(Referencia 25418)


Localización Sala de campanas
Diámetro (en cm) 42
Altura del bronce 38
Borde 4
Peso aproximado (en kilos) 43
Fundidor BALLESTEROS
Año fundición 1877
Descripción Nos encontramos, sin lugar a dudas, ante una campana de los Ballesteros, compañía de fundidores de origen cántabro con formas de trabajo ya cercanas a la seriación industrial, que trabajaron frenéticamente en el alto Aragón en las últimas décadas del ochocientos. De hecho, conocidos otros precedentes, parece plausible que este bronce hubiera sido fundido en el mismo foso donde fue vaciada la campana de la ermita del Pilar, firmada por los Ballesteros este mismo año.
La campana sigue, sin fisuras, las convenciones a las que se acogió esta cuadrilla de fundidores. Así, en el tercio cuenta con una invocación a san Adrián, el patrón de Borau, inscrita siguiendo la fórmula de la Letanía de los Santos, fuente esencial –cuando no única– para los fundidores de la época: "SAN ADRIAN RUEGA POR NOSOTROS AÑO 1877". Por último, como la tradición dictaba, el Ballesteros anónimo que fundió la campana incluyó en su cara exterior una pequeña cruz elevada sobre un pedestalillo, construida con la suma de moldes ornamentales.
Tercio (T) (Dos cordones)
"Ø SAN ADRIAN RUEGA POR NOSOTROS AÑO 1877"
(Dos cordones)
Medio (M) (00) (Cruz sobre pedestal)
Medio pie (MP) (Tres cordones)
Toques tradicionales de campanas Según los testimonios orales recogidos, esta campanita tan solo era tocada en las señales de "mortichuelo". Si bien, a juzgar por su instalación, también podría haber sido bandeada en ciertas fechas señaladas.
Toques actuales de campanas La campana cayó en el abandono décadas atrás.
Yugo Pequeño yugo de madera estático, al que se sumó un cabezal, para poder bandear la campana.
Estado actual Desprendido el badajo como consecuencia del abandono de las instalaciones, la campana fue tañida durante años golpeándola exteriormente con percutores duros. Esta agresiva solución –muy extendida durante el siglo pasado en los campanarios de la Jacetania– comportó la pronta rotura de la campana: el borde interior del vaso fue devorado por las arremetidas y, finalmente, a la campana se le abrió una raja en el área central, que apagó su sonoridad. Por lo demás, la instalación conserva un pequeño yugo de madera, muy revelador para el estudio de la reconversión, durante el siglo XIX jacetano, de muchas campanas fijas en bandeadoras. Así, en el brazo subyace un antiguo yugo estático, seguramente más antiguo que el propio vaso. De hecho, tal vez al ser fundida la nueva campana, al viejo yugo le fue añadido un cabezal de dos piezas, que permitiera el movimiento del instrumento.
Propuestas Aún no revistiendo una campana de alto valor, desaconsejamos su refundición, al tratarse de un testimonio relevante de la historia de la parroquia de Borau. La antigua campana podría musealizarse y ser sustituida en el campanario por un bronce de nueva fundición. A la nueva campana podría ajustársele el yugo de su predecesora, del máximo interés etnográfico; o, cuanto menos, cabría dotarla de un contrapeso a imitación de este. Desde luego, cualquier intervención sobre la campana habría de garantizar su uso cotidiano, preferiblemente por métodos tradicionales. En cualquier caso, no cabe descartar su mecanización, con un electromazo de dimensiones proporcionadas y un motorcillo para el bandeo.
Instalación La instalación es tradicional y debe ser conservada para proteger la sonoridad y otros valores culturales. Cualquier mecanización deberá conservar estas cualidades, reproducir los toques tradicionales y permitir los toques manuales.
Editor de la ficha SARRIÓ ANDRÉS, Pau M.
Actualización 11-03-2025
(Referencia 25419)


Localización Sala de campanas
Diámetro (en cm) 79
Altura del bronce 66
Borde 8
Peso aproximado (en kilos) 285
Fundidor RUIZ FERNÁNDEZ, FIDEL (BAREYO)
Año fundición 1847
Descripción La campana fue fundida en 1847 por Fidel Ruiz Fernández, campanero oriundo de la localidad trasmerana de Bareyo, que durante la década de 1840 trabajó activamente en el alto Aragón, unas veces en solitario y otras en estrecha colaboración con su colega Eduardo Linares. Ruiz fue un fundidor con un buen autoconcepto, a juzgar por su insistencia en firmar sus obras como "el Maestro Don Fidel Ruiz", tratamiento que muchos colegas de oficio reservaron a las autoridades locales cuyos nombres incluyeron en sus campanas. Desde luego, las obras conservadas de Ruiz lo muestran como un buen maestro fundidor, con ideas simbólicas y compositivas ciertamente complejas, desapegadas de las anquilosadas convenciones en que estuvieron instalados muchos de sus colegas más inmediatos. La obra de Ruiz para la parroquial de Borau constituye, precisamente, uno de sus trabajos –documentados– más esmerados, en la nitidez de sus acabados, la corrección de sus textos y la atractiva originalidad de sus composiciones.
Como la tradición campanera venía dictando, el fundidor inscribió en el tercio la invocación a las santas titulares de la nueva campana: santa Eulalia, la patrona de la parroquia, y santa Bárbara, abogada contra las tormentas. A ellas imploraba protección el bronce, sirviéndose de la archiconocida fórmula de la Letanía de los Santos, fuente esencial –cuando no única– en el oficio: "SAИCTÆ EULALIA ET BARBARA ORATE PRO ИOBIS" [Santas Eulalia y Bárbara rogad por nosotros]. La inscripción del tercio se completaba con la necesaria mención a la fecha de fundición de la campana, el "AИO DE I847".
El área central de la campana está presidida por una de las composiciones más complejas, a la par que singulares, de la campanología jacetana, documento en bronce de los poderes antidemoníacos que la sociedad tradicional atribuyó a las campanas. Bien por iniciativa de Ruiz o bien bajo las directrices de algún ilustre comitente, la consuetudinaria cruz de Calvario exterior aquí fue envuelta con una conocida invocación protectora contra "rayos y tormentas", que aportaba pleno sentido a la presencia, en lo alto del campanario, del signo de Cristo. Clamaba la campana al cielo: "PER SIGИUM CRUCIS A FULGURE ET TEMPESTATE LIBERA ИOS DOMIИE" [Por el signo de la cruz, del rayo y la tormenta libéranos, Señor]. Por último, como gustó en muchas de sus obras, Ruiz incluyó en el área central de la campana una vistosa cartela, en que –con mayúsculas, signos de puntuación y acentos incluidos– inscribió su firma, orgulloso de la obra realizada: "EL MRO DOИ FIDEL RUIZ ME FUИDIÓ.".
Tercio (T) (Dos cordones)
"SAИCTÆ EULALIA ET BARBARA ORATE PRO ИOBIS ▲AИO ▲DE ▲I847▲"
(Dos cordones)
Medio (M) (00) (Cruz sobre pedestal inscrita en el interior de una gran cartela delimitada por una cenefa de triángulos y circundada por una inscripción protectora vinculada a la cruz) "PER SIGИUM CRUCIS A FULGURE ET TEMPESTATE LIBERA ИOS DOMIИE"
(06) (Firma del fundidor, en el interior de una cartela delimitada por una cenefa de triángulos) "EL MRO DOИ FIDEL RUIZ ME FUИDIÓ."
Medio pie (MP) (Tres cordones)
Toques tradicionales de campanas Según los testimonios orales recogidos, esta campana fue la última en poder ser bandeada, a raíz de la instalación a la mayor del mazo del reloj. Por otro lado, la campana disponía de una soga que descendía, junto con la de la mayor, hasta la sacristía, con que seguramente se tocaban los repiques festivos de los domingos y ciertos toques de difuntos, que en la última época tan solo constaban de badajazos lentos de la grande. Por último, los informantes refirieron la existencia de un "repiqueo" para las fiestas, seguramente idéntico al dominical, que se tocaba antes de la primera señal de la misa y, en tiempos anteriores, seguramente en los anuncios de las vísperas.
Toques actuales de campanas La campana ha caído en un completo silencio, agravado por el cierre de la iglesia al culto años atrás.
Yugo Yugo de madera original
Estado actual En la documentación de 2018 la campana se encontraba en un delicado estado. Tras décadas de abandono –agravado por la clausura de la iglesia–, el eje izquierdo del yugo había cedido, de modo que la campana se había ladeado e inclinado peligrosamente hacia adentro, con serio riesgo de desprendimiento. Por lo demás, la instalación, seguramente tan antigua como la campana, resistía el embate del tiempo con mellas, aparentemente superficiales, propias de su abandono: en los herrajes y el badajo había aflorado herrumbre y ciertas piezas del yugo se habían resecado, sin mostrar la mayoría síntomas graves de degradación. Conservar la instalación tradicional completa supone una gran riqueza etnológica, que cabe respetar escrupulosamente en eventuales intervenciones sobre la campana.
Propuestas Sería recomendable restaurar la campana, para garantizar su estabilidad y recuperar su uso. Cualquier intervención sobre la campana debe garantizar la restauración integral del antiguo yugo, como parte consubstancial del bien. En caso de detectarse problemas de estabilidad, solamente deben ser sustituidas las piezas en mal estado, sustituyéndolas por réplicas, que cabe integrar en el conjunto histórico. Desde luego, una eventual restauración debería velar, también, por la nueva puesta en funcionamiento de la campana, preferiblemente por métodos tradicionales. No obstante, si el toque manual no garantiza su uso cotidiano, sería plausible instalar un electromazo para el repique automático y un motor de bandeo, que han de ser programados para reproducir los toques tradicionales locales.
Valoración Debe ser incoado expediente para incluirla en el Inventario General de Bienes Muebles. En caso de rotura sólo puede ser soldada. Puede remplazarse por otra campana de distinta afinación.
Instalación La instalación es tradicional y debe ser conservada para proteger la sonoridad y otros valores culturales. Cualquier mecanización deberá conservar estas cualidades, reproducir los toques tradicionales y permitir los toques manuales.
Editor de la ficha SARRIÓ ANDRÉS, Pau M.
Actualización 11-03-2025
(Referencia 25420)


Localización Sala de campanas
Diámetro (en cm) 92
Altura del bronce 75
Borde 9
Peso aproximado (en kilos) 451
Fundidor BALLESTEROS Y GÓMEZ
Año fundición 1864
Descripción La firma Ballesteros y Gómez trabajó en la diócesis de Jaca en la temporada de 1864, poco después de que otro fundidor cántabro, José de Velasco, abandonara estos territorios, y justo antes de la irrupción en el mercado jacetano de la próspera compañía de los Ballesteros, con que este campanero debió estar –cuanto menos– emparentado. Aún así, los datos de que disponemos, procedentes de sus obras –consecutivas– para Borau y Panticosa, revelan una cierta independencia creativa con respecto a la obra de sus sucesores. Si bien, en ciertos elementos formales (caracteres, cenefas de triángulos, etc.) puede trazarse una clara continuidad entre los trabajos de este fundidor y los firmados, ya desde 1865, por "Ballesteros".
Como la tradición campanera dictaba, la obra de Ballesteros y Gómez para Borau recoge la inscripción dedicatoria en el tercio: "S. SILBESTER ET S. EVROSIA" [San Silvestre y Santa Orosia]. Las inscripciones se cierran en el área central de la campana, en el interior de una cartela conmemorativa, elemento común a la obra de toda la estirpe de los Ballesteros: "SEHIZO SIENDO CURA PARROCO D. LORENZO LAPLANA. BALLESTEROS Y GOMEZ MEHIZO. ANO 1864". Por último, el fundidor incluyó en la cara exterior una gran cruz de Calvario, construida con la suma de moldes ornamentales.
Hombro (H) (Cenefa de triángulos)
Tercio (T) (Dos cordones)
"# S. SILBESTER ET S. EVROSIA"
(Dos cordones)
(Cenefa de triángulos)
Medio (M) (00) (Cruz de Calvario)
(06) (Cartela delimitada por una cenefa de triángulos) "SEHIZO SIENDO / CURA PARROCO D. / LORENZO LAPLANA / BALLESTEROS Y GOMEZ / MEHIZO ANO 1864"
Medio pie (MP) (Cuatro cordones)
Toques tradicionales de campanas Según los testimonios orales recogidos, esta campana reunía gran parte de las atribuciones comunicativas delegadas a la torre: diariamente tocaba las oraciones y las señales de las celebraciones ordinarias, participaba en el "repiqueo" de domingos y fiestas, tocaba –en los últimos tiempos, en solitario– en las señales de muerto, alertaba en caso de peligro y, desde luego, fue bandeada en las fiestas. Sin embargo, la instalación de un mazo horario encastado al yugo obligó a fijar la campana, que todavía conserva una viga inmovilizadora. Gran parte de estas señales, salvo los repiques más complejos y los bandeos, eran tocadas desde la sacristía de la iglesia, hasta donde bajaba una soga –hoy abandonada– desde el badajo.
Toques actuales de campanas La campana ha caído en desuso, como consecuencia de la clausura del templo.
Yugo Yugo de madera original
Estado actual El valor material de una campana traspasa los límites de la antigüedad del vaso. Los accesorios de toque con que cuenta son parte integrante –e importante– de la misma. De hecho, mucho más que el vaso de bronce, la instalación de la campana nos habla de los usos que se le confiaron y, por lo tanto, de las formas de comunicación que la población de Borau se dio. Pues bien, esta campana todavía conserva su antiguo yugo, con los ejes ligeramente acodados, ajustado a la campana con el habitual sistema de cuñas y con el mazo del reloj encastado en él. Asimismo, dentro del vaso se conserva el badajo de forja, atado a su asa con una cincha de cuero.
Actualmente, la campana se encuentra en un delicado estado de conservación. Su largo abandono a las inclemencias de la intemperie ha degradado profundamente las piezas de madera del yugo y, como consecuencia de ello, el eje izquierdo se ha aflojado, lo que podría acarrear serios problemas de estabilidad a corto plazo.
Mecanismos de toque En medio de la sacristía, hoy abandonada, todavía cuelga una soga para tocar la campana cotidianamente.
Propuestas Sería recomendable restaurar la campana, para garantizar su estabilidad y recuperar su uso. Cualquier intervención sobre la campana debe garantizar la restauración integral del antiguo yugo, como parte consubstancial del bien. En caso de detectarse problemas de estabilidad, solamente deben ser sustituidas las piezas en mal estado, sustituyéndolas por réplicas, que cabe integrar en el conjunto histórico. Desde luego, una eventual restauración debería velar, también, por la nueva puesta en funcionamiento de la campana, preferiblemente por métodos tradicionales. En este sentido, cabría poner de nuevo en uso, mecánico o automático, el singular mazo exterior con que cuenta, que supone uno de los principales valores del conjunto.
Instalación La instalación es tradicional y debe ser conservada para proteger la sonoridad y otros valores culturales. Cualquier mecanización deberá conservar estas cualidades, reproducir los toques tradicionales y permitir los toques manuales.
Editor de la ficha SARRIÓ ANDRÉS, Pau M.
Actualización 12-03-2025