PEÑALVER, Ángeles - Las campanas volaron por fin sobre Granada

Las campanas volaron por fin sobre Granada

Los 16 bronces centenarios de la torre convocaron a cientos de espectadores en las calles del centro. El museo José Guerrero quiso celebrar así su décimo cumpleaños

Tras días de ensayos que han aturdido a los vecinos, Llorenç Barber ofreció un asombroso concierto en la Catedral


Uno de los 30 voluntarios de los conservatorios de la ciudad que ayudó a hacer sonar las campanas catedralicias. :: FOTO: RAMÓN L. PÉREZ

'Nuestra amistad fue el arte'. Esas palabras las pronunció el pintor José Guerrero (Granada, 1914-Barcelona, 1991), cuya obra se reparte por museos de pintura contemporánea de todo el mundo, aunque tiene como sede central el vanguardista centro José Guerrero, situado a pocos metros de la Catedral, en pleno casco histórico de la ciudad que vio nacer al artista.

En 1971 se unieron las mentes y se cruzaron los caminos del musicólogo Llorenç Barber y del desaparecido creador plástico. El primero le rindió ayer un sentido homenaje al segundo haciendo sonar manualmente las 16 campanas de la torre catedralicia con la ayuda de unos 30 estudiantes de los conservatorios granadinos. Y no se conformó el compositor valenciano con hacer tronar los bronces centenarios de ese lugar donde tuvo su estudio Alonso Cano y el propio José Guerrero, sino que se trajo hasta Andalucía su campanero portátil para salpimentar la hazaña.

A las nueve de la tarde, comenzaron a sonar con fuerza los metales ante los oídos atentos de varios cientos de ciudadanos que se arremolinaron alrededor del lugar. Los sonidos procedían de muchos metros de altura. Nadie vio a los artistas, pero los asistentes, entre complacidos y sorprendidos, disfrutaron y se dejaron acompañar por los ecos que salieron de la atalaya.

Todo quedó armónico, incluso la presencia de muchos transeúntes 'despistados', pillados, en el crepúsculo, por un concierto de sutilezas, de ecos, de melancolías y memorias que salían de las campanas de la bóveda de una grandiosa sala: la torre inacabada de la Catedral.

Incompleta era también la obra que propuso Llorenç Barber, ayudado por jóvenes en la manufactura de esta «danger music (música peligrosa)». Todos hicieron posible que se celebrase así el décimo aniversario de la apertura al público del centro José Guerrero; con un concierto único, dedicado especialmente a Lisa Guerrero, fallecida el año pasado y principal responsable de que la obra de su padre se exhiba en Granada.

El hermano, el marido de la homenajeada y sus dos hijos atendieron como invitados de excepción al repertorio, que les hizo emocionarse por momentos, entre el gentío, al recordar que ella, desaparecida en 2009, asociaba esta tierra con el sonido del agua y de las campanas.

Retumbos y repiques

Comenzó incompleta la obra y la propuesta de Llorenç Barber, porque él mismo había dicho que cada oyente, cada ciudadano, debía construir su itinerario sonoro en busca de ecos, retumbos y repiques surgidos del combate entre la partitura y la orografía compleja de la urbe. Así, cada cual buscó su propia escucha atendiendo a la brisa, al cielo grisáceo, a las alturas, los paredones y sus rebotes. «Es un sonido precioso, da gusto pasear por el centro así, me estremece», comentaba en las puertas de la Catedral Ramiro Cobos, que pasaba por casualidad por la plaza de las Pasiegas de camino a su casa. «Llevo dos días esperando esto, es una iniciativa preciosa, que anima el centro histórico y ayuda a revalorizar el concepto de un instrumento religioso como es un campanario», apostilló a su lado Ana Gualda.

Quejas vecinales

Pero el arte también desune. Y muchos vecinos de la zona llevaban ya varios días enfadados porque la armonía había brillado por su ausencia en los infinitos ensayos que Barber había organizado desde que llegó el jueves a Granada. «Me iba a dar un ataque. Vaya dolor de cabeza por la falta de coherencia del sonido y el machaque de las campanas durante varios días. No sabíamos que eran los ensayos de esto, que ahora sí suena bien», comentaba María José Gómez en mitad del concierto, que duró 45 minutos. Ella y el resto de 'espectadores', cómo no, miraban al cielo.

PEÑALVER, Ángeles

Ideal (14-06-2010)

  • GRANADA: Campanas, campaneros y toques
  • BARBER, LLORENÇ: Toques y otras actividades
  • Conciertos de campanas: Bibliografía

     

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