GARAYOA, Fernando - Artajona: campanas que hacen sonar el mundo al revés

Artajona: campanas que hacen sonar el mundo al revés

Desde lo alto de la torre de la iglesia de San Saturnino, en El Cerco, los bandeadores de la villa hicieron sonar ayer, Domingo de Resurrección, el soniquete campanero más rítmico y singular de toda la Comunidad Foral de Navarra

Momento del bandeo de campanas - Autor: BEROIZ, Unai
Momento del bandeo de campanas - Autor: BEROIZ, Unai

hiquito, ¡ven aquí!

-Dime, abuelo.

-¿Tú ya sabes lo que dicen las campanas de El Cerco?

-Las campanas suenan pero no dicen nada...

-¡Casuen los indios americanos!, cómo que no, las de Artajona sí. Escúchalas bien... ¡Sar-tén, que-mau, que-mau, sar-tén...!

Casi suena a chiste la escena, real y probablemente habitual en las familias artajonesas, pero la sabiduría popular fue la que colocó, con tino y mucha ironía, la frase perfecta a la tonadilla que las campanas de El Cerco repiten una y otra vez cuando sus fieles bandeadores las hacen sonar. Un bandeo único tanto por el hecho de que siguen un ritmo, frente al repicar encrespado habitual de otras localidades, como por el hecho de que son bandeadas al revés del mundo; es decir, no son lanzadas hacia fuera sino recogidas e impulsadas hacia dentro del campanario. Una tradición que, abrazada al citado saber popular con el pegamento de la historia, ha ido pasando de generación en generación, de boca en boca y, a día de hoy, vive uno de sus momentos óptimos, con un nutrido grupo de bandeadores que no solo la mantienen sino que la han dotado de nueva vida.

Dos campanas, tres toques

El campanario de la iglesia de San Saturnino da cobijo a cuatro campanas, dos de ellas utilizadas solo para repicar y otras dos, mucho más grandes, que se utilizar para repicar y bandear. "La campana de la izquierda (derecha si se mira al campanario desde el pueblo), la que nosotros llamamos la pequeña, es de 1890, mientras que la de la derecha (izquierda si se mira al campanario desde el pueblo), es de 1910. Pero ojo, estas son las fechas en las que se refundieron, las fechas de las campanas originales las desconozco", explica Benito Linzoáin, presidente de la Asociación de Bandeadores y encargado de realizar el repique que precede al bandeo.

Respecto al peso, "no es que una sea más grande que otra, de hecho los vasos pesan los mismos 1.000 kilos, pero a la hora de bandear una es más dura que otra, de ahí parte la diferencia. Si sumamos el contrapeso, cada una de las campanas alcanza los 1.500 kilos". La dureza a la hora de bandear viene motivada principalmente por que una está mejor contrapesada que otra: "A la pequeña, cuando se arregló en los años 80, se le cambió el contrapeso y se le puso una chapa metálica mientras que la grande todavía mantiene la madera y la piedra antiguas, y lo único que se le hizo fue colocar unos tirantes nuevos. Por eso, aunque la de la izquierda pesa unos 100 kilos más, va más ligera porque está mejor contrapesada".

Cada bandeo va precedido de un repique concreto, en función del motivo por el que se bandee, y está conformada, habitualmente, por tres toques. Para realizarlos, cada campana es recogida e impulsada por tres bandeadores, que van siendo relevados durante cada toque. "El repique que precede al bandeo se hace con cuerdas, y creo que, además de Artajona, es una tradición que solo se mantiene en localidades como Alsasua, gracias a Enrique Zelaia. Aquí mantenemos varios repiques, como el festivo, agonía o parvulicos, pero, aunque yo he ido apuntando algunos otros, la verdad es que se van perdiendo. Tras el repique, se avisa del toque que sea, primero, segundo o tercero, se le dan vuelta a las campanas y se empieza a bandear. Cada toque no dura mas de siete u ocho minutos, dependiendo de la gente que haya subido ese día. Se hace un descanso, de unos cinco o seis minutos, y se inicia el siguiente toque. Este sería el toque normal, correspondiente a la misa; que, por ejemplo, varía si lo que toca es una procesión".

Al revés pero al compás

En Artajona las campanas no se lanzan hacia fuera sino que más bien se recogen y se impulsan hacia dentro. Una forma insólita de bandear que viene motivada "por la forma en la que se construyó el campanario, aquí sería imposible bandear hacia afuera. Pero lo que hace especialmente original el bandeo de Artajona no es que se realice al revés, que también, sino el hecho de que las campanas vaya acompasadas. Aquí los campanazos van en bloques de ocho segundos, más o menos, con ritmo cerrado de un golpe cada dos segundos. De ahí el soniquete Sar-tén, que-mau, ya que cada sílaba corresponde a un golpe". Todo un ritual que, además, conlleva posiciones concretas en cada una de las dos campanas grandes. "En la campana de la izquierda, la pequeña, el bandeador del centro es el que marca el ritmo siguiendo a la campana grande, a oído, mientras sus compañeros le acompañan recogiendo e impulsando. En la campaña de la derecha, la grande, el bandeador de la esquina izquierda, del son, es el que se encarga que ambas campanas vayan acompasadas, de que suene el sartén quemau, frenando o acelerando las campanas".

Los días de bandeo

Ceñidos en su mayor parte la religiosidad propia del recinto, la iglesia de San Saturnino integrada en el recinto amurallado de El Cerco, los días de bandeo se distribuyen a lo largo del año en fechas señaladas, por lo que ayer, Domingo de Resurrección, su particular soniquete voló de nuevo desde El Cerco inundando todos los rincones de la villa a las 12 del mediodía.

Las campanas de Artajona se hacen oír un mínino de 26 fechas al año, entre las que figuran algunas populares como Año Nuevo, Navidad, Domingo de Ramos o Pascua de Resurrección y otras más artajonesas como San Babil (24 de enero), San Saturnino (29 de noviembre) o la Virgen de Jerusalén (8 de septiembre). El bandeo, en función del acontecimiento señalado, puede acompañar o preceder a una misa, procesión o cabalgata. Además de las fechas cerradas, se bandea siempre que el arzobispo visite la villa, si acontece la muerte del Papa o en la muerte de parvulicos (aquellos niños que fallecen sin haber hecho la comunión).

Un poco de historia

Según recuerda Benito Linzoáin, la tradición de los bandeadores "viene de siempre. Yo puedo dar fe, hasta donde yo sé, desde los tiempos de la guerra, años en los que se pagaba a los que subían a bandear, ya que para hacerlo debían abandonar sus tareas del campo. Posteriormente, se siguió bandeando de forma regular hasta que, a finales de los 60, las campanas estaban tan deterioradas que se dejó de bandear. Ya en los 70, se creó en Artajona una asociación cultural cuya primera iniciativa fue recuperar las campanas, para lo que se bajaron y se arreglaron; una de ellas por un tal Erice, campanero de Pamplona. De esta forma, en el año 1981 se volvió de nuevo a bandear y hasta hoy".

Ambas campanas cuentan con inscripciones relativas a la fecha de su refundición, con los nombres del párroco y el alcalde de ese año, pero la grande, además, apunta lo siguiente como perfecta definición de su función: "A Dios alabo, a los vivos llamo, a los difuntos lloro y las fiestas decoro".

GARAYOA, Fernando

Noticias de Navarra (21-04-2014)

  • ARTAJONA: Campanas, campaneros y toques
  • BANDEADORES DE ARTAJONA (ARTAJONA) : Toques y otras actividades
  • Literatura oral sobre campanas: Bibliografía
  • Toques manuales de campanas: Bibliografía

     

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