MARTÍNEZ BLANCO, Maite - Una ayuda europea hace posible la urgente reparación del campanario

Una ayuda europea hace posible la urgente reparación del campanario

A 66 metros de altura, los operarios hacen un minucioso trabajo para restaurar la sillería que corría riesgos de desprenderse, una obra que costará alrededor de 183.000 euros

La imponente torre de la parroquia de Mahora, repleta de andamios. - Autor: FERNÁNDEZ
La imponente torre de la parroquia de Mahora, repleta de andamios. - Autor: FERNÁNDEZ

La imponente torre de la iglesia Mahora amanece rodeada de una andamiada desde hace mes y medio. Los operarios escalan a diario los 66 metros de altura que tiene este campanario para la restauración de su parte alta. Una restauración minuciosa que no solo era necesaria, sino que también urgía pues la balconada estaba muy deteriorada y algunas de las piedras de sillería estaban sueltas y corrían el riesgo de precipitarse causando daños mayores.

Reparar el ‘faro’ de este monumento, declarado Bien de Interés Cultural en 1992, costará 183.000 euros. Una cifra considerable que la humilde parroquia de esta localidad de menos de 1.500 almas difícilmente podía asumir. La concesión de una subvención de fondos europeos dada por el Centro de Desarrollo de La Manchuela ha permitido que se lleven a cabo estos trabajos. La ayuda cubre el 46% del gasto, el resto saldrá de los fondos del Obispado y de los donativos de los vecinos.

«Es ahora cuando se está trabajando, pero estamos recaudando fondos desde el año pasado y la gente parece que ha tomado conciencia de la necesidad de restaurar la iglesia», apuntó el párroco de Mahora, Jesús Hernanz, quien explicó que la obra debe estar terminada a finales de octubre, fecha límite para justicar el gasto y poder acceder a la subvención.

Minuciosa restauración

Patrimonio ha supervisado esta intervención y los operarios atienden a sus orientaciones, «las obras no son de quitar y poner, se hace un trabajo minucioso, buscando el mortero más apropiado y utilizando piedras que se van haciendo en cantería», explica Hernanz.

El vicario de la diócesis, a su vez delegado de patrimonio, Luis Enrique Martínez, coincidió en subrayar el «mimo» con el que se está trabajando. «Se revisa piedra a piedra, algunos sillares solo hay que sanearlos, pero otros hay que ponerlos nuevos, en otros casos se hacen remiendos con rexina foxy; además hay que retirar los cementos que se pusieron hace medio siglo en una restauración poco acertada que se hizo y limpiar y poner en servicio los drenajes originarios de la torre que se taparon y que han dado lugar a una serie de humedades», explicó el vicario, quien recalcó que para hacer estas obras de envergardura el Obispado necesita la colaboración de las administraciones públicas.

«Sin ayuda de las administraciones, conservar el patrimonio monumental es muy difícil, otra cosa son las obras de mantenimiento que se hacen en muchas parroquias pequeñas con colectas de los feligreses, pero los monumentos y grandes iglesias requieren de importantes inversiones», opina el vicario. «El 90% del patrimonio monumental de los pueblos es eclesiástico, pero es un patrimonio vivo, que está en uso, que utilizan los fieles que a su vez son contribuyenmtes, por tanto, -reflexiona el vicario- contar con ayudas de las administraciones para su mantenimiento no debe entenderse como un privilegio».

Otras necesidades

La restauración del campanario no es la única que necesita la parroquia de la Asunción de Mahora. La torre por dentro también necesitaría de obras de reparación y la nave central está aquejada por una importante grieta que hay encima de la puerta principal que año tras año va abriéndose más, «se supone que ha habido algún movimiento que le ha afectado, lo cierto es que en los ocho años que llevo de párroco ha aumentado», precisa el cura de Mahora, que también habla de la necesidad de corregir otras grietas que hay en la excepcional bóveda curvada del templo.

Hace tiempo, unos 40 años, se hicieron algunas obras en esta iglesia que quizás no fueron muy acertadas. Entre otras cosas, se cerró una cripta que se encontró, en lugar de conservarla; se colocó un armazón de hierro que pudiera haber afectado a la nave y se retejó la nave central con unas tejas que no eran muy apropiadas. En estos últimos años, la parroquia con fondos propios ha ido haciendo pequeñas intervenciones que han mejorado el monumento, ahora hay vidrieras en todas las ventanas, el coro que estaba inutilizado se ha recuperado, se ha retejado alguna zona para evitar goteras y con mallas se ha tratado de tapar todos los orificios donde anidaban las palomas causando graves problemas. Pero la envergadura de la obra del campanario les ha obligado a buscar fondos externos para poder llevarla a cabo.

La iglesia de Mahora data de finales del 1.600. Tuvo un retablo de madera barroco, similar a otro que se conserva en Villanueva de la Jara, que desapareció en la guerra civil. Sí que lograron conservar un niño del siglo XVIII que se ha restaurado ahora y un cuadro de San Pascual Bailón de cierto valor artístico también restaurado.

MARTÍNEZ BLANCO, Maite
La Tribuna de Albacete (31-08-2015)
  • MAHORA: Campanas, campaneros y toques
  • Restauración de campanarios: Bibliografía

     

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