DE LARRIVA , Ana - 132 uvas subido a un reloj

132 uvas subido a un reloj

Gerardo Alonso programa las campanadas de Praza América desde hace 11 años

El relojero Gerardo Alonso, con el medidor de tiempo más antiguo de Vigo, que él programa
El relojero Gerardo Alonso, con el medidor de tiempo más antiguo de Vigo, que él programa

Varios miles de personas vibran en Praza de América cada año para beneficiarse de su buen hacer profesional. No es un artista musical. Llega Nochevieja y, como desde hace más de una década, el relojero Gerardo Alonso consigue dar la campanada. No una, sino 12. Las que celebran la llegada del nuevo año. Gracias al carillón que incorpora al mecanismo, la potencia que alcanza el sonido equivale a 15.000 vatios. Una vez al año, el ruido no hace daño y para Gerardo, los cinco minutos que preceden a los cuartos, "de silencio sepulcral", suponen un buen ejercicio de meditación.

Toda ciudad tiene un lugar emblemático para recibir el nuevo año con ambiente festivo. Praza de América es en Vigo el enclave perfecto para tomar las uvas gracias al sonido en directo de las campanadas del reloj del instituto Santa Irene. Todo se debe al buen hacer de quien lo programa, Gerardo Alonso.

El artesano vigués puso por primera vez sus manos en la maquinaria hace 14 años, después de ganar el concurso municipal que buscaba quien se encargase de su reparación. La puso a punto, con trabajo constante y dedicado durante más de un mes. Desde hace más de una década se preocupa también de que el sonido de las campanadas acompañe en la recepción del nuevo año a miles de vigueses.
El carillón que incorpora al mecanismo consigue que la potencia equivalga a 15.000 vatios. El resto del año, los dos pequeños badajos propios del reloj de cuatro esferas casi no se propagan. "Hace sesenta años, cuando se fabricó, no había tanto tráfico", reflexiona Alonso.
Aunque el reloj tiene un encargado que le da cuerda cada cuatro días, ya es hora de volver a hacerle un chequeo. "Es el reloj mecánico más antiguo de Vigo, un tesoro.

Necesita volver a pasar por un repaso general para limpiarlo y ajustarlo", aconseja Alonso al Concello.
Cuando llega el 31 de diciembre, él sube a las 23.15 horas a lo alto del campanario. Le acompañan un plato con 12 uvas y una tensión positiva. Como un baile de mariposas en el estómago, el de los enamorados. El lo está de los relojes y sus reparaciones desde hace 44 años, por eso para él su oficio es más un pasatiempo que un trabajo. Su abuelo fundó la Relojería Gerardo en 1920, en Praza da Princesa. Él tomó el relevo de su padre y, hace ocho años, la trasladó a la calle Álvaro Cunqueiro.

Es en el campanario del Santa Irene donde espera que llegue la hora. Cuando faltan cinco minutos para que empiecen los cuartos, las mariposas apuran el vuelo. Se hace el silencio en la plaza, "sepulcral", y es para él un tiempo bárbaro "de meditación". Siempre sale todo bien. Se suman ya once años de nocheviejas de lluvia, de viento, de frío, de cielos despejados y risas reflejadas en las luces de fiesta. Y once años de campanadas perfectas. Mañana, gracias a Gerardo Alonso, Praza de América volverá a vibrar.


DE LARRIVA , Ana

Faro de Vigo (30-12-2009)
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