MAZKIARAN, Nerea - El hombre de las flores rojas de Arruazu

El hombre de las flores rojas de Arruazu

Tomás Ganboa puede presumir de que la fachada de su casa luce como pocas, con unas plantas que mima el campanero de esta localidad de Sakana

“No hay secretos en mis flores. Poner buena tierra y echar agua. Nada más”

Tomás Ganboa, en la fachada de su casa de Arruazu, junto a macetas de hiedra francesa y geranios. - Autor: MAZKIARAN, Nerea
Tomás Ganboa, en la fachada de su casa de Arruazu, junto a macetas de hiedra francesa y geranios. - Autor: MAZKIARAN, Nerea

Se suele pensar que detrás de una fachada florida hay una mujer. Un estereotipo más que Tomás Ganboa, de Arruazu, pone en cuestión, y de qué manera. Y es que la fachada de su casa luce florida, sobre todo la ventana de la planta baja donde unas hiedras francesas se muestran exuberantes, tapando la ventana y rozando el suelo. A su lado, hermosos geranios, pinceladas rojas y verdes sobre la fachada de piedra. “Siempre rojo, hasta morir” señala este arruazuarra de 74 años y soltero para más señas.

Asegura que detrás de esa profusión de flores no hay secretos. “Poner buena tierra y echar agua. Nada más” afirma, al tiempo que señala que siempre es importante hacer las cosas con cariño. “La gente no me cree pero es así. No hago nada especial” observa. Lo cierto es que su fama ha trascendido en la zona y son muchas las personas que se acercan hasta el exterior de su casa para admirar sus plantas. “Viene gente de Pamplona, Vitoria, Tolosa… voy a poner una hucha” bromea.

Si bien otros años compraba planta nueva, esta vez es la del año anterior, que ha sobrevivido a las heladas. “Las podé en febrero, en menguante” apunta. En relación a la tierra, explica que suele cogerla de la orilla del río o del monte. “Tierra bien podrida y mezclada” observa, al tiempo que señala que no usa ningún tipo de abono. Respecto al riego, indica que lo realiza a primera hora de la mañana, con agua recién cogida del grifo. Con la fachada orientada al sur, el mayor enemigo de sus plantas es el bochorno. “Mantener la flor es difícil. Es muy delicado” apunta. Otros enemigos de sus plantas suelen ser los pulgones, que los trata con productos de la huerta. “El spray para las vainas” asegura.

Este arruazuarra, tornero jubilado, comenzó a hacerse cargo del cuidado de las macetas hace cuatro décadas. “Al casarse la hermana empecé. Antes no se le daba mucha importancia pero cada vez la gente pone más” señala. “Me gusta ver flores en los pueblos. Cuando voy a un sitio lo primero que me fijo es en las campanas y luego en las flores” añade.

Campanero

Tomás Ganboa es el campanero de Arruazu. Y no un campanero cualquiera, ya que ha ganado diversos premios. “Comencé con 18 años. Mi padre era sacristán y tenía que echarle una mano” recuerda. A base de subir y bajar al campanario y mucha práctica, fue mejorando. “En Arruazu se tocaban muchos. Nos llamaban tierra santa” apunta. “Cogí más afición cuando gané un concurso en Ihabar” confiesa. Eran los años 60 y mucho ha cambiado desde entonces. “El tema de la campana está muy abandonado. Ya no se organizan concursos” se lamenta. No obstante, se siguen organizando concentraciones de campaneros en diferentes puntos de la península como Amurrio, Santander y Catalunya. “Lo pasamos bien” señala.

Tomás Ganboa saca música a las campanas con cuerdas. “Cada uno tiene su forma de tocar. Otros cogen los badajos pero yo ato cuerdas. Que la campana sea grande y no se mueva, entonces me manejo bien” apunta.

MAZKIARAN, Nerea

Noticias de Navarra (27-06-2015)

  • ARRUAZU: Campanas, campaneros y toques
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  • Campaneros: Bibliografía

     

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