GÓMEZ, Mar - Un repicar que no cesa

Un repicar que no cesa

Vecinos de San Antón reclaman al párroco que las campanas de la Iglesia vuelvan a sonar como siempre y que no reduzca las veces que se tocan por la intromisión de un extranjero en una misa

El párroco de San Antón, Francisco Mateos, y el sacristán, Francisco Díaz, ayer ante el campanario de la Iglesia. - Autor: CONESA, Javier
El párroco de San Antón, Francisco Mateos, y el sacristán, Francisco Díaz, ayer ante el campanario de la Iglesia. - Autor: CONESA, Javier

Son las once en punto de la mañana y en la plaza de la iglesia de San Antón se escucha el repicar de las campanas: ding, dong. Pero sólo suenan una vez, como con temor. Ya no repican como hacían hasta la semana pasada, cuando se lucían durante algunos minutos, y muchos vecinos lo echan de menos. El cambio se debe a que una persona interrumpió en plena misa para quejarse del sonido y el párroco decidió atender sus peticiones, tal y como adelantó ayer LA OPINIÓN.

«Antes daba mucha alegría escucharlas, pero ya no. Es increíble que tenga que venir alguien de fuera para imponernos sus costumbres. Aquí han tocado las campanas toda la vida y así deberían seguir», explica María Rorte, una vecina de la zona.

El párroco del templo, Francisco Mateos, se muestra algo más permisivo. «Hemos quitado algunos toques porque había gente a la que le molestaba. Ya no hay problemas y así debe de ser», explicaba ayer.

Francisco Mateos no se encontraba en el templo cuando un vencio irrumpió la misa para exigir el cambio del sonido a otro sacerdote que estaba oficiando la misa, aunque Francisco Díaz, un vecino que hace las labores de sacristán sí presenció el enfrentamiento.

«Siempre hay gente que no está contenta. De hecho, esta no es la primera queja que recibimos. Hace unos años ya tuvimos que eliminar el toque de las ocho de la mañana por lo mismo», asegura Francisco Díaz.

De hecho, este voluntario que colabora con la iglesia explica que el toque de campanas se modificó hace unos meses cuando se colocaron de nuevo tras varios meses de restauración.

«Instauraron un sistema automático y llamamos al párroco del Barrio Peral para que viniera a programarlas y lo hizo como él las tiene. Por eso tocaban más de lo que hasta entonces era habitual. Cuando este señor entró y le montó el carambito al padre Ángel Aroiz, este llamó a su compañero para que volviera y programara de nuevo el sistema. Sólo se han graduado ciertas cosas para que las campanas molesten menos», señala.

Sin embargo, algunos vecinos no son de la misma opinión ya que reclaman que se restaure el sonido de las campanas como antes. «Es que no molestaban nada. No tocaban de noche y durante el día era un sonido agradable. No entiendo como la gente puede ser así», explica una vecina.

GÓMEZ, Mar

La Opinión de Murcia (28-10-2010)

  • CARTAGENA: Campanas, campaneros y toques
  • Ruido y denuncias: Bibliografía

     

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