamente pues no está bien pagado.

Salvador MARTÍN MATEOS: O sea, con usted, señor CALVETE HERNÁNDEZ, se acaba, se acaban los campaneros en Huesca capital.

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Sí, sí. En Huesca capital, desde luego que sí.

Salvador MARTÍN MATEOS: ¿Y qué pasará con las campanas de esta iglesia, por ejemplo?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Pues mire, el día que... yo hasta que mis fuerzas físicas aguanten, pues yo voy a continuar. Ahora bien, el día de mañana, si me jubilo o llego a fallecer, porque todo está dentro de lo muy posible, pues entonces aquí no hay otro remedio nada más que electrificar como se ha hecho ya en la catedral y se ha hecho ya en la basílica de San Lorenzo.

Salvador MARTÍN MATEOS: ¿Y a usted le gusta, señor CALVETE HERNÁNDEZ, que se electrifiquen las campanas de las iglesias?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Pues no, porque es una cosa, diría yo, que muy artificial, ¿verdad? Porque las campanas son unas voces metálicas que sirven para anunciar todas las festividades que se celebran durante el año. Las campanas, poéticamente hablando, son unos vasos sagrados volcados por el campanero. El campanero es un ser anunciador del orden religioso y de más fieles de parroquias. ¿Por qué decimos anunciador? Decimos anunciador porque atrae a la iglesia a una inmensa multitud de personas cuando estas oyen los sonidos acordes de las mencionadas voces metálicas. Y la técnica de mecanización... desaparece el campanero por la técnica de mecanización, pero dicha técnica de mecanización nunca jamás hará la suplencia de las campanas de nuestras torres si no es por medio de una grabadora de cinta... una grabadora que recoja los sonidos de las voces campanilas y al mismo tiempo recogiendo la nota del do sostenido en nuestros repiques de campanas.

Salvador MARTÍN MATEOS: Señor CALVETE HERNÁNDEZ, de todas maneras, a pesar de que haya cintas magnetofónicas o electrificaciones de campanas, lo que sí es cierto es que eso no podrá conseguir lo que usted ha conseguido ahí arriba y que nosotros hemos podido comprobar. A mí me recordaba usted tocando las campanas pues a un violinista cuando está dando un concierto o a un pianista tocando su piano. Usted está creando cuando está ahí arriba.

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Pues mire, yo, verdad, incluso he inventado toques, ¿verdad? Porque aquí, como he dicho ya la vez anterior, que aquí no permiten ensayo alguno, porque no se puede. Y aquí, pues claro, más que nada es el tacto que tenemos que llevar los campaneros con las consabidas cuerdas.

Salvador MARTÍN MATEOS: ¿Y por qué hace usted esto, señor CALVETE HERNÁNDEZ?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Bueno, yo lo hago más que nada porque, claro, yo tengo el trabajo, trabajo en el AIS [Aguas de Huesca], ¿verdad? Y claro, por las tardes, como tengo fiesta, entonces me dedico a las iglesias por entero, a tocar o bien funerales o bien fiestas solemnes o aniversarios, en fin, etcétera, etcétera.

Salvador MARTÍN MATEOS: Por cierto, uno de los toques que nos ha tocado hoy ha sido un funeral de primera clase. ¿Qué pasa, que en los toques de campanas hay también clases por el funeral?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Bueno, había de primera, segunda, tercera y cuarta. Y había funeral de cura, funeral de monja, funeral de "cascadera" o de "cascador", pero esos ya han desaparecido. También había un funeral muy bonito que se tocaba en tres parroquias a la vez, que era el funeral de Trinidad. Este hace al menos 15 años que ha desaparecido.

Salvador MARTÍN MATEOS: Están tocando las campanas, señor CALVETE HERNÁNDEZ, ¿las oye usted?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Pues sí, es que están dando las horas.

Salvador MARTÍN MATEOS: Ah, es el reloj.

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: El reloj de la torre.

Salvador MARTÍN MATEOS: Bien, ¿qué me estaba diciendo antes?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: El funeral de Trinidad era cuando coincidía en ser en cualquiera de tres parroquias... ya lo dice la palabra, Trinidad, tres. O sea que, por ejemplo, igual podía fallecer uno en la parroquia de Santo Domingo, que es esta en la que estamos actualmente; podía ser San Pedro o podía ser San Lorenzo. Pero en la que fuera, se trasladaban en cruz alzada las dos parroquias siguientes a la iglesia de procedencia donde pertenecía el difunto. Y ya pues allí se celebraba... una vez tocaba en un sitio, en una parroquia, la otra vez era en la siguiente. Pero que eso ya ha desaparecido totalmente. Como el funeral de "cascadera", que llamábamos a los funerales de cuarta; pues esos ya desaparecieron porque eran los más pobretones, porque no daban más que diez reales por ese funeral de "cascadera". Los quitaron y ahora ya son todos iguales. Ahora igual se toca a un pobre que a un rico, ya no hay distinción de clases, ni primera, segunda, tercera ni cuarta ni nada. Ahora son todos un toque unitario de funeral.

Salvador MARTÍN MATEOS: Señor CALVETE HERNÁNDEZ, me ha hablado usted a lo largo de la entrevista de las posibilidades religiosas que tienen las campanas. Sin embargo, de lo que no hemos hablado es que las campanas son también un medio de comunicación para la sociedad. Aquellas campanas pueden avisar de un incendio, pueden avisar de alguna persona perdida, pueden avisar de muchas otras cosas, ¿no?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Pues sí, se ha tocado, yo verdad por desgracia no lo he oído... sé tocarlos, ¿verdad? Porque sé cómo empiezan, pero no los he oído tocar porque, tal como el que me dice usted, el de fuego, de incendio, el de agonía... porque tres días antes de morirse uno, pues ya tocaban a la agonía. Y claro, pues igual podía durar un día que dos y que tres. Pues esos toques han desaparecido. El de perdido también, porque uno que se perdía a altas horas por la noche, pues él se orientaba al oír una campana. Él decía "pues ya estoy próximo a Huesca", aunque él no podría saber qué campana era, si era la de la catedral, la de San Lorenzo, la de Santo Domingo o de la que fuera. Pero no era óbice y entonces, claro, estos toques pues se han desaparecido totalmente.

Salvador MARTÍN MATEOS: Bien, señor CALVETE HERNÁNDEZ, a usted, aparte de su profesión que la tiene por la mañana, ¿a usted le pagan algo por hacer esto?

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: Sí, me dan pues una gratificación pequeña. O sea que yo no cobro de nómina, más que nada lo hago por tradición, como hemos hablado antes y repito, ¿verdad? Claro, por la cara no vengo, pero es una pequeña gratificación que me dan... pues qué le voy a decir yo, aquí me dan por ejemplo mil pesetas, la otra me da 500. Pero o sea que no firmo en nómina, no tengo derechos sociales, no estoy asegurado ni en nada ni en accidentes ni nada, ¿eh? O sea que esto lo hago por capricho, por puro capricho, por devoción y tradición.

Salvador MARTÍN MATEOS: Bien, señor CALVETE HERNÁNDEZ, lleva usted 50 años tocando campanas. Esperemos que por lo menos esté otros 50 años más. Muchas gracias.

Pascual CALVETE HERNÁNDEZ: A usted.

(transcripción de Gemini)

MARTÍN MATEOS, Salvador

Programa "Documental" - RNE (10-10-1980)

  • Parroquia de Santo Domingo y San Martín - HUESCA: Campanas, campaneros y toques
  • HUESCA: Campanas, campaneros y toques
  • CALVETE HERNÁNDEZ, PASCUAL (HUESCA) : Toques y otras actividades
  • Campaneros: Bibliografía

     

  • Volver a la página anterior
  • Menu inicial CAMPANERS DE LA CATEDRAL DE VALÈNCIA
    Campaners de la Catedral de València
    © Programa "Documental" - RNE (1980)
    © Campaners de la Catedral de València (2026)
    campanerscatedralvalencia@gmail.com
    Actualización: 22-05-2026

    Connectats: 100 Visitants: 100 Usuaris: 0