ROMERA SOTILLO, Álvaro - Los toques de campanas de Centenera

Los toques de campanas de Centenera

Las campanas

El campanario de Centenera cuenta con tres campanas del siglo XVIII. Dos campanas esquilonadas (la grande y la pequeña), y un campanillo que se encuentra roto. Fueron fundidas (de mayor a menor) en 1759, 1786 y 1760. Según los testimonios recogidos, era conocido en el pueblo que las campanas no fueron fundidas a pie de torre, sino que fueron traídas en carro, posiblemente desde Guadalajara (a escasos 12 km.).

Es uno de los conjuntos más interesantes de la comarca de la Alcarria (Guadalajara), de los pocos que sobrevivieron a las destrucciones de la guerra civil. Las campanas fueron tiradas desde la torre, pero no destruidas. Algunos vecinos las recogieron y enterraron en la barbacana cercana a la torre. Al terminar la contienda fueron desenterradas, subidas de nuevo y colocadas en sus yugos de madera.

Los yugos de madera son los originales. El del campanillo presenta una instalación que mantiene los patrones toledanos: ejes acodados y reforzados; asas embutidas en el brazo; campana poco contrapesada. Los abarcones se sujetan con palomillas. Es muy probable que el yugo sea contemporáneo a la campana. Los bulones de los ejes se insertan en cojinetes de madera.

Las campanas conservan parcialmente la instalación original. Su airoso perfil recuerda a los yugos del obispado seguntino, con gran volumen en la parte alta. En una desafortunada restauración fueron sustituidos los ejes acodados por un artefacto de metal con ejes industriales. Para colocar estos nuevos ejes se cortaron unos centímetros de los brazos. Estos yugos parecen también del siglo XVIII.

Toque de campanas

Antes de hablar sobre los toques tradicionales registrados en el trabajo de campo llevado a cabo en el verano de 2013, es importante señalar una serie de consideraciones.

En 1629 don Carlos de Ibarra funda una Congregación de religiosos compuesta por doce sacerdotes y un rector, posiblemente a semejanza de la que en 1603 fundara don Bernardino de Mendoza en la vecina parroquia de Torija, formada por el mismo número de sacerdotes. A los pies de la iglesia todavía se conserva la sillería con 13 sitiales, destacando por su preminencia la central reservada para el rector.

Esta congregación parroquial tenía, entre otras obligaciones, el rezo de las Horas, del mismo modo que se rezaban en una Colegiata o en una Catedral. Por tanto, debemos entender que durante el tiempo que estuvo establecida esta Congregación, la actividad cultual debió ser bastante intensa. Por ende, el toque de campanas también debía acompañar al complejo Oficio Divino con un repertorio de toques bastante rico. Este tipo de fundaciones eran reguladas hasta en sus más mínimos detalles. Don Bernardino de Mendoza especifica en las instrucciones dadas para la Congregación de Torija que las campanas debían tocar a cada Hora y Misa como en las catedrales [1].

Centenera perteneció hasta el año 1955 al antiguo Arzobispado de Toledo, desde ese año la jurisdicción religiosa se equipara a la civil, haciendo coincidir la Diócesis de Sigüenza a la provincia de Guadalajara, antes repartida entre tres diócesis.

En el Arzobispado de Toledo el volteo de campanas, es decir, el giro completo y continuado, fue una forma de toque que, en comparación con otras zonas de España, aparece tardíamente. No está claro si los campaneros de la Catedral de Primada asimilaron el volteo completo en la segunda mitad del siglo XIX. En torno al año 1900 las campanas se fijaron y se empezaron a tocar con largas sogas desde una sala inferior situada a la altura del claustro.

Aunque ahora sea una forma de toque muy extendida, conocemos pueblos de la comarca donde las campanas no giraban, sino que se oscilaban y como mucho se paraban en pino. Por tanto, deducimos que el volteo debió difundirse por las iglesias rurales entre mediados y finales del XIX, o incluso las primeras décadas del siglo XX.

Los toques tradicionales han podido documentarse gracias al testimonio de Pedro Martín (1930). Natural de Centenera. Aprendió a tocar las campanas en su niñez, siendo monaguillo. Actualmente, se encarga de tocar a muerto para anunciar el fallecimiento de un vecino, clamor en los entierros o a rebato si ocurre un incendio.

Estos son los toques tradicionales documentados:

Parece ser que este repique fue en ocasiones sustituido por el volteo, que en esta ocasión era tocado por las mujeres y no por los hombres. Es llamativo este hecho, pues en la cultura tradicional existía el tabú de las mujeres campaneras. En el antiguo Obispado de Sigüenza existía la prohibición de que las mujeres tañesen las campanas [2], incluso la mujer del sacristán. No se trata de un caso aislado: en otros pueblos de la comarca las mujeres también volteaban las campanas el Sábado de Gloria. Lo cierto es que el Sábado de Gloria no era fiesta de precepto y los mozos se encontraban trabajando en el campo y no podían acudir a la Iglesia. Esto explicaría que tocaran las mujeres. También puede haber una interpretación religiosa: si las Santas Mujeres fueron las primeras en ver a Cristo resucitado, las mujeres son las encargadas de pregonar la Resurrección.

Aparte de estos toques, existe un vago recuerdo del toque de perdidos, que debía realizarse con un sencillo toque de campana (posiblemente la grande).

Técnica de los toques

Los toques ordinarios (Misa y Rosario) se realizaban desde la Iglesia a través de cuerdas atadas a los badajos del campanillo y de la campana grande. El resto de toques se realizaban desde el campanario.

Los clamores y el repique se efectúan con las tres campanas, cogiendo con la mano derecha la cuerda atada al badajo de la campana grande y con la izquierda una cuerda atada a los badajos del campanillo y al de la campana pequeña.

Existió una singular forma de voltear las campanas con cuerda que dejó de utilizarse con la sustitución de los ejes tradicionales por otros que impedían esta técnica. Consistía en pasar una cuerda por encima de un brazo y sujetando las dos puntas tirar como si se tratara de un cigüeñal. Esta forma de volteo ha sido documentada en otros pueblos de la comarca (El Sotillo y Valdesaz). Esta técnica aprovechaba la altura del brazo, realzado gracias a los ejes acodados, para tirar y aflojar primero en la oscilación y después en el volteo. De este modo describe Pedro Martín la técnica: “Se cogía con un nudo en cada punta para que no se te fuese y además a mano cogías el yugo para darle la cuerda y con la cuerda ibas tirando. Se daba muy bien, una persona sola o una a cada lado. Una vez que se le da la vuelta a la campana coges el ritmo”. Con esta técnica además se conseguía con facilidad cortar el vuelo de las campanas, de forma que el bronce giraba sin que el badajo golpeara. Hoy en día solo se voltean a mano, empujando el bronce de la campana hasta alcanzar el yugo y una vez alcanzado empujar hacia fuera cada vez que este pasa.


NOTAS:

  [1] SÁNCHEZ LÓPEZ, Jesús: La Iglesia de los Mendoza de Torija. Guadalajara, 2004. p. 176.

  [2] SANZ MARTÍNEZ, Diego: “El uso de las campanas en el Señorio de Molina: memoria sobre la recuperación de los toques de campana en Alustante”. http://campaners.com/php/textos.php?text=100

 ROMERA SOTILLO, Álvaro
(14-11-2016)
  • CENTENERA: Campanas, campaneros y toques
  • ROMERA SOTILLO, ÁLVARO (BRIHUEGA) : Toques y otras actividades
  • Trabajo de campo, documentación: Bibliografía

     

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