GARCIA, Mariano - La Campana de los Perdidos, reparada ayer, sonará de nuevo desde esta noche

La Campana de los Perdidos, reparada ayer, sonará de nuevo desde esta noche

Un corte de luz dañó el circuito eléctrico que rige los toques y ha permanecido muda durante más de una semana

ZARAGOZA. La campana de los Perdidos vuelve a sonar hoy. Relojeros, electricistas y expertos en campanas antiguas revisaron ayer todo el sistema que rige sus toques y detectaron y subsanaron la avería que impedía su correcto funcionamiento. Según declaraba anoche el carillonista Ignacio Navarro, estudioso de las campanas antiguas, “el origen de la avería ha sido, al parecer, un corte de luz, que hizo que se quemaran varios relés y se inutilizara el circuito eléctrico que rige el mazo que la golpea. Se ha solucionado y volverá a sonar de inmediato”.

Según una carta enviada al Correo del Lector de HERALDO, la Campana de los Perdidos llevaba más de una semana sin dar sus toques, lo que a algunos zaragozanos hacía temer que, como ha ocurrido en otras ocasiones, se hubiera silenciado para siempre tras haberse quejado los vecinos por su sonido.

El último caso de este tipo se conoció en julio pasado, cuando dejó de dar las horas el popular Reloj del Coso. Y hace ahora un año enmudeció también el del Mercado Central zaragozano. En ambos casos, por quejas de los vecinos del entorno.


El farol y la niebla

Sin embargo, el párroco de San Miguel, Fernando Arregui, desmentía ayer por la mañana esta posibilidad. “No ha dejado de sonar por las quejas –subrayaba-. Simplemente se ha averiado y está previsto que se repare con toda urgencia y que vuelva a tocar cuanto antes”. Ayer por la tarde ya estaba reparado.

La historia de la Campana de los Perdidos se remonta a principios del siglo XVI, aunque buena parte de los datos que se dan por buenos han llegado a nuestros días por tradición oral.

Al parecer, en 1509 (según algunas fuente, en 1505), se encontraron los cadáveres de dos mujeres muertas de frío cerca del Huerva. En aquella época, las orillas del río eran muy frondosas, y en invierno, a causa de la niebla, era habitual que mucha gente se perdiera y no encontrara la entrada a la ciudad antes de que se hiciera de noche.

“Por ello, el clero de la iglesia de San Miguel decidió instalar un farol linterna en la torre –relata Navarro-. El problema es que el 3 de febrero de 1556 hubo una tormenta muy fuerte en Zaragoza, que causó también varios muertos. Nada más comenzar la tormenta el fuerte viento acabó con el farol, así que se decidió sustituirlo por una campana”.

Y no solo eso, también se determinó que tocara cada media hora desde el crepúsculo hasta las doce de la noche. Para ello se tuvo que construir una vivienda en la misma torre, para que en ella residiera el campanero. Según algunos estudios, durante algunos años se utilizaron simultáneamente los dos sistemas de aviso, la campana y el farol.

Existe documentación escrita, asegura Navarro, según la cual el 10 de enero de 1725 se decidió que la campana, como ya se había despejado bastante los alrededores de Zaragoza, tocara únicamente de hora en hora (desde las 9 de la noche en otoño e invierno, y desde las 10 en primavera y verano). La Campana de los Perdidos solo dejó de sonar unos meses durante los Sitios de Zaragoza, y también a mediados del siglo XX, aunque la tradición se retomó poco después. En la actualidad se escuchaba tan solo una vez al día, a las 22.05. Daba las 33 campanadas tradicionales, aunque se desconoce el porqué de ese número.


La actual, fundida en 1833

La campana que puede verse hoy en la torre de San Miguel (de las dos que están en el chapitel es la más grande, la que mira al Huerva) no es la original.

“La actual Campana de los Perdidos es moderna, del siglo XIX, fundida en los famosos talleres Quintana. Ante este hecho solo puede haber dos explicaciones. Una es que la original se rompiera y fuera sustituida por otra, más moderna. Esto es totalmente verosímil, porque la campana tuvo mucho uso durante siglos, y es normal que se rompiera”.

Pero Navarro acaricia otra hipótesis, y es que la original bien pudiera ser una que aún se conserva en la sacristía de San Miguel.

“Se desmontó y se guarda allí. Es una campana pequeña, de unos 10 kilos de peso y la fecha entre 1550. Es más o menos de la misma época que la primitiva, pero tiene un sonido que, para mí, es demasiado agudo para el uso que se le dio”.

La actual, instalada en la torre, tiene un diámetro de 67 centímetros y un peso de 180 kilos. Posee grabada la leyenda “Miguela soy, titulada de asonar el reloj, a expensas de la parroquia de San Miguel de los Navarros de Zaragoza. Quintana, 1833”.


GARCIA, Mariano

www.heraldo.es (23-10-2012)
  • ZARAGOZA: Campanas, campaneros y toques
  • NAVARRO GIL, IGNACIO (ZARAGOZA): Toques y otras actividades

     

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