EUROPA PRESS - Una juez de Valladolid deberá dictaminar sobre si las campanas de Urueña son demasiado ruidosas

Una juez de Valladolid deberá dictaminar sobre si las campanas de Urueña son demasiado ruidosas

Un vecino reclama al Ayuntamiento 12.000 euros de indemnización por los daños y perjuicios derivados del ruido procedente del campanario

El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de Valladolid ha dejado hoy vista para sentencia la demanda interpuesta por Miguel L.A, el vecino de Urueña que ha sentado en el banquillo al Ayuntamiento de la localidad para exigir que el tañido de las campanas de la iglesia parroquial vuelva a situarse en los límites legales marcados por la Ley del Ruido, algo que, según sostiene, no se cumple desde hace más de dos años y que, además de ocasionarle problemas psicológicos, ha puesto en jaque el estudio de grabación que constituye su principal sustento económico.

El demandante, durante la vista celebrada hoy, se ha mantenido firme en su pretensión de que las campanas de la iglesia de Santa María del Azoague reduzcan la intensidad de su tañido y recuperen los niveles "tolerables" que tenían antes de septiembre de 2008, fecha a partir de la cual, tras los arreglos acometidos en el campanario, el sonido procedente de la torre no sólo ha elevado su tono sino que ha intensificado su frecuencia desde que se decidió que el campanario incorporara a su uso litúrgico la función de reloj, marcando a diario las horas y las medias entre las 09.00 y las 22.00 horas.

En su declaración, Miguel L.A, músico de profesión, ha recordado, en declaraciones recogidas por Europa Press, que cuando en 2001 trasladó su residencia de Madrid a Urueña no sólo buscaba tranquilidad sino condiciones idóneas para el estudio de grabación del que vive, algo que por aquel entonces no entraba en colisión con las campanas de la iglesia parroquial, hoy su principal enemigo.

Fue a raíz del arreglo del campanario hace más de dos años y su nueva función asumida como reloj lo que obligó al demandante a reforzar el aislamiento acústico de su estudio de grabación. "Levanté toda la cubierta del estudio, volví a insonorizarlo con una inversión de 10.000 euros pero ha sido inútil", ha advertido el músico, que ha recordado que antes de esa rehabilitación de la torre el uso de las campanas era únicamente litúrgico, para llamar a misa y tocar a muerto, y ocasionalmente para advertir a la población de la existencia de un fuego.

"Ahora el ruido de las campanas se ha convertido en algo insoportable que me ha afectado psicológicamente, puesto que estoy en tratamiento por ansiedad, y que me obliga muchas veces a suspender las grabaciones, sobre todo los fines de semana, que es cuando se produce el volteo de campanas y más demandan mis servicios los músicos", ha lamentado el afectado, quien por ello reclama al Ayuntamiento de Urueña un total de 12.000 euros de indemnización por los daños y perjuicios causados.

Y es que, como así ha advertido, el conflicto ha terminado finalmente en vía judicial después de que sus primeras quejas no fueran atendidas ni por el alcalde, Manuel Pérez-Minayo, ni por el párroco, César Pastrana Zapico, de quien aseguró que en su día le dijo: "¡sin una orden judicial, no muevo un dedo!"

Respaldo de Joaquín Díaz

El apoyo de su demanda, el afectado presentó el informe pericial elaborado por un técnico superior en salud ambiental y el testimonio de dos vecinos de la villa, particularmente el del etnógrafo Joaquín Díaz González, director a su vez de la fundación que lleva su nombre y que, paradójicamente, cuenta en sus instalaciones con un museo de campanas.

Este último, que reside en Urueña desde hace 21 años, ha reconocido que el sonido de las campanas "molesta" e incide también en su trabajo, máxime cuando su despacho está próximo al campanario, y ha verificado que en determinadas ocasiones que ha utilizado el estudio de grabación del demandante ha podido comprobar que la insonorización de éste no logra mitigar totalmente el ruido.

Pese a confesar que su interés es que "las campanas de Urueña suenen menos", el folclorista se ha declarado un ferviente defensor de todo lo que éstas representan. "Llevo cuarenta años trabajando en la cultura tradicional, he promocionado conciertos de campanas, he ayudado a crear una escuela de campaneros jóvenes y he estado a punto de matarme por fotografiar una de ellas, con lo que nadie podrá decir que estoy en contra de que toquen las campanas, salvo que se me malinterprete o se haga un uso indebido de mis palabras".

Incluso ha recordado que en su momento, al ser requerida su ayuda para el arreglo del campanario, puso al párroco en contacto con la empresa Campanas Quintana S.A, sabedor de que "son los mejores constructores de España".

Recuperar la tradición

En el lado opuesto, en favor de los intereses del Ayuntamiento de Urueña, compareció un responsable de la referida empresa, quien ha rechazado que las campanas de Santa María del Azoague toquen en exceso o que su sonido sea excesivamente elevado, ha asegurado que "Urueña no es el pueblo donde más tocan" y ha calificado de "imposible" limitar la intensidad del volumen cuando los domingos se voltean las campanas para anunciar la misa.

En esta misma línea, el párroco de la villa, César Pastrana Zapico, ha defendido el uso de las campanas y ha advertido de que tras las primeras quejas se tomaron medidas para aminorar el ruido, entre ellas sustituir la campana grande por la pequeña cuando la torre funciona como reloj y reducir de dos minutos y medio a un minuto y medio el volteo los domingos.

El religioso, al igual que el alcalde, Manuel Pérez-Minayo, ha justificado la 'revitalización' del campanario en el objetivo de "recuperar las tradiciones de los pueblos", sobre todo teniendo en cuenta que la localidad cuenta con una museo de campanas, y ha indicado que con la instalación del reloj en el campanario se ofrece "un servicio más" a los lugareños, 350 de los cuales, más otros 700 de localidades próximas, han presentado firmas de apoyo al uso actual de los polémicos instrumentos de percusión de Urueña.

Incluso uno de los testigos, Sinforiano R.G, natural y vecino de Urueña, ha asegurado que las campanas del municipio, que él mismo tocaba cuando en 1950 era monaguillo, eran antes mucho más activas y ruidosas y ha apuntado que para nada le molestan, ni siquiera cuando tocan las horas y las medidas, y eso pese a vivir muy cerca de la iglesia. "Me parece muy bien su uso como reloj porque así sabemos qué hora es", ha sentenciado.

EUROPA PRESS

Europa Press (10-11-2010)

  • URUEÑA: Campanas, campaneros y toques
  • QUINTANA, CAMPANAS (SALDAÑA): Inventario de campanas
  • QUINTANA, CAMPANAS (SALDAÑA): Intervenciones
  • Ruido y denuncias: Bibliografía

     

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