CORREAL, Francisco - "Lo que para unos suena como una campana, para otros es un cascajo"

"Lo que para unos suena como una campana, para otros es un cascajo"

Antonio Mendoza Vázquez, Campanero

Hijo del hombre-mosca, al campanero del Salvador, que lo es desde 1968, lo conocen como el hombre-pájaro. Es un virtuoso de las esquilas y badajos.

Cuarta generación de campaneros, Antonio Mendoza Vázquez (Sevilla, 1952), nació, igual que su padre y su abuelo, en la iglesia del Salvador. Sus tres hijos mantienen el oficio.
-¿Desde cuándo es campanero del Salvador?
-Desde 1968, a la falta de mi padre. Murió el 28 de septiembre de ese año con 54 años viendo un partido de fútbol. El Sevilla estaba en Segunda y jugaba en Jerez. Lo digo porque estaba con él en el campo. Yo tenía 16 años.
-Con los riesgos que tiene trabajar en los campanarios...
-A mi padre le decían el hombre-mosca y a mí el hombre-pájaro. Convivía con el peligro. Montando unas campanas en Montoro en 1966, se salvó porque en lugar de caer hacia la calle cayó en la azotea. En otro pueblo de Portugal también lo pasó mal. Mi padre se subía en lo alto de la campana para no rozar la torre ni la espadaña. Se quedó enganchado en la anilla del reloj y tuvo la santa paciencia de esperar a que un obrero le lanzara una cuerda.
-¿Descansan en verano?
-Es el mejor momento para revisarlas. Hemos trabajado en las de San Vicente, San Bernardo, el Gran Poder y la ermita del Rocío. La semana que viene voy a ver las de dos iglesias de Huelva.
-¿Nació en la iglesia?
-En la segunda habitación que tengo arriba. Allí dio a luz mi madre, Felisa Vázquez. Era de Aracena, donde le monté las campanas al párroco, don Longino. Ella murió antes que mi padre, con 44 años. Y mi hermana Ángeles también. En 1968 me quedé prácticamente sin nadie. Por eso me casé.
-Tiene en su despacho el árbol genealógico de campaneros...
-En 1905 se produjo un incendio en la iglesia y mi abuelo salvó del fuego a la Virgen del Voto.
-¿Cuántas campanas tiene el Salvador?
-Siete y una matraca que se tocaba el Viernes Santo para anunciar la muerte del Señor. En todos sitios ponemos ya campanas eléctricas y por ordenador, pero las del Salvador siguen siendo manuales, con cuerdas. Una tradición.
-¿Conoce sus nombres?
-San Andrés, San Salvador, San Cristóbal, San Juan, San Fernando, la de Fuego, que era una campana que se tocaba en caso de fuego, y Salvador a secas, una esquila de 120 kilos que fundió mi abuelo en el patio de la iglesia.
-¿Tienen memoria?
-Estoy haciendo un libro con todas esas historias. Y con fotos antiguas. Mi padre en las del Gran Poder. Juanita Reina de madrina de las campanas de Los Rosales. La primera vez que me subí en lo alto del Giraldillo, recién muerto mi padre. Me quedé a cargo del pararrayos y la veleta. El campanario de la Giralda es el mejor del mundo. 18 campanas de volteo y el resto hasta 25 de martillo.
-¿Siempre vivió en la iglesia?
-Incluso en las obras de 2008. Don Juan (Garrido Mesa) no quería que me moviera de aquí. Cuando se inauguró la nueva obra, me subí por el cable del pararrayos en lo alto de la cruz.
-¿A quién le molestan las campanas?
-Este campanario del Salvador es de 1720. No había edificios a la vera. Si le molestan, pues no se venga a vivir al lado del campanario. Me lo pregunto yo, sin querer molestar a nadie. ¿Van a dejar la Giralda sin campanas, que es el símbolo de la ciudad?
-Algún político se ha quejado por el sonido de las campanas de San Gonzalo...
-Las he revisado yo. Hemos puesto tres campanas para el toque del Ángelus, así de simple. Ahora mismo los políticos se meten en todo porque están aburridos.
-¿Hay contaminación acústica?
-A mí eso no me influye. Lo que para unos suena como una campana, para otros es un cascajo.
-¿Qué distingue el toque de muertos del de alegría?
-El peso de una campana es lo que da la gravedad. Cuanto más pesa la campana más grave es el sonido. En el Salvador hay dos campanas de 6.400 y 2.700 kilos ideales para el toque de difuntos.
-¿Y los de alegría?
-Aquí suenan para los cultos de las hermandades del Amor, de Pasión y del Rocío.
-¿Existe la música celestial?
-Los japoneses que vinieron a Coria del Río tenían una fundición de campanas. En la Giralda hay tres de fabricación japonesa. Son las mejores del mundo.
-¿La fe necesita de campanas?
-Hoy se mira el reloj, pero hay gente que está pendiente de los tres toques para misa, uno cada quince minutos. Preparé las campanas de una iglesia de Trajano, un poblado de colonización. El pobre del cura lleva cuatro o cinco parroquias y lo hice por ordenador para que cuando llegue no tenga más que dar misa. Normalmente son 45 toques seguidos con una pausa de ocho segundos.
-¿Qué aficiones tiene?
-El fútbol y la cacería. A los toros fui una vez porque toreaba Curro y mi hermana me dio la entrada.
-¿Ha conseguido echar las campanas al vuelo?
-A veces lo hacemos. A las doce de la mañana del día que se inauguró la Expo sonaron diez o doce campanarios de Sevilla a la vez.
-¿Dónde suenan mejor?
-He viajado por Portugal, Italia y Francia y siempre me fijo. No me gusta el sistema que utilizan. No las tocan por volteo, como aquí. Prefieren el sistema de bandeo, dejan las campanas a medias.
-¿Pasa por la Campana?
-Pasaba de nazareno del Amor. Ahora soy capiller, como lo fueron mi padre y mi abuelo.

CORREAL, Francisco

Diario de Sevilla (25-07-2015)

  • SEVILLA: Campanas, campaneros y toques
  • MENDOZA VÁZQUEZ, ANTONIO (SEVILLA): Intervenciones
  • Campaneros: Bibliografía

     

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