FRANCO, Marta - La fuerte tormenta arruinó el concierto de campanas

La fuerte tormenta arruinó el concierto de campanas

Numerosos zaragozanos intentaron disfrutar, con poco éxito, del regalo de la SEEI.

Una invitación a moverse, a conocer los matices del sonido, a buscar cada uno su propia melodía y, sobre todo, a descubrir que la música es mucho más de lo que habitualmente se entiende como tal. Así presentaba hace una semana el compositor Llorenç Barber su concierto de campanas y tambores en el casco histórico. Lo que "disfrutaron" los zaragozanos en la noche de ayer fue algo muy diferente. La tormenta que comenzó con las primeras notas y terminó con los últimos redobles impidió que los asistentes se deleitaran como estaba previsto con lo que iba a ser una experiencia única. Aun así, no faltó público. Resguardados bajo techos y cornisas, numerosas personas intentaron hacer frente a los truenos y escuchar la sinfonía.

La expectación era grande. Muchos ciudadanos mostraron interés durante toda la semana por conocer los detalles de la ejecución de la obra Salduie, compuesta expresamente para la ocasión. No sorprende, ya que este no era un espectáculo al uso: 16 campanarios de las principales iglesias y edificios civiles del centro histórico de la ciudad iban a convertirse en el escenario de los inusuales instrumentos. Inusuales, al menos, con esta función y, en algunos casos, con cualquier otra, puesto que no todas las campanas pueden escucharse habitualmente.

No pudo ser. El estruendo de la lluvia y los truenos ahogaron el sonido. Los tambores que iban a recorrer las calles tuvieron que abandonar su paseo. Y, por si fuera poco, un rayo paralizó la actividad en La Seo diez minutos antes de que llegaran las diez de la noche.

Bajo los tejados, desilusión. "Es una pena, está aquí toda Zaragoza y no podemos oír nada", lamentaban Pilar Roy y Pilar de Plaza frente al ayuntamiento. "¿Y si salimos aunque nos mojemos un poco?", se escuchaba unos metros más adelante.

Esta propuesta, arriesgada en la primera mitad del concierto por la fuerza de la tormenta, convenció a un buen número de asistentes en la recta final del espectáculo. Animados por la progresiva calma de la lluvia o decididos a que los imprevistos meteorológicos no estropeasen la función completamente, más y más personas se acercaron al centro de la plaza del Pilar para escuchar el último repique. Finalmente, y tras las dudas iniciales, parte de los tambores sonaron en la calle en un acto final más bien improvisado. El concierto concluyó, abarrotado de público, prácticamente con las últimas gotas.

El resultado, después de todo, terminó siendo agridulce. "Es una pena que haya pasado esto después de tanto tiempo de ensayo", comentaba Paloma Clemente mientras recogía su tambor acompañada de la pequeña Leire Antolín. A su lado, Miriam Navarro alababa la asistencia. "Ves a toda esta gente, que ha venido aunque llovía, y te motiva mucho", aseguraba agradecida.

El concierto de campanas y tambores es un "regalo" de la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales (SEEI), a la ciudad. Así consta en el bando que el alcalde Juan Alberto Belloch difundió con motivo del acto, y no puede decirse que no fuera cierto. El presente acabo pasado por agua aunque, vista la afluencia, no cabe duda de que los zaragozanos lo valoraron igual.

FRANCO, Marta
El Periódico de Aragón (10-09-2008)
  • ZARAGOZA: Campanas, campaneros y toques
  • BARBER, LLORENÇ: Toques y otras actividades
  • Conciertos de campanas: Bibliografía

     

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