CUATRO ESQUINAS - El Palacio de Chacón: El enigma de las campanas.

El Palacio de Chacón: El enigma de las campanas.

Hay noticias de que el Conde de Quinto, propietario de la capilla de San Ildefonso, de la Universidad de Alcalá, mandó desmontar las campanas de la espadaña de este edificio para enviarlas a los Escolapios de Caspe.

Por otro lado sabemos que la Condesa Viuda de Quinto vendió en 1866 las campanas de la iglesia de Chacón a la parroquial de Caspe, con objeto de completar la obra de reedificación de la torre que se realizaba en ese momento.

¿Fueron dos acciones distintas y, en cierto modo, coincidentes? Numerosas incógnitas se plantean sobre estos curiosos episodios de la historia de Chacón y de sus constructores.

Según Luis Doñelfa ("Anales"), entre 1833 y 1840 los carlistas pusieron sitio por dos veces al recinto murado caspolino. "La segunda vez, que duró once días -sigue diciendo- derribaron a cañonazos, desde el barrio de San Roque, el Campanario de la Iglesia Mayor" cayendo gran parte sobre la cubierta de la Iglesia.

Antonio del Cacho (también en sus "Anales") fija la fecha y amplia la referencia al afirmar que en 1838 "las campanas de la Iglesia se fundieron para hacer proyectiles de artillería y un morterete". Había caído la torre y "los isabelinos se aprovecharon; cogieron las hermosas campanas, se las llevaron y las fundieron, empleando el metal en lo que se indica".

Caída la torre y desaparecidas las campanas, las autoridades eclesiásticas y civiles plantean pronto una reconstrucción, pero el proyecto se complica debido a las dificultades económicas. Se llega así al año 1866 cuando "el muy Rdo. Padre Fr. Francisco Navarro que era entonces Regente Ecónomo y Arcipreste, llevado de su ardiente celo emprendió con grande ahínco la continuación de la obra del campanario, para lo cual hizo una colecta o suscripción por el pueblo, pero no siendo suficiente este medio, parece ser que acudió al Ayuntamiento en demanda de auxilio" (Doñelfa).

La petición del regente es bien acogida por los munícipes, puesto que el 4 de febrero de ese mismo año "El Iltre. Ayuntamiento, siendo Alcalde D. Francisco Labrador (...) resolvió que para contribuir a la continuación de la torre de la Iglesia Parroquial entregase la Diputación del Smo. cuatro mil reales a la Junta encargada de dicha obra". La noticia, también de Doñelfa, es recogida asimismo por Cacho en parecidos términos.

Pero corren tiempos difíciles y la Diputación del Santísimo pone reparos a desprenderse de tan importante cantidad. Por la escasez de recursos "suplicó que se anulase la orden o resolución del Ayuntamiento, pero esta Corporación no atendió, o no tuvo a bien acceder a los deseos de la Diputación, y repitió la orden, insistiendo en que se entregasen al Sr. Cura Ecónomo Rdo. Padre Francisco Navarro los cuatro mil reales. En vista de esa actitud del Ayunt. la Diputación entregó dicha cantidad con la cual parece que se llevó a cabo la obra del campanario, en cuanto era necesario para poner las campanas".

"En el mismo año -sigue relatando Doñelfa- el Sr. D. Adolfo Abreu hijo político y apoderado de la Excema. Sra. Condesa Viuda de Quinto, vendió a la Diputación del Smo. tres campanas, que tenía en el campanario de la iglesia de su palacio en su campo de la partida de Chacón por los precios expresados a continuación: Campana grande 1000 pesetas; Id. mediana 250; Id. pequeña gratis. Fué generoso el Sr. Abreu, según dicen, pues la campana grande valía más de mil pesetas, y además regaló la pequeña. Las tres se colocaron en el campanario de la Iglª. Parroquial. No hay datos para saber si esta compra de las campanas fué acto espontáneo de la Diputación o mandato imperativo del Ayuntamiento".

También en este caso es Cacho quien pone fecha concreta al acuerdo municipal que promueve la transacción, cuando dice que el 22 de abril de 1866 la Corporación trató de la adquisición de "dos campanas en buenas condiciones por ocho mil reales". Nada apunta sobre el hecho de que procedieran de Chacón, habla de dos campanas y no de tres e incrementa considerablemente las cifras que habían sido expuestas anteriormente por él mismo y el cronista Doñelfa, al anotar que "de los fondos de la Diputación del Santísimo se darán seis mil y el resto de los fondos de las obras de la Iglesia".

Cabe interpretar que el acuerdo del Ayuntamiento se hubiera producido inmediatamente antes de la compra efectuada por la Diputación del Santísimo, cumpliendo el mandato; que las cifras quedaran finalmente como indica muy detalladamente Doñelfa, y que la tercera campana (no contemplada en el lote inicial) fuera, como hemos visto, un gesto del vendedor.

Ateniéndonos a todo lo expuesto, quedaría cerrado el círculo y, en consecuencia, el episodio de la venta de las campanas para la nueva torre de la iglesia. Pero el problema se complica cuando acudimos a las fotografías de la época, tanto del palacio como de la parroquial.

La primera imagen conservada podría fecharse entre 1859 (ya aparece escrita la cartela que bajo el frontón pregona ese año) y los inmediatamente posteriores a la venta de la finca (1866/75). Pues bien, en la torre de la capilla palaciega aparecen campanas.

Al tener constancia de que las campanas fueron vendidas en el 66, podríamos suponer que la foto es anterior a este año y en ese caso se justificaría su presencia en la torre. Pero tal deducción no nos sirve para nada, porque en una segunda serie fotográfica realizada después de la venta del palacio al también prohombre caspolino Francisco Pérez, siguen las campanas en el mismo sitio.

El disparo de esas segundas fotografías se realizó sin duda pasado algún tiempo de la enajenación por los Quinto, puesto que había transcurrido el suficiente como para cambiar la cartela sobre el frontón y dar un nuevo nombre a la residencia: "Villa Purificación". Pues bien; como acabamos de señalar, siguen viéndose las campanas en la torre.

¿No se materializó la venta?. ¿Se trasladaron a la iglesia mucho después de realizarla?. Tampoco nos valen estas hipótesis porque el propio regente de la parroquia Francisco Navarro, en un informe sobre las obras de la torre remitido al Arzobispado dice que las campanas "están ya colocadas, y en servicio". La fotografía más antigua de cuantas conservamos sobre la iglesia (realizada antes de la destrucción del Convento de San Juan en 1873 y después de la reedificación de la torre en el 65), nos muestra claramente su presencia.

Conforme a todo lo dicho, aún cabría otra posibilidad: que las campanas que aparecen en la torre de Chacón, no fueran las que se vendieron para la iglesia. Sólo en ese caso cobraría cuerpo la afirmación de un tercer cronista caspense, Leonardo Sancho Bonal, que al escribir una sucinta biografía del ecónomo Francisco Navarro dice que "fue regente de esta Parroquia, durante cuya regencia levantó la torre de la Iglesia y trajo las campanas de la Universidad de Alcalá".

Tenemos, pues, un nuevo elemento en la discordia. Las campanas de la capilla de San Ildefonso, de Alcalá, no habrían ido a parar a los Escolapios, sino a la Colegial. Pero de nuevo vamos a topar con los documentos gráficos, con la documentación conservada en la referida Universidad y con las anotaciones de otros autores que enseguida veremos.

En primer lugar, las campanas que el Conde de Quinto se llevó de Alcalá fueron aparentemente sólo dos y de tamaño muy similar, a tenor de los huecos todavía conservados en la espadaña de la capilla de la que se extrajeron. Por tanto, difícilmente pueden corresponderse con el tamaño que apreciamos en las de la torre de la iglesia parroquial.

Además, pese a la afirmación de Bonal, hay otros autores que indican que las campanas de Alcalá fueron a parar a los Escolapios (antiguo convento de Agustinos), que estaban sin campanas desde que el 2 de enero de 1837 la junta de enajenación de edificios y efectos de los conventos suprimidos en la provincia de Zaragoza ordena que sin perder tiempo se le envíen "las campanas de los conventos de Caspe". Tres eran del referido convento.

Vemos por tanto que la antigua iglesia de los Agustinos estaba sin campanas y que a poco de instalarse los Escolapios en ella, bien pudo el Conde acudir en su ayuda enviando las de Alcalá. Tal circunstancia ocurriría en torno a 1858.

Así parece desprenderse de todo lo anterior y así lo ratifica el rector zaragozano Juan Moneva y Puyol, quien al comentar una visita realizada a Caspe ("Revista de Aragón, núm. 12, diciembre 1901) escribió: "Fue gran patricio el Conde de Quinto para su ciudad de Caspe: por él tiene esta en el Colegio de Franciscanos parte de la verja que circundaba la Universidad de Alcalá, y por campanas aquellas mismas que Cisneros hizo para la Complutense con bronce de cañones famosos".

Pero de nuevo en este punto surge otra desesperante incógnita. ¿Por qué muchos años después del supuesto envío (concretamente el 18 de agosto de 1889) el Cronista Cacho y Tiestos da noticia de que "se bendicen las nuevas campanas de San Agustín"?

El misterio, de momento, no tiene solución.

Ilustraciones de este capítulo


Campana en la torre de la capilla de Chacón.


Exterior del palacio, tras la venta a Francisco Pérez y el cambio de inscripción en el friso. Siguen apareciendo campanas en la torre.


Torre de la iglesia parroquial, con campanas, en una fotografía anterior a 1873 en que la partida carlista de Vallés y el cura de Flix destruyeron el Castillo del Compromiso y el Convento de San Juan. (Foto: José Alcaine, posiblemente).

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    Actualización: 16-05-2026

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