SANZ, J. - Una tercera campana seguirá dando las horas en Urueña a un volumen más bajo

Una tercera campana seguirá dando las horas en Urueña a un volumen más bajo

El alcalde y el párroco buscarán una fórmula para instalarla y cumplir así el fallo judicial

La campana de la espadaña de la iglesia de Urueña que marca las horas y las medias (izquierda). El Ayuntamiento instalará una tercera campana para esta función. - Autor: JIMÉNEZ, Fran
La campana de la espadaña de la iglesia de Urueña que marca las horas y las medias (izquierda). El Ayuntamiento instalará una tercera campana para esta función. - Autor: JIMÉNEZ, Fran

Cronología

2008
La restauración de la espadaña de la iglesia de Urueña sirve para instalar un mecanismo automático y añade la función de reloj para dar las horas y las medias.
2009
Un vecino, dueño de un estudio de grabación, demanda al Ayuntamiento por el ruido.
2010
Se celebra el juicio.
2011
El juzgado estima parcialmente la demanda y obliga al Ayuntamiento a «atemperar» el ruido de las campanas solo cuando marcan las horas y las medias.

Los vecinos y visitantes de la Villa del Libro de Urueña seguirán escuchando el tañido de las campanas marcando las horas y las medias desde la espadaña de la iglesia de Santa María del Azogue. Pero lo harán gracias a una tercera campana, mucho más pequeña que las dos actuales, para reducir el sonido. Esta es la fórmula que han acordado el alcalde, Manuel Pérez, y el párroco, César Pastrana, para cumplir así la resolución judicial que obliga a «atemperar» el ruido procedente del campanario a instancias de la demanda presentada por un vecino hace dos años.

Tanto el Ayuntamiento como la Parroquia, y la práctica totalidad de los 232 habitantes censados, coinciden en la necesidad de mantener el sonido de las campanas. La mayoría señalan, eso sí, que no les molesta el sonido. Pero la ley es la ley y las pruebas realizadas durante el proceso demostraron que el ruido superaba el límite legal. Así que el propio regidor mostró ayer su intención de «buscar una solución alternativa consensuada con el párroco», como será la «colocación de una tercera campana más pequeña, como sucede en muchos pueblos, para ajustarnos a la sentencia».

«El técnico de las campanas ya nos dijo que el toque es el que es y por eso solo vemos esta alternativa como la más viable», justifica Manuel Pérez antes de aclarar que ellos, como parte demandada, no van a recurrir la sentencia notificada ayer por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3.

El fallo reconoce que el uso litúrgico o excepcional de las campanas -avisos de fuego...- se encuentra al margen de la Ley de Ruidos, dado que se trata de «una singularidad y una tradición propia del municipio y de todos los pueblos del entorno español », por lo que reduce el ámbito de la resolución a la obligación de la administración demandada -el Ayuntamiento- de controlar la disminución del ruido del tañido cuando suenen las horas y las medias.

Una tradición a medias

El párroco, César Pastrana, maneja el mecanismo del reloj. - Autor: JIMÉNEZ, Fran
El párroco, César Pastrana, maneja el mecanismo del reloj. - Autor: JIMÉNEZ, Fran

Y no es que sea una sentencia especialmente clara en este punto dado que la propia magistrada reconoce, por un lado, la existencia de una tradición 'al margen de la ley' y, por otro, sí mete dentro de esa ley el ruido que provoca la función de reloj en el caso de Urueña, que «supera los límites permitidos». Para justificar esta aparente contradicción argumenta que dicha función, la de reloj, se instaló hace apenas dos años a raíz de la restauración de la espadaña y del sistema electrónico que controla su repicar.

El fallo aún añade más confusión al recoger el testimonio prestado durante el juicio, celebrado hace un año, por un vecino de avanzada edad, quien recordó cómo en la villa hubo en su día un reloj de martillo que marcaba las horas, aunque estaba ubicado en el Ayuntamiento. ¿Y no será entonces una tradición centenaria también en Urueña?

La magistrada, además, desestima todas las pretensiones del demandante en cuanto a su petición de recibir una indemnización de 24.000 euros por los daños morales y profesionales sufridos -tiene un estudio de grabación- al entender que no están acreditados. También señala la sentencia cómo las quejas del propio vecino llevaron al Ayuntamiento a cambiar la función de reloj de la campana más grande de la espadaña a la más pequeña para reducir así el ruido.

Las mediciones presentadas durante la vista oral hacían alusión, según reconoce la jueza, al ruido original de la campana grande. Pero aún así estima en parte la demanda y obliga al Consistorio de una forma un tanto vaga a «atemperar» su ruido, ya de por sí atemperado.

El alcalde quiere huir de polémicas y asegura que consensuará una solución con el párroco para acatar la sentencia y «ajustar los decibelios» con la idea clara de mantener la función de reloj: «Lo que queremos, en definitiva, es que haya una buena relación entre los vecinos».

El párroco, César Pastrana, también reconoce que tendrán que acatar la sentencia, pero muestra su voluntad de «luchar por defender esta tradición cumpliendo lo que ahora dice la jueza». El cura relata cómo en su día se decidió añadir la función de reloj al campanario como un reclamo más de la turística Villa del Libro: «Nos pareció bonito no solo de cara al turismo, sino también como una manera de recuperar el sonido del reloj que en su día ya tenía el Ayuntamiento».

Críticas y consenso vecinal

El alcalde, Manuel Pérez, y el concejal Francisco Rodríguez. - Autor: JIMÉNEZ, Fran
El alcalde, Manuel Pérez, y el concejal Francisco Rodríguez. - Autor: JIMÉNEZ, Fran

La campana pequeña de la espadaña de Santa María del Azogue, entre tanto, continuaba ayer marcando las horas y las medias en su horario diurno habitual -de 9:00 a 22:00 horas-. Y el centenar escaso de residentes fijos estos días en el municipio se mostraban literalmente «encantados» de que así fuera. Ninguno quiso hablar con nombres y apellidos, por aquello de evitar rencillas vecinales, pero sí coincidieron en señalar que tampoco es que les moleste demasiado. «Creo que es algo normal y todos en el pueblo hemos estado siempre a favor salvo una minoría muy reducida», reconocía uno de los lugareños. Otros coincidían en señalar cómo el ruido de las campanas «es tan típico de cualquier pueblo como los tractores o el pitido de los comerciantes que vienen por aquí». Y algunos, un poco más beligerantes, pero sin excesos, lamentaban que un hombre que apenas lleva diez años en Urueña «imponga al final su criterio frente a los demás».

La sentencia, en cualquier caso, aún no es firme y cabe recurrirla -si así lo estima oportuno el demandante- ante el Tribunal Superior de Justicia antes del 11 de enero. De ser así, puede que pasen años antes de que el tribunal que corresponde ordene la ejecución del fallo. Las campanas, sea como fuere, seguirán repicando en la Villa del Libro.

SANZ, J.
El Norte de Castilla (24-12-2011)
  • URUEÑA: Campanas, campaneros y toques
  • Ruido y denuncias: Bibliografía

     

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