GARCÍA, J. M. - Ángel Rufino de Haro, 'El Mariquelo' pide que su ascensión sea de interés turístico regional

Ángel Rufino de Haro, 'El Mariquelo' pide que su ascensión sea de interés turístico regional

A pesar del frío y el fuerte viento no faltó a su cita con la tradición y alcanzó el capulín superior del campanario, recordando un año más la víspera de la fiesta de todos los Santos

Ángel Rufino de Haro, 'El Mariquelo', asoma por el reloj de Torre de Campanas - Autor: GARCÍA, J. M.
Ángel Rufino de Haro, 'El Mariquelo', asoma por el reloj de Torre de Campanas - Autor: GARCÍA, J. M.

Las palomas y estorninos que pueblan los más elevados pináculos de la Torre de Campanas de la Catedral de Salamanca volvieron a recibir un año más la visita de un peculiar personaje, el folclorista Ángel Rufino de Haro, 'El Mariquelo', que a pesar del frío y el fuerte viento no faltó a su cita con la tradición y alcanzó el capulín superior del campanario, recordando un año más la víspera de la fiesta de todos los Santos el terrible terremoto de Lisboa del año 1755.

Aunque de nuevo el Cabildo de la Catedral impidió a 'El Mariquelo' ascender hasta el punto más alto de la torre, hasta la misma veleta, como venía siendo habitual, Ángel Rufino no restó emoción a su ascenso, que el próximo año cumplirá su primer cuarto de siglo.

«Estoy muy orgulloso de ser depositario de esta tradición y creo que sería muy bonito que el año que viene, que se cumple el 25 aniversario esta ascensión, pudiera ser declarada fiesta de interés turístico regional», aseguró momentos después de completar el descenso.

Una petición respaldada por el interés que despierta entre los salmantinos desde hace años esta particular ascensión. Un interés que ayer se desbordó por completo en una ciudad repleta de turistas.

Alrededor de las doce del mediodía, momento en el que El Mariquelo saludaba con su sombrero charro en mano desde el cupulín, se congregaban en el entorno de la Catedral cientos de personas.

Como es habitual, Ángel Rufino salpicó su ascensión de numerosas alusiones religiosas. Además, en esta ocasión portaba un lazo rosa en apoyo a la lucha contra el cáncer de mama, así como las habituales palomas que soltó como «un símbolo universal de paz, necesario en estos tiempos de guerras».

También se acordó desde lo alto de la torre de las personas «que lo están pasando muy mal en tiempos de crisis y de quienes no se olvidan nunca de ellos y llevan a cabo una gran labor, como Cáritas, Manos Unidas o Cruz Roja». La subida de El Mariquelo tiene su origen en el terremoto que destruyó buena parte de Lisboa el 1 de noviembre de 1755. El seísmo tuvo una importante repercusión en muchos puntos de la Península Ibérica y en Salamanca provocó numerosos daños materiales, aunque no se registró ninguna víctima mortal.

Según recogieron las crónicas, las campanas de la ciudad sonaron «sin que mano humana las tañese», reflejando un temblor que causó un gran daño a la torre de la Catedral, cuyo deterioro hizo incluso a algunos expertos considerar como necesario su derribo.

No obstante, se encargó a la familia de campaneros de la Catedral, 'los mariquelos', que vivían en el interior de la propia torre, que cada víspera del 1 de noviembre subieran hasta el cupulín para comprobar su estado y realizar una acción de gracias por que se hubiera salvado el templo y por la ausencia de víctimas mortales. Los campaneros cumplieron la tradición hasta 1976, último año en el que el último mariquelo, Fabián Mesonero, subió a la torre. En 1986, Ángel Rufino recuperó la ascensión.

GARCÍA, J. M.

El Norte de Castilla (01-11-2010)

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