ROMERA SOTILLO, Álvaro - El toque de campanas de Vafermoso de Tajuña (Guadalajara)

EL TOQUE DE CAMPANAS DE VALFERMOSO DE TAJUÑA


El campanario de la iglesia parroquial de San Pedro de Valfermoso de Tajuña conserva un excepcional conjunto de campanas, uno de los más importantes de todos los documentados en la provincia de Guadalajara hasta ahora.

Las campanas

Cuatro son las campanas que componen el conjunto, tres de ellas del siglo XVIII. Cada una es conocida por su nombre popular. De menor a mayor son: el “Campanillo” (1740), la “Atanzonera” (1738), la “del Reloj” (1799) y la “Gorda” (Abel Portilla, 2009). Como podemos ver el nombre de cada una responde a su función o a su tamaño. La “Atanzonera” se llama así por mirar a Atanzón, pueblo situado a 6 km en línea recta, al otro lado del río Tajuña y del río Ungría. Por los datos conservados en un inventario parroquial de 1852 [1], sabemos que el conjunto se completaba con otro campanillo y una rueda de campanas. Ésta última se situaba en el coro, a los pies del templo. En cuanto al campanillo, sabemos que no estaba en la torre, por tanto, podría haber estado ubicado en una pequeña espadaña sobre el tejado de la iglesia, de manera que pudiera ser tocado desde el interior con una larga cuerda atada a una palanca. De esta forma, podría cumplir una doble función: por un lado avisar a los campaneros del inicio de los toques de la torre, coordinándose con la liturgia, y por otro emplearse para algunos toques diarios.



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Yugos tradicionales

      Dos de sus campanas conservan yugos de madera de olmo, siguiendo el perfil toledano: yugos achatados, compuestos por un brazo y dos contrapesos. El superior, colocado en sentido transversal, es atravesado por los tirantes de hierro forjado sujetos con palomillas. Presentan algunas peculiaridades locales, como el perfil o el color añil, que son compartidas por otros yugos conservados en campanarios vecinos.

El reloj mecánico

      En el centro de sala de campanas se encontraba la maquinaria del reloj (siglo XVIII) protegida por una caseta de madera (actualmente se guarda en deficiente estado en la planta baja). Esta estructura, aparte de proteger la maquinaria de las inclemencias del tiempo, servía también, como veremos más adelante, como plataforma donde subirse para poder realizar algunos toques. A través de una transmisión, la maquinaria marcada las horas en la esfera situada en el pretil que mira a la plaza, bajo la campana “Gorda”. Esta esfera, hoy completamente oxidada, tenía números romanos y presentaba como peculiaridad una única aguja en forma de saeta para marcar las horas.

       La campana “del Reloj” no se usaba en exclusiva para marcar las horas, sino que también formaba parte del conjunto de las litúrgicas, siendo además una de las más activas. Esta campana estaba inmobilizada (por lo cual solo podía repicarse) y contaba con un martillo exterior.

Algunas reflexiones sobre el toque tradicional en Valfermoso de Tajuña

      Antes de empezar a hablar de los toques tradicionales que han llegado a nosotros, debemos partir de las siguientes premisas: por las características de los yugos, debemos sospechar que, como es habitual en los pueblos antiguamente pertenecientes al arzobispado de Toledo (en 1955 la jurisdicción eclesiástica se adaptó a la provincia), las campanas eran osciladas hasta “empinarlas”, es decir, paradas con la copa hacia arriba. Los yugos, poco contrapesados, están diseñados para tal fin. Es muy probable que los toques, originalmente, no fueran muy diferentes de los realizados en la parroquias como la de San Benito de Yepes (Toledo), donde el repique y el balanceo, en ocasiones combinados, tomaban como modelo la Catedral de Toledo [2].

      Contrariamente a esta tradición, los toques recogidos en Valfermoso de Tajuña no incluyen el balanceo de campanas (de hecho, los yugos carecen de palancas en los brazos), sino que se volteaban a mano. La introducción de esta técnica debió ser relativamente tardía. Sírvanos de referencia la posible introducción del volteo de las campanas pequeñas en la catedral de Toledo a mediados del siglo XIX. Suponemos que en Valfermoso ya se volteaban en 1930, año de fundición de la antigua campana “Gorda” y probablemente de la fabricación de su yugo [3], el cual carecía de palanca para balancearla con cuerda. Esta ausencia es realmente extraña, pues la boca de las campanas se encuentra a unos 2,20 m. de altura. Esta peculiaridad puede justificarse si en el momento de su fabricación ya se volteaban a mano tal y como se vino haciendo hasta los años sesenta, es decir, colocando unas tablas apoyadas en los pretiles de los ventanales y sobre el tejado de la caseta del reloj, de modo que los volteadores quedaban a la altura de las campanas. Esto demuestra una constante compartida con otros pueblos del antiguo arzobispado toledano: la asunción del volteo no se vio acompañada de un cambio inmediato en el equilibrado de los yugos, cuya tradicional hechura se mantuvo, a menos en la Alcarria, hasta los años cincuenta.

Relación de toques tradicionales

      Hemos podido conocer los toques tradicionales gracias a José [4], hijo del antiguo campanero y herrero de profesión, cuyo taller se encontraba en una casa junto a la torre. José, siendo niño, acompañaba a su padre a tocar, especialmente los toques del amanecer y “oraciones” de la tarde, los más brillantes y elaborados de todo el repertorio conservado. Es de agradecer la sensibilidad y el detalle de su descripción, con un cierto tono de melancolía y añoranza. Lamentablemente esta entrevista no se acompañó de la grabación audiovisual de los toques, compensada en parte por la detallada información que pudimos extraer de la entrevista.

      Normalmente las campanas se tocaban moviendo los badajos por medio de cuerdas desde la propia sala. El volteo de campanas era bastante excepcional, reservado a un par de ocasiones en todo el año. La campana más activa de la torre era “la del Reloj”. Aparte de señalar las horas y las medias, participaba en casi todos los toques junto con la “Atanzonera”. El “campanillo” era la pieza del conjunto con menos uso.

      El repertorio de toques relacionado por José es bastante escaso, y responde a la síntesis previa a su desaparición, incluso, el propio entrevistado no recordaba algunos con exactitud. Los toques recogidos con los siguientes:

       Oración – El toque de Oración marcaba el inicio y el final de la jornada, aunque el nombre propiamente de “oraciones” solo se aplicaba a la oración del anochecer. Se tocaban las campanas “del Reloj” y la “Atanzonera” cuyos badajos estaban unidos por una cuerda. El toque consistía en el “repiqueteo” de ambas campanas. La descripción de José coincide con la forma de repicar en la antigua corona de Castilla, pegando los badajos al bronce para aprovechar la vibración:

       “En el tambor un palillo repica más que otro, aquí pasaba lo mismo. Una estabas con ella y pumba y la otra te daba otro sonido, no era pim pam pum, no no, sino repicoteándolas. [Se dejaba] un centímetro separado el badajo del contacto con el bronce para que el repiqueteo fuese más seguido y tener una armonía entre una con la otra. A mi me gustaba” (Descripción de José).

       Resulta llamativo que un toque ordinario fuera repicado, pues ésta es la forma de toque más artística y brillante de todas, y por tanto, más propia para fiestas. No es un caso único, pues en otros pueblos del antiguo arzobispado toledano este toque también era repicado.

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       Misa – Los dos primeros toques eran realizados con “la del Reloj” y la “Atanzonera” o con una de ellas, generalmente la primera, mediante una serie de golpes. El tercer toque se realizaba dando unos pocos golpes con la “Gorda”, marcando así el inmediato inicio de la Misa.


        Rosario – Se realizaba por las tardes mediante una serie de golpes con “la del Reloj” o la “Atanzonera”.


       Clamor – Todos los días a mediodía se tocaban clamores como oración por un difunto. Estos clamores eran encargados por los deudos del finado y su número variaba en función de los encargados. El campanero recibía una compensación económica por ellos. También se tocaban clamores en los entierros y en la madrugada de Todos los Santos. En las misas de difuntos se daban unos toques a misa seguidos de un clamor. Consistía en un toque pausado con la “Atanzonera”, “la del Reloj” y la “Gorda”.

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        Muerto – Este toque anunciaba el fallecimiento de una personas. Se daban 12 golpes con la Gorda cuando se trataba de un hombre y 13 para una mujer. Estos números aluden a las costillas de Adán y Eva. Esta secuencia aparece también en otros pueblos de la comarca alcarreña y del arzobispado de Toledo.


        Toque de fiesta: Volteo – Este toque solo era realizado tres veces al año: Procesión del Corpus Christi, Sábado Santo y la Procesión del Encuentro del Domingo de Resurrección (se iniciaba en el momento en que se producía el encuentro de la comitiva del Cristo y la de la Virgen y no paraba hasta que volvían a entrar en la iglesia). Se tocaban generalmente la “Atanzonera”, la “Gorda” y, si había mucha gente, también participaba el “Campanillo”; “la del Reloj” no podía voltearse, debido posiblemente al martillo del reloj.


       Viático - Se hacía una señal con una campana. (nuestro informante no recuerda nada más sobre este toque).


       Muerte de niño - Parece ser que el fallecimiento de un niño era anunciado con el volteo del campanillo.


       Esta recopilación de toques se realizó casi medio siglo después de su desaparición: en los años sesenta el antiguo campanero se trasladó a la ciudad. Para suplir su ausencia se ataron unas cuerdas que bajaban hasta la base de la torre, desde donde se tocaban sin necesidad de subir. Este cambio alteró sustancialmente los anteriores toques. Finalmente, la primera mecanización de las campanas, llevada a cabo en los años noventa, supuso el final del toque manual.

       A pesar de haber documentado este repertorio en una fase final de decadente simplicidad, puede resultar algo más rico que el de los pueblos de la comarca. El hecho de haber documentad un repique, forma de toque que antaño debió ser habitual en la mayoría de los pueblos, lo convierten en un caso excepcional.

       Existen dos peculiaridades que conviene destacar: los clamores del medio día y los repiques de las oraciones de la mañana y la tarde. Estos toques marcan los tres momentos más importantes de la jornada: la salida del sol, el medio día y la puesta de sol, y son comunes a toda la cristiandad occidental. Dentro de la variedad vernácula, son identificables por su sencillez y concisión [5]. Sin embargo, los toques de oración de la mañana y la tarde en Valfermoso de Tajuña eran repicados, empleando para su ejecución una técnica muy elaborada, brillante y artística, y el toque del Ángelus del medio día era marcado con clamores. La finalidad de este último toque contrasta con la voluntad de la Iglesia, que no era otra que la de rezar las tres Avemarías del Ángelus, devoción difundida desde la Edad Media por todo el cristianismo y a la que los Papas concedieron numerosas Indulgencias. En varias constituciones sinodales del arzobispado de Toledo se legisló sobre cómo debían ser interpretados este toque:

       “Mandamos que de aquí adelante, en cada una de las yglesias de este nuestro Arzobispado, los sacristanes o campaneros de ellas, cada día al anochecer tañan el Ave María, dando nueve golpes en una campana grande de tres en tres: y acabadas los dichos nueve golpes, tañan una campana abuelo: y en los sábados y vísperas de fiestas, repiquen las campanas, conforme a la festividad del día siguiente” [6].

        Esta orden fue promulgada en la constitución sinodal del cardenal Sandoval y Rojas en 1601. Observemos cómo se especifica que dados los nueve golpes se tañese, en las vísperas de domingos y de fiestas, un repique conforme a la clase, en sustitución del volteo de una campana. Es probable que perdida la noción de este toque, lo extraordinario se convirtiera en ordinario y el repique acabase tañéndose no sólo en las circunstancias ordenadas sino todos los días.

        Se conocen otros casos, como el de Centenera, no muy lejano de Valfermoso de Tajuña, donde también se tocaban clamores a medio día. Es probable que esta costumbre existiera también en otros pueblos de la zona.


Notas

[1] - Archivo Histórico Diocesano de Sigüenza, Valfermoso de Tajuña. Cuentas de Fábrica 1624-1904, 9, Libro de Fábrica de la Iglesia de Valfermoso de Tajuña 1822-1881. Inventario 30 de noviembre de 1852. f. 54r.-63.

[2] - ALONSO MORALES, Mercedes: “El tañer de las campanas de la Catedral de Toledo”, en Toletum. Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, 56 (2009), pp. 209-219.

[3] - Prueba de que el yugo era del mismo año de fundición de la campana es que el cajeado del brazo se adaptaba a las irregularidades de las defectuosas asas. La campana era asida al yugo con unas varillas industriales ancladas con tuercas hexagonales. El brazo, conservado hasta 2013, debía completarse con contrapesos de diseño similar al de los otros yugos, que por sus características y similitudes, parecen haber sido fabricados también en 1930, posiblemente reutilizando algunos herrajes de los antiguos, como los tirantes de forja con palomillas de la “Atanzonera” y el “campanillo”. Estos últimos, actualmente conservados, carecen también de palancas.

[4] - La entrevista tuvo lugar en agosto de 2013.

[5] - Desde la Edad Media numerosos documentos episcopales y pontificios difundieron la devoción del rezo del Ángelus en estos tres momentos cruciales del día. Esta Oración era anunciada con un sencillo toque basado en tres golpes espaciados por la campana mayor. Puede consultarse una interesante recopilación de documentos e indulgencias en torno a la oración de este toque en: FERRERES, Juan Bautista: La campana. Su historia, su bendición, su uso litúrgico, dominio de propiedad sobre ellas, influencia de su toque durante las tempestades (tratado histórico, litúrgico, jurídico y científico), Madrid, 1910, pp. 101-116

[6] - Constituciones synodales del Arçobispo de Toledo. Hechas, copiladas y ordenadas por el Ilustrísimo y Reverendísimo señor Don Bernardo de Rojas y Sandoval...Arçobispo de Toledo, y publicadas en el Sínodo Diocesano que celebró su señoría Ilustrísima en la ciudad de Toledo, a treze de Iunio de 1601, Toledo, 1601, Libro I, constitución III, p. 10.


ROMERA SOTILLO, Álvaro
(22-05-2017)
  • VALFERMOSO DE TAJUÑA: Campanas, campaneros y toques
  • ROMERA SOTILLO, ÁLVARO (BRIHUEGA) : Toques y otras actividades

     

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