GARRALDA, Ángel - Las campanas de don Jesús

Las campanas de don Jesús

Don Jesús Uruñuela una veces me susurra ideas bellas para la homilía de un acontecimiento familiar, y otras me toca el cencerro peregrino saliendo por los cerros de Úbeda.

Nada más inaugurar las tres nuevas campanas, bautizadas con los nombres de «S. Nicolás de Bari», «S. Francisco Javier» y «Virgen de Arburrúa», se llegó sigilosamente a la sacristía (aquí te pillo y aquí te mato), elevando su enérgica protesta por dos motivos: por los nombres que les puse, «una Virgen foránea» y porque una de ellas no se llamó «Valentín Pascual de Miguel», vicario parroquial cesado por jubilación un mes antes.

¿Por qué?, le pregunté abrumado ante esta idea cencerro.

Porque era el que todos los días tocaba las campanas, me contestó. Entonces otra de las campanas se tenía que llamar «Manolo», porque Manolo el sacristán toda su vida tocó las campanas.

Más aún, le pregunté: Cuando usted trajo a bautizar a sus hijos, ¿le protesté yo por el nombre que les ponía? Me diría: a mis hijos les pongo el nombre que me apetece. Pues yo a mis campanas también les pongo el nombre que me apetece.

Por cierto, a mí me bautizaron el mismo día que nací; y el párroco de mi pueblo, don León Bronte, me quiso endilgar sobre la marcha el nombre del santo del día, Dámaso, Papa Español. Pero mi padre le dijo, no; se va a llamar como yo. Gracias papá porque los niños no me llaman don Dámaso.

Ya ve don Jesús: me gusta mucho el nombre de «S. Nicolás de Bari», el patrono de la parroquia, para la campana mayor de 250 kilos; el de «S. Francisco Javier», mi santo preferido, cerca del cual nací, para la campana mediana de 185 kilos; y para la pequeña de 40 kilos con voz de tiple, el de «Virgen de Arburrúa» que es el amor de Madre desde que yo supe amar. ¿Le parece mal? Lo siento. Jamás se me ocurriría llamar a una de ellas: «Valentín Pascual de Miguel», porque sonaría a campanada extraña para todos menos para usted. Y es que usted unas veces tiene ideas brillantes y otras peregrinas. Y lejos de entrar en la sacristía alegre por lo bien que suenan las campanas, me vino a tocar el cencerro en la sacristía más hermosa de Asturias. Y encima de marcharse malhumorado, me dedica la columna de LA NUEVA ESPAÑA el 9 de febrero.

Mire don Jesús: a don Valentín se le tributó un gran homenaje exactamente igual que el que el otro día me dedicaron a mí. A usted y a mí un día no muy lejano nos despedirán con llanto las mismas campanas. Y en el cielo diremos, ¡qué bobadas escribíamos allá abajo! ¡Ánimo don Jesús que nos queda poco para la meta! ¡Ojalá repiquen a gloria las campanas del cielo!

Ángel GARRALDA, párroco de San Nicolás de Bari
"La Nueva España" (11/02/2006)
  • AVILÉS: Campanas, campaneros y toques
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía

     

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