NAVARRO GIL, Ignacio - Las campanas de Velilla de Ebro

Una primicia sobre nuestras famosas campanas de Velilla de Ebro.

Bendecida por la historia -la mayoría de nosotros lo sabemos, pero conviene recordarlo de vez en cuando-, Velilla de Ebro, a pesar de ser hoy un pequeño municipio del valle medio del Ebro, atesora un riquísimo pasado histórico y cultural que estamos obligados a cuidar y difundir, como ejemplo, el sorprendente artículo que sobre las campanas milagrosas de Velilla os ofrecemos a continuación, su autor, Ignacio Navarro Gil, nos ha querido regalar con él en estas fiestas patronales de 2013.

¿Quién no ha escuchado nunca hablar de la Campana “milagrosa” de la zaragozana localidad de Velilla de Ebro?

Llegó a ser sin duda alguna el bronce más famoso del mundo, donde hasta Papas y Reyes se hicieron eco de sus repiques, toques que llegaron a congregar hasta 4.000 personas a las puertas de la Ermita de San Nicolás esperando ansiosas el angustioso y penoso tañido de la campana, toque que ocurría sin la ayuda de mano humana alguna.

Miles fueron los testigos que vieron tocar este instrumento y comprobaron la autenticidad de sus toques, e incluso intentaron detener sin éxito alguno el rápido golpeo de su alargada lengua.

Unos vinculaban el toque de la campana a alguna cualidad de este metal, como que se fundió con una de las treinta monedas por las que Judas traicionó a Jesús y otros lo relacionaban con los milagros de San Nicolás de Bari, porque las campanas son un instrumento sagrado, la relación entre lo celestial y lo terrenal, la voz de la Iglesia, el medio de comunicación por el cual el Santo podía avisar al mundo de gracias o desdichas, por eso nunca pudieron detener su badajo, ya que la voz de Dios no se puede silenciar.

La historia de esta campana va más allá, cuando a mitad del siglo XVII se mencionan otras dos campanas con idéntica índole, una llamada “Águeda” y la otra “María Nicolasa”.

Acerca de la campana “María Nicolasa” tenemos noticias de que se fundió en el año 1655, debido al mal estado de la campana milagrosa y para sustituirla en los toques ordinarios, hasta que un día fue dispuesta del badajo de la famosa campana.

El 21 de Febrero de 1657 comenzó a tocar de forma solitaria entre la una y dos de la tarde a gran velocidad y golpeando entre Oriente y Poniente, así en sucesivas ocasiones en los años 1659, 1663 y 1664, pero en estas líneas nos queremos centrar en la otra campana, la conocida como “Águeda” y que fue fundida en el año 1497.

Ésta no era conocida por sus toques, sino porque cambiaba de color a un tono rojizo, como si estuviese al rojo vivo, lo mismo que le ocurría a la del milagro en el interior de su copa cuando tañía de forma desmesurada.

A partir del año 1652 se convierte en la campana más comentada en el Reino y en la corte, donde Felipe IV y altos cargos del Santo Oficio solicitan información sobre el prodigio de sus toques. El 20 de Febrero del mencionado año, entre las doce y la una de la noche golpeó en más de veinte ocasiones con una fuerza inhumana hacia Oriente, repitiéndose durante todo el día, llegando a tañer hasta en ochenta ocasiones, y durante el letargo de sus toques mudaba al ya conocido color rojizo.

El sábado 24 del mismo mes volvió a tocar después del mediodía durante un cuarto de hora siendo testigos la totalidad de los habitantes, de este modo se repitieron toques durante los siguientes años 1652 y 1657.

Siempre se ha pensado que estas dos campanas habían sido deshechas a comienzos del siglo XIX durante la invasión francesa o bien el mismo año de refundición de la Campana del Milagro, concretamente en el año 1841, refundida por el cántabro residente en Noja, José de Velasco.

El asombro fue más allá cuando recibí unas fotos del preciado metal y comencé a compararlas y rebuscar en los antiguos legajos que discuten sobre estos instrumentos hasta localizar una descripción de la “Águeda” que hace el Doctor Diego Joseph Dormer en sus Discursos varios de Historia en el año 1683, donde la describe de la siguiente forma: “de poco más de onze palmos de circunferencia por fuera, y tres y un dedo de largo, y con esta inscripcion en la parte de arriba CHRISTUS VIVIT, CHRISTUS REGNAT, CHRISTUS IMPERAT, CHRISTUS AB OMNI MALO NOS DEFENDAT y luego los numeros M. CCCC. LIX que denotan el año en que se labró, un santo Ecce Homo con estos numeros XXXVIII y en la parte inferior se repite quatro vezes las palabras TE DEUM LAUDAMUS (…)”

Esta descripción coincide perfectamente con la campana de estilo gótico que se encuentra en la espadaña de la Ermita, tan solo aclarar que la fecha que indica Dormer del año 1459 es errónea ya que se complementa con los números que aparecen a la derecha del relieve del Ecce-Homo, que por la falta de espacio para incluirlo en la epigrafía del tercio, aparecen en la zona medio con la fecha definitiva de 1497.

Estamos de celebración y podemos decir que hemos encontrado de forma intacta y sin alteración alguna desde el año 1497 una de las tres campanas milagrosas de Velilla de Ebro, un metal que llegó a ser famoso en las cortes europeas más importantes.

¿Volveremos a escuchar los violentos, angustiosos y agónicos repiques de la campana?

Para comprobarlo, solo tenemos que volverle a colocar su temida lengua de fuego, y esperar… porque como dicen los inmemoriales documentos, España tiene que estar eternamente agradecida de sus mágicos sonidos.

NAVARRO GIL, Ignacio
(carillonista, campanólogo) (06-08-2013)

  • VELILLA DE EBRO: Campanas, campaneros y toques
  • Campanas milagrosas: Bibliografía

     

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