GOIKOETXEA, Iñaki - Un sonido «mágico» en las alturas

Un sonido «mágico» en las alturas

El campanario de la parroquia acoge las siete campanas que marcan nuestras vidas y algunos tesoros del pasado

Especial. Los campaneros hablan de un sonido que engancha. - Autor: DE LA HERA, F.
Especial. Los campaneros hablan de un sonido que engancha. - Autor: DE LA HERA, F.

En las fiestas patronales que acaban de celebrarse las campanas de la torre de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano han vuelto a ser protagonistas, como lo son también en Semana Santa y en otras fechas señaladas del calendario. Son usos ancestrales que han llegado hasta nuestros días a través del boca a boca y de los libros de la historia local entre los que destaca la obra 'Hondarribia: notas históricas y curiosidades', de Florentino Portu.

Para algunos, estos toques de campana pasan desapercibidos o carecen de importancia, pero no es así para otros como es el caso de José Luis Arbelaiz. Este hondarribitarra empezó como monaguillo y lleva 45 años entre las campanas de la iglesia siendo el más veterano entre las cuatro personas encargadas de realizar esta labor.

Tesoros. El interior de la torre guarda piezas únicas como la antigua lámpara de la iglesia o la esfera del reloj de principios del siglo XX. - Autor: DE LA HERA, F.
Especial. Tesoros. El interior de la torre guarda piezas únicas como la antigua lámpara de la iglesia o la esfera del reloj de principios del siglo XX. - Autor: DE LA HERA, F.

Sabe explicar con detalle los diferentes toques que las siete campanas situadas en lo alto del campanario guían desde hace cientos de años las vidas de los hondarribitarras. Las que más se escuchan son las dos de los cuartos y la de las horas que, mirando hacia Hendaia, suenan mediante un sistema electrónico que programa los golpes de las bobinas. Las cuatro campanas restantes se utilizan en momentos de culto y, aunque se pueden programar, se suelen poner en funcionamiento de forma manual.

Campanas de culto

Grandes. Las dos campanas de mayor tamaño, Olegario y De la Trinidad, se utilizan sobre todo con toques especiales y solemnes. - Autor: DE LA HERA, F.
Grandes. Las dos campanas de mayor tamaño, Olegario y De la Trinidad, se utilizan sobre todo con toques especiales y solemnes. - Autor: DE LA HERA, F.

Las dos campanas pequeñas que miran hacia el castillo de Carlos V son las llamadas Pandiguas. Arbelaiz explica que «solo suena una de las dos, porque la otra tiene una fisura». Una de las grandes adquiere el nombre de Olegario en honor a la persona que puso el dinero que faltaba en la colecta que se hizo para su fundición mientras que la otra se llama De la Trinidad. «Con la toma de Madrid y el final de la Guerra Civil en 1939 se le dieron tantos golpes con una maza que rajaron la campana y hubo que refundirla diez años más tarde. Es la que mejor suena aunque ahora está un poco desencajada y como anécdota antes se decía que para ser un hondarribitarra como es debido había que saberse las invocaciones que tiene la campana el latín», explica Arbelaiz.

Hasta el siglo XX no se desarrollaron los medios de comunicación por lo que las campanas tenían una utilidad muy práctica. Así, cada vez que moría una persona se tocaban doce golpes de defunción con dos o tres toques espaciados al final dependiendo si el fallecido era mujer u hombre y, si venía galerna, se daban 113 toques de forma manual con un ritmo que iba en aumento. La primera tradición se mantiene hoy en día y la segunda se ha adaptado.

Ya no se tocan entre el 3 de mayo, día de la invención de la Santa Cruz, y el 14 de septiembre, fecha de su exaltación, todos los días a las cinco de la mañana como se hacía antaño, pero sí se tocan el 4 de febrero, víspera de Santa Águeda y el 23 de junio, víspera de San Juan.

Tampoco hay que olvidar otros toques solemnes como la 'Mandoma' que se realiza el 10 de septiembre en la Misa de Difuntos y el 2 de noviembre o los volteos más alegres que indican el inicio de las fiestas o la salida de las tropas desde Arma Plaza en el Alarde de la mañana.

El campanero comenta que «hay algo difícil de explicar que atrae a las personas a los quehaceres habituales de esta iglesia y esto se da al máximo cuando hablamos de las campanas. Estar arriba tira mucho y la campana es una cosa que trasciende, algo que tiene un valor casi metafísico».

Una torre con historia

Construcción. El campanario se añadió en el siglo XVIII sobre los muros de una torre medieval. - Autor: DE LA HERA, F.
Construcción. El campanario se añadió en el siglo XVIII sobre los muros de una torre medieval. - Autor: DE LA HERA, F.

No se puede hablar de las campanas sin olvidar la torre sobre las que están situadas, un lugar con mucha historia y que tiene sus orígenes en el poder político de la ciudad. Hasta la construcción del Ayuntamiento en el siglo XVIII, parte de la actual campanario fue una torre medieval sede de la Casa del Concejo y en la que, entre otros eventos, se celebró el juicio a Inessa de Gaxen en 1611. Además, se cree que donde hoy está la parroquia hubo en su día una iglesia románica que al ir ampliándose se adaptó a la antigua edificación. Para ello, Arbelaiz indica que «se movió una de las paredes de la torre para que coincidiera en paralelo con el muro de la iglesia».

Asimismo, en 1760 se añadió la parte final de estilo barroco que ha llegado hasta nuestros días de la mano del arquitecto Francisco de Íbero. Quizás algún día el gran público pueda descubrir este curioso rincón en el que se guardan la antigua lámpara de la iglesia y la vieja esfera del reloj que lució hasta principios del siglo XX. Mientras tanto habrá que conformarse con el sonido de las campanadas que resuenan cada cuarto de hora.

Son muchos los hondarribitarras enamorados de nuestras campanas y las personas que relacionan los tañidos con días señalados aunque también encontramos historias curiosas como la de Miguel de Unamuno. El filósofo y escritor bilbaíno tuvo que exiliarse a mediados de los años veinte por sus críticas al Rey y a la dictadura de Primo de Rivera y desde su destierro en Hendaia anhelaba volver a su tierra. Así lo reflejó en el romance número VIII de su obra 'Romancero en el destierro' en el que hace referencia a las campanas de Hondarribia (y que puede leerse junto a estas líneas).

GOIKOETXEA, Iñaki

Diario Vasco (15-09-2012)

  • HONDARRIBIA: Campanas, campaneros y toques
  • Campanarios: Bibliografía

     

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