ESPINÒS QUERO, Antonio y POLO VILLASEÑOR, Fernando - Xàbia: el lenguaje de las campanas

Xàbia: el lenguaje de las campanas

El dominio de la semiótica de las campanas era imprescindible en la vida cotidiana de nuestros antepasados: sus tañidos convocaban a los actos religiosos, avisaban en caso de ataques corsarios o de catástrofes y servían de excelente reloj. Además, los xabieros también median el tiempo por la posición del sol y la proyección de su sombra en el Barranc del Migdia, si se encontraban en el campo, o por los relojes de sol existentes en la iglesia.

Al despuntar el día los guardas del campanario daban el "toque del alba", que despertaba a la villa. Poco después comenzaban las cuatro campanas - dos menores y dos mayores - a tañer durante largo tiempo. A las 7.30 sonaba el primer toque para las horas canónicas. Más tarde se producían los tres toques tradicionales que avisaban las once misas diarias. El mediodía se señalaba con las tres campanadas del Ave María, seguida de repique cuando era víspera de fiesta. Por la tarde, tres toques distintos llamaban a Vísperas y, concluidas estas, se tocaba de nuevo el Ave María con repique y tres toques espaciados. La noche comenzaba con el "toque de ánimas" que consistía en cinco campanadas con la campana "del sermón". Era la señal para el cierre de comercio y vuelta a casa de los jovenzuelos. Desde San Miguel hasta Pascua el toque de ánimas se daba a las 20 horas; desde Pascua hasta la Cruz de Mayo a las 20.30 horas y durante el verano a las 21 horas. El día finalizaba a las 10 de la noche con el "toque de queda" o "toc de guaites": tres tañidos con la campana mayor. Se cerraba entonces la iglesia y en el campanario quedaban los guardias de noche.

Además de estos toques rutinarios que dividían el día de la noche, existían otras señales que avisaban de entierros, viáticos y "pernoliar", cuyos estribillos sonoros se distinguían entre sí, dando a conocer si era rico o pobre. Porque existían cuatro categorías de entierros: general, comÚn, por amor de Dios y de niños o albats

Cuando el fallecido era de buena posición se le hacía entierro general. Las campanas 'tocaban a muerto" por la mañana, a medio día y antes del sepelio. Si era hombre, la señal consistía en tres signos o "drancs" con las campanas menores y tres con las mayores, seguidas de quince signos seguidos, que eran la señal de cofrade. Si el fallecido era mujer, la señal era de dos "drancs" con las campanas menores, seguidos de otros tres de las mayores. En estos entierros "...no hay incienso, ni Diácono, ni ciriales si no se da porción de sistencia... En el altar se ponen cuatro velas de los mayorales de San Sebastián porque cobran doble la porción de la sera; que son 30 libras..."

A los entierros comunes se convocaba mediante "tres drancs si es hombre, y si es mujer, dos. Se toca a difunto medio cuarto de hora y después se hace la señal de cofrade de San Sebastián: por hombre 15 campanadas, y si es mujer 12 en la campana del sermón". A esta clase de entierro asistía Únicamente el vicario de semana, y el sacristán. La cera que se usaba la ponía el clero.

Los entierros "por amor de Dios" eran costeados por la Cofradía de San Sebastián y asistía "el Rdo. Clero en capas negras, la Cruz Mayor, el hisopo de Plata y los cofrades con los blandones... que hiran a la casa del difunto por el cuerpo y le llevaran a enterrar al sementerio con la cara cubierta, como se debe".

Cuando se trataba de un entierro general de niño o albat, asistía todo el clero del oficio, el sacristán con la Cruz Mayor y el hisopo de Plata. En la iglesia se tocaba al órgano. La señal para esta clase de entierros era de 24 campanadas con la campana "de missa". Cuando el albat era comÚn, la señal era de sólo 12 campanadas y "vá solamente el Sr. Vicario con Roquete y estola, el sacristán con la cruz menor en los brasos y el hisopo ordinario...". En cambio cuando el albat era "por amor de Dios" "no hay diferencia en los de paga, sí solamente el taparle la cara y enterrarle en el sementerio".

Era costumbre en los albats amortajar a los niños con ropas blancas y coronarles con guirnaldas y flores. Se bailaba frente a la casa del difunto la "dança del vetlatori" acompañada con instrumentos de cuerda y cantos festivos. Esta costumbre, de honda raigambre popular, fue prohibida en 1959 por "ser impropia de la civilización".

Antonio ESPINÓS QUERO y Fernando POLO VILLASEÑOR
Xàbia. Anotaciones históricas de una villa mediterránea (1985)
  • XÀBIA: Campanas, campaneros y toques
  • Lista de toques: Bibliografía

     

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    : 23-10-2017
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