CASCUDO, T. - La iglesia de San Martín, rumbo al tricentenario

La iglesia de San Martín, rumbo al tricentenario

El estado del patrimonio comarcal

La parroquia de Taramundi prepara una publicación y solicita reformas para celebrar los tres siglos del templo, fundado en 1714

«Esta capilla y nave hicieron feligreses y cura. Año 1714». Esta inscripción, realizada en una losa de la iglesia de San Martín, en Taramundi, recuerda que dentro de dos años este templo sumará la nada despreciable cifra de trescientos años. El párroco, José Luis Rodríguez, está decidido a que la ocasión no pase desapercibida y por eso ha comenzado a dar forma al aniversario.

Aún sin fecha para la efeméride, confía en poder realizar una gran celebración religiosa a la que se sumen otros actos desde el consistorio. Además, quiere tener listo para entonces el primer libro recopilatorio de la historia de esta iglesia parroquial. Apenas existen investigaciones sobre el inmueble eclesiástico y sus particularidades, que las tiene. Una de las más especiales es que aún dispone de suelo de enterramiento. La zona central de la iglesia, donde descansan los bancos de los feligreses, era antaño fosa común donde se daba sepultura a los muertos de la parroquia. Aunque en otras iglesias estos suelos se renuevan por cuestiones de comodidad, aquí se conserva el original.

El párroco, que lleva en Taramundi 23 años, asegura que hay muy poca documentación sobre la iglesia y señala como la más exhaustiva la que realizó Antonio Cuervas-Mons para elaborar el libro «Taramundi» en 2003. Por eso espera contar la colaboración del Archivo Diocesano, de párrocos vinculados a Taramundi y también de particulares que guarden documentos o fotografías antiguas con las que reconstruir la historia de esta iglesia tan antigua como desconocida. «Lo ideal sería contar con una historia completa desde sus orígenes. Hay muchas cosas que no se saben, por ejemplo la torre actual se cree que es la tercera que se adecuó, pero no es seguro», precisa Rodríguez.

Otro de los objetivos de cara al tricentenario pasa por la reparación de la fachada. El regidor taramundés, Eduardo Lastra, ha cursado una petición a la Consejería de Cultura para que estudien la posibilidad de financiar esta rehabilitación.

Es la última fase pendiente de la remodelación de esta iglesia parroquial. No en vano, en 2004 se inició una ambiciosa obra de restauración que supuso un desembolso de algo más de 270.000 euros. La actuación sobrepasó el presupuesto que se barajó para la reforma y al final hubo que pedir un crédito que aún financian los vecinos del concejo.

La primera parte de la obra fue costeada por Patrimonio y consistió en la reparación de la cubierta. Costó 97.129 euros. En enero de 2005 se inició la segunda fase en el interior del templo. «Hubo que picar las paredes, volver a cargarlas y lucirlas. Se cambió la iluminación, la calefacción, se repararon los bancos, el suelo del presbiterio, se embellecieron los retablos, se instaló un campanero electrónico? Digamos que fue la primera rehabilitación de importancia que se acometió en la iglesia. Se hicieron más cosas de las esperadas y se sobrepasó el presupuesto», precisa el párroco.

Se pidió una cuota inicial de 300 euros por familia del concejo y su aportación está visible en unos folios colgados a la entrada del templo. Se recaudaron 77.000 euros, una cifra importante aunque insuficiente para el montante necesario, que ascendía a 177.500 euros. Así fue como se decidió pedir un crédito con el aval del Obispado.

Los vecinos aún soportan el pago del crédito con aportaciones mensuales de 100 euros. Aún están pendientes de pago 39.000 euros que se liquidarán en unos cinco años.

El párroco agradece enormemente el esfuerzo vecinal y por eso ni se plantea pedir ayuda al pueblo para la reparación de la fachada. Este compromiso de los vecinos con la iglesia también se exhibe en la pared parroquial. Dice el cura que la crisis también ha hecho mella y han caído las ayudas. Aún así en 2011 dieron su aportación 89 familias. «Les estoy enormemente agradecido, sin ellos hubiera sido imposible», reconoce el párroco, quien también agradece la ayuda al Principado y al Ayuntamiento.

Cuando se escriba la historia de esta iglesia, comenta el párroco, no sólo debe constar que los vecinos financiaron su construcción en 1714, sino que con su esfuerzo fue posible costear su rehabilitación integral. «La levantaron, la repararon y la mantienen en pie».

CASCUDO, T.

La Nueva España (22-02-2012)

  • TARAMUNDI: Campanas, campaneros y toques
  • Electrificación, mecanización sin restaurar: Bibliografía

     

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