ACN - El toque nocturno de las campanas de la Catedral de Girona, a juicio

El toque nocturno de las campanas de la Catedral de Girona, a juicio

Diferencia de opiniones

Argumentos culturales, turísticos, arquitectónicos y sonométricos en un litigio que enfrenta el hotel Històric con el Ayuntamiento, el Obispado y los vecinos del Barri Vell


La sala de vistas en la que se ha celebrado el juicio sobre el toque nocturno de las campanas de la Catedral de Girona (Marina López / ACN)

El toque nocturno de las campanas de la Catedral de Girona ha llegado este jueves a juicio. Por la sala de vistas del Contencioso 1 han desfilado hasta diez testigos para avalar las demandas de una y otra parte. Por un lado, el hotel Històric, que pide silenciar las campanas entre medianoche y las seis de la madrugada. Por el otro, el Obispado, el Ayuntamiento y la asociación de vecinos del Barri Vell, que defienden mantener que sigan tocando los cuartos y las horas.

La demanda de los propietarios del Històric es clara: conseguir aquello que ya pasó durante 49 días a principios de 2016. O mejor dicho, durante 49 noches, en las que las campanas de la Catedral dejaron de tocar entre las doce y las seis de la madrugada.

“Mis clientes tienen pérdidas, porque hay huéspedes que no pueden dormir”, explica el abogado del Històric, Lluís Gallardo. “Cuando se trata de descansar, no se puede hacer si cada toque horario del campanario llega a los 70 decibelios, que es como si por ahí pasara una ambulancia”, precisa.

“Más costumbre que tradición”

Para defender su tesis, el hotel ha llevado como testimonios a un antropólogo, un representante de la asociación de vecinos de Palau Sacosta, el propietario de una agencia de viajes o un instalador de cristales, entre otros. El antropólogo ha definido el toque de las campanas como un sonido (en contraposición a música o ruido), ha defendido que tocar cuartos y horas es más una costumbre que no una tradición y ha dicho que, hoy en día, cuando el tiempo se cuenta en minutos, hacer sonar las campanas es “innecesario”.

El representante de los vecinos de Palau Sacosta ha recordado el episodio que vivió el barrio en 1998, cuando les cambiaron el cura y llegó uno al que “le gustaban las campanas”. De tal manera que pasaron de oírlas tocar sólo para misa a “sufrirlas siempre”; durante los cuartos, las horas, e incluso, los retoques. La situación duró tres meses, hasta que los vecinos se plantaron y consiguieron que el Obispado se aviniera a enmudecerlas entre las diez de la noche y las ocho de la mañana.

El propietario de la agencia de viajes ha declarado que hasta un 20% de los clientes que duermen en el Històric se le quejan que pasan mala noche por las campanas. Después, el representante del hotel Llegendes ha explicado que, aunque cree que las campanas dan “magia y glamour” al Barri Vell, él es partidario de bajar su volumen durante las noches. “En la zona hay 208 apartamentos turísticos y tres hoteles”, ha concretado.

Sonómetro en el hotel

Por último, a los argumentos culturales y turísticos, al abogado el Històric ha sumado los constructivos. Lo ha hecho aportando el director de obra del hotel, que ahora se está ampliando, quien ha declarado que las paredes de piedra no aíslan el sonido de las campanas. Y también un instalador de cristales, para hablar sobre la “imposibilidad” de asilar los toques de la Catedral.

Un estudio sonométrico determinó que, por las noches, cada vez que sonaba una campana, el volumen que escuchaban los clientes del Històric de media se situaba en los 58 decibelios (dB). “No hay manera de que un cristal, por más aislante que sea, pueda amortizar más de 50”, ha dicho el instalador, recordando que los del hotel reducen el sonido entre 35 y 49 dB.

Campaneros y carrillonistas

Para contrarrestar estos testigos, las otras partes han aportado a cuatro en el contencioso. El primero en pasar por sala ha sido el secretario de la Confraria de Campanera i Carrillonistes de Catalunya, Ramon Gené; y él, a diferencia del antropólogo, se ha dedicado a insistir que el toque de las campanas de la Catedral de Girona tiene “importancia patrimonial y cultural”, y que sería una lástima que se enmudecieran por las noches.

“Su sonido es único, tiene interés social y es un tradición”, ha asegurado Gené. El secretario, además, ha recordado que “pocos toques de campanas están tan bien documentados como el de Girona”, porque el 11 de junio de 1388, el obispo, el Capítulo y los jurados de la ciudad acordaron “que para siempre tocaran las horas, tanto de día como de noche, y que nadie lo pudiera impedir”.

Después suyo, la arquitecta municipal del Ayuntamiento se ha centrado en explicar las características del edificio que acoge el hotel. Ha recordado que todas las ventanas son de aluminio, cuando el plan especial del Barri Vell marca que sean de madera (que, entre otras cosas, aísla más). Y que, casualmente, cuando la alcaldesa Marta Madrenas fue personalmente a inspeccionar una habitación, la ventana no cerraba bien.

Finalmente, los últimos testigos han sido los del perito sonométrico y los del técnico que colocó físicamente el aparato en el hotel Històric para llevar a cabo la medida. Los dos han explicado, sobre todo, el mecanismo y la forma en la que se realizó el estudio.

Anular el decreto Ballesta

Ahora, estos elementos se añadirán a toda la documentación que las partes implicadas en el litigio ya han enviado a los juzgados. Después, si no hay movimientos de última hora, cada una hará llegar por escrito sus conclusiones al contencioso. Entonces será el turno de la magistrada, a quien corresponderá dictar sentencia.

El abogado del hotel ya ha explicado que su postura pasa por que la Catedral enmudezca por las noches. Y eso supone anular el decreto que emitió el entonces alcalde de Girona, Albert Ballesta. Para restituir el toque nocturno, el Ayuntamiento se emparó en un reglamento de 2010, que reconoce la singularidad de los centros de culto y permite incluirlos como excepción a la ley de ruidos.

“Es mentira que esta ley exonere a los campanarios de cumplir la legalidad acústica, si no que lo hace un decreto posterior que nosotros consideramos un disparate jurídico”, asegura el abogado del hotel. Lluís Gallardo también defiende que “las tradiciones culturales se hacen por parte de personas expertas, y no de personas que en ese momento están durmiendo”, en referencia a los vecinos del Barri Vell.

“Hoy día, precisamente, lo que se promueve es el silencio”, explica. Gallardo no cierra la puerta a parar el proceso si las partes llegan a un acuerdo, que podría pasar por rebajar el toque nocturno de las campanas. Pero lo ve difícil porque, precisa, los vecinos del Barri Vell se oponen y, por ello, la solución pasa “por el todo o nada”.

Por su parte, el abogado del Ayuntamiento de Girona, Lluís Pau, dice que los argumentos del consistorio “intentan estar del lado del sentido vecinal”. “El toque nocturno de las campanas, que ha perdurado de forma ininterrumpida durante más de mil años, no se puede interrumpir pura y simplemente por intereses privados”, concluye.

ACN

La Vanguardia (16-03-2017)

  • GIRONA: Campanas, campaneros y toques
  • Ruido y denuncias: Bibliografía

     

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