LLOP i BAYO, Francesc - Informe sobre las campanas y las instalaciones de la parroquia de Santiago Apóstol de Guadalaviar

Informe sobre las campanas y las instalaciones de la parroquia de Santiago Apóstol de Guadalaviar

Informe sobre las campanas y las instalaciones de la parroquia de Santiago Apóstol de Guadalaviar

El pasado 1 de agosto, coincidiendo con el III Encuentro Internacional de Pastores Trashumantes fuimos invitados a tocar las campanas, durante la mañana, con un toque de inicio de las jornadas, y por la tarde, con un pequeño concierto que sirvió para mostrar diversos toques aragoneses.

Para poder interpretar los diferentes toques con las cuatro campanas, tuvimos que hacer diversas reparaciones de urgencia. No obstante sería conveniente tener en cuenta los siguientes aspectos técnicos, en vistas a una posible restauración del conjunto.

Las campanas de la torre

En la torre hay cuatro campanas, que denominaremos de acuerdo con las tradiciones aragonesas. Así hay un timbre del reloj, un campano o campanico y dos campanas de bandeo. Describiremos su estado de conservación y las necesidades de restauración de cada una de ellas:

El timbre del reloj
Existe una pequeña campana, seguramente de hierro, anepígrafa (o sea, sin ninguna inscripción), que se usa exclusivamente para el toque de las horas con repetición y de las medias.
El martillo exterior que toca la campana quedaba pegado en el momento de nuestra llegada, con lo que el timbre tenía un sonido más apagado. No obstante, dando un poco de presión a la ballesta que soporta el martillo, así como a un tornillo de regulación, el mazo quedaba separado un par de milímetros, de manera que cuando caía daba el golpe y se alejaba, con lo que aumentó la sonoridad del timbre. No obstante esta reparación no es permanente, ya que el tornillo de regulación carece de contratuerca, y la ballesta ha perdido parte de su elasticidad, con lo que habría que repasar de vez en cuando esta separación entre el martillo y la campana.
El timbre cuelga de una vigueta de hierro, que le quita también sonoridad. Encima de ésta hay una madera, en forma de cabezal de los yugos de hierro, que solamente tiene efectos decorativos, y que ha perdido la pintura original.
Durante el concierto colocamos un badajo provisional para hacer repiques con esta campana, pero este uso debe limitarse para actos extraordinarios como el que citamos.
Sería conveniente, en una restauración futura, colgar la campana de una viga de madera, para mejorar su sonoridad. En ese momento debe plantearse mantener o no la parte superior, imitando un yugo. Nosotros somos partidarios de colocar únicamente la viga. Naturalmente el mecanismo exterior debe ser restaurado para que se mantenga durante mucho tiempo regulado.
El campano, “Santiago”
Existe una pequeña campana o campano que en el momento de nuestra llegada tenía graves deficiencias. Por un lado no tenía el badajo atado, sino que estaba tirado por el suelo. En consecuencia han golpeado a la campana de cualquier manera, como demuestran las marcas en toda su superficie, con grave peligro de rotura.
Por otro lado, y en un momento indeterminado, se ha desmontado la campana de su yugo y vuelto a montar al revés de manera que ya no se puede bandear desde abajo (aunque conserva la cadena para hacerlo).
Debido al pequeño tamaño de la campana, intentamos desmontarla para ponerla de manera que pudiese tocar como es debido, pero la falta de ayudantes, junto a la premura, debido a los diversos actos del día, aconsejaron dejarla como está.
Para el concierto dejamos el badajo atado, de manera que se pudo repicar. Sin embargo el bandeo es imposible físicamente, hasta que no se desmonte y vuelva a montar. Sin embargo debe hacerse con total seguridad, ya que la campana cuelga de los dos tornillos de cada lado y en movimiento puede desprenderse y romperse o hacer otros daños.
Sería conveniente instalar un yugo de madera, adecuado a la campana, y con su correspondiente cigüeñal, para su toque desde abajo. También se podría dotar de un pequeño motor de impulsos, para el toque automático, que no impediría el bandeo manual.
La campana mediana, “Santa María”
En un momento indeterminado (hará unos veinte años) las dos campanas mayores sufrieron una gravísima agresión, en nombre de una reparación. Las campanas colgaban de sendos yugos de hierro, que aún están en la torre. Sin embargo, con motivo de la electrificación de esta campana, se serraron las asas y se taladraron las cabezas, de manera que ahora se fijan solo mediante cuatro tronillos. Se instalaron sendos yugos de hierro, con los ejes muy rebajados, de manera que la propia campana sirve de contrapeso. De este modo hace falta un esfuerzo muy pequeño para tocarla, pero cae con desgana, sin fuerza en el toque. Al desplazar hacia abajo el eje de giro, al menos en este caso se puso otra badajera más larga con un badajo pequeño. La campana está dotada igualmente de una enorme rueda unida a un motor continuo, para su bandeo automático.
En el momento de nuestra primera visita, realizada el 13 de julio de 2003 para preparar el concierto, observamos que de los cuatro tornillos de los que cuelga la campana solamente dos estaban apretados, con grave peligro de caída. Por indicación nuestra lograron apretar, a pesar del óxido, otro más de manera que ahora cuelga de tres. Aunque el motor no impide el bandeo manual, fue preciso quitar las correas para poder tocar con un poco más de velocidad. El badajo se encuentra, además, atado con trozos de correa y de cuerdas, con grave peligro de caída.
Para la restauración es imposible volver a poner las asas desaparecidas. Sin embargo es necesario reponer un yugo de madera, a la manera aragonesa, con los ejes por encima de la cabeza de la campana, y con su badajo correspondiente, de manera que vuelva a sonar con la potencia y velocidad que le corresponde.
Puede ser conveniente dotarla de un motor de impulsos, con una rueda mucho menor (generalmente del mismo diámetro que la propia campana), que reproduce los toques tradicionales y no impide los toques manuales. También debe ser dotada de un electromazo, instalado en el mismo lado del motor, para tocar algunas señales, como el toque de difuntos, de manera automática.
Esta campana tiene una característica sonora singular y es que a pesar de ser la menor de las dos grandes tiene el sonido más grave, seguramente por tener las pareces más finas que la otra. Probablemente por este motivo le pusieron el motor de bandeo.
La campana grande, “Santa Ana”
La campana grande de tamaño, pero mediana de sonido, es la que da a la plaza, y que sufrió el mismo corte de asas que la otra. No obstante se le puso un cigüeñal a la izquierda, que ahora está inutilizado, probablemente para poderla bandear desde abajo. En la actualidad se bandea desde arriba, mediante un madero instalado entre las dos campanas y sobre las ventanas correspondientes.
Probablemente a causa del excesivo equilibrio de la campana, se rompió la punta del badajo, ese ojal de donde debiera engancharse la cadena que sirve para tocar desde abajo, de manera que ahora le dan con esa misma cadena varias vueltas para que no se suelte. De este modo la campana no toca mediante el golpe claro del badajo, sino mediante el choque de la cadena, mucho menos sonora. A corto plazo debiera repararse, incluso mediante soldadura, ese ojal, aunque es probable que en el bandeo se vuelva a soltar. El badajo se encuentra, además, atado con trozos de correa y de cuerdas, con grave peligro de caída.
También para esta campana conviene reponer el yugo de madera, un motor de impulsos, y un electromazo para los toques automáticos. Estos mecanismos se deberán instalar de manera que no impidan los toques manuales.
El reloj mecánico
En la parte alta de la torre existe un reloj mecánico, en funcionamiento, que mueve las cuatro esferas de la torre, así como toca las horas y las medias con el timbre. En el momento de nuestra primera visita la esfera de la plaza estaba parada. Después del concierto verificamos que esta esfera tenía suelto el tornillo de fijación de la varilla correspondiente. Bastó con apretarlo un par de vueltas (tras poner la esfera en hora) para que funcionase de manera correcta.
Desde un punto de vista patrimonial, el reloj es probablemente el elemento de mayor interés del conjunto, a pesar de la modificación que sufrió para ser remontado mediante motor eléctrico. Si a esto unimos su posición elevada, no demasiado usual, la utilización de cuatro esferas y el empleo de una campana propia para los toques, nos encontramos con un elemento que debe ser conservado, incluso tras la mecanización del conjunto, aunque no debiera desdeñarse la posibilidad que el ordenador de los toques controlase la exactitud del reloj mecánico.

Interés de las campanas y del reloj

Solamente la campana mediana es anterior a la guerra civil, aunque es del siglo XX. Las otras dos son de 1943, y desconocemos la fecha tanto del reloj como de su campana, aunque probablemente sea de la misma época.

En consecuencia el interés histórico es limitado, pero no por ello dejan de ser importantes, ya que han formado parte de la historia sonora y visual de Guadalaviar de los últimos 85 años, especialmente la campana mediana.

La sonoridad del conjunto, así como la posibilidad de tocar manualmente para algunas ocasiones, como las fiestas, se verían notablemente mejoradas con una restauración como la que proponemos.

Estado de conservación de la torre

En nuestra primera visita el estado de conservación era penoso. Por un lado la propia escalera de acceso se encuentra completamente cerrada al exterior (ya que las diversas ventanas están cubiertas) con lo que hay una humedad excesiva en todo el edificio, que se evitaría teniendo alguna abertura, por ejemplo en la puerta de la sala de campanas, o en alguna de las ventanas. Igualmente la sala de campanas estaba muy sucia, con restos muy diversos de mecanismos o de excrementos de pájaros, e incluso con los yugos de hierro de las dos campanas mayores, que están en mucho mejor estado que los dos actuales, pero que no solamente estorban en la sala, sino que producen un peso muerto innecesario.

No obstante atendieron a nuestra petición y se limpió la sala de campanas, dejando los dos yugos de hierro (imposibles de bajar sin medios extraordinarios). Aún así la sala del reloj está extremadamente sucia, puesto que los elementos que se reponen, como los tubos fluorescentes viejos, se dejan por el suelo, sin bajarlos.

Sería conveniente por tanto encontrar una manera de airear la escalera, y limpiar la sala de campanas y la del reloj, dejando de momento, hasta la restauración, los dos yugos de hierro existentes en el suelo.

Toques actuales

Los toques actuales están muy limitados, ya que la campana de volteo no hace repiques (con lo que debe subirse y tocar con un palo unido al badajo, que es una manera muy original de tocar), la campana mayor repica mal, puesto que tiene el badajo roto, y el campano es imposible de bandear por el grave defecto de instalación que ya hemos señalado.

Para el bandeo de la campana mayor no se utiliza el cigüeñal que lleva adosado, sino que se bandea subiendo a un madero, de manera un tanto peligrosa y con un esfuerzo mayor del necesario.

Propuestas de restauración y mecanización

El estado de conservación de las campanas y su uso actual piden dos tipos de actuación: una reparación urgente y una posible restauración.

Reparación urgente
Como ya hemos indicado, es preciso hacer una serie de actuaciones urgentes dentro de la instalación actual, tanto para evitar los riesgos de caídas y roturas como para mejorar la sonoridad.
Aparte de la limpieza de las salas, debe descolgarse los dos badajos de las campanas grandes, y volverlos a atar con soga de pita, de aproximadamente medio cm de diámetro y unos 7 metros de larga, atando al extremo dos o tres nudos y fijándolos con cinta aislante para que no se suelten, tal y como hicimos con el campano. En el momento de descolgar el badajo de la grande, es preciso llevarlo a un herrero para que suelde una anilla a su extremo y enganchar ahí la cadena, de manera que toque el badajo y no la cadena.
En cuanto al campano es preciso destornillar los dos tornillos de cada lado y volverlo a montar al revés de cómo está, siguiendo el modelo de los yugos que hay en el suelo de la sala de campanas. De esta manera se podrá tocar desde abajo. Debido al peso de la campana y del yugo (unos 50 kilos) es conveniente hacerlo entre dos o tres personas, para evitar la caída de la campana y la consiguiente rotura.
No estaría de más reapretar los cuatro tornillos de cada una de las dos campanas, poniéndolas hacia arriba para que su peso descargue en el yugo de hierro, aunque es posible que alguno de las tuercas gire sin poderse apretar, ya que es difícil impedir que la parte interior de la campana quede fija.
También hay que regular, de vez en cuando, el martillo del reloj, de manera que quede algo separado de la campana (dos o tres milímetros). Lo mejor sería poner una contratuerca al tornillo, de manera que se aflojase menos.
Con estas actuaciones mejoraría el sonido de las campanas, y se podría tocar el campano desde abajo.
También debe encontrarse una manera de airear la escalera, para evitar que, incluso en agosto, haya un exceso de humedad en la misma.
Restauración de las campanas
Ya hemos señalado como debe ser la restauración, reponiendo yugos de madera a las cuatro campanas: de volteo para las campanas y el campano y fijo para el timbre del reloj. Estos yugos debieran dotarse de motor de impulsos para el bandeo automático, así como de electromazo para los repiques, de manera que se pudieran tocan tanto manual como mecánicamente.
El conjunto debe ser controlado por un pequeño ordenador que recoja no sólo los toques actuales sino algunos tradicionales como el de oración, el de perdidos o el repique de vísperas de fiestas o de domingos.
El reloj, visto su estado patrimonial, debe seguir funcionando, aunque alguna, si no todas las esferas, que son de cristal, deba reponerse, pero manteniendo tanto la forma (trece piezas) como el perfil actual de los números, de gran interés, aunque quitando la marca publicitaria y sustituyéndola por el año de la restauración.
Igualmente debe dejarse la sala libre de mecanismos o elementos auxiliares anteriores, como los yugos de hierro, tanto los actuales como los anteriores.
Este trabajo puede costar entre 15 y 20.000 €, y ofrecemos nuestro apoyo técnico, tanto para la realización del proyecto como para el seguimiento de los trabajos.

Esperamos que este informe sirva para recuperar el patrimonio sonoro de Guadalaviar, expresado a través de sus campanas y su reloj, que pueden dar una mejor imagen acústica y visual, y por tanto una mejor calidad de vida, para sus habitantes, tanto sean los vecinos como los visitantes.

LLOP i BAYO, Francesc

(07-08-2003)

  • Parroquia de Santiago Apóstol - GUADALAVIAR: Campanas, campaneros y toques
  • GUADALAVIAR: Campanas, campaneros y toques
  • Restauración de campanas: Bibliografía
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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