La Voz de Lanzarote - San Ginés da la campanada

San Ginés da la campanada

La Parroquia de San Ginés ha decidido reconstruir su reloj y restaurar las campanas para las fiestas
La torre-campanario de la iglesia de Arrecife recuperará sus campanas y el reloj, hasta ahora sin funcionar por su deterioro

Una de las campanas de bronce que permanecerá en San Ginés
Una de las campanas de bronce que permanecerá en San Ginés

No suenan las campanas en la Parroquia de San Ginés Obispo, una situación a la que ya se han acostumbrado los vecinos de Arrecife y que el nuevo párroco, Miguel Hernández, ha decidido solucionar de una vez por todas.

Puede considerarse uno de los símbolos distintivos de la ciudad y desde luego se alza como una de las joyas arquitectónicas de Arrecife que han logrado resistir al paso del tiempo, pero en la iglesia de San Ginés no suenan las campanas y ni siquiera funciona el reloj, ya que el óxido y la acumulación de la suciedad de las palomas que habitaban el campanario lo impedían. “Las nueve y media, esa era la hora que marcaba el reloj cuando llegué por primera vez hace dos años”, señala Miguel Hernández, párroco de San Ginés, que ha observado la misma hora durante prácticamente todo el año que lleva al frente de esta iglesia, las 9:30 horas. “No sólo era una cuestión de reparar las campanas y el reloj, sino que había que retirar las viejas campanas por seguridad, ya que corría el riesgo de que se cayeran debido al deterioro de las sujeciones”, comenta el párroco, que resaltó la “grave situación de abandono que vive la iglesia, siendo toda una referencia para la ciudad”, algo que debía restaurarse aunque fuera sólo por “higiene y sanidad”.

Vista del antiguo mecanismo del reloj de la iglesia
Vista del antiguo mecanismo del reloj de la iglesia

Y es que el campanario se había convertido en un auténtico vertedero para las aves, que dejaban sus excrementos y en ocasiones cadáveres amontonados sin que nadie se ocupase de su limpieza. Fue a partir de la llegada del nuevo párroco, el 11 de septiembre del pasado año, cuando finalmente se tomaron medidas para limpiar la torre de la iglesia. “Sacaron 83 sacos de basura, en su mayoría cadáveres de palomas y mucha suciedad. Hacía años que no se limpiaba el campanario y el olor llegaba a veces hasta el confesionario. La situación era insoportable y ahora por lo menos se ha cerrado con verjas para evitar que entren más aves”, comenta Miguel Hernández, a quien sorprendió el mal estado en el que se encontró el edificio. “Me dejó muy sorprendido cómo encontré el estado de la iglesia, especialmente el del campanario, donde apenas se podía acudir por el mal olor y la enorme cantidad de suciedad. Ahora por suerte lo han limpiado y sólo queda restaurar las campanas y el reloj”, añade.

Abandonada

La iglesia de San Ginés se encuentra en un estado de abandono impropio de una construcción que está catalogada como parte del Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias, un “privilegio” que no había sido suficiente para mantener limpia la torre en los últimos años.

El reloj es otra de las reparaciones pendientes, ya que el estado de la maquinaria, corroída por el óxido era ya inservible. Se prevé que se pueda tener cambiado todo el sistema para las próximas fiestas de San Ginés. De esta forma se cumpliría el deseo de la parroquia de que durante las fiestas pudieran sonar las campanas y funcionara el reloj, un hecho que, según lo planificado, tendrá lugar el sábado 23 de agosto. Desde ese día quedará inaugurado el nuevo reloj y el campanario restaurado, en un acto que tendrá lugar a las 13:00 horas.

La esfera del antiguo reloj descansa rota en la azotea del campanario
La esfera del antiguo reloj descansa rota en la azotea del campanario

De las seis campanas que colgaban de la torre de San Ginés únicamente permanecen dos. Las otras cuatro se han trasladado a Burgos, una de las pocas ciudades peninsulares donde existe una empresa dedicada a la reparación de campanas, “A. Cano Campanas”, especializada tradicionalmente en la automatización de campanarios y reparaciones. El coste de la reparación asciende a cerca de 18.000 euros, una cantidad que será subvencionada por los propios feligreses y por todo particular que aporte una donación. “Por el momento tenemos 1.366,50 euros recaudados, pero en el banco nos van a dejar pagarlo en largos plazos de tiempo”, señala el párroco, que se muestra esperanzado con lograr reunir la cantidad necesaria para las reparaciones, ya que no existen subvenciones que se ocupen de este menester. Además, los planes a largo plazo de la parroquia comprenderían también la ampliación de un carrillón, una obra que tendría un coste cercano a los 24.000 euros y que por ese motivo tampoco se plantea con fechas exactas.

“De momento queremos solucionar el estado del campanario y electrificar el sistema del reloj, que creemos que es lo que más urgencia tiene. Ahora mismo, con los medios que tenemos no podemos aspirar a mucho más”, comenta Miguel.

Nada más entrar en el campanario, cuya puerta se sitúa a la derecha de la entrada principal, se puede comprobar el mal estado de la torre, con unas escaleras de madera sujetadas a duras penas a la pared de piedra de la iglesia y restos todavía de periódicos antiguos, maquinaria del reloj y su esfera oxidada y en desuso, así como unas sujeciones de campanas en mal estado. Un lugar muy inaccesible y que necesita una urgente restauración, que a pesar de su mal estado deja entrever su belleza arquitectónica.

La cuestión que surge al ver el mal estado en el que se encuentra una construcción tan emblemática como ésta es el porqué de su descuido, ya que llevaba décadas en un estado lamentable.

Las campanas descansan en la azotea del campanario en estado avanzado de oxidación
Las campanas descansan en la azotea del campanario en estado avanzado de oxidación

Pero sin “pecar” de perfeccionismo, el campanario no es la única parte de la iglesia que necesita una reforma. El propio párroco reconoce que algunos de los techos de madera que hay en la sacristía han tenido que ser apuntalados en varias ocasiones para que no cedieran. Unas auténticas obras de arte de un valor incalculable que también necesitan los cuidados de la restauración histórica. “Hay muchos aspectos de la iglesia que necesitan ser restaurados, aunque también reconocemos que no se puede hacer todo a la vez. Creemos que el caso del campanario era un asunto más prioritario, con el tiempo ya se irán arreglando otras estancias, como los techos de la sacristía o la cripta, que también se encuentra en mal estado”, explica Miguel, que es consciente de las cuantiosas inversiones que requieren los arreglos. De momento, el poder oír las campanadas de San Ginés, considerado parte del patrimonio histórico canario es todo un lujo que se podrá disfrutar al mismo tiempo que comienzan las fiestas en honor al patrón. Sí, las campanadas han regresado a la ciudad, aunque se desconoce por qué hasta la fecha no se habían reparado o, al menos, haber limpiado el campanario de cadáveres de aves.

(...)

La Voz de Lanzarote (14-08-2008)
  • ARRECIFE (LANZAROTE): Campanas, campaneros y toques
  • CANO, ANTONIO (BURGOS) : Intervenciones
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía
  • Restauración de campanas: Bibliografía

     

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