El fin de curso de un taller de aprendizaje de diferentes repiques de campana, en el que ha tomado parte este año una decena de aficionados del municipio de Elburgo, sirvió ayer para reflexionar sobre la recuperación de este instrumento musical que perdura con el paso del tiempo en los campanarios.

Varios campaneros en el repique de los equipos existentes en la iglesia de San Pedro, en Elburgo. - Autor: ALLENDE, Dani / DEIA.COM
El municipio de Elburgo, situado en la Llanada y con medio millar de habitantes, celebró ayer su primer encuentro de campaneros como cierre a la celebración de un taller de aprendizaje de ese instrumento musical, en el que han participado 11 personas desde que se iniciara el pasado mes de octubre.
La cita, celebrada en el salón de actos del Ayuntamiento, reunió a buena parte de los alumnos del curso, celebrado las mañanas de los sábados durante dos horas, al profesor, Bonifacio Jausoro, y a campaneros de diferentes lugares como Aiara, Amurrio, Iruñea, Iurreta, y Gasteiz, que intercambiaron experiencias y asistieron con interés a las proyecciones de dos vídeos sobre la fabricación de campanas a pie de torre y de las campanas en Elburgo.
La concejala Cultura de este municipio arabarra, Pilar Mesanza, recordó a DEIA-Diario de Araba, que «la idea del taller surgió en una fiesta celebrada en Añua, el pueblo en el que algunos de los que estaban habían tocado las campanas de pequeños pero después habían perdido esa costumbre».
Bonifacio Jausoro, natural de Andollu y vecino de Hijona, ha cultivado esa tradición durante buena parte de sus 65 años y ha impartido el taller al que han acudido diez hombres y una mujer, procedentes de las poblaciones de Elburgo, Ixona y Argomaniz, principalmente.
«En el curso los alumnos practicaron al principio con cucharas y luego con dos campanas pequeñas, donde tocaron antes de ir a iglesias del municipio y a visitar los equipos existentes en la iglesia de San Vicente Mártir, en Gasteiz», explicó Jausoro. Al encuentro de ayer acudieron, como invitados, el director del departamento foral de Cultura, Pedro Ignacio Gonzalo-Bilbao, y el responsable del Patrimonio del departamento de Urbanismo y Medio Ambiente, Juan Ignacio Lasagabaster.

Abel Portillo, maestro fundidor que trabaja en una forja en Cantabria donde fabrica al año 200 campanas, puso de relieve que hay dos tipos de campanas «una como las fabricaba Miguel Ángel, artesanal, y la otra en serie, con molde de madera, como se hace en Europa».
La forma de trabajar, el sonido de las campanas y la recuperación de estas costumbres de interpretación, fueron temas en los giraron parte de las intervenciones que hubo en el encuentro en el que no faltó una exhibición de repique de campanas en la iglesia de San Pedro del Elburgo.
Uno de los campaneros que hizo mover las campanas fue Eduardo Urquijo, de Zuhatza, perteneciente al municipio de Aiara, que a sus 82 años tocó «a fiesta» con las dos manos, ya que otros sonidos como «tocar a muerto es triste», indicó al cierre de la jornada que trató de acercar este arte a la población joven.
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