LEODEGUNDIA - Campanas

Campanas


Hubo un tiempo en el que las campanas eran como la radio de los pueblos, por medio de ellas se daban a conocer a los habitantes de la zona los sucesos más importantes como la muerte de algún vecino, con diferentes toques dependiendo de si el muerto era una persona mayor o un niño; se avisaba de los incendios, inundaciones o tormentas; se llamaba para que acudieran a misa o para avisarles de algunos rezos que había que realizar a lo largo del día; tocaban a repique cuando salía una procesión, de ahí ese dicho de “no se pueden repicar las campanas e ir en la procesión”. La persona encargada de comunicar todas estas noticias era el campanero y los vecinos entendían el leguaje lo mismo que el hablado. Hoy en día seguro que la mayoría de la gente oiríamos las campanas pero nos quedaríamos sin enterarnos de que iba la cosa.

Todas las iglesias y las ermitas tenía sus campanas con un tamaño adecuado para las mismas, luego, las iglesias se fueron haciendo cada vez mayores hasta convertirse en grandes catedrales y las campanas fueron creciendo también y no sólo en tamaño, si no en importancia.

Llegaron a ser tan importantes y representativas de algunos lugares que en tiempos de guerra los vencedores se las llevaban como trofeo como hizo Almanzor cuando atacó Santiago de Compostela y a hombros de los prisioneros cristianos las trasladó a Córdoba siendo rescatadas, según cuentan, por Fernando III dos siglos mas tarde haciendo que fueran trasladadas de nuevo a Santiago a hombros de los prisioneros musulmanes.


En Oviedo tenemos la que quizás sea una de las campanas más antiguas, es del siglo XIII se llama “Wamba” y la inscripción que figura en ella, es de 1219. Está en la catedral y no sólo es importante por su antigüedad, si no que la instalación que la hace funcionar data del siglo XIV.

Pero hay otras campanas que sin estar hechas con ningún metal, ni estar en ninguna iglesia o catedral, también emiten un lenguaje entendible y el ejemplo más claro es la conocida como “Campana de Huesca”.


Cuentan que el rey de Aragón, Ramiro I el Monje tenía problemas con algunos de sus súbditos. Como no acababa de encontrar la manera de poner orden, envió un emisario para solicitar consejo del abad del monasterio de Saint Pons de Thomieres. Este pidió al emisario que lo acompañara al huerto del convento y en su presencia abatió las más altas coles, indicándole luego que refiriera al monarca lo que había visto. Enterado el monarca y sin dudas de que había entendido el mensaje, citó en Huesca a los magnates de todo Aragón con la excusa de celebrar Cortes y cuando todos estaban reunidos les hizo saber su intención de fundir una campana tal, que al tañerla llegara su voz a todos los lugares aragoneses.

Los presentes lo tomaron un poco a pitorreo, pero uno de los días de reunión, según iban acudiendo al palacio, el personal de confianza del monarca degolló hasta quince de los más importantes. No hay duda de que este mensaje llegó alto y claro a los demás que escucharon la campana con todo respeto y por lo que se ve dejaron de alborotar el reino.

Moraleja:
Si a la campana escuchas con agudeza,
no te quedarás sin cabeza.

LEODEGUNDIA

El rincón de Leodegundia (18-04-2010)

  • CÓRDOBA: Campanas, campaneros y toques
  • HUESCA: Campanas, campaneros y toques
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  • Campanas (historia general y tópicos): Bibliografía

     

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