MORENO, J. A.; YELO, Jesús - El juzgado archiva la demanda contra el alcalde en el tema de las campanas

El juzgado archiva la demanda contra el alcalde en el tema de las campanas

Tras estar sonando un mes, de nuevo están paradas

El juzgado ha decidido archivar la querella que un vecino presentó contra el alcalde acusándolo de un presunto delito de prevaricación administrativa y argumentando «que el sonido, que se produce cada quince minutos, le ocasiona un grave trastorno para su salud»

La juez del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Cieza, Elena Vidal Sánchez, ha acordado el archivo provisional de las diligencias abiertas sobre un presunto delito de prevaricación administrativa, incoadas en virtud de la querella del citado vecino de Abarán contra el alcalde, Jesús Molina Izquierdo, por las supuestas molestias que le ocasionaba «el ruido de las campanas». El regidor municipal, tras mostrar su satisfacción por el archivo de la querella, anunció que «estamos preparando un mecanismo para que toquen de día, pero no de noche».

Los hechos se remontan al 11 de enero de 2016, el referido vecino presentó la primera instancia en el Ayuntamiento. En ella denunciaba que «desde hace 15 meses vengo soportando el ruido de las campanas de la iglesia de San Pablo, ruido que se produce cada quince minutos todos los días del año y cuya situación me ha provocado un trastorno grave en mi salud al no poder conciliar el sueño».

Desde la primera queja o reclamación, el querellante denunciaba el incumplimiento continuado del artículo 32 de la ordenanza reguladora de la convivencia ciudadana, la cual prohíbe ruidos que alteren la normal convivencia ciudadana.

Y ante la Policía Local

A esta queja siguieron dos más a lo largo del 2016 y otra en febrero de 2017, a la que hay que añadir las dos denuncias presentadas en la Policía Local el 8 de noviembre de 2016 y otra posterior a la presentación de la querella, que data del 4 de abril de 2017. Así las cosas, el alcalde tuvo que prestar declaración en Cieza, igual que el vecino, el pasado 29 de junio de 2017.

Veintiún días después tuvo lugar la recepción de la documentación recabada al ayuntamiento sobre las quejas y denuncias interpuestas por el querellante y las actuaciones realizadas por el consistorio abaranero, entre ellas el informe emitido por el ingeniero municipal de fecha 1 de julio de 2016, requerimiento de medidas correctoras al Obispado e informe de ensayo de ruido ambiental realizado el 20 de julio de 2017.

De la querella y de los interrogatorios de las partes, fundamentalmente de la documental recabada, la juez entiende que «no se advierte que el querellado se haya apartado y haya omitido de forma grosera y patente una acción o actuación que le era exigible legalmente».

En su auto, la juez afirma que «los hechos carecen de trascendencia penal y en conclusión procede decretar el sobreseimiento provisional de las actuaciones». Contra esta sentencia puede interponerse recurso de reforma.

Protestas vecinales

Mientras tanto, la ciudadanía no ha estado al margen de este conflicto, más bien al contrario. El asunto provocó malestar entre los vecinos, cientos de comentarios en redes sociales e incluso una recogida de firmas «a favor de las campanas de las iglesias de San Pablo y de San Juan, de la misma forma que se lleva haciendo durante siglos en nuestro pueblo», advertía la iniciativa que llegó a sumar más de 2.000 apoyos en muy poco tiempo.

El Ayuntamiento de Abarán también se interesó por el tema mediante una moción aprobada por unanimidad y presentada por el concejal de Cultura, Javier Fernández Carrasco. En ella se defendía el «compromiso y difusión del rico patrimonio material y paisajístico» que posee el municipio de Abarán. «Es obligación de los poderes públicos el mantener la identidad de los pueblos, conservarla y transmitirla a futuras generaciones», añadía la propuesta en relación al sonido de las campanas

El pasado 20 de julio más de cien personas, tras hacer entrega de las firmas recogidas, se manifestaron en la puerta del Consistorio, primero, y bajo el campanario de San Pablo, después, a favor de las campanas al grito de «que toque el reloj y que suenen las campanas».

Y se hizo el silencio...

Tras el inicio de este proceso, el párroco de la iglesia de San Pablo, José María Hidalgo, tomó la decisión a primeros de julio del pasado año de detener las campanadas en sus señales horarias, «a fin de intentar evitar mayores problemas al alcalde de Abarán (contra quien iba la denuncia)», argumentó el sacerdote.

Posteriormente, en los días previos al 31 de diciembre pasado, el reloj fue puesto de nuevo en marcha para que cumpliera con el cometido de dar las campanadas de fin de año, y así continuó durante casi un mes, hasta que, de nuevo, el párroco de la iglesia de San Pablo, el pasado 24 de enero, tomó la decisión de volver a detener el mecanisno y, con ello, a silenciar otra vez las campanadas horarias.

Ahora todo hace indicar que el sonido de las campanas al ritmo de las horas del reloj no volverá a escucharse en Abarán hasta que no se activen los mecanismos necesarios que garanticen el cumplimiento de la ordenanza reguladora de la convivencia ciudadana, ya que, tal y como ha destacado el alcalde, «se está viendo la posibilidad de que las campanadas suenen de día y se silencien durante la noche».

MORENO, J. A.; YELO, Jesús

Abarán al día (04-02-2018)

  • ABARÁN: Campanas, campaneros y toques
  • Ruido y denuncias: Bibliografía

     

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