LAGHRISSI, Chaima - Campaneros en Málaga: un oficio en peligro de extinción

Campaneros en Málaga: un oficio en peligro de extinción

Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Archidona es uno de los pocos municipios de la provincia donde aún se mantiene la tradición de repicar las campanas del pueblo, por ello la Unesco ha reconocido el tradicional toque manual de campana como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Campaneros: un oficio en peligro de extinción - Autor: NUEVO GARCÉS, Antonio / LA OPINIÓN DE MÁLAGA

Durante siglos el toque manual de campanas ha persistido como parte de la identidad colectiva y la riqueza de la cultura española. Un sonido que está presente a día de hoy y que se usa para marcar acontecimientos como fiestas o funerales.

Las campanas casi han desaparecido del mapa sonoro de los pueblos de nuestro país, por ello la Unesco ha reconocido el tradicional toque manual de campana como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Esta tradición está en peligro de extinción, ya que son muy pocos los voluntarios que ejercen como campaneros. Un oficio que persiste en un mundo donde lo tecnológico se impone.

José Ángel Gallardo es uno de los campaneros que aún mantiene viva esta tradición. A sus 23 años, sigue ejerciendo de manera voluntaria como campanero de su pueblo. Gallardo cursa un grado para ser Técnico Superior en Enseñanza y Animación Sociodeportiva en Málaga, pero durante el verano se traslada a su pueblo para repicar.

En este municipio el toque de las campanas se le llama repiques, y se llevan haciendo durante casi 300 años en honor a la patrona del pueblo: la Virgen de Gracia.

Gallardo procede de una familia de campaneros: «En Archidona es hereditario. Esto lo hacía mi abuelo y antes de él lo hacía mi bisabuelo y mi tatarabuelo. Empecé a los ocho años en la Iglesia del Nazareno. Mi padrino en esto fue Juan Guillén uno de los campaneros más longevos del municipio. Esta vocación me nace también porque me gusta la música. Toco en la banda del Cautivo y además toco la trompeta», afirma el joven.

Rafael Córdoba es otro de los nueve campaneros fijos que tiene Archidona, y que enseñó también a José Ángel Gallardo este oficio. A Córdoba la devoción por repicar le viene de familia: «Las tres mujeres de mi vida eran muy devotas a la Virgen de Gracia. Siempre se decía que era milagrosa y lo hago en honor a ella y a ellas».

El 'gusanillo' por esta tradición le picó con «cinco años y a los ocho ya estaba en el campanario con mi maestro: Juan Guillén. Ahora tengo 32 y sigo con el oficio», cuenta.

Tanto José Ángel como Rafael enseñan a otras personas este arte: «Enseñamos al año a dos personas, más no podemos porque se necesita mucha concentración».

osé Ángel no repica todas las semanas sino que lo hace un periodo concreto: «Estamos del 7 al 22 de agosto, todos los días. 15 días en honor a las fiestas que le hacemos a nuestra patrona».

Y durante esas semanas, el campanario le exige estar a ciertas horas: «Depende del campanario, pero estamos de 7:00 a 7:30 de la mañana; de 12:00 a 12:30 del mediodía y de 21:00 a 21:30 de la noche».

El oficio de campanero se transmite de padres a hijos y de forma totalmente artesanal e in-situ, pues no existen partituras ni reglamentación de los toques

Además de lo anterior, los «repiques» de Archidona son característicos por tocarse a mano desde el propio campanario y con una cadencia y un compás muy característico.

En la actualidad perviven tres tipos de toque diferente, aunque se tienen catalogados y estudiados cinco toques.

Un oficio sin descendientes

El joven campanero reconoce que es un «oficio duro», ya que es muy exigente con el horario: «Muchas veces no puedes hacer planes porque se te corta la mañana o la tarde. Muchas personas no quieren comprometerse a perder ese horario por sus vidas. La gente no muestra interés, además no es fácil de aprender, se enseña viendo y escuchando, para esto no hay partitura».

Algo en lo que coincide Córdoba: «Es un oficio artesanal, no hay partitura, necesitas tiempo para que te vayas soltando». El oficio de campanero no solo es exigente con el tiempo, sino también implica un esfuerzo físico.

Que se haya considerado como Patrimonio Inmaterial de la Cultura es algo que desde el gremio celebran: «Es una forma de visibilizar y darle la proyección que necesita la tradición», afirma Córdoba.

Y denuncia la falta de apoyo por parte de las instituciones: «No tenemos el apoyo institucional que tiene la Semana Santa. Consideramos que deberíamos darle importancia y esperemos que el anuncio de la UNESCO cambie las tornas y se pueda llegar a una promoción, para que la gente conozca y visite nuestro pueblo».

«No hay un interés por seguir el oficio. Hay una desidia a lo tradicional, que va unido al desapego a la tradición y a lo rural»

José Ángel Gallardo considera que «se está perdiendo el interés de las personas en seguir con el oficio».

Por su parte, Córdoba achaca este desinterés a la despoblación que sufre el mundo rural: «Hay una desidia a lo tradicional, que va unido al desapego a la tradición y a lo rural».

Otro de los problemas es el relevo generacional: «El campanero más chico que tenemos tiene 18 años. No hay niños pequeños interesados en este oficio; por ello queremos crear una escuela para que esta tradición no se pierda y así atraigamos a jóvenes; que exista ese un relevo generacional».

LAGHRISSI, Chaima

La Opinión de Málaga (19-02-2023)

  • Parroquia de Santa Ana - ARCHIDONA: Campanas, campaneros y toques
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  • Campaneros: Bibliografía

     

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