SANZ PLATERO, Daniel - El edificio histórico más antiguo de nuestra Villa: la Torre del Reloj

El edificio histórico más antiguo de nuestra Villa: la Torre del Reloj

En Memoria de Santillana y de los relojeros de la Torre del Reloj, que de una o de otra forma han contribuido en la vida comunitaria y cotidiana de nuestros antepasados.

Vista del interior de la torre, desde el lado este, en dirección al Castillo (Figura 1) (D.S.P.)
Vista del interior de la torre, desde el lado este, en dirección al Castillo (Figura 1) (D.S.P.)

Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 2) Vista de la parte superior de la Torre, desde el lado sur. Parte inferior realizada en mampostería sobre la superior en piedra de sillarejos. Esquina derecha rematada en ladrillo a causa de un rayo. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 2) Vista de la parte superior de la Torre, desde el lado sur. Parte inferior realizada en mampostería sobre la superior en piedra de sillarejos. Esquina derecha rematada en ladrillo a causa de un rayo - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 3) Vista de la Torre del Reloj, al lado se encontraba la antigua iglesia de San Esteban - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 4) Vista de la Torre del Reloj, al lado se encontraba la antigua iglesia de San Esteban - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 4) Vista de la esfera pequeña en la maquinaria del Reloj, sala del reloj - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 4) Vista de la esfera pequeña en la maquinaria del Reloj, sala del reloj - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 5) Puerta de entrada por la Calle del Hospital, junto con una lucera. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 5) Puerta de entrada por la Calle del Hospital, junto con una lucera. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 6) Arco Románico de Piedra, antiguo acceso a la iglesia de San Esteban desde el interior de la Torre. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 6) Arco Románico de Piedra, antiguo acceso a la iglesia de San Esteban desde el interior de la Torre. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 7) El interior de la torre y el pozo de las pesas del reloj. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 7) El interior de la torre y el pozo de las pesas del reloj. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 8) Vista desde el interior de la torre. Piso y sala del Reloj, y últimos dos tramos de escaleras de subida. Ventanales góticos de los lados oeste y norte del siglo XIII. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 9) Vista desde el interior de la torre. Piso y sala del Reloj, y últimos dos tramos de escaleras de subida. Ventanales góticos de los lados oeste y norte del siglo XIII. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 9) Vista del Reloj de la Villa, en el interior de la sala del reloj. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 10) Vista del Reloj de la Villa, en el interior de la sala del reloj. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 10) Trampilla de acceso en el centro del tejado. Transmisión del reloj al mazo de la campana. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 10) Trampilla de acceso en el centro del tejado. Transmisión del reloj al mazo de la campana. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 11) Vista de la Linternilla que guarda la campana. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 11) Vista de la Linternilla que guarda la campana. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 12) Vista de la veleta y la cruz que corona la torre. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 12) Vista de la veleta y la cruz que corona la torre. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 13) Esfera sur del reloj. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 14) Esfera sur del reloj, - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 14) Vista general de la torre desde la calle del Hospital. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 14) Vista general de la torre desde la calle del Hospital. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)

(Figura 15) Vista de las dos pesas del Reloj. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
(Figura 15) Vista de las dos pesas del Reloj. - Foto Daniel SANZ PLATERO (2008)
Hablar, explicar y exponer, en este caso, de un monumento tan preciado de nuestro pasado y por suerte de nuestro presente, es un privilegio y un honor. Este edificio goza de la perpetua vinculación con la histórica Villa de Peñafiel, al ser ésta la edificación de mayor antigüedad. Pese a todos los avatares y sucesos que ha tenido la historia, y nuestra historia, han hecho que este edificio nos llegue en un estado de conservación y construcción excelentes. Este Edificio es el padre de nuestros monumentos, (testigo único de toda la historia de la Villa), la más antigua de nuestras torres o campanarios y que hemos tenido la suerte de conocer, en diferente estado de conservación y de construcción, gran parte de las muchas generaciones de toda la población que ha habitado en Peñafiel.
Nuestra Torre del Reloj es actualmente uno de nuestros principales y populares símbolos histórico-artísticos, digno de conservar y valorar.

Es descrita por los poetas locales como la torre o atalaya que históricamente siempre estuvo ligada a su legendaria iglesia –la de San Esteban- y que a la sombra de nuestro castillo, vigilante, nos marca nuestro tiempo, el pulso de nuestra villa.

Espero que este artículo bien trabajado nos acerque algo más a la historia de este monumento y a la enumeración de todos sus elementos arquitectónicos existentes en la actualidad.

Ahora pasemos a la historia de este antiquísimo y enigmático monumento y también a la iglesia que esta torre acompañaba. La iglesia de San Esteban se construyó en la segunda parte del siglo XI, hacia 1086 y, por tanto, la estructura arquitectónica de este edificio religioso, fue de estilo románico. Antes del comienzo de las argumentaciones sobre el propio edificio, hay que advertir que existe un dilema bastante generalizado sobre la posible fundación de la propia Iglesia, ya que se dice que el emir almorávide de Marruecos Alí Abul Hassan, antes de haber ganado una batalla muy cerca de Roa, los supervivientes y huidos de esta batalla se refugiaron tras las murallas de Peñafiel. Alí se dispuso a tomar la villa en varios ataques correlativos muy violentos, pero todos fueron resistidos por la valentía y heroicidad de los Peñafielenses, y según dice Pazos: “que el río Duratón se tornó rojo con tanta sangre…” y añade la afirmación siguiente: “… Y desde aquella época no volvieron a pisar los hijos de Agar a cruzar la fértil vega de Peñafiel” (recogido en el libro llamado “Peñafiel: Bosquejo Histórico”, por Don José María Díez Asensio, año 2003; extracto de un original de J. de Pazos “Memoria histórica de Peñafiel”, Salamanca, año 1880).

Según esta tremenda leyenda de tintes muy heroicos, parece ser que la iglesia de San Esteban de Peñafiel fuera fundada en conmemoración de esta heroicidad de los habitantes de la villa en contra de los musulmanes o almorávides. Esta era una manera muy común de fundación de nuevas iglesias durante la edad media, vinculadas a batallas o sucesos históricos.

La carta de la fundación de Peñafiel concedida por el conde Castellano Sancho García en el año 1013, se conservaba en el archivo parroquial de esta iglesia, según aclara el historiador J. de Pazos en el libro anteriormente citado.

El edificio principal estaba compuesto por una nave, con la torre en uno de sus lados. Ésta se encontraba cercana a su cabecera o presbiterio, que se orientaba hacia el este, en dirección al castillo.

Esta iglesia constituía uno de los primeros recintos religiosos, ya que es considerada la primera iglesia edificada en Peñafiel. Al mismo tiempo que la construcción de la iglesia se construye la torre, lo que ahora constituye el cuerpo medio de la torre y se emplea para ello un material pobre, formado por varios elementos, es decir, la mampostería. Aunque por las peculiares características de este edificio, la torre, como tal, ostentaba doble función: una de ellas es de uso defensivo, -ya que nos encontramos en plena reconquista- y la segunda posiblemente sea para albergar las campanas que llamarían a los fieles del barrio primigenio de Peñafiel, el de San Esteban, a través de sus sonidos, ya que éstas eran las comunicadoras de la vida cotidiana en aquellos tiempos. Considerando más profundamente las dos variantes, la opción primera -la defensiva-, es la mayoritaria en la función que realizaría este edificio en los primeros lustros de su fundación. Después de que la Reconquista avanzara progresivamente hacia el sur, el edificio comenzaría a convertirse en Torre que alberga campanas.

Transcurridos alrededor de doscientos años, adentrados en el siglo XIII, se modifica la parte superior de la torre; ya que ésta podría haber sido almenada y se sustituye por una portentosa parte gótica realizada en piedra en sillarejos. Se abren cuatro arcos góticos en el punto medio de los lados y se levanta la torre desde los arcos hasta la altura del tejado. Esta factura es un calco exacto a la torre de la antigua iglesia de Stª María de Molpeceres, aunque en este edificio cercano a Peñafiel, los arcos son semejantes, aunque pareados y el tejado se levanta sobre cuatro grupos de tres almenas; perteneciente al siglo XIII.

Siglos después, y debido a su antigua construcción en estilo románico, la iglesia de San Esteban de Peñafiel presenta varias muestras de debilidad en su estructura y por tanto, sufre varias reparaciones desde principios del Siglo XVII hasta los principios del XVIII, costeados por la iglesia de Santa María de Mediavilla y recogidos en sus libros de Fábrica. De esto deriva la dependencia que tenía la iglesia de San Esteban respecto de la iglesia de Santa María, que era por entonces una de las parroquias más importantes e influyentes de Peñafiel.
En el año 1600 se documentan varios pagos recibidos por el carpintero Domingo de la Portilla debido por “…el adereco y reparo que hizo en la iglesia de Sant Esteban”. Trece años después, en 1613, se documenta un gasto de cinco reales por “…que se gastó en recoger las maderas de la iglesia de San Esteban, que se hundió“.

Estas líneas albergan una fecha clave e histórica de este edificio, en la que parece que la iglesia de San Esteban dejó de existir; aunque por último, en 1703, se documenta un gasto de ciento veintidós reales por el coste de “…las tapias y puertas que se hicieron en San Esteban para que estuviera decente”, llegando a ser ésta la última anotación correspondiente a esta iglesia. Según la tradición, difundida de forma oral, la torre sufrió el ataque de un rayo; que desgarró parte de una de sus esquinas y ésta fue rematada en ladrillo. La iglesia quedaría en el más profundo abandono y ésta sería desmantelada y los materiales de construcción serían aprovechados en diversos usos y repartida a la población. Del legado histórico-artístico de la iglesia de San Esteban nos quedan muestras en algunos muros de piedra que se encuentran fijados a la Torre, varios contrafuertes, diversos restos aparecidos en obras realizadas en la superficie en la que se encontraba la iglesia y así como una Virgen románica de piedra, que se encontraba en la antigua residencia de sacerdotes de la iglesia, en el arco del pasadizo o de San Juan. A pesar de encontrarse muy mutilada es la joya del museo de Arte Sacro Comarcal de la Iglesia de Santa María de Mediavilla; y quedando, por supuesto, nuestra Torre del Reloj, que poseyó otras utilidades posteriormente, durante el siglo siguiente.

Al estar la Torre como único vestigio, ya sin la presencia de la Iglesia, la torre cambia de una titularidad religiosa a una municipal.
Siendo ésta un espacio de relativa altura con referencia para colocar un reloj por parte del Ayuntamiento, en la primera parte del siglo XIX se ubica la maquinaria del reloj en el interior de la sala del reloj, ya que era un lugar relevante y privilegiado desde el cual se podía observar la hora desde prácticamente todos los lugares del pueblo y así también para que el sonido de sus campanadas se propagaran por todos los lugares de la villa.

Para ello se tuvo que transformar toda la estructura interna de la torre, desmontar la antigua Sala de Campanas (situada por debajo de los arcos) y realizar otro piso hasta la actual Sala del Reloj (situada por encima de los arcos) y abrir una puerta que accediera desde la Calle del Hospital al interior de la torre. Esta estructura, salvo algunas modificaciones realizadas en las restauraciones de la torre, es la que pervive actualmente.

Primeramente, este mecanismo del reloj, se dotó una pesa de piedra, que luego fue sustituida por dos pesas de hierro (rellenas de plomo), y las dos esferas (Muestras) situadas en los puntos medios de los lados, dotadas con sus correspondientes agujas orientadas a los lados oeste y sur. Viendo la fragilidad del mantenimiento de la torre durante los años sesenta y a finales de los ochenta y aunque esta había sufrido alguna s tímidas reparaciones en esa temporada, recibe una moción de alcaldía sobre su reparación, de parte del alcalde Don Antonio Morán García, en los años setenta. A partir de haber recibido una moción de alcaldía, se desencadena una serie de sucesos que aceleran la restauración. Primeramente, el 27 de Noviembre de 1981, el edificio es declarado Bien de Interés Cultural (B.I.C), y tres años después, la torre fue objeto de una cuidadosa restauración en el mandato del alcalde Don Miguel Ángel Alonso Tombo.
Ésta consistió en diferentes partes: la sustitución del tejado junto con la elevación y restauración de la linternilla y su chapitel de pizarra, así como la sustitución de algunas vigas de madera y los escalones de subida del interior de la torre.

Varias generaciones de relojeros nombrados por el ayuntamiento han mantenido el reloj en funcionamiento, además de su respectivo mantenimiento y reparaciones. Se han documentado desde principios del siglo XX los relojeros que han sido los encargados del mantenimiento de los relojes de Peñafiel (Ayuntamiento y Torre del Reloj), así como los siguientes: Celestino de Juana (hasta- 1919); Mariano Andrés (1919- hacia), hasta la muerte del último, Alberto más conocido como “Santillana”, acaecida hacia 1998 y paralizando el pulso del reloj y el de nuestro pueblo.

El interior de la torre presenta una estructura de madera, típica de las estructuras internas de las torres-campanarios de Peñafiel, por ejemplo la torre de la iglesia parroquial de San Miguel de Reoyo y antiguamente la estructura de la torre de Santa María de Mediavilla; y de las torres de la mayoría de las poblaciones de nuestra comarca.

Son 63 escalones de madera divididos en una escalera de siete tramos recta, que ascienden hasta la altura de la sala del reloj. El conjunto de las escaleras y escalones se encuentran en un regular estado de conservación, estando el conjunto muy sucio en general, aunque en todo el interior de la torre se ha evitado la entrada de palomas debido a la colocación de rejas. La sala del reloj está colocada encima de unas vigas gruesas de madera que incluso tienen varios maderos auxiliares colocados en los lados para la sujeción. Unas tablas superpuestas también de madera y encima de ellas un revestimiento de adoquines pequeños de forma cuadrada completan la disposición de la sala del reloj.

Debido al peso de toda la estructura de las vigas de madera, la torre presenta en su interior una grave grieta de unos cuatro centímetros de grosor, situada en la esquina sur-oeste. Los muros del interior de la torre se encuentran muy agujereados debido a la multitud de formas que ha tenido la estructura a lo largo de su existencia. Algunos de ellos han sido sellados en cal y otros en pequeños adobes.
Desde la parte baja de la torre hasta la altura de los ventanales góticos, los muros presentan un grosor de un metro y medio a dos metros, y a partir de la altura de los ventanales, el grosor

Ahora, pasemos a la completa descripción de la torre por las ocho partes que está compuesta. Cada una va a ser descrita junto con una foto numerada para que cada uno se haga una idea de la parte que se intenta describir.

Éstas son las diferentes partes de la torre, empezando desde la puerta de entrada y finalizando en la conclusión:
• (1ª) Puerta de entrada. (Figura 5)
• (2ª) Parte inferior de la torre y primeros tramos de escaleras. (Figura 6)
• (3ª) Parte media de la torre, las escaleras y el pozo de las pesas.(Figuras 7 y 15)
• (4ª) Los cuatro ventanales góticos. (Figura 8)
• (5ª) Sala del reloj, maquinaria del reloj y las dos esferas. (Figuras 3, 8 y 13)
• (6ª) Trampilla de acceso al tejado y al interior de la Linternilla.(Figura 9)
• (7ª) Linternilla (Chapitel de pizarra, campana y mazo de las horas).(Figura 10)
• (8ª) La veleta y cruz. (Figura 11)
• (9ª) Conclusión del artículo. (Fotos generales de la torre: Figuras 1, 2, 3, 14)

1ª parte: Puerta de entrada

Se sitúa en la parte inferior de la torre. En uno de sus lados se encuentra una lucera bastante alta y fina, que nos anuncia que estamos en una zona de bodegas subterráneas. Este arco de entrada no es el original por el que se accedía a la torre, porque el arco original se describe en el siguiente punto. Este acceso presenta un arco rebajado, realizado en cinco dovelas de piedra hacia el Siglo XVIII o XIX, en la época cuando desapareció la iglesia y se tuvo la necesidad de modificar el acceso a la torre, ya que no se realizaría por la propia iglesia.
Actualmente se accede a la Torre por la calle del Hospital, a través del arco de piedra anteriormente dicho, adosado al muro del lado este.

2ª parte: Parte inferior de la torre y primeros tramos de escaleras

Ingresando por la puerta de entrada nos encontramos enfrente los primeros tramos de escaleras de ascenso, y a la derecha parte un tramo de escaleras de una media docena de escalones que desciende unos metros hasta el suelo del interior de la torre. En la parte inferior de la torre se encuentra depositada una antigua pesa redonda, de piedra, que fue una de las primeras pesas del reloj.
Muy cerca de la pesa de piedra se encuentra adosado a la pared un arco románico de piedra, realizado en medio punto, compuesto por ocho dovelas de talla simple, perteneciente a la factura correspondiente al Siglo XI. Era el lugar por donde se accedía a la iglesia de San Esteban. En el lado opuesto se encuentra una ventana abocinada en forma de saeta, cegada en su parte media.

3ª parte: Parte media de la torre, las escaleras y el pozo de las pesas

Esta parte abarca todo el cuerpo medio de la torre realizado en mampostería en el siglo XI. Ésta se encuentra conformada en el interior por los tramos rectos de escaleras ajustados a los lados de la torre y el vacío central que sirve como pozo de las pesas del reloj. Las pesas se encuentran colocadas horizontalmente, según la disposición de la maquinaria del reloj.
Hasta la restauración realizada en 1984, en este cuerpo se observaban los huecos que han quedado de la antigua construcción, ya que al emplearse madera para su encofrado y junto con el paso del tiempo, ésta iba desapareciendo y dando lugar a estos huecos, que fueron suprimidos en la restauración de 1984, debido a la entrada y anidación de palomas.
En la figura número 7 y en la número 15, se puede observar la dicha parte. En primer término destaca la pesa gorda que acciona el mecanismo de toque de la campana. La estructura antigua de las escaleras no es la misma actualmente. Con el paso del tiempo ésta era sustituida según la necesidad y el desgaste que presentaría cada época. Se han hallado distintas vigas de madera antiguas que no pertenecen a la estructura actual, sino de otra más antigua; y también se han encontrado diferentes aberturas horizontales a unas ciertas alturas, lo que quiere decir que la torre tenía varias estancias o pisos correspondientes a su función defensiva de los primeros siglos y, que posteriormente, fueron desmontadas.

4ª parte: Los cuatro ventanales góticos

Es la parte de los tramos finales de escaleras que conducen hasta la sala del Reloj, que se encuentra por encima de los cuatro arcos. La antigua sala de campanas de la torre se encontraba ubicada por debajo de los arcos y por el medio de esta sala se situarían las campanas de la torre.
Los cuatro arcos son de estilo gótico, realizados en piedra de forma apuntada, compuestos por dos arquivoltas simples que corresponden al siglo XIII. La falta de huecos en los arcos, nos lleva a deducir que las campanas de la torre no estaban colocadas en los arcos, sino en el interior de la sala de campanas. Claros ejemplos de colocación de campanas en el interior son las torres de las iglesias de San Mamés Mártir en Encinas de Esgueva (Siglo XV), San Bartolomé Mártir en Fompedraza (Siglos XVII y XVIII), Santa María de Molpeceres, en la misma localidad (Siglo XIII) y San Esteban de Roturas (Siglo XVI). Estos arcos estuvieron prácticamente cegados hasta la restauración de 1984, en la cual, los vanos fueron restaurados, abiertos y dotados de rejas.

5ª Parte: Sala del reloj, maquinaria del reloj y las dos esferas

El Reloj Monumental de Nuestra Villa, se sitúa en la parte central de la sala del reloj. La imagen exterior del reloj son las dos esferas realizadas en madera y hechas en números romanos (oeste y sur) con agujas que dan al exterior. Se trata de una maquinaria fabricada de tipo industrial, de 1,62 metros de largo por 70 centímetros de alto y por 40 centímetros de ancho. Ésta está realizada en una estructura propia del tipo industrial, de forma compleja y separada en dos partes: una al propio mecanismo del reloj y la otra corresponde para los mecanismos que determinan el toque de la campana respecto a la hora que se produce el toque y el número de campanadas. Los mecanismos del propio reloj se asientan sobre un bastidor rectangular de hierro, sostenida por cuatro soportes en sus extremos. En los lados laterales destaca la decoración de formas vegetales y de flores de rosas de color dorado entre la breve inscripción “P.F.”, que posiblemente pueda ser las iniciales del nombre de la villa o el propio constructor del reloj, se repite hasta cuatro veces en toda la maquinaria. Es de estructura similar, aunque de mayor tamaño que el reloj del Ayuntamiento. El reloj presenta un péndulo largo situado en la parte central de la maquinaria y dos rodillos para recoger la cuerda de las pesas situados en los dos extremos de la maquinaria; uno de ellos corresponde para dar las horas a la campana, éste se encuentra situado a la izquierda y recoge la cuerda de la pesa grande y el otro para el reloj, situado en la derecha y recoge la cuerda de la pesa pequeña. El toque de campana que realiza el reloj no va precedido de cuartos, sino de campanadas a cada hora con una repetición dos minutos después de haber dado la primera y un toque de campana únicamente al dar la media hora. La maquinaria interna del reloj se encuentra en muy buen estado, con algunas piezas con óxido. En la sala del reloj se conservan la manivela para dar cuerda al reloj, el antiguo badajo de la campana y algunas piezas del antiguo mecanismo del reloj del siglo XIX. Desde la sala del reloj se contemplan muy buenas vistas del ámbito urbano de Peñafiel, así como de la comarca.

6ª Parte: Trampilla de acceso al tejado y l interior de la linternilla

Por encima del reloj, en el centro de la estructura del tejado se abre la trampilla de acceso al mismo, que separa sus cuatro aguas y ésta se encuentra por encima de la campana y en el interior de la Linternilla. En la figura que acompaña a esta parte, la número 10, aparece también la transmisión del reloj al mazo de la campana, para que diera las campanadas de las horas y medias horas. La iluminación nocturna de la sala del reloj se realiza mediante un grupo de cuatro focos grandes que cuelgan de la estructura.

7ª Parte: Linternilla (Chapitle de pizarra, mazo de las horas y campana)

En la parte superior del tejado se encuentra La linternilla que alberga la campana y sobre ésta se asienta el tejadillo en forma de chapitel de pizarra. La estructura de la Linternilla está realizada en hierro forjado, con decoraciones horizontales en la parte media. En la actualidad presenta varias muestras de inconsistencia, porque algunos de sus decorados se encuentran deformados. En su interior se alberga una campana de unos 180 kilogramos de peso y de sonido muy grave, que era la encargada de avisar las horas que el reloj iba dando. Desconocemos su año de fundición, debido a que es una campana de muy difícil acceso. Pero, más particularmente, esta campana anunciaba los fuegos, es decir, se tocaba en los momentos en los que un incendio se desencadenaba, ya sea en el propio Peñafiel o en los alrededores. El cable bajaba desde la linternilla hasta el hospital de la Santísima Trinidad donde se tocaba . El tejadillo del chapitel está hecho de pequeñas losas de pizarra, algo poco común en esta zona, que se utilizaba exclusivamente para decorado de algunos edificios religiosos y civiles importantes. La torre de la iglesia de Santa María de Mediavilla se coronaba antiguamente con una linternilla colocada en el centro del tejado, muy similar a éste.

8ª Parte: Veleta y cruz

Coronando la torre, encima del tejadillo del chapitel de pizarra, se encuentra una veleta de hierro que marca la dirección de los vientos, y encima de ella se encuentra una cruz realizada también en hierro, de unos dos metros y medio de altura, decorada con formas vegetales y clavos, y presenta en los extremos de sus brazos flores de lis. Su fisonomía férrea es similar a la veleta que corona el medio del tejado de la iglesia de Santa Clara. Se asienta sobre una bola grande de bronce.

9ª y última Parte: Conclusión

En las circunstancias actuales, la torre no se puede utilizar por varias razones como el estado de semi-ruina que presenta en las escaleras y el sostenimiento de la sala del reloj. Un arreglo de sus escaleras no dificultaría que este monumento , muy desconocido en su interior, se pudiese abrir al público como parte de un pequeño mirador que nos acercaría Peñafiel desde las espectaculares vistas que se observan desde las ventanas de la sala del reloj, sobre todo del ámbito urbano de Peñafiel y, a la vez, se haría un recuerdo al asunto del reloj como indicador del tiempo de Peñafiel. Atendiendo, también, al estado de conservación del interior, que no es del todo bueno, ya que presenta graves y diferentes deficiencias, que pueden peligrar, incluso, su propia existencia.
Existen torres de Catedrales en España como “El Miguelete” en Valencia o “La Giralda” en Sevilla, que son edificios singulares que han sido aprovechadas al máximo en el referente turístico, y reciben un gran número de visitantes al año aunque haya que subir innumerables escaleras o rampas en el interior. El premio, es la vista que se contempla desde esas alturas. La torre del reloj, se ha encontrado, desgraciadamente, en un olvido generalizado de estos diez años últimos, en los que ha estado la torre cerrada y el reloj parado.
Eleuterio Pérez Cornejo expresaba su dolor y tristeza por los escasos vestigios de nuestro ilustre pasado en su poesía –Peñafiel Vieja historia sin archivo- publicada en el libro de fiestas Patronales del año 1981, en la que se afirma la debilidad de la torre:

“Y qué sé yo, si mantendremos en pie la torre del reloj, que está bastante deteriorada”[...]
Conservar monumentos de nuestro pasado, nos hace vernos en nuestro presente y en el futuro, pasando de generaciones en generaciones, un tesoro que nosotros hemos recibido y heredado de nuestros antepasados y que ahora es auténticamente nuestro.
Agradezco la ayuda prestada a Don Jesús de la Villa , Don Ismael Sobrino (relojero), Pilar González de las Heras y, muy especialmente, a los vecinos del barrio de San Esteban ( del Hospital o de la Torre del Reloj) por su apoyo durante todo el trabajo. Los diferentes datos han sido extraídos de los siguientes lugares: Archivo Municipal del Ayuntamiento de Peñafiel, Archivo Diocesano-Catedralicio y Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, a cuyas personas, agradezco sinceramente, toda su colaboración.
Aprovecho también desde estas líneas de conclusión para mandar el más cordial y confiado de los saludos a todos los Peñafielenses y a mis familiares.
Felices Fiestas

SANZ PLATERO, Daniel
Libro de Fiestas - Peñafiel (2008)
  • PEÑAFIEL: Campanas, campaneros y toques
  • SANZ PLATERO, DANIEL (PEÑAFIEL) : Toques y otras actividades
  • SANZ PLATERO, DANIEL (PEÑAFIEL) : Inventario de relojes
  • Relojes: Bibliografía

     

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