N. M. - El repique vuelve a oírse en Alsasua hasta septiembre

El repique vuelve a oírse en Alsasua hasta septiembre

Ayer, día de la Cruz de mayo, las campanas acompañaron el mediodía de la villa. Lo harán hasta la Cruz de septiembre, en plenas fiestas.

"El problema de las palomas se solucionaba colocando una malla en la bóveda"

Jesús Bengoetxea, Asier Beramendi e Iñaki Bengoetxea, ayer en el campanario poco antes del repique. - AUTOR: N. M.
Jesús Bengoetxea, Asier Beramendi e Iñaki Bengoetxea, ayer en el campanario poco antes del repique. - AUTOR: N. M.

Ayer a mediodía los solemnes sonidos de las campanas se volvieron a adueñar de los rincones de la villa, recordando que era la Cruz de mayo. El repique acompañará a los alsasuarras hasta la otra Cruz, la del 14 de septiembre, el día grande de las fiestas, cuando reciba a la corporación procedente de la ermita del Santo Cristo de Otadia. Fieles a esta cita, minutos antes de las doce se reunieron a los pies del campanario los hermanos Iñaki y Jesús Bengoetxea así cómo Asier Beramendi, tres incondicionales que dejaron por un momento sus tareas para reeditar esta tradición.

Subir los 78 peldaños de la empinada escalera que sube al campanario fue toda una aventura con tintes de película de miedo. Al crujido de la madera de los escalones se unían los sonidos de las palomas, algunas de las cuales salieron despavoridas al ver invadido su territorio. Un fuerte olor anunciaba que habían campado a sus anchas. Ya arriba se confirmaban las sospechas. Los excrementos de paloma aparecían por todos los lados: suelo, campanas, vigas… siendo imposible encontrar un rincón limpio.

"Las campanas no suenan bien por la mierda", observó Enrike Zelaia, quien apareció a los pocos minutos. El akordeoilari apuntaba soluciones. "Con lo fácil y barato que era colocar una malla en la bóveda para que no entren las palomas", observó.

Pero las ganas por mantener viva una tradición con gran sentir alsasuarra pudieron ayer. Primero eran tañidos ligeros, con las campanas pequeñas, para continuar con la campana mayor, que aportó solemnidad. Tres toques separados para después unirse la otra campana grande, turnándose ambas campanas. Fueron 25 minutos de repique, cuatro miniconciertos por cada campanero sobre una partitura que recogió Enrike Zelaia a la que cada uno añade su impronta. Para su composición, el akordeoilari recopiló el repique de tres campaneros alsasuarras: los hermanos Mariano y Daniel Martierena y Anacleto Zelaia, que recogió en una partitura que donó al Ayuntamiento de Alsasua para que esta costumbre unida al pasado rural de la villa no se pierda.

Precisamente, Zelaia fue quien recuperó el repique en 1960. Su origen e historia los resume en cinco fases: "Comienza a realizarse con cencerros como conjuro para proteger la economía doméstica en época pagana, el cristianismo la adapta y es una llamada a la oración. Después es una referencia horaria, sentido que pierde al pasar a una sociedad industrial y desaparece en los años sesenta. La cuarta fase es cuando recupero esta tradición y finaliza al pasar el relevo a las generaciones futuras", explica Zelaia.

N. M.

Noticias de Navarra (04-05-2010)

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