FRUCTUOSO, Sara - Almassora toca el cielo

Almassora toca el cielo

La congregación de Els Lluïsos organiza la IX Subida al campanario de la Natividad, una actividad que permite a los participantes conocer en profundidad la historia de la edificación y de cada una de las campanas que la dotan de vida propia.

La cita permite conocer los secretos del campanario - Autor: FRUCTUOSO, S.
La cita permite conocer los secretos del campanario - Autor: FRUCTUOSO, S.

Veintiséis campanas retumban a diario en las entrañas de la Giralda sevillana. El fervor se extiende cuando el tañido coincide con la Feria de Abril, como es el caso. Y en estas fechas parece hermanarse la capital hispalense con el campanario de Almassora, que ayer abrió sus puertas por noveno año consecutivo para que los vecinos escalaran hasta la cima de la Natividad a sentirse como en las nubes.

Hasta la cumbre del templo subieron los miembros del Grupo Scout Tramuntana, guiados por las indicaciones de la congregación de Els Lluïsos. Como un laberinto escondido se abrió la puerta que comunica la nave central de la parroquia con la torre para que pequeños, y no tanto, recorrieran durante toda la mañana la escalera de caracol que comunica con la cima de Almassora. No hay giraldillo ni alminar almohade, pero en la cúspide del campanario del siglo XVIII aguardan Santa Quitèria, Santa Bàrbera, Rosarito y Nuestra Señora del Carmen, que conviven en las alturas con Santa Ana y la Mayor. Las 'señoras' de la Natividad tienen forma de campana y corazón de metal. Las dos primeras permanecen ajenas a las miradas de los visitantes por las dificultades para acceder al techo del templo, pero el resto resuena con el vigor de antaño.

La más fotografiada ayer fue la Mayor (financiada en 1954 por el exalcalde Vicente Vilar y el cura Cornelio Monzón) para vislumbrar el Mediterráneo al otro lado del campanario. Una inscripción recuerda la fundición de una de las campanas más jóvenes frente a la veterana Santa Bàrbera, que data de 1714. La competencia por la figura también se palpa en las alturas, donde los 430 kilos de Rosarito retumban en el corazón de la Vila frente a los 255 que pesa Nuestra Señora del Carmen.

Recuerdos del pasado

Entre todas forman la sinfonía de repiques tocando a boda o, en el peor de los casos, a difunto. De todo hay también en la casa del Señor. Hasta el viejo reloj que ha visto pasar el tiempo desde 1903, y que el tiempo ha parado por esa otra maquinaria eléctrica que hoy marca las horas en la plaza de la Iglesia, se exhibe en el primer descansillo de la torre. Toda una revolución casi prehistórica para los visitantes, tan nativos digitales que ayer se sorprendieron de que en algún momento no tan remoto un hombre activara a mano dos veces al día el mecanismo del reloj.

De nuevo, con los pies en el suelo, pasaron por el libro de firmas de la parroquia para dejar constancia de la experiencia.

FRUCTUOSO, Sara
Levante - El Mercantil Valenciano (29-04-2012)
  • ALMASSORA: Campanas, campaneros y toques
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  • Visitas a campanarios: Bibliografía

     

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