LARA, Vanessa - José Luis Pavón: «Mi estirpe es de maestro relojero, el resto, aprendido y estudiado»

José Luis Pavón: «Mi estirpe es de maestro relojero, el resto, aprendido y estudiado»

Medalla de La Palma 2008

«La felicitación de una sola persona es ya para mí un halago». «Yo soy de relojería mecánica, de coger una rueda y pulirla»

Pavón da unos retoques al reloj de La Palma. - Autor: M., L.
Pavón da unos retoques al reloj de La Palma. - Autor: M., L.

Sus manos devolvieron hace ya unos cuantos años a la Plaza Alta todo el sabor del siglo XVIII. Las horas que marca el centenario reloj de la torre de la Iglesia Nuestra Señora de La Palma son fruto de la entrega de uno de los algecireños que más ha velado durante toda su vida por el patrimonio de la ciudad. Por este motivo, José Luis Pavón recibirá mañana una de las tres Medallas de La Palma que cada año la ciudad entrega coincidiendo con la festividad de su Patrona: la Señora que ha dado el nombre al galardón y al monumento donde trabajó durante meses el maestro relojero.

¿Qué significa para usted que Algeciras le conceda una de las tres Medallas de la Palma, galardón que cada año otorga con motivo de la festividad de su Patrona?

Imagínate lo que es eso. Que te reconozcan en tu pueblo. Hay muchísimas personas que se lo merecen, pero no se le puede dar a todo el mundo. Por eso estoy muy contento, la familia también. Llevo sesenta años en la relojería hasta llegar a realizar los trabajos de relojes monumentales, y eso lleva muchos años. Pero aparte de eso, me gustaría decir que yo sin mi equipo de trabajo no podría culminarlos. Hemos hecho trabajos aquí en Algeciras, en Tarifa, ahora vamos a coger San Roque, vamos a coger también Alcalá... haciendo cositas y velando por el patrimonio de Algeciras. No sé si sabrás que yo fundé La Trocha, fui presidente fundador... Pero todo esto sin mi equipo de trabajo no podría hacerlo.

¿Considera que esta Medalla es un reconocimiento a tantos años de trabajo y dedicación?

Sí, porque es una distinción como Patrona de Algeciras y como Alcaldesa Perpetua que es de la ciudad, es algo muy gordo. Lo digo porque galardones vienen de muchos lados, pero no de tanta importancia. Aunque para mí todos son importantes, una sola felicitación de una persona es para mí un orgullo, un halago.

Usted también estuvo además reparando el reloj de la Iglesia de La Palma, que lleva el nombre del galardón que recogerá mañana.

Precisamente ése fue el primer trabajo que hicimos, porque cuando subí a la torre y lo vi me dio tanta pena... Desde que tenía diez años conozco el reloj, y siempre he tenido en mente eso. Mi estirpe es de maestro relojero, mi abuelo, mi padre y demás, por lo que lo mío es el 50% genético y el resto aprendido y estudiado. Entonces pues tuvimos que realizar esa labor en La Palma porque el reloj se iba a parar y ya no iba a tener arreglo ninguno. Iba a pasar como en muchos pueblos como en San Roque o Los Barrios que han tenido que meter un reloj electrónico. Entonces las máquinas las quitaron de en medio y se perdió, son obras de arte que se han perdido a lo largo de años y por no ser atendidas a tiempo. El reloj electrónico es un pequeño ordenador, que lo programa y te va tocando las horas, las campanas, y toca la música que te da la gana y lo que le pongas. No es lo mismo que el nuestro, que tiene 3.972 piezas, y están restauradas una a una. Después está el del Ayuntamiento de Tarifa que tiene seiscientas y pico, están restauradas todas y está andando perfectamente. El de San Francisco de Tarifa lo hemos terminado y a punto de llevarlo, pero primero tenemos que hacer los trabajos de embellecimiento de la torre donde se instalará el reloj, que va a llevar una nueva ubicación para que sea visitable.

De todos los trabajos de relojería monumental que ha realizado, ¿cuál recuerda con más cariño?

Todos, todos. Cada reloj es distinto.

Esto es como los hijos, ¿no?

Pues sí, hay que quererlos a todos iguales. Ten en cuenta que es una cosa que creas tú, que ya está hecha pero inservible. El cariño es el mismo que hay que poner para ir desarrollando pieza a pieza con esmero e ir quitando los óxidos que tiene con esmero, los tratamientos que lleva cada pieza, el resaneamiento, la reparación, la restauración y el embellecimiento... Multiplica esto por cada pieza por ejemplo en el reloj de La Palma, pues casi 16.000 veces que coges esa maquinaria. Es un trabajo muy complejo, pero cuando lo ves disfrutas un montón.

Por lo que me cuenta, usted será de esos que se van con las botas puestas, como se dice popularmente.

Bueno, yo me jubilé de la petroquímica que trabajaba pero yo nunca voy a dejar la relojería. Siempre he estado investigando porque esos relojes de torre no los toca cualquiera. Hoy se está perdiendo la relojería mecánica, porque con los relojes de pila y eso pues es lo que pasa. Ese tema lo conozco perfectamente pero no lo quiero tocar, yo soy de la relojería mecánica, de coger una rueda y pulirla y dejarla mejor que cuando sale del torno, que sale con sus arañazos incluidos. De hecho nosotros nos hemos comprado un torno para hacer ese trabajo porque ya no existe. Tenemos que calibrarlo todo, perfeccionarlo para que no varíe. El reloj de La Palma varía 'más-menos dos segundos' al día, y lo quiero dejar más exacto pero es imposible. El péndulo lo corta el aire, y eso tiene que variar.

Después de tantos trabajos y tantas cosas conseguidas a lo largo de tantos años, ¿tiene alguna espinita clavada?

Pues lo que sí me gustaría es crear una escuela de relojes monumentales, que no la hay en todo el mundo. Me gustaría fundar una aquí. Es una profesión bonita, pero con mucho cariño. Cuando un alumno coge una herramienta, el maestro sabe si lo mima o es un 'ganapán', que es el que a final de mes coge su sueldo y vámonos para la casa y punto. Ahora, el que mima su trabajo, le da igual echar ocho horas de trabajo que echar 16. Porque cuando uno coge una obra de arte, no te das cuenta de que van pasando las horas, estás embelesado en ese trabajo y te dan las horas y no te das cuenta. Por eso digo que si consigo crear esa escuela, imagínate el pelotazo que daría el Campo de Gibraltar a nivel mundial. Le daría renombre. Además hay una asociación en Nueva York que lleva puesto el nombre de La Trocha, que nos tuvieron que pedir permiso y todo. Ahora estoy invitado a ir a dar una conferencia sobre los relojes monumentales, pero eso conlleva unos gastos y ahora mismo no puedo, pero en su momento a lo mejor pidiendo algunas subvenciones se podría solucionar.

Pues nada más. Le deseo que mañana pase una feliz tarde tras el acto de entrega de la Medalla junto a toda su familia. Y gracias.

Muchas gracias.

LARA, Vanessa

Diario Sur (13-08-2008)

  • ALGECIRAS: Campanas, campaneros y toques
  • PAVÓN, JOSÉ LUIS (ALGECIRAS): Inventario de relojes
  • Relojes: Bibliografía

     

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