Campanario de la torre de Obanos (Navarra)


Obanos

La villa de Obanos se encuentra en el valle de Valdizarbe (del castellano,valle, y del euskera Izarbe, “bajo las estrellas” en alusión a la Vía Láctea) en el punto donde se encuentran dos de los caminos navarros de Santiago más transitados y renombrados desde la edad media; el francés, proveniente de Roncesvalles y el que desde Huesca entra en Navarra por Leyre y Sangüesa y en Santa María de Eunate abandona el cauce del río Robo para subir a Obanos donde, en la ermita de San Salvador, los dos se hacen uno.

De su historia, que ha estado siempre ligada al Camino de Santiago, podemos señalar varias curiosidades:

Son famosos los “infanzones de Obanos”, miembros de la baja nobleza que se reunían en juntas para defender sus derechos frente a los abusos de los nobles. Se juntaban en varios lugares de la geografía navarra pero ha quedado para la historia Obanos, villa que les da el nombre. Su lema era “pro libertate patria gens libera state” : por la libertad patria (la heredada de los padres) pueblo libre permanece en pie. En traducción libre: mantente firme para defender la libertad heredada de tus padres. Otro menos conocido es este en euskera que da idea del carácter hereditario y permanente del infanzón: “Infançon sortu niz, infançon illen niz” : infanzón he nacido, infanzón moriré.

Es natural de Obanos Juan de Rada, compañero de Hernán Cortés y su capitán y hombre de confianza en la conquista de Mexico lo que le valió el título de Marqués del Valle de Oaxaca que le otorgó Carlos V , y Conde palatino concedido por el papa Clemente VII. El inca Atahualpa actuó como su defensor cuando fue atrapado en Perú al acudir en socorro de Diego de Almagro, y acabó dando muerte con sus propias manos a Pizarro.

También es reseñable que en Obanos vivió durante veinticinco años Juan de Azpilicueta, hermano de San Francisco Javier y recibió visita de San Ignacio de Loyola trayéndole una carta de éste cuando vivía en París.

No puede hablarse de Obanos sin mencionar su “Misterio”:

El descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago atrajo a miles de peregrinos y entre ellos a la princesa Felicia de Aquitania quien al ver un mundo tan distinto al suyo dió un giro a su vida y decidió quedarse de sirvienta en el señorío de Amocáin (Egüés). Al ver que no regresaba, su hermano Guillén (o Guillermo) salió del ducado de Aquitania en su busca. Cuando la encontró quiso llevarla consigo de vuelta a su casa pero ella, feliz en su nuevo estado, se negó. Viendo que su hermana no le hacía caso en un ataque de ira la mató. Los apenados señores de Amocáin le dieron sepultura de la que brotó un clavel blanco. Tomando aquello como señal de santidad la guardaron en un arca de roble que depositaron en la iglesia. Al día siguiente el arca apareció en medio del campo no pudiendo moverla del gran peso que tenía. Avisado el obispo mandó éste que fuera colocada sobre una mula y que fuera ésta, bajo los designios de Dios, la que decidiese el lugar del eterno descanso. La mula al fin se detuvo en Labiano, en la Basílica de San Pablo, y hoy también de Santa Felicia, donde actualmente es venerada y donde se encuentra su cadáver incorrupto. Guillén por su parte arrepentido del crimen peregrinó a Compostela donde obtuvo el perdón. Pero el fratricidio cometido no le permitía hallar la paz por lo que decidió quedarse de hospitalero en la ermita de Arnotegui (hoy también de San Guillermo) dedicando su vida a la oración y al cuidado de los peregrinos que desviaban su paso desde Obanos para adorar a la Virgen antes de continuar su camino. Allí murió también como un santo. El jueves de Pascua se celebra en Obanos su fiesta pasando agua y vino por la reliquia de su cabeza que se bebe a continuación acompañando a los bocadillos y pastas también bendecidos.

El año 1965 el pueblo entero de Obanos representó por primera vez en la plaza el retablo escénico Misterio de San Guillén y Santa Felicia, más tarde conocido por Misterio de Obanos que narra la leyenda anteriormente descrita según un Guión del sacerdote Santos Beguiristáin, texto de Manuel Iribarren y adaptación musical de Luis Morondo. Las representaciones tuvieron lugar cada verano durante una semana hasta 1973. Se volvió a representar en 1993 dentro de los festivales de Navarra y otra vez en los años 1999, 2000, 2002, 2004, 2006 y 2008. La trasmisión oral interrumpida el siglo pasado por los nuevos modos de vida ha sido sustituida en Obanos por el Misterio, vehículo transmisor y conservador de una parte del patrimonio inmaterial de los obaneses. Un pueblo consciente de que para mirar al futuro, hay conocer el pasado .

La Iglesia

La actual iglesia de Obanos, parroquia de San Juan Bautista, fue construida entre 1911 y 1912 después de derribar el templo anterior y aprovechando las piedras de éste. La fachada mira al este, a la plaza principal del pueblo donde se encuentra el Ayuntamiento de la villa. Tanto en la fachada como en el lado sur posee un atrio o porche con tejado y columnas de suelo de piedra. Tiene adosados, al norte y al sur, sendos parques.

La torre del campanario

La torre del campanario de la iglesia de Obanos se encuentra en el lado norte de la fachada. Nada más entrar al templo a mano derecha tras una puerta hay una escaleras cómodas de obra que conducen al coro, y tras ellas otras de hierro en buen estado que dan acceso a la cabina del reloj y tras una trampilla metálica al campanario. La torre es casi cuadrada: 3,30 m. a la fachada este por 3,57m. en los lados norte y sur. La trampilla metálica cierra muy bien y aísla el interior de la torre y no entorpece el paso por el campanario. Dispone de vanos en los cuatro lados donde se alojan las campanas, de la siguiente forma: en las paredes este, norte y sur, huecos con arco apuntado, estilo neogótico, que llegan hasta el suelo como si fueran puertas. Esto puede producir cierta sensación de inseguridad a pesar de que los muros son muy gruesos (1,5 m.) y de que los vanos están ocupados por las campanas. En la pared sur se abren dos ventanas, también de arco apuntado, que dan al tejado de la iglesia. Mirando desde dentro la de la izquierda está vacía y la de la derecha ocupada por una campana (nº 4). Hay una escalera de madera con dos tramos adosada a las paredes que parte del lado sur, donde la ventana hueca, y gira por delante de las tres campanas del reloj, las de la fachada, para subir al balcón o azotea de la torre.

En el siguiente croquis puede verse la situación de las campanas en la torre, a las que se les asigna un número para referirnos a ellas, así como su afinación.

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Descripción de las campanas

Las campanas 1, 2,y 3 son las del reloj. Se encuentran en la cara este, en la fachada de la iglesia. Ninguna tiene badajo ni contrapeso. Tienen sendos martillos que acciona la maquinaria del reloj mediante unas varillas que atraviesan el suelo del campanario por delante de las citadas campanas. La 1 y 2 son de los cuartos y tocan una detrás de otra (fa#, re) una vez a la hora y cuarto, dos a la media, tres a menos cuarto y cuatro a las horas, seguidas de la campana 3 que da el número de horas (sol). La repetición de la hora se hace a la hora y cinco minutos, esta vez sin los cuartos. El reloj era antiguamente de pesas y ahora es eléctrico.

Las campanas están colgadas de unas barras de hierro empotradas en los muros del vano

Campana 1

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Campana 2

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Campana 3

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Campana 4

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Campana 5

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Campana 6

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CORCUERA, Joaquín
(09-04-2012)
  • OBANOS: campanas, campaneros y toques
  • ERICE, VIDAL (PAMPLONA): inventario de las campanas
  • Campanas (epigrafia, descripción): bibliografía general

     

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    Última modificación: 26-11-2014
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