GARCÍA PÉREZ, Carolina - Historia de Riomanzanas

Historia de Riomanzanas

Contar algo sobre la historia del un pueblo tan pequeño como Riomanzanas es una labor harto complicada por la dificultad que entraña encontrar noticias en los diferentes archivos.

No obstante, intentaremos hacer un compendio de lo que hasta la fecha conocemos.

Siguiendo un orden cronológico, tenemos que hacer referencia al castro que, según los expertos, tiene una antigüedad aproximada de 2.500 años. Los castros eran unos recintos amurallados cuya finalidad era proteger a las personas con sus pertenencias.

El castro de Riomanzanas tiene un perímetro de 335 m, y algo más de 0.5 Ha. de superficie. La muralla, solamente visible en algunos tramos, tiene un grosor de 2.5 m. En la parte norte es donde mejor conservada se halla. Aquí, para asaltar el recinto, habría que salvar los siguientes obstáculos: un foso de 7 m de ancho, un terraplén, un campo de piedras hincadas, un segundo foso y, finalmente, una muralla de 3.5 m de altura. Actualmente se halla poblado de jaras y urces, pero en aquella época estaría habitado por cerca de 100 personas, según Ángel Esparza, estudioso de los castros zamoranos.

De la época romana, el único vestigio que nos queda es la parte superior de una lápida, que actualmente se encuentra formando parte de la fachada de una casa del difunto Juan Crespo, en la calle de Arriba.

La primera noticia escrita que tenemos es del año 1186 y trata de la donación que Pedro Rodríguez de Sanabria y su hijo hacen al Abad de S.Martín de Castañeda de todo cuanto disponen en Riomanzanas. Pedro Rodríguez de Sanabria fue un caballero del Conde Ponce de Cabrera, mayordomo del emperador Alfonso VII.

En 1190, Alfonso IX entrega a Menendo Rodríguez cuanto posee en Santa María de Río de Manzanas ( este nombre aparecerá en otros documentos ) por los servicios prestados al Rey.

En este mismo año también tenemos noticias de que la Orden Militar de Santiago compra una propiedad en Riomanzanas a Bofino y su mujer Dª Franquina, por la que pagan con un caballo valorado en 30 morabetinos.

En esta época, Aliste era una zona en continua disputa entre los reinos de León y Portugal, motivada por la indefinición de las fronteras, lo que se ponía de manifiesto en el hecho de que ambos monarcas disponían de bienes a ambos lados de la frontera. Así mismo, durante todo el siglo XII Aliste pertenece en lo eclesiástico al arzobispado de Braga, hasta que a principios del XIII pasa a la jurisdicción de Astorga, de acuerdo con la Bula de Inocencio III.

En estas circunstancias, Alfonso IX de León concede a los Templarios la tierra de Alcañices, privilegio que en 1255 Alfonso X el Sabio confirma, concediéndoles el impuesto de `la martiniega´ de las comarcas de Aliste y Alcañices. Dicho impuesto consistía en un tributo anual que se pagaba el día de S. Martín al Señor de la tierra, en concepto de residencia por la posesión del suelo o de la casa y como reconocimiento del señorío.

Con el Tratado de Alcañices en 1297 se fijan las fronteras definitivas en esta zona, cediendo D. Dinís, rey de Portugal, algunos lugares sobre los que decía tener derechos.

En 1312 el Papa Clemente V aprobó la supresión de la Orden del Temple con lo que esta tierra de nuevo pertenece a la Corona. Sin embargo, poco tiempo permanecerá en poder de la misma, porque en 1371, el Rey Enrique II concede a Gómez Pérez de Valderrébano el señorío de las tierras de Alcañices.

A partir de este momento los habitantes de estos lugares se convierten en vasallos del Señor de Alcañices. Este hecho se puede constatar en la escritura de concordia y foro firmada en 1560 entre Doña Juana de Aragón y Borja, viuda del Marqués de Alcañices y los concejos de los lugares que componían la Tierra Vieja de Alcañices. Entre ellos figuraba Riomanzanas. Desde este momento se comprometen a pagar anualmente una renta fija como consecuencia del uso de las tierras de labranza `cedidas por el marqués´, del aprovechamiento de los pastos y de la era.

En 1591 Felipe II implanta un impuesto extraordinario, denominado `de los millones´, que se debía de aplicar por igual a pecheros, hidalgos o eclesiásticos. Por este hecho, sabemos que `Río Maçanas´ tenía 15 vecinos repartidos de la manera siguiente: 1 clérigo, 2 hidalgos y 12 percheros.

En 1607, de acuerdo con las memorias del Arzobispado de Santiago, `la iglesia de Santa María de Río de Mançanas tiene 30 feligreses y existen dos ermitas (1): una de la Cruz y otra de S. Bartolomé´.

En 1641, según el historiador Cesáreo Fernández Duro se produce la independencia de portugal, lo que origina irrupciones en la frontera; robos de bienes y ganados y la captura de más de doscientos prisioneros. El pueblo de Riomanzanas resulta quemado.

En 1752 y como consecuencia del Catastro que manda elaborar el Marqués de la Ensenada -Ministro del Rey Fernando VI- los alcaldes y el párroco del lugar contestan a un cuestionario de cuarenta preguntas, a través del cual conocemos que Riomanzanas tenía 25 vecinos, de entre los cuales había un herrero, un barbero, un administrador de fincas y un tejedor de lienzos.

Existían 30 casas habitadas y seis molinos harineros. En cuanto a la ganadería, había 19 pares de labranza, compuestos por 32 bueyes y 6 vacas, 7 pollinos, 53 cerdos camperos, 291 ovejas, 145 corderos, 105 carneros, 138 cabras, 69 cabritos, 52 castrones y 206 colmenas. Así mismo, se especifica que `el lugar de Riomanzanas está obligado a pagar un fuero perpetuo al Marqués de Alcañices de diez fanegas, dos celemines y cuartillo y medio de trigo y quince reales y seis maravedíes de vellón en dinero de cada año´.

En 1786, según el Censo de Floridablanca, nuestro pueblo tenía 77 habitantes, repartidos entre 29 solteros, 46 casados y 2 viudos. Por oficios, se dividían en 1 cura, 1 teniente de cura, 2 estudiantes, 6 labradores, 14 jornaleros y un empleado del Rey. Este último debía ser el Administrador de la Aduana, de cuya existencia, aparte de la inscripción que aparece en una casa de la calle de Fontano, tenemos constancia en la obra `Aduanas terrestres y marítimas de España a finales del siglo XVIII´.

Entre finales de XVIII y principios del XIX se efectuaron una serie de obras en la Iglesia:

- En 1790 se construyó la sacristía, el pórtico y el púlpito. También se dejó colocado el retablo. En 1795 se construye, a continuación del pórtico, una nueva capilla en la parte de la Epístola.

- En 1800 se ajusta, con el maestro dorador Miguel Gallego, el dorado del retablo, por lo que cobró 2.000 reales.

- En 1801, Pedro de la Riba, maestro campanero, cobró 1840 reales por la fundición de la campana menor.

- En 1806 se abrió la ventana de la capilla mayor, obra que costó 600 reales.

- En 1829 se cerró el pórtico con verja y puertas de madera. Así mismo se colocó la barandilla del campanario, pintándola como la del coro. El maestro cantero Ángel Iglesia y el pórtico. Igualmente construyó el caracol, labró la concha de la pila bautismal y la del agua bendita. Por todo ello cobró 4.500 reales.

- En 1833 se construye el cementerio. Anteriormente, los enterramientos, se realizaban en el interior o exterior de la propia iglesia, dependiendo de la capacidad económica de la familia del difunto.

En esta época, Sebastián Miñano, en su Diccionario Geográfico- Estadística de España y Portugal nos informa que `Riomanzanas tiene 39 vecinos, 176 habitantes, 1 parroquia, 1 pósito (2) y aduana.

Produce trigo seruendo, exquisito lino, algún vino, miel, y mucha castaña, nueces y legumbres. Las calles del pueblo están cubiertas de emparrados´.

Pascual Madoz, en 1849, en su Dicccionario Geográfico- Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, especifica que `Riomanzanas tiene 34 casas, 29 vecinos, 115 almas. Las enfermedades más comunes son las tercianas (3). Produce lino, granos, alguna fruta y pastos; cría ganado y pesca barbos. Hay alguna colmena´.

Llegados a este punto tenemos que retroceder a 1811. En este año se aprueba el R.D. de las Cortes Generales del 6 de agosto, en el que se suprimen los señoríos jurisdiccionales y, en cuanto a los señoríos territoriales, – caso del Marqués de Alcañices- tendrán la obligación de presentar los títulos que los acreditasen. Este Decreto dio pie a entablar una serie de pleitos entre los pueblos y el Marqués quien, como era fácil de imaginar, ganaría a estos pueblos agravindoles además con las costas correspondientes.

Ante esta panorámica, ambas partes ( pueblos y marqués) alcanzan un acuerdo, plasmado en una escritura de concordia que se firma en 1845, mediante la cual, en el mes de septiembre de cada año, `el concejo y el pueblo de Riomanzanas ha de pagar por renta de foros 7 fanegas, 8 celemines, 2 cuartillas de centeno; por la de bodos o terreno de eras 14 fanegas, 3 celemines de la misma especie y por las demás rentas, 146 reales y 6 maravedíes´.

Esta situación perduró hasta 1932, fecha en la que se aprueba la Ley de Reforma Agraria de la Segunda República en la que `quedaban abolidas, sin derecho a indemnización, todas las prestaciones en metálico o en especies provenientes de derechos señoriales, aunque estén ratificadas por concordia, laudo o sentencia´.

Felipe Olmedo, en 1905, en su Guía Geográfica, Histórica y Estadística de la provincia de Zamora, nos refiere que `Riomanzanas es un lugar compuesto por 105 edificios y 224 habitantes. Grandes emparrados llenan el pueblo, que con los negrillos y castaños, además de las encinas, urces y jaras adornan de tal modo este pintoresco pueblo, que con razón se le ha llamado el jardín de Aliste.

Su terreno perfectamente fertilizado da el más rico lino de España, y el trigo tremesino apreciado hasta en Portugal.

Los naturales venden sus productos en la Puebla, Villadeciervos, Mombuey, Alcañices y Bragança. El constante trato con los pueblanos y portugueses hacen de ellos un tipo distinto a los demás del país de Aliste.

Es punto habilitado para exportar frutos y efectos del país, libres de derechos, con documentación de la Aduana de Alcañices. Tiene puesto de carabineros´.

A partir de esta fecha los mejores documentos con los que todavía contamos son las personas octogenarias que quedan entre nosotros a quien os animo a consultar a todos los que tengáis interés por el pasado inmediato de nuestro pueblo.

Notas

(1) Una de ellas estaria cerca de la casa de Plácido, ya que a esta zona se la denomina `la Ermita´.

(2) Especie de granero municipal cuya finalidad era prestarlo en condiciones módicas a los labradores en época de escasez.

(3) Fiebres palúdicas.

GARCÍA PÉREZ, Carolina

riomanzanas.com (07-04-2010)

  • FIGUERUELA DE ARRIBA: Campanas, campaneros y toques
  • RIBA, PEDRO DE LA: Inventario de campanas
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía

     

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