EFE GRANADA - Las manos de Miguel, media vida de campanazos monumentales en la Alhambra

Las manos de Miguel, media vida de campanazos monumentales en la Alhambra

Las manos de Miguel, media vida de campanazos monumentales en la Alhambra - Autor: EFE GRANADA
Las manos de Miguel, media vida de campanazos monumentales en la Alhambra - Autor: EFE GRANADA

Jubilarse después de 38 años puede ser un campanazo laboral para cualquiera, aunque Miguel Martínez Bazataquín, el responsable hasta esta semana de los repiques de la Torre de la Vela de la Alhambra, un "honor" que heredó de su padre, echará ahora de menos media vida de tañidos monumentales.

Miguel podría ser como tantos otros trabajadores que, después de una vida sujeta a cotizaciones, horarios, tareas cumplidas y quehaceres cotidianos alcanza su jubilación, esa dicha laboral que permite despedirse de una oficina, unos compañeros y una rutina.

Pero Miguel Martínez Bazataquín (Granada, 1951) ha tenido durante 38 años el honor de ser el campanero oficial de la Torre de la Vela, esa insignia de la Alhambra que con su tañido marca tradiciones y fiestas locales, campanazos que han sonado durante décadas por el impulso de las manos de este apasionado de su tierra.

Este trabajador del Patronato de la Alhambra creció por los recovecos del recinto nazarí, su casa cuando era pequeño, y tomó el testigo de su padre, Miguel Martínez Vizcaíno, su predecesor como campanero oficial de la Vela.

Ahora, con el deber laboral cumplido, se ha jubilado de una pasión que le llena los ojos de lágrimas, "porque los hombres también lloran".

"Cuando empecé a trabajar en el Patronato, mi padre era el campanero de la Torre de la Vela, y heredé este privilegio de él, un orgullo y una satisfacción", ha detallado a Efe este campanero, tan de la Alhambra como los leones de su afamado patio.

El pasado jueves, la consejera de Cultura de la Junta, Rosa Aguilar, le dedicó unas palabras de despedida que aún repican en su mente como las campanas que dejará un poco huérfanas con su marcha, aunque Miguel no ha dejado de acudir a los rincones de la Alhambra.

Junto a la tarea de hacer tañer estas monumentales campanas, Miguel se encargaba cada día de vigilar la Alhambra, el destino más visitado del país, "de comprobar entradas o decirle a la gente que no toque esto o aquello", porque la Vela suena solo tres veces al año.

"La campana de la Vela repica el 2 de enero, el Sábado Santo por la Virgen de la Alhambra y para la Virgen del Rosario, el 7 de octubre", recuerda Miguel, cuyos ojos se empañan al imaginar que en la próxima cita, el tañido llevará el empuje de otro campanero.

"Me emociono al pensar en mi padre, en mi familia y en los años que he pasado aquí, aunque subiré a la Alhambra cada día que pueda, porque es una maravilla de la que siempre aprendes", ha adelantado este jubilado campanero en un paseo por los jardines alhambreños.

Con su cara de bonachón y el nudo de la corbata apretadito y recto, Miguel se ha encargado cada 2 de enero de cumplir con la tradición y preparar la cuerda que se aferra a la campana de la Vela para ayudar al destino a repartir felicidad.

La tradición centenaria cuenta que ese día, cualquier mujer que fuerce el repicar tres veces encontrará un novio, se casará y será feliz, una historia que con paciencia ha repetido una y mil veces Miguel a los visitantes de esta histórica torre.

"Se lo conté a unas catalanas que se lo creyeron poco, pero que dijeron que, si había boda, volverían a darme un abrazo. Y el siguiente año vinieron y, aunque yo no las recordaba, me contaron que habían pasado por el altar y que eran felices, así que...", explica Miguel, convencido de que ha ayudado a que suenen muchas campanas de boda.

Este ya jubilado vigilante y campanero pasea por el recinto nazarí con el temple y la sabiduría que da pisar el mismo monumento toda una vida, pero sigue abriendo los ojos con el entusiasmo de un niño, "porque de la Alhambra se aprende todos los días: siempre encuentras un detalle nuevo y maravilloso".

"La Alhambra es mi vida, y en ella todo es bonito, cualquier rincón es precioso y no te cansas de aprender. Ahora seguiré subiendo siempre que pueda, porque no deja de emocionarme", ha explicado.

El próximo repique de las campanas, que resonarán en Granada el Sábado Santo, lo escuchará Miguel con otros quehaceres, aunque su alma volverá a impulsar ese tañer monumental que ha marcado el ritmo de su vida.

EFE GRANADA

El Diario (31-01-2016)

  • GRANADA: Campanas, campaneros y toques
  • MARTÍNEZ BAZATAQUÍN, MIGUEL (GRANADA): Toques y otras actividades
  • Toques extraordinarios de campanas: Bibliografía

     

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