HARAZEM, Manuel - Las campanas de Jaén doblan a tonto

Las campanas de Jaén doblan a tonto

A la vertiginosa carrera por el título del Edil Más Tonto de España que venimos promoviendo desde hace tiempo en esta web se han sumado entusiásticamente hace unos días dos munícipes de la ciudad de Jaén. Mano a mano, en dura competencia entre ellos mismos, la alcaldesa del PSOE, la Excelentísima Sra. Doña Carmen Peñalver y el concejal de IU (de Medio Ambiente, Salud y un chorro de cosas más) José Luis Cano han demostrado suficientes méritos para ser admitidos en el concurso. El caso ha sido ampliamente comentado en tono más o menos jocoso por la prensa nacional: un vecino con casa frontera a la Santa Iglesia Catedral de Jaén ha conseguido que el TSJA sentencie y obligue al Ayuntamiento a exigir al Cabildo el rebaje del volumen del toque de las campanas del templo renacentista, ya que dicho toque duplica el decibelaje permitido por la normativa municipal. La sentencia viene a subsanar la deliberada y cabronesca desidia de los funcionarios municipales que desde 1999, fecha de la primera queja, y a pesar de haber dictaminado ellos mismos tras su medición como intolerable el decibelaje del tañido de las campanas, han desatendido sistemática y ostensiblemente la reclamación del ciudadano. Una sentencia absolutamente justa por otra parte y, desde luego, absolutamente corta, ya que la regulación de la publicidad de los credos religiosos debería estar incluida en la que acoge a los demás productos del mercado.

Los responsables municipales, la alcaldesa socialista y el concejal del ramo de IU, han cumplido religiosamente con su deber de notificar dicha sentencia al Cabildo y a exhortarle al también religioso cumplimiento de la ley. Una vez cumplida su obligación profesional los pulcros munícipes, en lugar de asumir humildemente el varapalo judicial a su desidia, mantener la neutralidad y reconocer la justeza de la sentencia, se han dejado llevar por su natural inclinación a mostrar al mundo la parte más tonta de su naturaleza, estampando los primeros sus firmas en la recogida que ha promovido el Cabildo para protestar por la sentencia y para solicitar el mantenimiento del atronador ruido campanil que perturba la paz de algunos vecinos, invitando irresponsablemente a los demás a imitarles. Influidos inequívocamente por las sicotropías propias de un intoxicador mental profesional, el Dean de la Catedral, reverendo Martínez Rojas, promotor de la campaña, y no contentos con la simple petición de firmas, los elevados niveles de tontolculismo que de forma natural corren por sus rojas venas les han empujado a lamentar que la misma sentencia no tenga en cuenta el acervo cultural de los jiennenses y a amenazar con promover la apertura de un expediente para la consideración del tañido de las campanas como Ruido de Protección Especial y para el pertinente cambio de la legislación municipal. Con ello tratan de saltarse todas las legislaciones autonómicas, españolas y europeas que atienden a la defensa de los derechos de los ciudadanos, entre los que se incluyen los afectados por tradiciones centenarias, milenarias o hebdomadarias y que son claramente agresivas con el entorno, el respeto por los animales, el descanso de los vecinos y principalmente la libertad de credo.

Hemos de confesar que en esta página no podríamos ejercer de jurado en la elección de de cuál de los dos munícipes que se reclaman de la izquierda es más tonto del culo de los dos ya que tenemos nuestras preferencias, que se inclinan más por el concejal, y que basamos en varias razones. La primera es que en el partido de la alcaldesa, el PSOE (Partido Socialista Olecatapún Español) el nivel de alcaldes, ministros y concejales meapilas que conculcan sistemáticamente el supuesto carácter laico del estado o que han dado muestras de sumisión lacayuna a la Iglesia Católica es ya infinito, con lo cual más que a la consideración de tontos del culo a lo que aspirarían es a la de estafadores, incumplidores pertinaces del contrato entre los electores y las bases ideológicas de su partido. Algunos de los ejemplares más conspicuos son el de Toledo, el de Coín, el de Ayamonte, el de Cártama y tantos otros que nos han hecho pasar tan divertidos momentos a los seguidores de este blog con sus monerías meapilistas. En cambio los pobreticos de IU, por razones obvias, no tienen demasiadas oportunidades de lucir sus posibles capacidades titiritescas. Además, la propia autoconsideración de laicista radical de la formación hace que el contraste sea más llamativo. Otra razón es de tipo sentimental ya que está claro que el esforzado concejal acervalista José Luis Cano pertenece a la escuela política cordobesa que fundara la ínclita alcaldiosa Rosa Aguilar, tránsfuga y multiconversa, y no haría mal papel en la actual formación municipal de la ciudad de la Mezquita en la que la mayoría de los concejales de IU son creyentes en paparruchas evangélicas, esforzados cofrades, consumidores de ritología católica y dados a publicitar gratuitamente las virtudes espirituales de las supersticiones vaticanistas.

No me resisto para finalizar a copiar un párrafo de un artículo que sobre el tema publicó recientemente Eugenio S. Palomares:

¿Qué pensar de la polémica de las campanas de Jaén? ¿Qué es más sagrado, el bienestar de un vecino que después de quedarse sordo y ganar en los tribunales no perder la poca audición que le resta o el sonido que identifica a unos ciudadanos con el territorio? Hay varias alternativas.

Los que tienen por más sagradas a las campanas, pueden elegir la muy cristiana costumbre de hacer la vida imposible al vecino. Otra segunda posibilidad sería que el vecino comience a querellarse contra otras instituciones o grupos. Con su promotor inmobiliario, por ejemplo. Incluso con el Ayuntamiento, que le atenderá con la usual diligencia de todo organismo público. Una tercera opción sería que las campanas se toquen por vía telemática. Quizás sea hora de que la iglesia empiece a modernizar su marketing. El usuario podría abonarse a un servicio SMS y recibir en su móvil cuándo le toca ir a misa. Otras instituciones religiosas, como la prensa deportiva, ya ofrecen este servicio: "Celebra todos los goles de tu equipo en tu móvil". También las compañías telefónicas utilizan esta estrategia, y con una agresividad que ríase de cualquier campanario. La última opción es que la Iglesia asuma que su empresa ya no es lo que era y reduzca su oferta espiritual al ámbito privado.

HARAZEM, Manuel

Supersticiones (del laberinto al treinta) (25-07-2009)

  • JAÉN: Campanas, campaneros y toques
  • Ruido y denuncias: Bibliografía

     

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