ompostela es una ciudad de bombas y campanas. Nuestra memoria está depositada en las piedras y los documentos, pero hay un ayer que se desliza hasta el presente todos los días a través del sonido de las campanas. Las campanas que aparecen cuando el silencio arrecia, cuando dejan de confundirse con el ruido urbano, esas campanas limpias de las clausuras o las iglesias parroquiales los domingos de madrugada, los días festivos o los sábados por la tarde, son deliciosas. Puede ser que celebre el día de su santo, que acaba de ser abuelo o que le tocó el cuponazo, razones todas ellas legítimas para congratularse, pero como carece de ritmo, esa bomba descompasada rompe el silencio que sólo les está permitido utilizar a las campanas. Hay algunas ocasiones señaladas en que bombas y campanas coinciden.
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© La Voz de Galicia (2001) © Campaners de la Catedral de València (2026) campanerscatedralvalencia@gmail.com Actualización: 26-05-2026 |
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