«Si la campana es buena el sonido se prolonga, cuando está rota, se para»

«De pequeño ya tenía afición, estaba en la cama y tocaba con las manos o hacía el sonido con los platos usando dos cucharas»

«Los bronces antiguamente regían la vida de los pueblos, con ellos se anunciaba todo»

Joaquín Alonso Martín durante uno de sus conciertos de campanas - Autor: MIÑAMBRES DE LA PRIETA, Fernando
Joaquín Alonso Martín durante uno de sus conciertos de campanas - Autor: MIÑAMBRES DE LA PRIETA, Fernando

Joaquín Alonso Martín, natural de la localidad de Villarrín de Campos, está considerado como uno de los mejores campaneros de la comunidad. A sus 74 años sigue mostrando su maestría por toda España y en septiembre formará parte del encuentro de campaneros con motivo del XXXV aniversario de «Toques y Repiques de Campanas» que tendrá lugar en Villarrín.

-¿Cómo empezó a tocar?

-Empecé a tocar las campanas a los 7 años. Era una afición grande que yo tenía. Después estuve en el seminario de Astorga y cuando volvía de vacaciones a Villarrín yo seguía.

-Pero, ¿le viene de familia?

-No. Era una afición que tengo porque fui monaguillo. Era tal la afición que cuando estaba en la cama por las mañanas tocaba con las manos o en los platos con dos cucharas. Entonces, en Villarrín había dos buenos campaneros, que tocaban muy bien con unos sonidos bonitos.

-¿De quién aprendió?

-Solo. Fui copiando de la gente mayor y hacía ritmos bonitos con las campanas. Después me casé en un pueblo de León y formé la Escuela de Campaneros.

-Y ¿cómo fueron esos comienzos?

-Les enseñé con una latas y unas piedras y así estuve doce años enseñando, pero se perdió la afición.

-Cuando tocaba las campanas ¿cobraba?

-No. Nada, lo hacía gratis. Me llamaba gente de muchas partes. Hubo un tiempo en que me aburrieron y tuve que dejar, pero ahora acudo a los encuentros que se realizan como en Zamora, Villarrín de Campos, Pajares de la Lampreana.

-¿Cuál es el toque que más le gusta?

-Sin duda el de fiesta, porque tiene unos redobles muy bonitos. Cuando vamos a los encuentros por Zamora es el que hacemos todos porque es el más bonito y con el que también te luces. Yo a veces lo comparo con una batería moderna con los redobles que hacen y además, es más difícil y la gente que nos dedicamos a esto siempre andamos a ver quien lo hace mejor o quien hace más ritmos.

-De todas las campanas que ha tocado durante sus recorridos por los pueblos, ¿cuál es la mejor?

-Pues hay unas muy buenas, de las mejores que hay en la iglesia de Santa Marina en León que son alargadas y más estrechas que las romanas y son muy buenas. ¡Ah!, también he subido a unas 65 torres y sé bien cuales son buenas y cuales no. Las de Villarrín también suenan muy bien y muy claras.

-¿Y cómo se sabe si son buenas?

-Por el sonido que se prolonga durante mucho tiempo. Otras parecen que son huecas o rotas, porque el sonido se para.

-¿Tiene repertorio, improvisa o espera a que le pidan que tocar?

-Cuando voy a dar un concierto siempre empiezo con el toque de alborada y luego sigo el ciclo del día y después los que van quedando.

-¿Ha aprendido algún toque distinto en otro lugar?

-Sí. Como no hay partituras en cada parte o región pues tiene un toque distinto. Entonces, cuando tenía la escuela tenía que preocuparme de tener repertorio. Luego, aquí, en León uno tenía un repique bonito y yo con las manos intentando sacarlo en un planto y a costa de hacerlo muchas veces lo saqué.

-Está considerado uno de los mejores campaneros de la comunidad y sigue dando recitales como el último en la provincia de Valladolid, ¿no le da pereza tanto viaje y tanto concierto?

-No. Al contrario me gusta mucho. He dado conciertos hasta en teatros como en el de Palencia, Ponferrada?

-Y las campanas.

-Me las han llevado. Unas pequeñas de Quintana de unos 60 ó 70 kilos que se montan en el escenario suenan bien, pero no dan tanto ruido como las que pesan 500 kilos.

-¿Su afición tiene relevo en su familia?

-A uno de mis hijos le gustaba, pero lo dejó. La gente empieza, pero al final lo va dejando. Después enseñé a un nieto, pero cuando iba aprendiendo también lo dejó. Y es una pena porque la afición en general se va perdiendo y la mayoría de los campaneros son mayores.

-¿Actualmente sigue repicando?

-Sí. En un pueblo de aquí de León que se llama Veguellina de Órbigo, donde voy a tocar todos los domingos a la misa de doce. Allí estuve de cartero unos años, caí bien y sigo repicando las campanas los domingos, porque a la gente le gusta mucho que vaya. También me llaman a veces para que repique una boda, bautizos y me graban.

-Está muy activo, ¿no?

-A pesar de que tengo 74 años, subo y bajo a las torres todas las veces que sea necesario.

-¿Nunca ha tenido ningún percance?

-Nunca me ha pasado nada subiendo a los campanarios. Es más no he dejado en mi vida de subir a ellos.

-¿Viene por Villarrín de Campos?

-A lo largo del año a lo mejor voy cuatro o cinco veces. El último domingo de septiembre, que es la festividad del Cristo, siempre voy porque hay encuentro campanero . Este año se cumple las XXXV aniversario del encuentro. Villarrín fue el primer pueblo que comenzó con este tipo de encuentros de repiques.

-¿Y cómo ve actualmente su pueblo natal?

-Pues como todos los pueblos que va bajando y ya hay mucha persona mayor. Antes todo el mundo vivía del campo y los labradores tenían muchos hijos. Pero ahora vas, y aunque es un pueblo grande, no hay el gentío que había cuando yo era un chaval. Me acuerdo que cuando hice la primera comunión éramos 58 niños y niñas.

-Describa los diferente toques

-Las campanas antiguamente regía la vida de los pueblos, con ellas se anunciaba todo. Se tocaba a fiesta, alborada, al ángelus, a oración, a concejo, a fuego, a rogativa ? bueno en fin. Todos tienen toques distintos. El de fiesta es el más bonito y más difícil de hacer por la clase de ritmos que lleva. Después había otro que se llamaba de alborada que se hacía al alba, al amanecer, pero ahora ya se ha perdido esta costumbre.

El ángelus es un repique se hacía al mediodía para rezarlo. Se hacía al mediodía sobre las 12 y valía para saber la hora que era ya que entonces los relojes solo los tenían los ricos. Los demás, la gente que estaba en el campo decía «las doce hay que soltar el ganado». También está el de oración que tiene un toque distinto al de ángelus y este se hacía más bien al anochecer.

El de concejo, este reunía a los vecinos para tratar algún asunto del pueblo o para hacer un trabajo a prestación personal. Después está el de fuego o rebato, que se tocaba cuando había un fuego en algún lugar del pueblo o en una casa. Como de aquella no había bomberos y menos en los pueblos, pues la gente acudía con los calderos de agua para apagar el fuego. El de rogativa, que se hacía en primavera para bendecir los campos y pedir agua para ellos y el de «tente nube» que se tocaba en tiempo de tormentas. Las campanas iban diciendo: «tente nube, tente tu, que ellos pueden más que tu» y bueno no sé si será por esto o porque, pero se ha comprobado que al tocar las campanas dejaba de caer piedra. Es también una creencia religiosa porque hay campanas dedicadas a Santa Bárbara y hay quien dice que las ondas sonoras de las campanas aleja aquello que es más gaseoso. Y era verdad que se alejaba, pero luego descargaba en otro pueblo limítrofe.

Otro de los toques era para anunciar la muerte de un niño y las campanas van diciendo : «Vas bien, bien vas, al cielo vas» y luego estaban los toques de muerto para las personas mayores, que eran de otra forma. Por último, está el de era. Antiguamente se sacaba al ganado para pacer los pastos comunales y los solían cuidar los vecinos de cada pueblo, se tocaba la campana y todos sacaban el ganado para que lo llevaran las personas indicadas.

ALONSO, Belén

La Opinión de Zamora (05-06-2012)

  • LEÓN: campanas, campaneros y toques
  • PAJARES DE LA LAMPREANA: campanas, campaneros y toques
  • VILLAREJO DE ÓRBIGO: campanas, campaneros y toques
  • VILLARRÍN DE CAMPOS: campanas, campaneros y toques
  • ZAMORA: campanas, campaneros y toques
  • ALONSO MARTÍN, JOAQUÍN (VILLARRIN DE CAMPOS): toques y otras actividades
  • Toques de campanas: bibliografía general

     

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