GARCÍA, Elisa - Sometida a la tiranía del reloj

Sometida a la tiranía del reloj

Una vecina exige al alcalde que "baje el volumen" del campanario municipal, que casi dobla el límite permitido

Paola Sanz, con la medición acústica de la Policía ante el campanario TIPOS
Paola Sanz, con la medición acústica de la Policía ante el campanario TIPOS

Se ha molestado en contar los tañidos diarios: 424 sonoras campanadas a 82 decibelios las 24 horas, cada quince minutos y dos veces a en punto (sí, también de madrugada). No en vano, a pesar de usar tapones, las noches en vela dan mucho de sí. Paola Sanz, vecina de Almoradí, exige al Ayuntamiento que cumpla la ley sobre contaminación acústica.

Del lado del Ayuntamiento, el argumento de que el campanario es un elemento tradicional. De parte de los vecinos, su derecho a descansar y la Ley de Protección contra la Contaminación Acústica de la Generalitat. Una vecina de Almoradí, Paola Sanz, lleva un año exigiendo al Ayuntamiento que reduzca el nivel sonoro del campanario municipal que da las horas desde una de las torres de la Iglesia -adaptándolo así a los límites legales- o que, al menos, cese el molesto repique entre las 22 y las 8 horas.

En su desesperación, y asegurando que algunos vecinos se han mudado de la zona precisamente por el reloj, Paola Sanz se ha tomado la molestia de calcular las campanadas que le amargan los días y la despiertan por las noches. Basta imaginar 424 tañidos diarios muy por encima del límite sonoro que permite la ley, cada cuarto de hora y por duplicado a las horas en punto, también de madrugada. "Esto parece un campo de concentración", se lamenta, al tiempo que recuerda que no pretende que el campanario deje de dar la hora, sino simplemente que el Ayuntamiento "cumpla la ley, igual que los vecinos".

De hecho, el ruido puede generar problemas de salud más allá de los trastornos del sueño. También es causa de estrés, pérdida de atención, pérdida de oído, trastornos psicofísicos, afecciones cardiovasculares, retraso escolar, conductas agresivas, cambios conductuales... Y a partir de los 75 decibelios (dB) puede provocar sordera permanente.

Medición acústica

La medición acústica de la Unidad de Medio Ambiente de la Policía se realizó entre las doce de la noche y la una de la madrugada. El contundente resultado está en el Ayuntamiento desde noviembre: las campanadas se escuchan a 82 dB en la casa consistorial (justo frente a la Iglesia y a pocos metros de la vivienda de la afectada). La ley marca, los límites, sin embargo, en 55 dB por el día y 45 dB por la noche.

La primera queja de esta vecina, que lleva algo más de dos años viviendo en la céntrica calle Pablo Picasso, está registrada en el Ayuntamiento el 5 de junio de 2008 y no recibió contestación hasta el pasado 15 de mayo, cuando la Generalitat "metió prisa" a petición suya a la administración local. Antes de esto asegura que ha visitado en muchas ocasiones el Ayuntamiento esperando durante horas para ser atendida, siempre sin resultados.

Ahora el concejal Álvaro Ferri (Urbanismo y Obras) le ha comunicado que "se están adoptando una serie de medidas para dar solución al problema y cumplimiento a la ley". Sin más explicaciones, plazos, ni detalles que den pistas sobre cuándo podrán, ella y el resto de residentes, olvidar los tapones y recuperar "el lujo" de dormir de un tirón.


GARCÍA, Elisa

Diario Información (23-05-2009)
  • ALMORADÍ: Campanas, campaneros y toques
  • Ruido y denuncias: Bibliografía

     

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