GENERALITAT VALENCIANA - Las campanas de la Expo: la normalización de un hecho musical tradicional

Las campanas de la Expo: la normalización de un hecho musical tradicional

Las campanas tradicionales

Los toques de campanas fueran, a lo largo de los siglos, el medio de comunicación más importante de la sociedad tradicional.

Tenían muchas características, que los hacían, incluso, más útiles que los actuales medios de comunicación: su inmediatez, el alcance local, la falta de instrumentos para recibirlos: sin comprar nada, sin tener ningún mecanismo conectado, el toque de las campanas llegaba, de inmediato, en toda la Comunitat.

Naturalmente, comportaban un código, siempre local, que permitía de "comprender" el mensaje. Incluso hoy en día el toque de muerto de los pueblos de L'Horta (las campanas oscilando, sin llegar a pegar la vuelta), significa toque de fiesta en toda la Europa, y una parte estrictamente técnica ("dejar caer" o "levantar" las campanas) en la Ciutat de Valencia.

Esta variación local, mantenida y desarrollada a lo largo de los siglos, tenía un otra consecuencia: la identificación con los toques y las campanas propios: "nosotros" tocamos distinto, porque "tocamos bien"; los "otros" "tocan mal", no "saben tocar". El sonido de las campanas no marcaba el límite de la comunidad: siempre se trataba de hacer campanas más grandes de las necesarias, por qué su sonido llegara a la comunidad vecina. Era -y es- una manera de mostrar "la magnificència de una Ciutat tan grande como esta", como dicen al hacer "el Micalet", la campana grande de las horas de la Catedral de Valencia.

Esta identificación con las campanas, como un instrumento propio, como un medio especial para expresar la propia identidad y los sentimientos más íntimos, justifica las pasiones despertadas en el momento de proponer la exhibición de campanas en el Pabellón de la Comunidad Valenciana del Expo 92.

Pero, curiosamente, estas campanas estaban sufriendo un proceso de degradación que pareixia, hasta hace poco de tiempo, imparable.

La motorización

La motorización es un fenómeno bastante antiguo, puesto que, de siempre, ha supuesto mucho de esfuerzo el toque de las campanas. Así, en 1868 ya había campanas movidas por motores eléctricos a Roma.

En la Comunidad Valenciana el fenómeno arraigó en fechas relativamente avanzadas para el resto de la Península Ibérica: Xàtiva motorizó las campanas de la Sede hacia 1920, todo y manteniendo un campanero para los repiques, y Borriana las electrificó en 1932, como una muestra clara de progreso y de comodidad.

Pero será a partir de 1958 cuando la inmensa mayoría de las campanas valencianas serán motorizadas: a estas alturas cerca del 98 % de las campanas voltean o repican movidas por electricidad, y han cerca de 6.000 en todo el territorio valenciano!

La motorización, sin embargo, supone un empobrecimiento real de las campanas: debido de a los sistemas de la época, hay que sustituir las "cerdas" o contrapesos de madera por unas vigas de hierro que permiten el toque mecanizado pero que modifican el sonido de las campanas, haciéndolas más "metálicas", más "sordas", y produciendo más daños a las fábricas o muros de los campanarios. Además, a pesar de que este sea el aspecto menos importante, las campanas destacan menos en la ventana de la torre.

En este sentido, el culto al motor significaba, hacia 1970, el reconocimiento del fin de una época. La regularidad monótona de los toques, la repetición de los ritmos de un pueblo al vecino era el precio, decían, que había que pagar por la comodidad y el progreso.

Los últimos campaneros tradicionales

Poco a poco los antiguos campaneros tradicionales eran sustituidos por motores. Estos profesionales de la comunicación eran pagados por cada toque que hacían, pero su profesión era, cada vez más anacrónica: las iglesias para las cuales trabajaban tenían, cada vuelta, menos vida ritual para regular mediante los toques de campanas. Por otro lado los toques tradicionales que marcan las partes del día (oraciones del mate, medio día y tarde, cerró de las murallas...) perdían rápidamente su sentido, en una sociedad en la cual los ritmos de vida ya no eran únicos y compartidos, sino múltiplos y contradictorios.

Evidentemente los campaneros tradicionales eran mal pagados, pero aun así suponían unos gastos a salto de mata demasiado elevadas para unas comunidades cada vuelta más empobrecidas y secularizadas.

Los nuevos grupos de campaneros

No obstante, hacia 1971, empiezan a aparecer grupos de "campaneros", que en aquel momento iban contra la corriente, y que proponían el mantenimiento de los toques manuales de las campanas, como otro fenómeno cultural.

Así, en Valencia, actúan a partir de 1971, y hasta la actualidad, los "Campaneros del Patriarca", tocando las campanas del Colegio del Corpus Christi una vez al año, para la emocionante fiesta de la Vuitava del Corpus.

También hay fenómenos parecidos, a pesar de que más tardíos, a las Catedrales de Segorbe y de Valencia, parcialmente electrificadas por las necesidades de los cultos catedralicios. Los campaneros de Segorbe, "los Amigos de las Campanas de Segorbe", constituidos en 1984, empezaron una tarea de recuperación de los toques y de las campanas que no ha acabado todavía.

En 1988, para la fiesta del Corpus Christi, volvieron a tocar manualmente las campanas de la Catedral de Valencia, después de más de veinticinco años de una mala electrificación que había acabado con los más de dos-cien toques tradicionales. Fue justo amento en enero de 1989, en el Campanario Nuevo de la Catedral (o "Tueste del Micalet") de Valencia, donde se constituía el "GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS", una asociación formada por los campaneros de las Catedrales de Segorbe, Valencia, Siete Aguas, Chelva, Callosa de Segura y Cheste. También forman parte, entre sus 150 miembros, aficionados a las campanas de la Comunidad Valenciana, otras Comunidades del Estado Español, como por ejemplo Madrid, Andalucía, Cataluña, Aragón y Euskadi, así como otros de Francia, Suiza, los Países Bajos, Alemania, Italia o la Gran Bretaña. El GREMI, que participa regularmente en congresos y encuentros internacionales, organizó, mediante los miembros de Segorbe, el "I Congreso Europeo de Campaneros de Catedrales", en el cual participaron campaneros o forofos de seis Estados Europeos.

La filosofía de este Gremi es parecido a la de los otros homónimos europeos: la participación voluntaria en el placer de tocar campanas, la investigación, a varios niveles de todos los aspectos de las campanas (epigrafía, acústica, historia, uso...), la publicación de los conocimientos y de las actividades (revistas, discos, grabaciones, películas, conciertos...) y, sobre todo la realización continuada de toques en las diversas torres, llegando en algunos lugares como el Campanar de la Catedral de València a sustituir plenamente los motores por el esfuerzo de los campaneros, que llegan a subir más de 150 veces al año para los varios toques.

Campanas para la Expo

La Dirección general del Patrimonio Artístico propuso, para el Pabellón de la Comunidad Valenciana, la aportación de seis campanas góticas, montadas en una estructura suficientemente estable para permitir la instalación y el toque.

Por qué campanas góticas? Las campanas son, entre todos los instrumentos musicales, aquel que no cambia de sonido a lo largo de los siglos. Los instrumentos de cuerda dependen de la tensión para variar la nota producida; los instrumentos de viento modifican su sonido según la fuerza del aire soplado. Las campanas, no: las campanas suenan siempre igual, a lo largo de los años, siempre que las suyos condiciones de instalación, especialmente los elementos auxiliares, sean las mismas.

Por lo tanto, el transporte de campanas góticas a la Expo, estaba motivado por un motivo claro: el espectador podía sentir la misma música, las mismas vibraciones, que los contemporáneos de las campanas.

Por otro lado se trataba, en todos casos, de campanas anteriores a 1492. La aportación valenciana era, por lo tanto, clara: se trataba de campanas que ya sonaban, que ya estaban "vivas" en el momento del Encuentro con América.

Campanas elegidas

Las campanas elegidas para representar la más antigua música viva de la Comunidad Valenciana tenían que tener dos características: cierta coherencia musical, una representación territorial.

Así, la estructura musical básica estaba basada en tres de las campanas de la Catedral de Valencia: Mí2, Si bemol 2 y Mí 3, y por tres otras campanas menores, de sonido bastante más indefinido.

Las tres campanas menores representaban las tres provincias de la Comunitat: una procedente de Elche, un otra de La Llàcova, despoblado cerca de Morella, y una tercera ubicada a estas alturas en el Instituto Lluís Vives de Valencia.

Dos de las campanas son del siglo XIV: "Caterina", de la Catedral de Valencia, de 1305, posiblemente la campana más antigua en uso de toda la Corona de Aragón, y "la Vieja", de 1319, del Instituto Lluís Vives. Su sonido, ancestral, recordaba otras maneras de medir la estética musical, especialmente en "la Vieja".

Las otras campanas, más nuevas, sonaban más cerca de nosotros y de nuestra música: "Jaume", de 1429, procedente de la Catedral de Valencia, y "el Pau", la más moderna de las campanas expuestas, también de la Sede valentina, y de 1489.

Las campanillas menores, "Santo Jeroni", de Elche, y "la Campanilla de las Almas", de La Llàcova, no tienen el año de su fabricación, pero pueden datarse entre 1420 y 1450, por sus características epigráficas.

Todas las campanas tienen letra gótica, y sólo la de las Almas y el Pau tienen la epigrafía minúscula, signo de una mayor modernor.

"El Pau" es la campana más singular por su inscripción: "Me dicen Pau, y aquel quien no hace caso a mi voz, sea anatema". Era la campana que gastaban para la excomunión de personas, de barrios e incluso de la ciudad entera, si se habían cometido faltas, para la época, imperdonables.

Campanas restauradas

El proceso de restauración en todas las campanas fue el mismo: limpieza del bronce (a menudo no se habían lavado desde su fabricación) y protección con un aceite especial que mantiene la pátina y guarda la campana. Se limpió y reconstituir,

si hacía falta, la madera y los ferratges de las viejas "cerdas" o contrapesos de madera tradicionales.

En el caso de las seis campanas electrificadas de la Catedral, que habían sufrido la desaparición de todos los elementos antiguos de madera, se rehicieron, utilizando nuevas tecnologías y materiales, pero guardando las proporciones, aspectos y resultados tradicionales. Se ha gastado madera laminada y encolada, de origen exótico pero de densidad parecida a la carrasca tradicional. También se han modificado ligeramente el sistema de ferratges de fijación así como las almohadillas para el giro (ahora rodamientos a bolas y antes unos simples dados de bronce, alimentados continuamente con aceite).

Una de las seis campanas de la Catedral, "la Bàrbera", ha recibido un motor especial, dirigido por ordenador, para los toques diarios. El mecanismo no impide el toque manual y lo reproduce con gran fidelidad.

Colaboración con la Iglesia Católica

Cinco de las seis campanas mostradas a la Expo proceden de edificios de la Iglesia Católica, y participan activamente para anunciar y acompañar los actos del culto divino. Las gestiones realizadas a través de la Comisión Mixta Iglesia-Generalitat, facilitaron el préstamo de tan valiosos elementos históricos y litúrgicos, quedando patente no sólo durante las primeras gestiones previas a la Muestra, sino a lo largo de la Expo y al finalizar esta. Hay que agradecer, de manera especial, la intercesión del M. I. Decano de la Catedral de Valencia, D. Ramon Arnau, quién desde el principio participó activamente de la idea de mostrar las campanas en Sevilla. Los rectores de La Llàcova de Morella y de Sant Josep de Elche, así como los respectivos Vicarios Generales, también facilitaron esta exhibición de las campanas respectivas.

La sexta campana, "La Vella", del Instituto Lluís Vives, depende administrativamente de la Consejería de Cultura, Educación y Ciencia.

Empresa de Restauración

GERVIT S. L., de Valencia, una joven empresa dedicada a la restauración de campanas, se ha dedicado a la dura tarea de la limpieza y rehabilitación de campanas y cerdas antiguas, así como de la instalación de las seis nuevas cerdas (fabricadas a Toulouse por la empresa especializada FRANCE CARILLONS). Las tareas de restauración de las campanas de la Expo duraron cuatro semanas, mientras que las de rehabilitación de las campanas de la Catedral se realizarán en dos etapas: de enero a abril y de octubre a diciembre de 1992.

La misma empresa ha realizado todas las tareas de desmontaje de las diversas campanas, bajada de los campanarios, transporte por carretera, instalación en Sevilla, mantenimiento durante el Expo, desmontaje y transporte hacia Valencia, subida a las torres y final instalación y posta en funcionamiento.

Campaneros para el Expo

El "Gremi de Campaners Valencians" ha realizado los toques a lo largo de toda la Exposición Universal. Cada día había al menos una persona para tocar, hombre o mujer, y a menudo habían dos, mientras que para los toques extraordinarios tenía que cuatro a ocho campaneros.

La estadística de participantes ha sido de 32 personas, entre las cuales 3 mujeres. 20 venían de Valencia, 4 de Cheste, 5 de Segorbe, 2 de Siete Aguas y 1 de Chelva.

Los campaneros realizaron, además de su actividad cotidiana, un interesantísimo documento: un informe diario de actividades que refleja las anécdotas diarias, la repercusión de los toques o las entrevistas realizadas a varios medios de comunicación.

Algunos de los toques fueron realizados con el otro campanero presente al Expo, Alexander Martinov, del Pabellón de Rusia, el cual solía venir todas las tardes al Pabellón de la Comunidad Valenciana, y participaba volteando alguna campana (lo cual era muy atractiva para él, puesto que en su tierra las campanas están fijas y sólo mueven los badajos, repicando).

Toques para el Expo

Toques ordinarios

Cada día había cuatro toques a las 12, 17, 19 y 21 horas. Cada campanero interpretaba toques de su población, a menudo adaptados a unas campanas distintas a sus y sobre todo a un contexto diferente: tocaba en forma de concierto, y no para comunicar actas de interés comunitario. Así había "repique" de Valencia, "batallás y toco de difuntos de vuelo entero" de Cheste, "repico propio de Dominica de Adviento cono sermón" de Segorbe, "toco de tormenta" de Siete Aguas o "funeral a hombre" de Tuéjar, entre muchísimos otros.

Toques extraordinarios

Los toques de campanas extraordinarios fueran, en todos casos, con el vuelo de campanas, excepto de la mayor, que sólo oscilaba. El vuelo completo de "Jaume" quedó reservado para el primero y el último día de la Exposición Universal.

Calendario de la Expo

Las campanas de la Catedral de Valencia, las más complejas de mover por su volumen y la altura a la que se encuentran, fueron bajadas el 26 de febrero, quedando depositadas en un almacén de la Generalitat Valenciana.

Las campanas fueron llevadas al Pabellón de la Comunidad Valenciana del Expo de Sevilla el 30 de marzo, quedando acabadas de instalar el 8 de abril

El regreso de las campanas fue el 16 de octubre. llegando a Valencia el 17 por la mañana.

La subida de las campanas a la Catedral de Valencia fue realizada en 21 de octubre de 1992. y las otras campanas serán transportadas a sus lugares de origen los primeros días de noviembre.

Presupuesto económico de la exhibición

La restauración de las campanas exhibidas en la Expo y de las seis campanas de la Catedral, realizada por la empresa GERVIT S. L., fue financiada por la Dirección general de Patrimonio de la Consejería de Cultura, costando 4.945.000 pta.

El importe del transporte y adecuación de las campanas en Sevilla y regreso a su lugar de origen, realizado por la misma empresa especializada GERVIT S. L., ha costado 2.300.000 pta, y fue financiado por Presidencia de la Generalitat.

El folleto de las campanas de la Expo, realizado por el Pabellón de la Comunidad Valenciana, fue editado a 50.000 ejemplares, figurando como patrocinador la mencionada empresa GERVIT S. L.

Las campanas fueron aseguradas de acuerdo con el baremo siguiente (todo y teniendo en cuenta que, desgraciadamente, los precios del mercado de las campanas, góticas o modernas, es de 600 pta el kilo):

El seguro fue realizado por la empresa Allianz-Ercos, y financiado por la Consejería de Cultura, Educación y Ciencia.

El "GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS" firmó un convenio, acordado con Presidencia, de 1.000.000 pta, para pagar los gastos de viaje y dietas de los distintos campaneros.

Los gastos de alojamiento y de manutención tanto de los campaneros como de los instaladores y del técnico de supervisión de todo el proceso, fueron asumidos por el Pabellón de la Comunidad Valenciana. La estructura de hierro fue financiada por Presidencia de la Generalitat.

La normalización de las campanas

El aspecto más interesante de todo este movimiento de campanas, campaneros y toques, ha sido la normalización del fenómeno, es decir: campanas, campaneros y toques, que a primeros de la Exposición Universal aparecían como un fenómeno exótico, fuera de toda lógica, acabaron integrándose no sólo a la vida cotidiana del Pabellón, sino que acontecían uno de los aspectos identificadores, paradigmáticos de nuestra representación en la Muestra. De alguna manera, el acercamiento doble de las campanas y de los campaneros, siempre tan alejados y exóticos, al público, ha servido para acercar uno de los más antiguos fenómenos de comunicación y de expresión al servicio de una comunidad, que ahora puede parèixer más "normal", más "próximo", más factible. Ahora, nos parece, ya no hay que estar "tocado" para ser un campanero: es una manera, puede ser la más alta y sonora, de producir música comunitaria, de expresarse y de realizar los sentimientos de todo un pueblo.

Procesos de restauración impulsados por la Dirección general de Patrimonio Artístico

La restauración de las campanas expuestas y de las otras campanas de la Catedral de Valencia se integran dentro una dinámica llevada en adelante por la Dirección general del Patrimonio Cultural desde 1988.

Casos conocidos como Cheste o Vilafamés, u otros en los cuales la participación ha sido menor económicamente pero igualmente intensa como por ejemplo Capitanía, Montanejos, Xirivella o Sant Mateu muestran unos caminos hacia los cuals tiene que tender la restauración de las campanas.

Por que se trata de considerar las campanas, su acústica, la utilización, la recuperación de los toques tradicionales, el reencuentro del aspecto visual como un conjunto cultural donde todos los aspectos están interrelacionados.

Así será prioritaria la rehabilitación de las "cerdas" o contrapesos de madera, que dan un sonido más dulce, musical y potente a las campanas. Por otro lado, si hay que poner motores, estos tendrán que permitir el toque manual, sin ningún obstáculo ni freno, y reproducirán los toques tradicionales, que tendrán que ser respetados en cada lugar. Del mismo modo, las campanas históricas rotas no serán refundidas, sino soldadas, como ya se ha experimentado en cuatro ejemplares valencianos.

El control de las empresas que realizan actividades en este campo, la colaboración directa con la Iglesia Católica, a través de la Comisión Mixta, para restaurar, proteger y revalorizar las campanas y su uso digno, permitirán, en poco de tiempo, recuperar y normalizar otro aspecto musical, tradicional y emotivo de nuestra cultura.

GENERALITAT VALENCIANA (1992)

  • SEVILLA: Campanas, campaneros y toques
  • GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS (VALÈNCIA) : Toques y otras actividades
  • Toques manuales de campanas: Bibliografía

     

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