VIDAL CORELLA, Vicente - La campana del "Portal dels Serrans"

La campana del "Portal dels Serrans"

Cuando la ciudad vivía rodeada de sus murallas

La puerta de los Serranos, con sus dos esbeltas torres, recuerda el poderío y la importancia de la antigua Valencia. La monumental fortaleza encarna el espíritu de la época, personificando la vida foral, con sus huestes gremiales, los jurados, el consejo; la vida toda de la ciudad desarrolándose dentro de los muros, al abrigo fortificado de su recinto, cortado de trecho en trecho por torres almenadas, verdaderas atalayas para vigilar el campo, y robustas defensas a un mismo tiempo de la libertad, seguridad e independencia de los ciudadanos.

Dice el erudito Orellana que el nombre "dels Serrans" proviene "porque mira a la parte de la Serranía de Daroca, Teruel y Albarracín", suponiendo también que acaso se llamara de los Serranos, "porque en el ámbito e inmediaciones de dicha puerta se situaron los de la Serranía cuando vinieron a la Conquista", suposición que se basa en lo dicho por el padre Gaspar Arbuxec, en el sermón predicado en la Catedral en 9 de octubre de 1666: "Altre assalt e escaramuça daren los treços de les Serranies de daroca, Terol e Calatayud, que per aver vengut los Últims, els cabe lo endret del Portal dit per ço lo Portal dels Serrans."

Tan magnífico monumento –uno de los más grandiosos que tiene Valencia- guarda entre sus muros que trazara el genial artífice Pere Balaguer en 1398, una broncínea campana, con recurdos históricos de paz y de guerra de la Valencia foral.

Colgada sobre la puerta que mira a la ciudad, evoca los tiempos en que, envuelta en sus murallas, Valencia hacía sonar esta campana llamando a las armas cuando el peligro acechaba a la ciudad. Entonces se abrían de par en par las puertas para dar libre paso a campo abierto a las guerreras huestes, a cuyo frente marchaban los magistrados valencianos enarbolando la victoriosa "senyera" –izada siempre, conforme al ceremonial que exige su magnificiencia, por encima de la muralla, porque el real fuero no permitía pasara bajo ninguna puerta-, custodiada por el "centenar de la Ploma", seguidos de los escuadrones vistosos de los caballeros y las ordenadas compañias de los gremios, aclamados y bendecidos todos por la multitud, confiada en su victorioso regreso.

Otras veces, la puerta "dels Serrans" era arco triunfal, donde se recibía la visita de reyes y principes y por donde éstos hacían solemne entrada a la ciudad, en vistosa comitiva, al son alboratado de clarines y atabales.

Cuentan los historiadores que la campana del monumental edificio fue instalada en la torre que le precedió, el año 1363. Y que fue motivo de ello el sitio que por entonces puso a Valencia Don Pedro I de Castilla. La ciudad, sitiada por un ejército numeroso y abandonada a sus propios recursos, opuso desesperada defensa, dando tiempo al monarca Don Pedro IV de Aragón para llegar con su ejército a socorrer la plaza y obligar al de Castilla a retirarse.

Fue entonces cuando, por disposición del Consejo de la Ciudad, se colocó sobre la puerta primitiva una campana que había sido trasladada allí desde la iglesia-hospital de San Antonio Abad, existente entonces en lo que actualmente es calle de Sagunto, en unas tierras que, segÚn menciona José Mariano Ortiz, habían adquirido los religiosos de esta orden en la partida "dels Orriols" el día 2 de abril de 1333.

En los "Manuals de Concells", de fecha 21 de abril de 1377, se consigna que el comendador de aquella comunidad pide una campana de "la dita ecclesia, la qual en temps del primer setge de la ciutat, per los jurats e regidors daquella fon estada presa e mesa en la torre del portal appellat dels Serrans."

No consta en los citados "Manuals" que la mencionada petición fuera atendida, ni tampoco se alude a ella en documentos oficiales, por lo que la tradición sitÚa desde entonces la continuada permanencia de la campana en las grandiosas torres.

La señal de alarma era dada por esta campana, la cual era contestada por las del primitivo campanario de la iglesia de la Catedral que la comunicaba a la ciudad. Después, cuando la nueva torre catedralicia fue construida, continuó el tradicional toque, conforme se menciona en una curiosa "consueta" del siglo XV sobre la manera de tañer "tot l'any les campanes del Micalet". En esta consueta se cita el toque de alarma y la forma en que ésta había de realizarse: "Tos temps que Valencia vol traure la bandera, en traheula a la finestra de la sala –en la antigua Casa de la Ciudad, entonces situada junto al palacio de la Generalidad del reino-, han de tocar alarma cada día de mati i aprés dinar la mejor part del día, i la ciutat paga als escolans. Aquest tocar es ab lo Jaume com dit es hun poch, altre poch lo Manuel e lo Vicent i lo Squellot, tots estos quatre senys lo hu aprés del altre. I segons es la presa i la necesitat aixi han de saptar lo tocar."

Cuando en 1586 acaeció el incendio de las cárceles de la Casa de la Ciudad, el Consejo acordó el traslado de los presos al local de la antigua Cofradía de los Mercaderes de San Narciso, situada en una casa de la calle del Salvador, y por su insuficiencia, habilitar las torres de los Serranos, adonde –en 18 de marzo del mismo año 1586- eran trasladados los caballeros y presos de clase, quedando como cárcel comÚn la de San Narciso, hasta el día 27 de marzo de 1873, en que por el estado de toral ruina del citado edificio, y a pesar de las continuadas gestiones que se habían realizado para instalar los presos en otros edificios más apropiados, fueron trasladados a las torres de los serranos, permaneciendo el histórico monumento como cárcel comÚn hasta el 23 de marzo de 1888, en que, por decisión del entonces gobernador, don Luis Polanco, fueron trasladados los presos al antiguo convento de San Agustín, que había sido convertido en correccional, acordando seguidamente el Ayuntamiento restaurar las magníficas torres.

Cuando el monumental edificio perdió su histórico destino y fue utilizado como prisión, la antigua campana se tañia por el alcalde avisando al vecindario la hora en que se verificaba la requisa, a fin de que éste estuviera prevenido contra posibles casos de alarma.

Así lo expresa el platero valenciano Antonio Suárez en sus "Noticias topográficas de Valencia", manuscrito del siglo XVIII que estudia las calles y plazas de la ciudad y sus monumentos. Refiriéndose al barrio de Serranos y ante las famosas, decribe minuciosamente la monumental obra y menciona: 2tiene una campana colocada en la pared interior, que toca las oraciones y mientras se hace la ronda de las cárceles."

No faltaron ocasiones para que tocara con agitadas señales de alarma cuando se advertía la fuga de algÚn delicuente. Algunas de estas evasiones tan extraordinariamente incomprensibles que por mucho tiempo se mencionaban en copias y romances, como proezas de la época.

Otras veces, la campana "del portal dels Serrans" anunciaba lÚgubre el cumplimiento de la sentencia, en los actos que la justicia realizaba al pie de las torres.

Un día, la vieja campana, historia y tradición de la antigua valencia, dejó de sonar. Fue durante la guerra de la Independencia. En el bombardeo que las tropas invesoras realizaron el día 7 de enero de 1812 sobre Valencia, un casco de granada rajó el borde inferior, desprendiendo un trozo de la campana. Desde entonces permanece silenciosa, entre las históricas piedras de las magníficas torres valencianas.

Vicente VIDAL CORELLA
"Las Provincias" (17/09/1961)
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