EL PAÍS / AGENCIAS - Madrid celebra la prenochevieja

Madrid celebra la prenochevieja

Los relojeros encargados del mantenimiento del reloj realizarán esta noche un último ensayo

Miles de personas acuden a las 'precampanadas'y sustituyen las uvas por cualquier cosa

Jesús López, uno de los relojeros encargados del mantenimiento del reloj de la Puerta del Sol, junto a los engranajes y mecanismos - Autor: NARANJO, Emilio (EFE)
Jesús López, uno de los relojeros encargados del mantenimiento del reloj de la Puerta del Sol, junto a los engranajes y mecanismos - Autor: NARANJO, Emilio (EFE)

Año tras año, las crónicas previas a la Nochevieja arrancan con la misma cantinela: todo listo para las campanadas en la Puerta del Sol tras los últimos retoques al reloj. Sin embargo, Pedro Ortiz, uno de los tres relojeros encargados de su mantenimiento, explica que en realidad no es necesario hacer ninguna operación especial, ya que funciona bien todo el año y se comprueba todas las semanas. Es "imprescindible subir las pesas una vez por semana" para que el reloj no se pare y además "se revisan las ruedas, las palancas se engrasan y se deja en perfecto estado", matiza este empleado de la relojería Losada que, con estas, ya son 16 las campanadas que vive subido a la torre de la Real Casa de Correos.

El reloj es tan fiable que, salvo "algún pasador o pala que se rompe, todo lo demás es lo original". Así que de cara a la Nochevieja solo se verifica la bajada de la bola del reloj y la megafonía. Los tres relojeros realizarán a las doce de esta noche del día 30 un último ensayo, un evento conocido como precampanadas y que en los últimos años congrega a miles de personas empelucadas y engafadas que sustituyen las uvas por cualquier cosa, desde gominolas a cacahuetes.

"Esta noche se prueba todo, con sonido, exactamente igual que mañana, por si hay alguna cosa que corregir, para que todo este perfecto", declara otro de los relojeros, Jesús López-Terradas. Por su parte, Ortiz indica que, dependiendo del resultado de esta prueba, los encargados del mantenimiento del ingenio decidirán si el mismo día 31 por la mañana realizan otra más a mediodía.

¿Sienten el miedo escénico? "Todo el mundo está pendiente. En los últimos momentos, sí que te pones un poco tenso. Es como un coche nuevo; lo vas a arrancar y se supone que todo está bien, pero hasta que no lo arrancas no lo sabes", confiesa Ortiz. "A última hora", cuando escucha "el griterío de la gente", piensa qué pasaría "si falla". "Pero es imposible, no ha pasado nunca con nosotros", se tranquiliza. "Si es solo subir las pesas vale con una persona pero nos gusta venir los tres porque no podemos permitir que por un fallo de última hora no haya campanadas", añade.

López-Terradas lo resume en que ellos trabajan "para que no haya ninguna anécdota", aunque lo hacen en "tensión" y con unos nervios "relativos". "Mira que como falle esto ahora a ver qué hacemos", admite sentir por dentro. La relojería Losada se encarga del mantenimiento del reloj de la Puerta del Sol desde 1997, pero su vinculación con el ingenio es mucho más antigua, ya que fue construido por José Rodríguez Losada, a quien la empresa debe su nombre.

Nacido en Iruela (León) en 1797 y de ideas liberales, tuvo que huir de la capital con la llegada de Fernando VII para evitar la cárcel. En Londres, abrió una tienda en Regent Street e incluso participó en la terminación del Big Ben. Procedente de la capital británica y donado por él a los madrileños, el reloj llegó a Madrid en 1865 y, desde entonces, ha visto la vida pasar desde la torre de la Real Casa de Correos, aunque estaba pensado para la iglesia del Buen Suceso, entre Alcalá y la carrera de San Jerónimo. El reloj fue inaugurado el 19 de noviembre de 1866.

Además de las millones de personas que siguen el evento por televisión, se estima que más de 21.000 acudirán el martes en la Puerta del Sol para celebrar el cambio de año, siempre que no llueva. El cálculo lo hace la Agrupación Empresarial Innovadora Pavimento Inteligente de España (ASEPI), que realiza el recuento de asistentes a las preuvas y las campanadas de Fin de Año gracias a este tipo de suelo instalado en la céntrica plaza. Será un 18% más que el año pasado. La plaza, según sus cálculos, recibe casi 200.000 visitantes durante los días 30 y 31 de diciembre y solo el 10% de ellos durante las campanadas. Según Meteorología, no parece que vaya a llover y en Nochevieja y Año Nuevo las temperaturas tenderán a ascender, sobre todo las nocturnas.

La tradición de comer uvas fue idea de agricultores de Alicante y Murcia para paliar un excedente de uva pero, ¿de dónde proviene la costumbre de ir a la Puerta del Sol? Según un estudio del investigador Gabriel Medina Vílchez, la tradición data de 1882 y era, en origen, una sátira. En esa época la fiesta grande no era la Nochevieja sino los Reyes Magos, fiesta que servía a los madrileños para ridiculizar a los forasteros que llegaban a la capital, a los que invitaban a buscar a sus majestades en medio de un gran jolgorio callejero. Tanto ruido se hacía que el alcalde, José Abascal, acabó dictando un "impuesto anticelebración" de 1 duro.

Privados de los Reyes, un grupo de madrileños decidió inventarse otra fiesta: ir ante la sede del por entonces Ministerio de la Gobernación y tomarse 12 uvas al compás el reloj, para de paso reírse de la costumbre burguesa de beber champán y tomarse las uvas esa noche fuera de España, preferentemente en París y Biarritz. Poco tardaron los empresarios en sacar rendimiento a esta moda, insertando anuncios en los periódicos los días antes de fin de año en los que ofrecían las uvas de la suerte, de la felicidad, de la fortuna, milagrosas y muchos adjetivos más.

En casa —se televisa desde 1962— o en Sol, por favor, que nadie se líe. La frecuencia de las campanadas, según el relojero Ortiz, será esta Nochevieja la misma que la de los últimos años, así que se dispone de tres segundos por uva. Veintiocho segundos antes de la primera campanada, caerá por su propio peso la bola del reloj y los cuartos que avisan de que ya se está aproximando la hora comenzarán a oírse cuando falten 20 segundos. Por último, justo coincidiendo con la última señal horaria, a las doce en punto de la noche, repicará la primera campanada. Y así hasta 12.

EL PAÍS / AGENCIAS

El País (30-12-2013)

  • MADRID: Campanas, campaneros y toques
  • RELOJERÍA LOSADA (MADRID): Inventario de relojes
  • Relojes: Bibliografía

     

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